Las prisas nunca fueron buenas. Esto, quizás, se pueda aplicar a casi todas las situaciones de la vida. De Dubrovnik a Zagreb y de Zagreb a Barcelona con tan sólo 17 años. Cuando llega a las dos decenas de vida, los Magic se lo llevan a Florida eligiéndole en el Top 5 del Draft.

Quizás ahí esté uno de los principales problemas para Hezonja. Su evolución de promesa a estrella siempre estará supeditada a su elección en el Draft de 2015. Pero una gran elección también tiene una cara oculta: la presión a la que estará sometido el jugador croata para cumplir las expectativas creadas en torno a él.

Entra en juego, además, el cambio de estilo en los Magic. De Skiles a Vogel. De proyecto a fuego lento a buscar resultados inmediatos. En un proyecto a corto plazo la paciencia en el desarrollo de las promesas se reduce en favor de los resultados, de las victorias.

Fournier, Gordon, Ibaka y Vucevic serían las piezas más destacadas de los nuevos Magic. Hezonja buscaría sus minutos desde el banquillo, aprovechando lesiones y descansos en los jugadores principales. Hasta ahora –en el momento de escribir estas líneas–, el proyecto de los Magic no ha terminado de arrancar. Con un pobre balance (18-29) para, siquiera, meterse en Playoffs, lo último que se diría del conjunto dirigido por Vogel es que sacrificaron la paciencia para buscar resultados.

En el caso de Mario Hezonja, la exigencia en forma de victorias no es lo más conveniente para su evolución como jugador. Sin embargo, hasta ahora, el croata tampoco es que haya hecho méritos para ganarse, al menos, un poco de paciencia en un proyecto, como se supone, en busca de resultados inmediatos. Ni en Barcelona ni en los Magic llegó a demostrar una pizca de regularidad que dejara entrever que podía ser el líder de una futura plantilla. Sí demostró una gran calidad durante ciertos momentos y partidos, minutos donde atraía todas las miradas de los presentes. Tanta calidad tuvieron esos momentos que darían a Hezonja una gran posición en el Draft, una gran confianza por parte de su franquicia y una gran presión de todo lo que rodea al jugador.

Para un rookie elegido en los primeros puestos del Draft sólo existen dos opciones: triunfar o defraudar. Por un lado tenemos a Porzingis; en el otro extremo, a Hezonja.

En su temporada como novato, el croata ya comenzó a dejar sensaciones que no casaban con su puesto en el Draft. Con el paso del tiempo, las sensaciones se fueron tornando en realidad. Tuvo partidos para demostrar su calidad (jugó 79 partidos, 9 de ellos como titular), aunque no contó con el tiempo deseado: en solo 18 minutos por partido, Hezonja apenas llegaba a los 6 puntos, 2 rebotes y 1 asistencia por noche. Números muy pobres para lo que debiera ser su impacto en el juego de unos Magic que confiaban parte de su futuro en la perla balcánica.

Los murmullos corrían por el Amway Center de Orlando. Quizás era cuestión de tiempo que el joven Mario, aquel croata que llegó desde Barcelona, comenzara a funcionar.

El cambio de rumbo llega a los Magic. Skiles es sustituido por Vogel. Además, Oladipo, Ilyasova y el joven Sabonis se marchan a Oklahoma City a cambio de Ibaka. El futuro de la franquicia se confiaba en hombres como Gordon o Vucevic. El giro de la franquicia no afectaba, al menos directamente, a Mario Hezonja. El croata tendría una segunda temporada para demostrar su valor.

Mario Hezonja

Foto: Orlando Magic Daily

Si bien, las dudas y los murmullos no tardaron en correr por los despachos de los Magic. Los números de Hezonja en su temporada sophomore han descendido considerablemente hasta la mitad de su anterior campaña: en 9 minutos por partido, apenas llega a los 3 puntos, 1 rebote y 0’5 asistencias. La paciencia por el croata va llegando a su fin y no se divisa ninguna opción en el horizonte. Al menos, una opción correcta y que permita al jugador evolucionar como debiera.

En los últimos tiempos, las ausencias de Fournier, Jodie Meeks o C.J. Wilcox daban esperanzas para que Hezonja aprovechara esos minutos en pista y pudiera dejar motivos que generaran confianza. Hasta ahora, nada más lejos de la realidad: sigue sin estrenarse como titular y sus minutos no han aumentado como debieran, ocupando la mayoría la pareja Augustin – Payton.

Pero, ¿cuáles son las opciones que tienen los Magic para sacar provecho a Hezonja? En este momento se abren tres caminos bien diferenciados.

En primer lugar, buscarle acomodo en los Erie BayHawks, equipo afiliado a los Magic en la D-League. Trabajar en su evolución y vuelta a la confianza en un equipo donde pueda contar con minutos para explotar su calidad. Pero la fórmula de la D-League lleva consigo sus problemas: hasta el día de hoy, Hezonja no ha demostrado una fortaleza mental que le permita soportar un paso por la Liga de Desarrollo. El no saber cómo reaccionará el croata ante tal situación sólo hace crecer las dudas sobre si es la elección correcta.

Tras un año y medio esperando su explosión, ¿qué más da esperar unos meses más? La segunda opción pasaría por armarse de paciencia, dotarle de minutos y confiar en que todo salga bien, que la confianza llegue. Para mantener en plantilla a Hezonja habría que modificar rotaciones, darle minutos de calidad y buscar opciones ofensivas donde el croata sea protagonista. Y que el jugador responda con concentración y confianza.

Por último, existe la opción de continuar con el proyecto: si ya los Magic se han deshecho de grandes piezas de futuro en busca de piezas para el presente, ¿por qué no hacerlo con Hezonja también? Buscar un trade protagonizado por un Top 5 del Draft, con un gran talento y con sólo 22 años. Esto sería admitir la equivocación con la elección de Hezonja en un puesto tan alto y la señal definitiva de un proyecto a corto plazo en los Magic. Pero claro, también significaría desprenderse de un gran talento de tan solo 22 años…

Quién diría que tener una pieza como Hezonja en tu equipo podría suponer más dolores de cabeza que saltos de alegría. La decisión que deben tomar los Magic en un futuro próximo no es sencilla, lo mismo que ocurre con gestionar tanto talento a tan corta edad con una mentalidad no preparada para ello. Quizás, la solución sea gestionar mejor la cabeza de Hezonja antes que un talento que permanece latente esperando un momento para salir a superficie y explotar.

Pero ese momento llegará y entonces podremos disfrutar del mejor Mario Hezonja. Hasta entonces, solo cabe gestionar y preparar bien una mente que permita, tanto al croata como a nosotros, disfrutar de un gran talento para el baloncesto.

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