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En la Acrópolis rendirse no es una opción

Tal como explicaba la famosa película de “300”, los espartanos, con una disciplina de extrema dureza, eran criados para llegar a ser algún día unos soldados letales e implacables en el fragor de la batalla. Eran temidos por todos y así, se transfromaron en la mayor potencia militar de todo el territorio griego. Carácter y agogé (sistema educativo espartano). Sin duda, parece que ese espíritu guerrero, de alguna manera, se ha trasladado a la vida deportiva y todo esto se puede ver reflejado en el baloncesto griego. Todo partido es una batalla por la victoria. Una guerra deportiva sin clemencia ni compasión y con un solo objetivo: ganar por encima de todo.

De sobra conocido, los dos grandes equipos que reinan en panorama baloncestístico heleno son Olympiacos y Panathinaikos. Primero y segundo respectivamente. 22 victorias y una sola derrota les avala. Difícil desbancarles del trono, y es que desde la temporada 2002/03, ningún equipo que no fuese ellos ha sido capaz de alzarse con la A1 Ethniki. Dos equipos de guerreros que no aceptan la derrota por respuesta. Dos colores. Dos maneras de vivir y de entender el basket, pero un principio común, no rendirse nunca.

Olympiacos, tres veces campeón de la Euroliga (1997, 2012 y 2013), doce de Liga y nueve de Copa es, junto a Panathinaikos, el exponente del dominio de los dos grandes de Atenas. El perfil del actual Olympicos de Giannis Sfairopoulos mantiene unas señas de identidad claras: defensa muy intensa y dinámica con muchas manos y un ataque al son de la joya de la corona, Spanoulis. Baloncesto bien trabajado para buscar penetraciones y tiros exteriores. En la pintura, pívots enérgicos y activos con contundencia. Intensidad en los dos lados de la cancha.

Uno de los bloques más característicos del baloncesto europeo se alza dentro de el Pabellón de la Paz y la Amistad. Dos conceptos bastante relativos dentro de esa cancha. Y es que, a la hora de analizar su patrón de juego, resalta por encima de cualquier dato estadístico el de los puntos permitidos: 73,4. Con una mezcla de jugadores cualificados para el ataque y, sobre todo, para cerra su aro, el conjunto griego atesora uno de los mejores ratios reboteadores de la Euroliga (37.4 rebotes por encuentro, con nada menos que 11.5 rebotes de ataque), lo que repercute en la existencia de segundas oportunidades. Además, las virtudes en ataque se mutan en defensa, ya que la presencia física de jugadores como Khem Birch (6.4 rebotes por partido, con casi 3 ofensivos de media), la actividad del todoterreno Kostas Papanikolau (4.7 rebotes por partido) o la inteligencia para el posicionamiento en la pintura de Giorgios Printezis (4.8 rebotes por partido) hace del conjunto de Sfairopoulos un colectivo impenetrable.

A todo esto, debemos añadirle una máxima que no es negociable: Vasilis Spanoulis es el eje de todo. De la mano del genio de Larissa el combinado griego construye su juego ofensivo con el básico pick & roll que tanto rédito ofrece, ya sea para que éste anote con sus clásicas suspensiones o aproveche su extraordinaria visión de juego para asistir. Maneja como nadie el ‘tempo’ de los partidos y toma las decisiones más adecuadas en cada momento. En la presente Euroliga promedia 14.7 puntos y 7.7 asistencias.

Defensa, regularidad y versatilidad. Conceptos básicos en los que se sostiene el esquema de Sfairopoulos gracias a jugadores que se lo ofrecen. Por ejemplo, Matt Lojeski. El belga es un excelente tirador y exhibe además unos buenos fundamentos técnicos. Especialista en el triple desde las esquinas y desde el frontal, sus porcentajes, superando el 40%, hablan de un jugador capaz de condicionar las defensas rivales por su constante amenaza. Promedia 10 puntos por partido.

Más nombres se suman al bloque griego que lo hacen inabordable. Vangelos Mantzaris es otro de los clásicos. Defensor con gran capacidad para sostener los 1 vs 1 a pesar de las situaciones de bloqueo que plantee el rival. Relevante en los esquemas defensivos como Girgios Printezis. El otro pilar del equipo. Decisivo en las Euroligas conseguidas, el ala-pívot encontró en esta institución un hábitat hecho a su medida para desempeñar sus virtudes: movimiento al poste, tiro exterior, nervios de acero y, como no, defensa, mucha defensa. Promedia 13 puntos y 5 rebotes. Un seguro en toda regla.

Los hombres de refresco suelen dar garantías. Erick Green, Dominic Waters, Patric Young, Dimitrios Agravannis y Ioannis Papapetrou aportan desde el banquillo y se convierten en una rotación altamente eficiente.

Por su parte, Panathinikos no se queda atrás. Su palmarés es envidiable.  34 Ligas de Grecia, 18 Copas y 6 Euroligas -la último 2010-2011- lo convierten en un conjunto con un gran bagaje en el panorama baloncestístico. Tras un inico de campaña algo convulso y con la consiguiente destitución de Pedoulaikis en mitad de la temporada, el conjunto presidido por los hermanos Giannakopoulos se encontraba en una situación de vacío. Con el gran desembolso económico que se llevó a cabo en fichajes para optar a todo en este presente curso, se veían abocados al fracaso, hasta que en octubre firmaron como entrenador a un viejo conocido del baloncesto español, Xavi Pascual. El de Gavá tomaba las riendas y cambiaría el devenir del equipo.

PAO Panathinaikos Olympiacos
Foto: Euroleague.net

A vista de los resultados, Pascual ha logrado un primer objetivo que en el inicio de su andadura no parecía tan fácil en una plantilla muy renovada. Ha construido un equipo a su medida. Sólido, fuerte atrás y con gran efectividad. Gracias a plasmarle su sello, Panathiniakos cuenta ya con el primer título de la temporada, la Copa griega. Algo impensable unos meses antes.

Su juego se caracteriza por posesiones largas y controladas, lo que le hace ser el equipo con menos pérdidas y con uno de los mejores balances entre balones robados y canastas realizadas. Es la tercera mejor defensa de la Euroliga con una media de 74,75 puntos, los sextos en tapones y el quinto equipo que más balones captura.

Calathes es el camino a seguir. La templaza, la visión. Promedia 10 puntos y 5,8 asistencias para 12,5 de valoración. Pero de momento el que más valoración obtiene es Chris Singleton con 15,9. El americano anota 12,2 puntos y captura 6 rebotes. El también americano y ex baskonista Mike James es el anotador del equipo con una media de casi 13 puntos por partido.

Además, la plantilla está constituida en su gran parte por jugadores ex ACB. Está K.C. Rivers que destaca por su amenaza desde el perimetro al igual que Feldeine, dinámico y enérgico. Ambos aportan mucho al esquema de juego y facilitan la tarea de los demás. Si nos vamos dentro de la zona, destacamos a Gist y Bourousis. El americano tan sólo ha jugado 7 partidos, pero ha promediado casi 11 puntos y 5 rebotes. Por su parte, el pívot griego no es ese jugador determinante que llegó a ser en el Real Madrid y sobre todo en Baskonia; pero cuando juega es una referencia. Es el jugador del equipo que más faltas personales recibe, anota 8 puntos y captura 5 rebotes en los 18 minutos que está en pista.

En resumen, Olympiacos y Panathinaikos son dos equipos de carácter. Defensivos y rocosos. No llama la atención que sean la segunda y tercera mejor defensa de la Euroliga. Te complican el partido y nunca puedes fiarte hasta el final. A pesar del favoritismo de CSKA y Real Madrid por alzarse con el título, los griegos están al acecho. Su efectividad y su saber hacer en momentos tensos de partido pueden desnivelar la balanza a su favor. Los antiguos guerreros espartanos parecen encarnarse en sus equipos y la lucha está servida. Vaya Final Four que se presenta.

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