Willie Burton fue uno de los integrantes de esa nueva franquicia de los 90, los Miami Heat (Foto: NBA)

Willie Ricardo Burton, que pese a su nombre no fue actor de telenovelas, era un alero prometedor de la universidad de Minnesota, en la que acabo promediando casi una veintena de puntos, y una evolución aceptable en el tiro exterior. Ese verano, los Miami Heat, otra de las nuevas franquicias recién creadas, tiene dos números en la lotería, el 9 y el 15, y una plantilla que hace aguas por todos lados.

La estrella de los de florida es Rony Seikaly, lo que explica casi todo del porque de las 18 victorias del año anterior. Seikaly, jugador comprometido donde los haya (pregúntenle a Aito), promediaba ese año dobles figuras y un bronceado espectacular, y que tenia como compañía a un superclase como Glen Rice y al irregular Sherman Douglas.

El caso es que la elección de Burton fue con la idea de traer a un jugador joven y prometedor para que jugase indistintamente de dos o de tres, una especie de Pippen. El problema fue que Willie Burton no estaba capacitado para jugar de escolta, demasiado lento para esa posición, algo que no impedia a Rothstien utilizarlo como dos, lo que provocó un estancamiento en su carrera, por el gran desconcierto en el que parecia moverse el jugador, y que le perseguiría el resto de su carrera.

Pese a estos problemas, firmo una aceptable temporada como novato, de echo, fue su mejor año como jugador, ya que pese que el nivel de los Heat subia cada año como la espuma, especialmente a partir de la llegada del gran Alonzo, el no pudo sino ver como no podía evolucionar, y sus numero de minutos bajaba, hasta verse abocado a una marcha a los deprimentes sixers de mediados de los noventa, donde estuvo a punto de relanzar su carrera con un mágico partido en el que hizo 53 puntos.

Y pudo ser peor, porque estuvo a punto de acabar en los Clippers, en un traspaso que iba a llevar a Manning a Florida a cambio Glen Rice y nuestro Burton.

Pero como las cosas son así, y hasta que no esta echo, no hay nada seguro, sobre todo si Sterling está de por medio, después de su megahit en los Sixers, la cosa fue tan cuesta abajo que acabó retirándose harto de dar tumbos por esos mundos de Dios.