Alejada de los focos que rodearon la renovación de Gustavo Ayón y el fichaje de Anthony Randolph, la llegada de Hunter a la casa blanca es uno de los mayores aciertos por parte de la directiva merengue. Jugador de equipo por excelencia, Hunter siempre aparece cuando se le reclama, lo cual le convierte en un jugador tan importante como necesario en el ya de por sí potente juego interior de este Real Madrid.

Tegba Othello Hunter nació un 28 de mayo de 1986 en Winston Salem, y a sus treinta años el pívot estadounidense (aunque en condición de cotonú gracias a su pasaporte liberiano, lo cual le ha abierto las puertas del Viejo Continente de par en par) se ha convertido en uno de los valores más fiables y cotizados del mercado europeo. 

Salido de la Universidad de Ohio State, Hunter firmó su primer contrato profesional con los Hawks tras destacar en la Summer League de 2008 (no fue drafteado). Dos años y veintitrés partidos después el equipo de Atlanta decidía cortarle, emprendiendo así una larga y variopinta carrera lejos de la NBA.

Tras una muy breve parada en Grecia y otra buena Summer League, Othello decide cruzar el charco y jugar en el Dínamo Sassari italiano, donde realiza una muy buena temporada llamando la atención (y abriendo la cartera) de la potente/potentada CBA china. Un año y unos números espectaculares (Shadong Flaming Bulls) que sin embargo no le sirvieron para recalar en ningún “grande” europeo, teniendo que emigrar la temporada siguiente a la fría Ucrania (SC Mariupol) para acabar ese mismo año en la algo menos fría Valladolid, entonces bajo el patrocinio de Blancos de Rueda. En 2013 y gracias a su gran cartel vuelve a China (Jiangsu Tongxi) promediando más de veintitrés puntos y trece rebotes por partido, lo que esta vez sí despierta la atención de las grandes ligas europeas, jugando los años siguientes en Italia (Mens Sana Siena) y Grecia (Olympiacos), para acabar esta temporada en la capital de España.

Foto: Euroleague

Foto: Euroleague

Ocho años dando vueltas alrededor del mundo. Ocho años en los que a Othello Hunter le ha dado tiempo de madurar, de aprender, de disfrutar y de hacer disfrutar. Ocho años en los que aquel chico de Carolina del Norte, al que no le gustaba el baloncesto, no ha dejado de trabajar para ser el gran jugador en el que se ha convertido. 

Hunter es un jugador bastante completo a ambos lados de la cancha. Hablamos de un interior bajito (apenas supera los dos metros), aunque si bien gracias a un físico sobresaliente puede alternar en las posiciones de cuatro y de cinco. Fuerte y listo en defensa, no evita el choque siempre que se lo ofrecen y suele anticipar muy rápido cuando defiende a jugadores más pesados que él. Gran reboteador pese a su corta altura debido en gran parte a su potencia de salto y su correcta colocación y utilización del cuerpo a la hora proteger el rebote. Esa misma potencia de salto unido a una buena lectura de las ayudas le convierte en un gran intimidador bajo canasta.

Al otro lado de la cancha, es un jugador técnicamente correcto, con un buen juego al poste y una gran facilidad para jugar el bloqueo y continuación, siendo muy habitual verle acabar las jugadas por encima del aro. Además, Othello cuenta con un rango de tiro bastante amplio y fiable pese a no prodigarse mucho en tiros a media y larga distancia (como dato, en Valladolid promedió un cuarenta por ciento en triples).

Hablemos ahora de estadísticas. Sí, siempre las frías estadísticas. Analizando los números de Hunter hasta el momento (9 puntos, 5 rebotes, 11 de valoración en 19 minutos en Liga Endesa, y 7 puntos, 4 rebotes, 9 de valoración en 17 minutos en Euroliga) podríamos pensar que las mismas están por debajo de las que en un principio se podrían esperar de él, aunque dicha afirmación no sería del todo justa, pues su incidencia en el juego es mucho mayor de lo que muestran los números. Sí, hablamos de los eternamente ingratos y nada vistosos intangibles, esos que no apunta nadie, esos que no se ven, esos que apenas se comentan, esos que hacen que el entrenador confíe ciegamente en ti y que hacen que el aficionado se ponga en pie y aplauda cuando el míster te da descanso. Todos esos que Hunter aporta en cada minuto que pasa dentro del parqué. Y si esta defensa de los intangibles no os ha convencido, ahí va un dato tangible: con él en pista el Real Madrid gana. Nada más que añadir.

Hace poco, Faustino Sáez entrevistaba a nuestro protagonista para el periódico El País, en la que pedía al bueno de Othello que se definiera como jugador, a lo que éste respondía lo siguiente:

“Como jugador lo doy todo en cancha, nunca me rindo, siempre pienso que voy a ganar, esté quien esté delante.”

Veteranía, madurez, profesionalidad, fuerza, compromiso y calidad al servicio de Pablo Laso. Sin ningún tipo de duda un gran acierto por parte del conjunto blanco y un gran lujo para nuestra liga ACB. Siempre en mi equipo.