La RAE distingue dos tipos de acepciones. Por un lado se encuentran las simples, aquellas que tenemos en mente. Los significados del lema propiamente dicho. Las complejas, por su parte, son combinaciones más o menos fijas del lema con otras palabras. Así, es mano el vocablo con un mayor número de definiciones registradas. Del primer tipo se encuentran 36, pero si sumamos grupos como de mano armada meter mano, el número se eleva hasta los 371.

En el caso de los Knicks, todo el mundo habla y etiqueta. Al lado del número uno solía aparecer desastre como descripción del término. Ahora, el cielo. Sin embargo, todo debe ponerse en contexto y el buen inicio de temporada (récord positivo y sensaciones difícilmente mejorables) trae consigo un sinfín de definiciones. No es solo una sorpresa, es lo que esto conlleva y porqué sucede. Y todo, absolutamente todo, debe moverse en la misma dirección. Para crear hay que establecer unas bases y al fin parecen haber encontrado la estabilidad necesaria para ello. Cada hombre tiene un significado en el hoy para el mañana, englobados en la idea que surge de ellos.

Hardaway Junior, Tim: anotador con contrato de elevadas cifras e irregulares prestaciones. Tim demuestra ser algo más que tirador. Sin embargo, la dependencia del lanzamiento exterior sigue siendo elevada. Es una evolución de aquel que sufría el protagonismo en los Knicks más sangrantes que se recuerdan. Ahora sabe crearse las oportunidades y castiga los espacios otorgados por la defensa. Es aquel que abre la cancha y supone una amenaza cuando todos se cierran con Porzingis, pero la confianza viene y va, y esa es su condena. Cuando la inspiración aparece es parte central de la maquinaria ofensiva neoyorquina. Encontrar la consistencia es su próximo reto.

Hernángomez, Willy: pívot español de gran proyección anclado al banquillo. Guillermo vivía un sueño. Ni él imaginaba tal rendimiento y repercusión. Nueva York le amaba. Pero todo se ha complicado. Hornacek eligió el camino de la paciencia con el madrileño la pasada campaña y tuvo sus frutos. Le empujó a trabajar más, a ganarse cada minuto. Ahora, la cuesta arriba se acentúa en una rotación que se le aleja. Kanter ha llegado fuerte y el rol de O’Quinn parece tan definido como importante. Quien ahora tiene que saber esperar es él, porque 82 partidos son un mundo y el momento le llegará. Solo le queda estar preparado.

Hornacek, Jeff: entrenador liberado que da vida a los Knicks. Triángulo, Phil Jackson y todo lo demás ya están manidos. Ahora es él, y a Perry solo le importa el método que imponga. El desastre que se avecinaba en la pretemporada dio un vuelco repentino, y todo nace atrás. La apuesta ofensiva es clara; aprovechar a KP, espaciar y correr cuando se pueda. Es en la defensa donde surge la unidad y se crean oportunidades. La zona planteaba dudas, no más. Kanter es distinto y Porzingis ha borrado las faltas para tener presencia real. La motivación del grupo es evidente. Que todos crean y remen, trabajo de Horny. Sombrero fuera, hay que reconocerlo. Competir es mejorar y cada día supone un escalón más. Ahí tiene su primer gran triunfo.

 Jack, Jarrett: base veterano que ejerce de mentor. Jack no es brillo. Su firma pasó de puntillas junto a la de Ramon Sessions. Ahora todos le aman. Porque tiene la difícil tarea de ocupar un lugar en el quinteto inicial, pero aún más complejo es ser ejemplo. Decían que en Oakland su relación con Steph Curry era más propia de profesor y pupilo que de compañeros y esto le servía como principal baza para confiar en él. Se ha hecho un hueco en el graderío cumpliendo. Simple, parece. Se limita a hacer lo que sabe y eso es mejorar al resto. Los Knicks deben agradecer tener a alguien con un compromiso que va más allá de su ombligo. Más aún cuando el objetivo se cumple noche tras noche.

Kanter, Enes: pívot turco de dudosa fama que ejerce como titular. Jeff decía que iba a liberar a Porzingis. No cabía duda alguna, era capaz de hacerlo. Su buen movimiento de pies en el poste atrae atención, su posicionamiento en el rebote ofensivo resulta en beneficio y sus bloqueos obligan a decidir con rapidez. En la protección del aro todo cambia. Porque se sabía que las carencias de Kris estaban ahí, y Enes no las tapaba. Sin embargo, algo parece haberle hecho click. Afirma tener en Noah un referente con el que trabaja en aspectos defensivos. Siendo parte del cinco inicial con frecuencia, está conociendo su pico productivo más alto. No ha mutado en Mutombo, pero el paso adelante es evidente. No conocíamos esta faceta de su juego y en la banda Hornacek sonríe.

Ntilikina, Frank: novato francés con aptitudes defensivas ilusionantes. (La t no se pronuncia).  Frank ya ha sido bautizado. The French Prince of NY es un caso extraño que viene camino de hacerse común. Raro porque la Gran Manzana no está habituada a esperar y acercándose a la generalización porque va a tener que acostumbrarse a estarlo. Sus destellos hacen enloquecer. Provoca pérdidas, es muy activo de manos y en 1c1 es difícil de rebasar. Más aún llama a la locura otro aspecto; poco a poco crea un vínculo con Kristaps. Desde el pick and pop y algún que otro alley-oop ya se ven motivos para liberar la imaginación. Darle rienda suelta es, inconscientemente, pensar en un tratado franco-letón de años de duración y conexión tan envidiable como imparable. Hoy se le ve tímido, falto de agresividad, pero le tildan de infravalorado. Sea como fuere, en él hay espíritu y talento. Con eso no basta, claro, pero el resto vendrá.

Knicks Lee Porzingis Quinn

O’Quinn, Kyle/ Lee, Courtney: dícese de aquellos líderes por ejemplo que no temen al barro. Aún no había visto su fin la temporada estival y ya se hacían cábalas. Más de las habituales, claro. Porque cuando el resultado, sobre el papel, no es el esperado la gente imagina en exceso. Y a ellos, con relaciones entre salario y rendimiento bastante positivas, se les señalaba la puerta. Sin embargo, tienen un rol de gran importancia en el proyecto. Con jugadores como ellos se crea cultura. Se hace del esfuerzo una cualidad innegociable presente en el día a día. Además, forman grupo. Porque liberan de trabajo al resto dándolo todo por la uve doble. Que la franquicia esté consolidando su identidad es, en parte, culpa de ellos. Y el MSG ama la lucha.

Porzingis, Kristaps: semidiós letón dueño de Nueva York. Los primeros meses del curso confirman algo que, realmente, era cuestión de tiempo. Es una estrella, no futurible. Real, tangible. EL HOMBRE. Aquel que llena el Madison. Lleva ya dos años en el trono, pero este es distinto. Porque está solo ante el peligro, sí, pero sobre todo, se ha confirmado. No es niño ni inocente. El Eurobasket lo vivió. Como centro de todo, como estrella, puede cambiar el rumbo y ritmo de las cosas. Es élite, es único. Después de años y años de experimentos. De intentos que quedaban en nada, aquí está. El jugador por el que sonreír como un adolescente que coquetea con el amor. Y curiosamente, no hay mayor experimento que él mismo. Porque surgió de la nada y ahora lo es todo.

Thomas, Lance: jugador de oficio en la sombra. Hablar de Lance es complicado. Su aporte es complejo de entender y su juego tan antiestético como eficaz. Los minutos en su puesto se venden caros, pero cuando Jeff recurre a él sabe lo que busca. Además, suele encontrarlo. Es esfuerzo y defensa. Un especialista de poco nombre.

Los significados, como casi todo, son cambiantes. El proyecto puede fluir en estas vías o dar un vuelco en dirección al suelo. Este es el diccionario de la reconstrucción neoyorquina. Lo que el tiempo diga ya lo veremos.

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