Temporada 87-88. Los Bulls de Doug Collins se enfrentan en Salt Lake City a los eternos Jazz de Stockton y Malone. En un momento del partido,  el pequeño (gran) base de Utah se queda emparejado en  defensa ante el exuberante Michael Jordan de los 80, que, casi sin esfuerzo, recibe el balón en el poste bajo y clava un potente mate ante la impotencia de Stockton.

Acto seguido, una voz resuena con estrépito entre el murmullo del público mormón  “¡Atrévete con alguien de tu tamaño!”.  Jordan, pese a estar en  plena transición defensiva, reconoce al autor del grito, se trata, ni más ni menos, del propietario de los Jazz, Larry Miller, una versión ochentera de Mark Cuban que pronto tendría que comerse sus palabras.

Los locales anotan el siguiente ataque y plantan a toda velocidad una defensa press que los Bulls desbaratan con gran facilidad.  Dos pases y bote de balón son suficientes para que Jordan se plante con la pelota a cinco metros del aro Jazz, dominio en el que  lo espera el pivot Mel Turpin, un armario de 2,10 y más de 120 kilos de peso. Michael planta la pelota en la madera con decisión, da dos pasos… y la hunde de forma espectacular, con un salto tan salvaje que a punto está de tocar el filo del tablero con su cabeza.

Murmullos de admiración entre el publico que se apagan, esta vez, con un grito en dirección contraria al anterior: “¿Es ese lo bastante grande para ti?”