La Euroliga ha aterrizado por fin en la isla de Gran Canaria. En la era del Big Data y la estadística avanzada el calificativo “histórico” se otorga con demasiada ligereza. En ocasiones, se lleva hasta el extremo, hasta banalizar lo que es realmente un suceso extraordinario. Que hoy, gracias a la tecnología, podamos extraer información a tiempo real para contextualizar o poner en valor diversas situaciones del juego no significa que todo lo que se salga de lo común se convierta en histórico. Dicho esto, en este curso el Herbalife Gran Canaria ha hecho historia.

Si fijamos el relato en los orígenes del equipo deberíamos remontarnos al patio del Colegio Claret, allá por 1963. En aquellas pistas se fraguó lo que con el tiempo se convertiría en el CB Gran Canaria. Todo empezó perdiendo. Como no podía ser de otro manera. Esta temporada también comenzó así. Con un tropiezo.

El Gran Canaria Arena acogía la Supercopa Endesa 2017 a finales del mes de septiembre. Los canarios actuaban como anfitriones y ante su público fueron capaces de batir en semifinales al Real Madrid. En la final no pudieron con el flamante campeón de Liga Endesa, Valencia Basket. Unos erráticos minutos finales impidieron a los insulares repetir título. 63-69. Dolorosa derrota para la afición que quedaba entonces con un regusto agridulce, pese a conseguir vencer al todopoderoso Real Madrid de las estrellas el día de antes.

El fracaso llegaría unos meses después, pues al finalizar la primera vuelta de la liga regular en la Liga Endesa el equipo de Luis Casimiro era noveno clasificado, un puesto que no da derecho a disputar la Copa del Rey… a no ser que se actúe como anfitrión. El fracaso quedaba camuflado. Pero después de dar alas al sueño tras vencer al Fuenlabrada, toca caer contra el F.C. Barcelona. Más tarde, otro alto en el camino de un equipo que aspiraba a hacer algo grande este año con la eliminación de la EuroCup a manos del Lokomotiv Kuban.

A los amarillos solo les quedaba cerrar de la mejor manera posible la competición doméstica. El último mes de campeonato respondieron a las expectativas y consiguieron adelantar a Unicaja de Málaga y colocarse en la quinta posición de la tabla. Cerraron su mejor temporada regular de siempre con 20 victorias y 14 derrotas. En Playoff se enfrentarían, con factor cancha en contra, ante Valencia Basket.

Todo volvía a empezar. Meses antes el conjunto dirigido por Txus Vidorreta les arrebataba un título en su campo y eran ellos ahora los que tratarían de cerrar el paso de los taronja. El primer partido se saldó con victoria valenciana, el segundo fue para Gran Canaria. La eliminatoria, en realidad, trascendía lo puramente liguero. El premio para el que pasara de ronda no solo era el pase a semifinales. Tras las derrotas de Tenerife, Unicaja y Andorra en cuartos de final, aquel duelo dotaba al ganador del pase hacia la próxima edición de la Euroliga.

El 1 de junio se citaban ambos equipos en la Fonteta para el tercer y definitivo encuentro. Ganar para seguir. Perder para volver a casa. Valencia era favorito: mejor balance, cancha a favor y antecedentes de su lado. A Herbalife se le reconocía el mérito de haber peleado la eliminatoria pero se presuponía complicada la hazaña. El proyecto de Juan Roig necesitaba continuar en la Euroliga para consolidarse en el olimpo europeo del deporte de la canasta.

Hasta el final. El más difícil todavía. Decía el pensador Jordan Belfort que en la vida pasan cosas malas, indudablemente. Pero la clave estaría en ver las cosas como eran y no peor de lo que imaginamos que realmente eran. Así fue. El reloj marcaba que solo restaban 13 segundos para que todo acabara. Los canarios perdían por 5 puntos tras un palmeo espléndido de Dubljevic. Tiempo muerto solicitaba Luis Casimiro. La situación era límite. Lo más fácil, pensar en el fin de temporada.

Y ahí es donde reside la mentalidad de un equipo ganador. En no hacer caso al impulso negativo y perder la esperanza. En centrar sus esfuerzos en exprimir la última opción. Y lo hicieron. El resto ya es historia. Un lanzamiento imposible de Eriksson a siete metros de la canasta, un error de San Emeterio en el lanzamiento desde la personal y dos libres convertidos por Mekel con el tiempo a cero. Prórroga. Sin tiempo, un error garrafal de Will Thomas en el rebote, cometiendo falta sobre el base israelí, había llevado la eliminatoria al tiempo extra.

La fe del grupo se convirtió en victoria. En gesta. La Fonteta enmudecía. Dos puntos en los instantes finales de Albert Oliver cerraban la clasificación a la mejor competición europea. Por primera vez. El veteranísimo base no podía imaginar meses antes que lo que era un sueño se convertía en realidad. Los aficionados del Valencia Basket miraban pasmados el resultado final. Ver para creer. Gran Canaria tumbaba al campeón.

Este relato con tintes épicos y final dramático pondría el broche a dos temporadas doradas para Casimiro en el banquillo. A pesar de caer en semifinales contra el Real Madrid, nada podía empañar lo conseguido. Una clasificación fuera de todas las quinielas. Herbalife Gran Canaria, un equipo de Euroliga.

oriol Paulí

ACB Photo / Miguel Henríquez

Horas más tardes comenzaban los escollos burocráticos. El equipo de administración trabajaba para establecer los primeros contactos con la competición y realizar la preinscripción. La prensa local no tardó en apuntar que Gran Canaria incumplía una de las normas del torneo. La Euroliga deja claro en sus reglas que el pabellón de todos los equipos participantes debe estar a menos de cuatro horas de avión de Frankfurt (Alemania). En el caso, el vuelo está a cuatro horas y media. 30 minutos que podían echar por tierra el sueño.

Pese a esto, nada ocurrirá. En el espíritu de la norma no está el excluir a clubes europeos, sino alejar de la posibilidad de inscripción a equipos mucho más alejados al centro del baloncesto continental. Es más, actualmente un equipo con licencia A -F.C. Barcelona Lassa- incumple uno de los requisitos. El conjunto catalán no tiene un pabellón con capacidad para 10.000 espectadores, ya que el Palau Blaugrana solo puede acoger a 7.585 aficionados.

De momento la organización de la Euroliga ha recibido como uno más al club claretiano. Gran Canaria viajará el próximo año por toda Europa para ser parte de los 16 mejores equipo a este lado del Atlántico: CSKA, Fenerbahçe, Panathinaikos, etc. Queda ahora todo un verano para dar el salto con el mejor equipo posible, para llegar en las mejores condiciones.

Todo está en manos ahora del director deportivo del club, Berdi Pérez. Un ejecutivo con amplia experiencia en el sector en el que la directiva confía plenamente. La exigencia de la Euroliga es feroz y la plantilla necesita muchos ajustes para poder competir con los más grandes. De momento ya ha renovado dos pilares básicos: Xavi Rabaseda y Oriol Paulí. Del resto, solo tienen contrato Marcus Eriksson, Anzejs Pasecniks y Luke Fischer; esto sin contar con Luke Nelson, cedido esta temporada al recién descendido Real Betis Energía Plus.

El reto tiene una enorme dimensión. En las próximas semanas debe tomar decisiones que marcarán el porvenir del club. Por lo pronto, ya han contrato a un nuevo entrenador no tan nuevo, puesto que Salva Maldonado ya se sentó durante cuatro temporadas en el banquillo canarión, y meditar si plantea o no ofertas de renovación al resto de la columna vertebral de la plantilla: Albert Oliver, Gal Mekel, Nikola Radicevic, DJ Seeley, Nico Brussino, Eulis Báez, Pablo Aguilar y Ondrej Balvin. Ocho jugadores con un futuro incierto entre los que hay que escoger quién sigue en el proyecto y quién lo abandona para dejar paso a nuevas incorporaciones. La agenda se llenará de nombres, el escaparate en este periodo de fichajes es inmejorable.

Lo mejor está por llegar. La afición canariona lo sabe. A partir de octubre disfrutarán de lo que esta temporada han logrado. O mejor, de lo que llevan sembrando en sus 55 años de historia este club. Cientos de jugadores que han dejado su huella para construir un equipo de élite. Para llevar el baloncesto de la isla a lo más alto. La fiebre amarilla a la conquista de Europa. Ya tienen su billete para la Euroliga.

ACB Photo / Miguel Henríquez