8 de febrero de 2009 y en el Pabellón Fuente de San Luís se disputa el Pamesa Valencia – Vive Menorca de la jornada 22 de la ACB. A los pocos minutos de juego, el entrenador Neven Spahija hace debutar a un nombre desconocido de 17 años, sorprendido por la decisión, con la camiseta ‘taronja’. En casi nueve minutos de juego, el joven anota 7 puntos, captura 2 rebotes y da una asistencia para certificar el mejor debut anotador tras Fred House hasta el momento. Regresa al banquillo entre aplausos, ovacionado por el público que ocupa las gradas, rendido ante su desparpajo en su breve presencia en pista. Tornike Shengelia se presentaba en sociedad en la ACB a más de 500 kilómetros de donde ahora es un líder, nueve años después.

El nacimiento de unas raíces

Tornike nació en octubre de 1991, en una Georgia que solo hacía unos meses que había conseguido su independencia de la Unión Soviética. Un momento de cambio se abría en su entorno sin que él fuera consciente de ello. El pequeño vino al mundo en el contraste de Tiflis, la capital georgiana, pero sería el baloncesto lo que protagonizaría la infancia de Toko, como se conoce al jugador.

Estaba destinado al deporte de la canasta al nacer en una familia relacionada con el baloncesto. Kakha Shengelia, el progenitor, era un jugador interior de 2’11 metros, considerado el mejor baloncestista de Georgia en su momento, que incluso se llegó a presentar al Draft en 1994, aunque no llegó a ser elegido por ninguna franquicia. Fue él quien entrenaba al pequeño Tornike en la casa familiar, donde el niño no soltaba el balón, eterno compañero de juegos. Activo pero tranquilo a la vez, la infancia del georgiano no se entiende sin el baloncesto, pero tampoco sin su entorno. Allí, en Georgia, en sus inicios, se forjó un carácter que aún le caracteriza. Sin embargo, el país se quedaba pequeño para lo que Toko tenía que ofrecer y, como muchos jóvenes, se vio obligado a emigrar, consciente de que Georgia debía quedar lejos si quería continuar dando pasos en su sueño.

Valencia, el origen del jugador

Un adolescente Shengelia aterrizó en Valencia con tan solo 16 años. No fue fácil el comienzo para el joven, duro precio a pagar sin su familia y en un país completamente distinto al suyo por el sueño de una exitosa carrera en el baloncesto profesional. Momentos complicados que parecieron tener su recompensa aquel febrero de 2009 con el debut ACB. Spahija confió en él durante esa temporada, la 2008-09, no solo en la liga, también en EuroCup. El camino no pintaba nada mal para el chico georgiano que empezaba a saber lo que significaba ser un jugador de baloncesto.

Tras dar sus primeros pasos en la ciudad del Turia, la oportunidad de afianzarse en el primer equipo cobraba fuerza para la temporada siguiente. Desde el club contaban con Shengelia para dar el salto a ACB, aunque sucedió algo inesperado. Con el georgiano disfrutando de sus vacaciones en su país natal con su familia, el Sutor Montegranaro anunció el fichaje de Tornike Shengelia. En Valencia se mostraron incrédulos con la noticia al contar con el jugador durante todo lo que le quedaba de contrato, y porque desconocían la existencia de una negociación previa. Lo que se llamó el “culebrón Shengelia” por la prensa valenciana terminó con un comunicado del propio equipo italiano. Todo se debió a que el agente de Shengelia contactó con el conjunto transalpino con una rescisión al parecer firmada por el propio georgiano. Acabó como un malentendido, pero la temporada siguiente no se daría como Toko esperaba.

La liga EBA volvió a ser un habitual para el joven, que seguía sin perder la esperanza de conseguir una mayor oportunidad en ACB. Lejos de eso, solo pudo demostrar su valía en EuroCup. Fue campeón de la competición europea con el club valenciano, pero la falta de minutos en ACB tras sus prestaciones del primer año le hicieron plantearse la idea de marcharse en busca de continuar su progreso como jugador.

Tras ganar la EuroCup comenzó a soñar con disputar la Euroliga con el Valencia Basket, sin embargo, se quedó en eso, en un deseo, pues su primer partido en la máxima competición europea en la Fonteta sería defendiendo la camiseta del Baskonia. Pero Valencia siempre guardará un lugar importante en la carrera de Toko, quien reconoce que cada vez que pisa el parqué de la Fonteta siente algo especial. En verano de 2010, el camino entre Tornike Shengelia y el club ‘taronja’ se rompió. El georgiano sigue visitando una ciudad que le gusta, donde mantiene amigos y familia, y es que Valencia fue el primer capítulo de su carrera.

El Charleroi sería su siguiente destino, y tras una breve cesión en el Verviers-Pepinster, en Bélgia sería donde Shengelia disputaría el máximo nivel del baloncesto europeo, la Euroliga, en los mejores días del Charleroi en los últimos tiempos. Su debut fue un 20 de octubre de 2011, en el Spiroudome, ante el Real Madrid. El encuentro no tuvo el mejor final, con una contundente derrota de Charleroi, 76-100, pero Toko se presentaba a la élite europea con la segunda mejor actuación de su equipo. En 27 minutos pudo anotar 11 puntos y capturar 9 rebotes.

Solo disputó la fase de grupos, pero bastó para que el georgiano diera un salto en su carrera. Sus mejores números coincidieron con los dos partidos ante el Partizan de Belgrado, con 16 y 17 puntos respectivamente. Toko no se queda con las estadísticas, sino con la experiencia que supuso jugar Euroliga, ante los mejores jugadores de Europa y los mejores equipos. “Ir a Bélgica fue una de las mejores decisiones que he tomado en mi carrera”, afirma con contundencia.

Georgia no está en Estados Unidos

Y fue entonces cuando Toko se sintió preparado para un nuevo paso ese mismo verano. Acudiría a la suerte del Draft, a poder abrir aquellas puertas que a su padre se le cerraron 18 años antes. En aquel Prudential Center de Newark, Nueva Jersey, Tornike Shengelia escuchó cómo su nombre sonaba en la posición 54, en la segunda ronda, cuando ya pocas esperanzas quedaban en él. Compartió la alegría con su familia, una franquicia había apostado por él, la fortuna ahora sí sonreía a un Shengelia en su camino hacia la NBA.

Foto: NBAE

El joven debutaría en la mejor liga del mundo con 21 años, de la mano de los Brooklyn Nets, equipo que se había hecho con sus derechos. Era un inexperto en medio de una plantilla veterana que miraba al anillo como utópico objetivo, por lo que le costó encontrar su sitio. Disfrutó de alguna jugada que se quedará en su recuerdo, pero los minutos fueron a menos y el sueño americano se iba desvaneciendo. Disputó la mayor parte de los partidos con el equipo D-League, Springfield Armor, y en 2014, en su segunda campaña en América, fue traspasado a los Chicago Bulls. Tampoco tuvo en esta franquicia su momento, y en la cabeza de Toko la idea de regresar a Europa cada vez cobraba mayor fuerza. Baskonia aprovechó ese momento.

El jugador no ve la NBA como un fracaso en su carrera, todo lo contrario, forjó en él un carácter que ha hecho que actualmente sea capitán y líder de Baskonia. “Gané mucha experiencia -afirma en una entrevista- aprendí a ser un líder y un buen profesional y lo he aprovechado en mi carrera en ACB”. Shengelia volvió a Europa siendo un jugador totalmente distinto al que era, con mayor experiencia y músculo.

Capitán Shengelia pone el ancla

En el Fernando Buesa Arena esperaban la llegada de Tornike Shengelia tras su periplo americano. El club lo tuvo en su agenda desde su tiempo en Brooklyn, y seguían paso a paso su aventura por la NBA. Cuando Europa volvió al horizonte del georgiano, Vitoria sonaba con fuerza y, al final, se convirtió en su próxima casa.

Foto: Ekaitz Otxoa / ACB Photo

Han pasado casi cuatro años y ya Toko no solo es un líder en el campo, también el jugador que representa más que nadie el carácter de todo un equipo. Además, en la presente campaña, el baloncestista está anotando los mejores números de su carrera. En ACB promedia 17’7 puntos y 21’1 de valoración en 19 partidos, mientras en Euroliga son 14’4 puntos, 6’3 rebotes y 19’1 de valoración en 23 partidos. Al fin las lesiones le han dado una tregua y le dejan disfrutar de su gran pasión y su trabajo.

A su exigente carácter desde la infancia le viene como anillo al dedo su condición de capitán. Trabajador incansable en el gimnasio y en las sesiones de tiro, el baloncesto lo es todo para él,y sabe cuál es el camino a seguir: “si no doy el extra, alguien más lo hará”, declara en un reportaje para su club. Es el referente en el que se miran los jóvenes del equipo, como lo fue su padre para él en la infancia.

Jugador serio y responsable, con mucho carácter, bajo cuya faceta se esconde una persona alegre y cariñosa con los suyos. Un completo baloncestista con el que la afición se siente identificada. Toko lo tiene claro, Vitoria le gusta, es su segunda casa: “Es ideal para vivir, con zonas verdes. Y respira baloncesto”. Al fin, encontró su Georgia baloncestística.