Washington D.C., Estados Unidos. Tras un día de entrenamiento de grupo en las instalaciones de los Wizards, Tomas Satoransky y Marcin Gortat vuelven a casa. El polaco conduce su coche con el checo a su derecha, hablando sobre cómo va el equipo, qué cosas funcionan y cuáles no; lo normal entre dos compañeros de vestuario. Marcin ha sido un hermano mayor para Tomas desde que llegó a la ciudad, ayudando a la adaptación del joven base. Para él, estar jugando en la NBA es todo un sueño cumplido, aunque la realización de nuestros mayores deseos no implica que éstos sean como los imaginábamos.

Con un gran camino por recorrer en el mundo del baloncesto, la llamada de la NBA fue demasiado tentadora para Satoransky. A principios de marzo del 2016, el Barcelona le firmó hasta el 2020 como uno de sus principales pilares para apuntalar su proyecto deportivo. El ex de Cajasol Sevilla encontró prestigio y progresión en Barcelona, un gran club en el que disponer de minutos y responsabilidades a nivel europeo nada más llegar no es fácil, pero que logró con el paso del tiempo hasta calar una genuina identidad culé. Nivel afectivo, estilo de vida, condiciones laborales y satisfacción personal. Tomas se sentía completo en Barcelona, donde club y afición le cuidaron y demostraron su aprecio.

No necesitaba nada más, y nada más se pudo hacer para remediar su marcha. Que, con 24 años, una franquicia de la NBA con aspiraciones a Playoffs le tendiera la mano, fue un caramelo al que pocos habrían podido resistirse. Él, que desde que salió de Praga para jugar en Sevilla siendo menor de edad había ansiado dar el gran salto, no iba a decir que no.

El único obstáculo, por llamarlo de algún modo, era la tremenda comodidad de la que disfrutaba en la Ciudad Condal. Su situación privilegiada le hacía dudar entre ser protagonista en uno de los grandes de Europa y una ciudad que pronto sintió suya o cumplir un sueño de infancia. Los Wizards, conocedores de la tentación que supone el reclamo de una organización como la suya, jugaron sus cartas. Una llamada a contrapié y un ultimátum; una oferta firme y ocho horas para tomarla o dejarla. Él decidía y entendió que Washington le esperaba.

De vuelta al todoterreno de Gortat, ‘Saty’ tiene a su izquierda al mejor aliado posible. El pívot polaco ha sido conocido durante muchos años por ser un hombre sin tapujos, divertido y sincero. En sus redes sociales ha compartido fotografías de su divertida vida fuera de los terrenos de juego, donde su personalidad se aleja de la frialdad y la dureza que demuestra bajo los tableros, presentando en sociedad a su pequeña jirafa, entre otras historias disparatadas. Cuando la gerencia de los Wizards decidió renovarle, Randy Wittman viajó hasta Polonia para conseguir que firmara, un viaje en el que hubo tiempo para todo. “Lo que pasa en Polonia se queda en Polonia”, bromeaba a los medios estadounidenses entonces.

Para Satoransky, encontrarse con un tipo generoso, europeo y ya adaptado ha sido un verdadero regalo del cielo. Son realmente hermanos, como comentaba Gortat para The Ringer: “Le puedes ver sentado a mi lado en el autobús o en el avión, en fotos de mi Instagram, en el club o en el restaurante conmigo. Somos como hermanos”.

Pese a los esfuerzos de su compañero de equipo, el base ha tenido que lidiar con diferentes problemas a la hora de encajar en un nuevo ambiente. Aunque parezca una obviedad, el cambio de estilo de vida y la diferencia entre su día a día en Barcelona y Washington ha tenido un peso muy importante para Tomas. El confort de una ciudad que sentía suya y un equipo al que podía haber liderado dista mucho de las incógnitas y las frías novedades del ritmo que se respira al otro lado del charco. Por el giro de 180 grados y su tranquila y modesta forma de ser, tener un apoyo al lado ha agilizado la transición.

Un sueño difícil de encajar

Más allá de su vida personal, la situación de juego del exazulgrana comprende diferentes complicaciones. La primera de todas es su posición en el equipo, alejada de sus cánones ideales. En sus 17 primeros partidos cosechó un par de titularidades inesperadas mientras promediaba más de 17 minutos de juego por encuentro. Con John Wall entre algodones y el conjunto dando sus primeros pasos, Satoransky disfrutó de mucho tiempo útil en pista. Sin embargo, el rol de segundo base pronto quedó en entredicho con su verdadero posicionamiento en la pista, que en repetidas ocasiones le privaba de las responsabilidades de director de juego para terminar actuando de escolta o alero.

Si bien la reubicación en pista y la pérdida de minutos no son plato de buen gusto, el jugador formado en la cantera del Baloncesto Sevilla no ha puesto ningún pero. Quien haya tenido la oportunidad de ver alguno de sus partidos de cerca, sabe de la actitud de escucha activa que muestra el base. Todavía en Barcelona, atendía cada indicación de Xavi Pascual y se esforzaba hasta cuando tocaba animar a los suyos desde la banda. Como el jugador de equipo que ha demostrado ser, ahora le toca cumplir con sus deberes y no alzar la voz.

Kelly Oubre y Satoransky en Halloween

Kelly Oubre y Satoransky en Halloween

Buscando un cómo

Los refuerzos de la franquicia capitalina fueron nefastos para las aspiraciones de Satoransky. Primeramente con Brandon Jennings, un base más en el gallinero. Trey Burke estaba siendo un base totalmente irregular, una sombra de lo que pudo ser que queda lejos del jugador eléctrico que fue llevó a los Wolverines hasta una final nacional de la NCAA. Disputarle la posición a Burke hubiera sido factible, ya que es un perfil que solapa algunas de sus funciones con John Wall, titular indiscutible. Además, no estaba cumpliendo con ninguna de las tareas que tenía asignadas, como proporcionar anotación exterior desde el banquillo y hacer valer el modelo de base estadounidense con descaro y buen lanzamiento exterior. Por eso, que el equipo optara por Brandon Jennings y no por darle una segunda oportunidad, fue un mensaje doble muy claro. De forma indirecta, los Wizards expresaron que preferían explorar otras opciones que contar con él, a la vez que indicaban que su tipo de juego no era lo que buscaban para el puesto de segundo base.

Por otro lado, Tomas se ha visto jugando como escolta o alero con frecuencia por su altura y versatilidad. Al ser capaz de defender a casi todo tipo de jugadores, es un complemento perfecto para usar en la rotación exterior, una opción cada vez más lejana con el buen saber hacer de Bojan Bogdanovic. El ex de los Nets ha rendido desde el primer día con la soltura ofensiva que sorprendió en Brooklyn y ha ocupado un puesto fijo en la rotación que da consistencia al banquillo y continuidad a la anotación con la segunda unidad en pista.

Un lugar mejor

Tomas Satoransky solo puede tomar una decisión: seguir luchando. Los rookies suelen pasar por un primer año peor de lo esperado y tener paciencia será lo mejor. Para descartar posibles noviazgos, el checo no volverá a Barcelona este verano. Como expresó en una entrevista para el diario Sport, quiere volver algún día a un sitio verdaderamente especial para él, pero ahora no es el momento. El club catalán sufre una clara crisis de identidad y juego que no tiene solución en el corto plazo, así que la opción más clara es continuar en la NBA.

La opción más sensata también es dejar respirar a su agente y esperar a que pase el tiempo, ya que Washington es un lugar interesante ahora mismo. Un hervidero de nervios y egos que explotó con la despedida de Wittman y que finalmente empieza a mostrar la calidad que todo el mundo le otorgaba. Dentro del florecimiento del juego de la capital, Satoransky tiene cabida gracias a las ideas de Scott Brooks.

El entrenador, siempre puesto en duda -y con razón- durante su etapa en los Thunder, ha implantado un esquema de small ball variable con piezas de calidad. Sobre la base del dúo Wall-Beal, que ahora ya se pasan el balón, Brooks ha entendido la necesidad evolutiva que demanda la liga y ha optado por una de las tendencias más de moda. Con el small ball, Satoransky tiene una oportunidad: es un base que sobrepasa los dos metros con tranquilidad, rápido, cerebral y con capacidad de sacrificio. El único pero es el tiro exterior, una arma por desarrollar, pero es perfecto para las labores defensivas. Cuando toca defender, puede emparejarse con bases y escoltas para frenar el uno contra uno de jugadores con talento ofensivo, y a la vez puede realizar cambios para defender al alero o incluso dificultar la línea de pase defendiendo a un pívot por delante gracias a su envergadura.

¿Qué se puede esperar de Tomas y qué puede esperar él? Durante su breve paso por el Barcelona, vimos una evolución real de la mecánica de tiro, cruzada personal del checo. La NBA moderna no entiende la figura del base sin potencial para amenazar ofensivamente, así que ampliar el rango de tiro es una asignatura pendiente. Hasta entonces, Ricky Rubio ha establecido un precedente para aquellos PGs con dificultades para anotar desde más allá del arco, combinando una mejora notable del catch and shoot con agresividad de cara al aro. Por condiciones físicas, Satoransky puede adoptar fácilmente la verticalidad y tener recursos para anotar creando sus propios tiros, una línea que puede explotar para ganar protagonismo.

Por otro lado, es muy complicado que encuentre su agujero particular antes del término de esta campaña. La rotación está establecida, los experimentos hechos y, por si fuera poco, los Wizards terminarán la fase regular entre los cuatro primeros. Si las cosas van bien, no hay razón para modificarlas, así que se cierra una ventana para él. De cara a la siguiente temporada, la estructura del equipo no debería cambiar, así que estará ante una situación estática que, de seguir funcionando, le dificultará obtener más minutos. Un escenario difícil en el que Tomas va a sufrir si no logra tener relevancia cuando Brooks decida darle una oportunidad.

Foto: Brad Mills / USA Today Sports

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