Repasamos la carrera de un alemán insigne. Un jugador que dejó su huella en Europa y que fue el héroe del mayor éxito internacional de su selección. El pasado 1 de marzo nos dejaba Christian Welp, víctima de un fallo cardiaco, a los 51 años de edad. El exjugador de la NBA y de varios equipos europeos era considerado una de las referencias del baloncesto alemán, por lo que hemos querido recordar su carrera deportiva en un homenaje póstumo.

Christian Ansgar Welp nació el 2 de enero del año 1964 en Delmenhorst, Baja Sajonia (Alemania). Pívot de 2’13 metros de altura, se marchó muy joven a los Estados Unidos, donde jugó durante cuatro temporadas en la NCAA, en la Universidad de Washington. Allí, Welp compartiría vestuario con otro de los grandes baloncestistas alemanes de la historia, Detlef Schrempf.

Welp destacó enseguida en los Huskies de Washington, siendo elegido mejor freshman de la Pacific Ten Conference en su primera temporada e incluido en el mejor quinteto de la misma los tres años restantes, destacando especialmente en sus dos últimos años, con grandes números. En su año junior firmaría 19’4 puntos y 8’5 rebotes, llegando a los 20’8 puntos y 9 rebotes por encuentro en su curso senior. Finalmente, Christian acabaría su periplo universitario como el máximo anotador histórico de la universidad, con unos reseñables promedios de 16’1 puntos y 7’7 rebotes por partido.

Tras finalizar su formación universitaria, Welp fue elegido con el puesto 16 de primer ronda en el Draft de la NBA del año 1987 por los Philadelphia 76ers. En aquel Draft aparecieron grandes jugadores de la historia de la mejor liga de baloncesto del mundo, como David Robinson (Nº 1), Scottie Pippen (Nº 4), Kevin Johnson (Nº 7), Horace Grant (Nº 10), Reggie Miller (Nº 11), Tyrone “Muggsy” Bogues (Nº 12), Marc Jackson (Nº 18 y Rookie del año) o Reggie Lewis (Nº 22). Además de ellos, también lo hicieron insignes jugadores de la Liga ACB, como Piculín Ortiz (Nº 15), Ricky Winslow (Nº 28), Joe Arlauckas (Nº 74) e incluso un español, José Antonio Montero (Nº 113).

Los Sixers necesitaban un refuerzo en el juego interior para que ayudara a Charles Barkley, por lo que las perspectivas de minutos de juego para el alemán eran buenas, sobre todo viendo las referencias con las que llegaba el ex de los Huskies.

Sin embargo, la mala suerte hizo aparición en su carrera deportiva. Durante un partido disputado en el mes de diciembre, Welp resbalaba en el parqué a causa del suelo húmedo, por la disputa el día anterior de un partido de hockey sobre hielo. Ese impacto hizo que se rompiera la rodilla, por lo que el alemán se perdió el resto de la temporada 1987/88. Sólo había podido disputar diez encuentros, en los que había promediado 4’8 puntos y 2’4 rebotes en 13’2 minutos.

Christian no regresaría hasta la siguiente campaña (1988/89), en la que sus minutos bajaron considerablemente, disputando 72 partidos, saliendo siempre del banquillo, con unos números de 3’4 puntos y 2’7 rebotes en 11’7 minutos por encuentro.

Christian Welp, con los Sixers

La temporada 1989/90, Welp era traspasado a los San Antonio Spurs, junto con Maurice Cheeks y David Wingate, a cambio de Johnny Dawkins y Jay Vincent. En el equipo de Texas, Welp tampoco contaría con minutos, jugando sólo 13 partidos, con promedios de 1’2 puntos y 0’9 rebotes en 4’3 minutos, siendo traspasado mediada la temporada a los Golden State Warriors, a cambio de su compatriota Uwe Blab. En Oakland, Welp jugaría sus últimos catorce partidos en la NBA, al no serle renovado el contrato (3’6 puntos y 2’6 rebotes en 10’1 minutos).

De esa forma, Christian Welp abandonaba la NBA por la puerta de atrás con 27 años, dejando una carrera con un total de 109 partidos (más de tres de Playoffs), con unas estadísticas nada destacables ni dignas de mayor mención. La mala suerte se había cebado con él, pero nuevas posiblidades se abrían ante el alemán.

Hay vida más allá de la NBA. Regreso a Europa

En 1990 llegaba la hora del regreso a casa. El jugador volvía a su país natal, Alemania, donde recalaba la temporada 1990/91 en el Bayer Giants Leverkusen, el gran dominador de la década de los 90 de la Bundesliga, donde el pívot teutón jugaría seis temporadas (1990/96), ganando en todas ellas el título de liga, además de tres Copas alemanas.

Antes del inicio de la campaña 1996/97, Welp recibía una suculenta oferta por parte de uno de los equipos más poderosos de Europa, el Olympiacos griego, con quienes ganaría la liga helena, además del máximo título continental, la Euroliga, conquistada en la Final Four de Roma. El equipo de El Pireo era un conjunto plagado de estrellas (Sigalas, Rivers, Nakic, Tarlac, Fassoulas, Tomic…), que vencería al Barcelona en la final por 73-58, con el base David Rivers como MVP (26 puntos). Welp, por su parte, aportaría 2 puntos en 9 minutos en el partido.

Tras ese año en Grecia, el jugador regresaba de nuevo a Alemania, fichando por el Alba de Berlín (1997/98), equipo con el que vuelve a ganar el título de liga, séptimo de su carrera, con unas medias de 8’6 puntos y 4 rebotes por encuentro.

La temporada 1998/99, con 34 años, Welp firma su último contrato como profesional, enrolándose en el Viola Reggio Calabria de la LEGA italiana. Sin embargo, los problemas físicos no le permitieron jugar más que 12 partidos (5’1 puntos, 3’5 rebotes), tras los que se retiraba definitivamente del baloncesto en activo.

En cuanto a su trayectoria internacional, el momento cumbre de Christian Welp llegaba en el año 1993, en el Eurobasket disputado en Alemania, donde el jugador lideró a su selección hacia la medalla de oro. El equipo estaba entrenado por un viejo conocido de nuestro baloncesto, el serbio Svetislav Pesic, con un grupo formado por los jugadores Henning Harnisch, Hansi Gnad, Michael Koch, Gunther Behnke, Henrik Rodl, Stephan Baeck, Kai Nurnberger, Michael Jackel, Moritz Kleine-Brockhoff, Teoman Ozturk y Jens Kujawa.

En cuartos de final, Alemania vencía a nuestra selección (79-77) y eliminaba seguidamente en semifinales a Grecia, una de las candidatas (76-73). Los de Pesic habían hecho historia, llegando por sorpresa a la final de su Eurobasket, desatándose la alegreía entre la afición local por tal gesta. El rival en el último partido sería la selección de Rusia, un equipo con grandes nombres, donde destacaban algunos ex ACB, como Sergei Babkov, Mihail Mikhailov, Sergei Bazarevich o Andrei Fetissov. Los rusos eran los claros favoritos a la victoria frente a un equipo que se apoyaba en la ilusión y en su condición de locales.

En el partido decisivo, Christian Welp se echó el equipo a la espalda, anotando 18 puntos fundamentales para la victoria final de los locales ante su público (71-70), sobre todo un 2+1, polémico por cierto, en los instantes finales, tras machacar ante Mikhailov y anotar el tiro libre adicional. Esos tres puntos significaban el triunfo de los alemanes en el torneo, siendo elegido Christian Welp como MVP del Campeonato, y entrando así en la historia de su país, donde sería un héroe a partir de entonces. El hombre que dio su primera y única medalla de oro internacional a Alemania.

Conviene añadir que hace algunos años, en 2001, Christian Welp era galardonado por la Universidad de Washington con su inclusión en Hall of Fame de los Huskies, todo un honor.

Christian Welp, un grande que no encontró su lugar en la NBA, pero que consiguió tener una larga y fructífera carrera en el Viejo Continente, capaz de convertirse en un héroe para su país.

Ya no está aquí, pero su recuerdo siempre lo estará. Y nos gusta recordarle así, siendo campeón.

Descanse en paz.