En Cleveland sólo hubo un rey…

Los Cleveland Cavaliers esperaban con ansia la llegada del Draft ’11. Contaban con el nº1 en el sorteo, como en aquel fantástico año 2003, en el que eligieron al que pronto denominaron King, LeBron James, en un año con excelentes rookies (Carmelo Anthony, Chris Bosh o Dwyane Wade entre otros). El de Akron promedió 20.9 puntos, 5.5 rebotes y 5.9 asistencias por partido, algo que sólo había conseguido en su año rookie dos leyendas de la NBA: Oscar Robertson y Michael Jordan. Con él en la franquicia, los Cavaliers consiguieron jugar los Playoffs en la 2005/06 tras siete temporadas vagando en el desierto e incluso disputaron las Finales del 2007. Es decir, LeBron convirtió a los Cavaliers en un equipo ganador.

Tras la marcha de “El Elegido” a Miami, Cleveland volvió a convertirse en un equipo mediocre, pobre, hasta este año… o eso creían. La llegada de otro número uno a la ciudad de Ohio volvió a crear ilusión en los aficionados. Llegaba Kyrie Irving, procedente de la fábrica de jugones, la Universidad de Duke, promediando 17,5 puntos, 4,3 asistencias y 3,4 rebotes por partido. El jugador perfecto para relanzar la franquicia.

 Pero Irving no es James, ni lo será nunca. La lesión producida durante su último año universitario no le dejó mostrar todo su potencial, pero por lo visto en lo que llevamos de temporada regular, no es un jugador capaz de lograr hacer de los Cavaliers un equipo ganador. El joven base está en la carrera por hacerse con el Rookie of the Year, promediando 17 puntos y casi 5 asistencias por partido, sin embargo ya se han oído las primeras críticas hacia el australiano por su pobre defensa y la gran pérdida de balones por partido (3.6). Y es que el trono de los Cleveland Cavaliers, sigue vacío…

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