Quino Colom pedía una oportunidad. Y se la dieron, pero a más de 4000 kilómetros de España. En el verano de 2015 desembarcó en el Unics Kazán ruso tras completar con Bilbao Basket la mejor temporada de su carrera. Estaba preparado para juegos de mayores, como la Euroliga. Pero ningún plantel español de los que participaban en la máxima competición europea se interesó por él, por lo que decidió dar el salto hacia uno de los mejores equipos de Rusia.

Quino cumple con las bases de fundación de un base español. Aunque hasta la fecha sea el mejor jugador de baloncesto nacido en Andorra, para más vueltas, se ha tenido que ir a buscar la vida y los minutos a Rusia, pero su trabajo le ha costado. Se formó en las canteras del River Andorra y el entonces conocido como Plus Pujol Lleida, hasta que con 18 años fue fichado por el CAI Zaragoza. Allí estuvo tres temporadas hasta más tarde saltar al Baloncesto Fuenlabrada, donde comenzó a asentarse en la ACB. Cuatro años después aterrizó en el Estudiantes, donde solo estuvo un curso antes de fichar por el Bilbao Basket. Fue allí, a las órdenes de Sito Alonso, donde explotó con 10’1 puntos y 5’7 asistencias por partido. Y después de tanto, la irrechazable oferta rusa llegó a sus manos. No pudo decir que no.

Kazán es la capital y ciudad bandera de la República del Tartaristán. Un idílico emplazamiento a los pies del río Volga que puede presumir de ser la ciudad más abierta de toda Europa del Este. Tal es así, que en este emplazamiento podemos llegar a contar 18 universidades. Gente joven y de todo el mundo que le da un toque exótico. Mezcla de razas y culturas que permite crecer a la ciudad. Eso sí, aún el baloncesto está por terminar de lograr arraigo. Vida cómoda para los jugadores, todo adaptado para el frío, buena comida, ciudad europeizada, pero que no siente calor por el baloncesto. En los pabellones –sin contar a los equipos grandes- suele haber un aforo de entre 1.000 y 2.000 espectadores. No más.

Desde que Quino ha llegado a Kazán sus números no han parado de crecer, así como el reconocimiento como uno de los mejores jugadores del equipo y de equipo. La pasada temporada en EuroCup promedió 11’8 puntos, 7’6 asistencias y 4 rebotes. Además, fue nombrado mejor sexto hombre de la VTB gracias a sus 13’1 puntos, 6,4 asistencias y 4,9 rebotes por partido, números que le ha valido para renovar por dos años con el Unics y obtener billete directo a la Euroliga. La presencia de compañeros en el pasado como Marko Banic y Latavious Williams le ayudó en el proceso de adaptación. Además, allí tuvo mucha confianza desde el principio, desde el presidente hasta el último jugador, pasando por el entrenador. Precisamente, a palabras de su técnico, Yevgeny Pashutin: “es un gran compañero y se encarga de mantener la comunicación entre todos. Le respetan y ejerce de director de juego dentro y fuera de la cancha”.

En esta Euroliga se ha convertido en uno de los estandartes del equipo, su juego fluye como el vodka en Rusia y sigue enlazando buenas actuaciones en la máxima competición europea. Sus números no engañan, como el algodón: 11’1 puntos por partido con un 44’3% de acierto en tiros de 2 y un 31’3% de acierto en tiros de 3, 78% de acierto en tiros libres, 3’8 rebotes y 5’4 asistencias. A pesar de la mala situación del equipo en la clasificación, decimotercero con un balance de 7 victorias y 14 derrotas, Quino no pierde la sonrisa. Su primera temporada en Euroliga está siendo muy eficiente y seguro que muchos equipos de nivel tienen apuntado su nombre en la agenda. A pesar de ello, se muestra muy crítico con la falta de oportunidades para el jugador español y recuerda su emigración. “Quizá alguien antes podía haber intuido el potencial, no digo mío, sino también de otros jugadores. Espero que no se dé más la circunstancia de que haya solo nueve jugadores españoles en la Euroliga, cuando todas las selecciones nacionales están demostrando año a año que son de las mejores de Europa, tanto a nivel absoluto como en categorías inferiores”. Esta circunstancia del escaseo de jugador español en la Euroliga está provocada por la marcha este verano de tres jugadores a Estados Unidos y por la reducción de equipos en la Euroliga, que afectó a Unicaja, aunque no deja ser un síntoma de la situación actual del jugador nacional.

Por ello, Quino trabaja día a día por otra nueva oportunidad. Kazán le ha puesto en el disparadero y quién sabe qué deparará el futuro. Se encuentra en una situación muy diferente. Es un jugador importante en los esquemas de un equipo de Euroliga y está dentro de los planes del seleccionador español, Sergio Scariolo. Le convocó en 2015 y fue incluido en la lista preliminar para los Juegos de Río, pero fue descartado sin llegar a debutar. Fue un paso. Llegar a la selección es un objetivo, pero de momento no el principal. Con confianza y libertad -la que le han ofrecido en Rusia- mejorará su juego y el del equipo. Lucharán por entrar en Playoffs de Euroliga, objetivo sin embargo complicado. Están a tres victorias de un Anadolu Efes que ahora mismo marca el corte de la octava plaza, restando nueve jornadas por disputarse.

Quino ha tenido que lidiar con las dificultades casi siempre. Otra más, pensará. Con su velocidad y visión de juego tratará de guiar al equipo del Tartaristán en la oscuridad de la Euroliga para buscar la luz. Una luz que reluce en las orillas del Volga y que tiene su foco en lo alto de los Pirineos.

Foto: Unics Kazan / Aleksandr Aleksandrov

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