Antes de comenzar, una advertencia. Todo lo que van a encontrar en este artículo tira directamente de una única fuente: los recuerdos de un niño. Así que es posible que parte de lo que venga a continuación sea inexacto, erróneo o directamente una falacia. Pero lo van a tener que disculpar. Éste es un artículo egoísta, en el que va a disfrutar, al menos por esta vez, más el que conduce la atracción que quien ha pagado la entrada. Concluida la advertencia, comienza el relato.

Para empezar, yo al principio no era de PC Basket. Yo era, como casi todos esos niños criados en los noventa con meriendas bajo la tutela de Oliver y Benji y la frustración del Mundial 94, del Pc Fútbol. ¿No les suena? Si hombre, aquel maldito invento que se sacaron de la manga Dinamic Multimedia y que nos robó cientos de horas de la infancia. Si el que les escribe en lugar de emplear todo ese tiempo en hacer fichajes y campeonar con el Sestao por Europa, lo hubiese dedicado a algo más útil, les aseguro que ahora estaría lanzando sondas al espacio en Houston o desviando fondos a  Suiza, como mínimo.

Como ven, no fue el caso. Para aquellos a los que esto les suena a chino, el Pc Fútbol era un videojuego en el que simulabas llevar la gestión de un club de fútbol, y dependiendo de la versión, profundizaba más (o menos) en ciertos aspectos. En las primeras ediciones básicamente se podía comprar y vender jugadores, hacer las alineaciones y controlar algún que otro detalle financiero. Conforme pasaban los años -el primer PC Fútbol data de 1993, y la saga de Dinamic finalizaría en 2001- las posibilidades de gestión se iban elevando hasta el infinito, pudiendo decidir aspectos tan alejados de la cancha como el precio de los perritos calientes del restaurante del estadio.

Este videojuego arrasó en España durante años, y en Dinamic pronto vieron que sería interesante, y rentable,  sacar versiones en más países (Argentina o Italia tuvieron su PC Fútbol) y también de otros deportes. PC Ciclismo, por ejemplo, que fue siempre un proyecto eterno -e inacabado- para la compañía madrileña, o PC Atletismo, que sí tuvo la suerte de ver la luz, aunque como un producto muy secundario. Pero sin duda, la única alternativa que podía hacer una ligera sombra de popularidad al juego matriz era PC Basket, el simulador basado en la liga ACB.

PC Basket tuvo varias versiones, aunque siempre fueron publicadas de forma más irregular que su primo futbolero. Era un producto que siempre iba a remolque de éste, pero que consiguió una aceptable cuota de popularidad para un deporte que desde el ochentero Fernando Martín -también de los mismos autores- no había tenido un videojuego nacional de nivel.

Se compraba en el kiosko por tres mil pelas, y se instalaba con disquetes, unos cachivaches que parecían posavasos y de los que cualquier niño de ahora se descojonaría vivo. Iban con una revista -un truco de Dinamic para pagar menos impuestos- que servía como guía del juego y que además solía tener un componente informativo de la competición, como una Gigantes de la época pero rara. Ah, y con las claves para entrar al juego, que es algo que ya no se lleva pero que en aquellos años servía como sistema de última generación anti pirateo. Imaginen como volaban las fotocopias de aquellas claves en los colegios e institutos españoles. Ni el cromo de Iván De la Peña.

La estructura del juego se dividía en tres partes. Las dos primeras, una base de datos y un simulador de gestión, eran la hostia. La otra, el simulador, daban ganas de arrancarte los ojos, y eso que por aquella época considerábamos tecnología punta al teletexto.

La base de datos te daba todos los datos de clubs y jugadores que participaban en la ACB de la temporada correspondiente, con sus estadísticas, trayectoria… Pero sin duda, lo que más molaba era un cuadro de texto en el que se repasaba su trayectoria, las expectativas del jugador para la siguiente temporada… No eran artículos de relleno, como pudiera imaginarse. Recuerdo algunos palos importantes a jugadores decepcionantes que chocaban en un soporte así, cuando esperabas algo mucho más frío.

No exagero si digo que gran parte mi vocación viene de aquellos extensos repasos a jugadores que ni había visto jugar, o a las magníficas historias de equipos -algunos ya extintos- a los que todavía hoy en día acudo como fuente de información. Aquellas minúsculas piezas sobre americanos desconocidos eran deliciosas, y las de los jugadores más representativos de la ACB tampoco desmerecían. El famoso verano de Herreros y su decreto, la vida en la NBA de Arlauckas antes de llegar a Málaga, Dueñas y la parada del autobús… Era como internet antes de saber que era internet. Y sin el porno, claro.

Si la base de datos era una pasada, la parte de gestionar el club era el punto fuerte del juego. En la primera versión que jugué yo, la 4.0, podías hacer tus alineaciones, plantear tácticas y controlar los emparejamientos de cara a mitigar las virtudes del rival. Siempre se ha sospechado -ya en la época- de que todas estos ajustes servían de más bien poco, y que podías poner a Andre Turner a jugar de pívot, que si la media del equipo era buena, posiblemente ganarías el partido. Que sí, que veinte años después puede sonar a pérdida de tiempo, pero recuerda que en aquella época el porno era en VHS y salían demasiados tipos con bigote. Ah, y no era tan fácil de conseguir como ahora.

Sin duda, lo que más molaba del manager era fichar. En las versiones más modernas podías irte a cualquier equipo de europa, sin embargo, en las primeras, te tenías que limitar a una tabla de jugadores transferibles. En esa tabla no solo salían paquetes, a veces también aparecían estrellas europeas, y otras, hasta NBA. Aún recuerdo ese Xacobeo 99 Ourense con Michael Jordan y Anfernee Hardaway en el perímetro. El otro creo que era Jose María Panadero. Por cierto, ahora que caigo, a saber la de delitos contra los derechos de propiedad que se saltaban en aquella época.

Como ya te habrás imaginado, era relativamente fácil hacer auténticos equipazos y tener una dinastía con el CB Murcia antes de la hora de la merienda.

Tanto molaban estas dos partes como desentonaba la del simulador deportivo. Sería cosas de presupuesto, pero uno veía lo trabajado del manager, y luego te ponías a jugar… Y se te caía el alma a los pies, sobre todo si eras de aquellos que habías podido jugar al NBA Live en la Mega Drive de tu vecino.

Era bastante curioso que para ganar los partidos no te servían los mismos jugadores en el manager que en el simulador. Me explico. Por alguna decisión improbable, en el simulador tomaban los datos de estadísticas de tiro de la temporada anterior en la liga ACB para dotar de más o menos acierto a un jugador. Como idea suena bien, pero no cayeron en que habría casos raros. A mi el que siempre más me gustó era el de Alfonso Albert, un pívot fajador de la cantera de la Penya que también jugaría en Pamesa Valencia y algún que otro equipo más. El caso es que Albert tuvo una temporada de 60% de tiros triples… lanzado como cinco lanzamientos en total. Claro, aquel muchacho que no pasaba de jugador de rotación en ACB, era una especie de Dirk Nowitzki cuando Robin Hood todavía era un prepuber. Y casos así habían a patadas. El simulador lamentablemente ni con la llegada del 3D estuvo a la altura, y ni siquiera los inquietantes bailes de las animadoras resultaban suficientes como para que a los pocos partidos nos olvidásemos de el.

PCBasket murió en su versión 6.5, un poco antes de que falleciese también la compañía, fruto de malas inversiones la burbuja de las punto com y el descenso de ventas del PC Futbol, que era el motor de Dinamic. Esa última versión se vendía dentro de una colección de videojuegos de El Mundo, y dejaba notar lo marginal que se había vuelto un juego que tuvo una relativa fama pocos años antes.

En el muy recomendable libro “Promanager: PC Fútbol, droga en el quiosco” se habla de forma muy lateral del PC Basket, y el autor destaca la organización de la ACB a la hora de suministrar información a la empresa, sobre todo el comparación al caos que suponía tratar con la LFP. Para Dinamic, como hacían las cosas en ACB a nivel de imagen era una pasada, con todo lujo de detalles y cuidando desde el primer momento a un producto que siempre les interesó. Recuperando aquella época, y comparándola con la actual, uno se da cuenta de lo adelantados que se estaba entonces con respecto a este tema, y lo poco que se ha ido innovando.

Herederos que recojan el testigo han habido mas bien pocos. ACB Total, que surgió a mediados de la siguiente década, era un espanto más enfocado a un público arcade, que suponemos decidió no acercarse a nada relacionado con el baloncesto tras esa experiencia y comenzar a adentrarse en el maravilloso mundo de las drogas duras. En Italia sacaron el Fantacanestro, un manager bastante más digno, aunque de corte amateur. No es un mal juego pero no enganchaba tanto como el original PC Basket. Claro que peleaba contra los recuerdos de un niño y su infancia junto a Bobby Martin, Andrei Fetissov y Bernardino Tamames. Y claro, así no hay quien pueda.

Si te ha gustado, suscríbete a nuestra lista de correo y no te pierdas nada del mejor baloncesto para leer. Kwame Brown no lo hizo y mira en que quedó su carrera.