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Una estrella brilla

Belgrado, origen del basket europeo y fuente inagotable de talento puro. Baloncesto como forma de vida. Religión que hace convertir a la afición en masa y, por encima de todo, un equipo: Estrella Roja. Con su presidente a la cabeza, Nebojsa Covic, Estrella Roja se codea a día de hoy con los más gallitos de Europa. No hay miedo al fracaso. Lo único imposible es aquello que no se intenta y, por intención, que no sea. Pero no siempre ha sido así. Eterna ha sido, es y será la rivalidad entre Partizán y Estrella Roja por ser el mejor equipo del país. Desde el año 2000 ambos conjuntos se reparten el trono de poder en el país balcánico y en Europa hasta que en 2014 Partizán abdicó en Euroliga y Estrella Roja adquirió el cetro y las ganas de combatir. Desde ese momento, el trabajo ha dado sus frutos y permite reconocer el gran mérito de este club.

Poco a poco ha ido creciendo sin dar un paso en falso. En Liga Adriática consiguió la pasada temporada el segundo título consecutivo tras vencer en las Finales a su íntimo enemigo, Partizán, por 3-1. Y con intención de ir a por el tercero. Peldaño a peldaño. Pero donde de verdad se palpa ese ascenso sin miedo a caer es en Euroliga. Partidos disputados donde campeones de Europa caludican ante su empuje. Un espectáculo para la vista y todo esto teniendo como base un equipo formado con sabia propia, en su mayoría jugadores serbios, un par de jugadores americanos para incrementar el potencial y un presupuesto que no alcanza los 3 millones de euros esta presente temporada.

Gracias al alto nivel mostrado la temporada pasada, muchos equipos se pusieron a la cola de la puerta de Estrella Roja para que, con sus ofertas astronómicas, dejasen salir a sus jugadores. El dinero manda y Estrella Roja fue desmantelada. De los 16 jugadores que conformaban la plantilla, 9 de ellos decidieron marcharse. Maik Zirbes, Quincy Miller y Stimac, entre otros, hacían la maleta y dejaban cojo al equipo de la capital de Serbia. Se preveía una dura temporada tras el verano. Nuevo formato en Euroliga (más duro y exigente), pérdida evidente de calidad en la platilla e inicio de temporada dubitativo con cuatro derrotas en seis partidos.

Los inicios son duros y más si tienes que acoplar a nuevos jugadores. Empezar de cero y confiar en el trabajo. Así, poco a poco, Estrella Roja ha ido saliendo del bache y perdiendo el miedo. En los últimos meses la plantilla ha mostrado una gran solidez, enorme fe por poder superar los obstáculos y, sobre todo y más sorprendente, una madurez impropia para un equipo basado en la cantera. Como cuplable encontramos a su entrenador, Dejan Radonjic. El técnico montenegrino ha llevado al plantel cada año a una cota más alta aportando nuevos jugadores de las categorías inferiores. La fuente sigue funcionando. Y es que, el tener el presupuesto más bajo de todos los participante en la Euroliga (2’8 millones de euros) olbiga a reinventarse y confiar en lo que mejor conoces.

Foto: Saski Baskonia

Todo aquel que aprecie el baloncesto está al tanto del inagotable jugo que proporciona el baloncesto serbio. Productivo y de calidad. “Trabajo, mucho trabajo. Pocos ejercicios y muchas repeticiones”. Así nos describe la manera de trabajar de la escuela serbia Jordi Sampietro, entrenador de baloncesto y al que esta pasión llevó en 2005 a Belgrado, donde puso en marcha su proyecto llamado Belgrado Basketball. Además, apunta la diferencia con nuestro baloncesto y sus causas. “La gran diferencia respecto al baloncesto español reside en cuatro puntos: genética, mimetismo, tradición y respeto. A las cualidades genéticas de la población serbia – “altos y espigados” – se le añade un mimetismo de las futuras generaciones mezclado con la tradición de un deporte en un país en el que el baloncesto es intocable.”  Por todo esto, Estrella Roja sigue manteniendo el nivel siempre alto. Talento, carácter y mucha ambición. Esta es la radiografía del jugador serbio que permite que el proyecto siga adelante. La confianza también es un puto importante y en Serbia la tienen. Jugadores como Dobric, Lazic, Guduric o Simanic son un claro ejemplo de que el método de formación de los Balcanes es un éxito total teniendo en cuenta también la confianza depositada en las jóvenes promesas.

Así, llegamos a la temporada actual, que, de momento, está siendo muy positiva. En Liga Adriática han ganado todos los partidos tras 19 jornadas disputadas. Imbatibles y dando soberanos recitales. Sin embargo, en Euroliga sí han probado la derrota, como cabía esperar, aunque se mantienen en Playoffs. Quintos con un balance de once victorias -la última lograda ayer de manera brillante en el Buesa Arena del Baskonia- y ocho derrotas, además de convertir su pabellón en un baluarte. Allí ya han caído con autoridad clubes importantes. Real Madrid, Barcelona, CSKA y Fenerbahce, cuatro de los colosos de la competición, sobre todo a nivel salarial, no han podido rascar nada del Kombank Arena. Apoyados en su noble y fogosa afición, los jugadores serbios se crecen y transforman. El juego coral y de equipo es la máxima premisa, pero como en todas las plantillas, las individualidades lo resaltan. Por ejemplo, Kuzmic ha hecho olvidar a Zirbes y su dominio en la pintura es incontestable con 10’1 puntos y 7’8 rebotes de media. Simonovic, de 30 años, se ha convertido en un francotirador letal desde el 6’75 (13’1 puntos de media con un 57’7% en tiros de dos y un 45’7% en triples). Y Jovic, con casi 6 asistencias por partido, es el líder del equipo sobre el parqué gracias a su inteligencia. Calidad y talento al servicio del grupo. A todo esto, añdamos la intensidad. Todo lo hacen con cabeza y con pasión. Sobre todo en defensa, que les ha llevado a convertirse en uno de los mejores equipos de Europa en esta parcela. Fuerza, energía y entusiasmo. Hay más, pero es de lo que se parte.

El tiempo decidirá qué pasa con el proyecto de Belgrado, pero de momento tiene buena pinta. Tras caer el año pasado en cuartos de Playoffs ante CSKA, este curso quieren repetir pero con hazaña incluida. Manteniendo el mismo nivel y esa inmejorable ética de trabajo tienen la clasificación a un paso. En 2013/14 dijeron adiós en la primera fase, en 2014/15 avanzaron hasta el Top 16 y la temporada pasada CSKA les barrió por 3-0. Si seguimos la línea de ascenso, este año les tocaría disputar la Final Four. ¿Sorpresa o merecimiento?

Foto: Euroleague