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Costa a costa

Los diez nombres que no te puedes perder en la NCAA en 2017

jordialfonso98@gmail.com'

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La NCAA es una competición apasionante, una liga en la que una gran cantidad de equipos luchan por un único sueño: ser campeones nacionales y levantar el trofeo del March Madness, disputado entre los meses de marzo y abril. Una de las características más especiales que tiene esta competición es que los jugadores tienen un tiempo limitado para residir en sus equipos universitarios (cuatro cursos como máximo), por lo que estos deben ingeniárselas para estar siempre en la cumbre mediante su reclutamiento de jóvenes. Este proceso será el último en el que el jugador tiene decisión propia hasta su, presumiblemente, segundo contrato en la NBA. Por ello una acertada elección es imprescindible.

Una vez presentada esta magnífica competición, deberíamos tener muy en cuenta una serie de nombres sobre los que hay que tener un ojo encima durante lo que resta de campaña. Jugadores, entrenadores y equipos que tienen, en estos meses, un tiempo para definir su futuro a corto y largo plazo. Sin más dilación, comencemos.

 

Jugadores

Al fin y al cabo, los mayores protagonistas de cara al espectador, los que te hacen levantarte del asiento y de los que la afición suele enamorarse, odiar o incluso idolatrar. Muchos son los jugadores que merecen una mención especial, entre los que podemos destacar a Jayson Tatum (Duke), Ivan Rabb (California), Lonzo Ball (UCLA), la pareja Fox-Monk (Kentucky) o Lauri Markannen (Arizona).

Markelle Fultz (Washington)

Si hay un jugador que ha destacado por encima del resto y ha acaparado todos los focos es este fantástico base-escolta de los Huskies. El combo-guard de Washington hace del baloncesto una minucia cada vez que sale a la cancha, reduciéndolo todo con una sencillez pasmosa. Posee unas capacidades físicas que le otorgan una gran superioridad respecto a sus contrarios, consiguiendo dominar en la gran mayoría de sus partidos.

En lo que queda de temporada deberá demostrar que este dominio puede ejercerlo también ante jugadores y equipos de gran calibre. Tendrá diferentes fechas clave para mostrar a todo el mundo que, al igual que Simmons (Philadelphia 76ers) el año pasado, puede ser el indiscutible número 1 del Draft. Entre ellas destacamos las tres siguientes:

  • 1 de febrero vs USC.
  • 18 de febrero vs Arizona.
  • 1 de marzo @ UCLA.
Markelle Fultz NCAA

Foto: The Ringer

Josh Jackson (Kansas)

Si existe una joven promesa que ha asombrado a los scouts, a parte de Fultz, ese ha sido Jackson. El jugador de Kansas llegaba a la NCAA con la vitola de ser el mejor talento de la clase. Si bien el base de Washington le ha ganado la partida en lo que llevamos de temporada, este escolta-alero nacido en Michigan ha eliminado muchas de las dudas que se tenían sobre él.

Pese a que sus problemas en el tiro desde la larga distancia están más que presentes, ha mostrado un juego muy completo. Tanto es así que Jackson ocupa el Top 3 dentro de su equipo en puntos, rebotes, asistencias, tapones y robos. Sin duda, un espectáculo dentro de la pista.

Para lo que resta de temporada tendrá que pulir dos puntos fundamentales: conseguir mejorar su lanzamiento exterior y ratificar su liderazgo, algo que le sitúa en una gran posición respecto a su comparación con otro ex de Kansas, Andrew Wiggins (aunque este tiene mayor talento natural). Algunas fechas clave en lo que queda de temporada:

  • 16 de enero @ Iowa State.
  • 28 de enero @ Kentucky.
  • 1 de febrero vs Baylor.
Josh Jackson NCAA

Foto: USA Today

 

Caleb Swanigan (Purdue)

Puede que sea el nombre más sorprendente en esta pequeña lista o por lo menos el más desconocido. Swanigan es un interior en etapa sophomore que eligió a los Boilmakers tras descomprometerse con la Michigan State de Tom Izzo. Esta temporada ha sido la de su explosión y está demostrando un dominio interior mayor al de ningún otro jugador.

Swanigan no dispone de un físico determinante como el de Fultz o Jackson, pero sí posee una inteligencia que le permite ir un paso por delante de sus rivales. Además, cuenta con un repertorio ofensivo muy peculiar, capaz de hacer de todo en la pista y echarse el equipo a la espalda cuando más lo necesitan, algo que demuestra su liderazgo en los momentos calientes.

Nacido en Indiana, es junto a Josh Hart (Villanova) uno de los mayores aspirantes a ganar el premio al jugador del año en la NCAA. Ha tenido actuaciones realmente increíbles dentro de un año en el que ha conseguido dobles-dobles en al menos el 80% de sus partidos, cuatro de ellos con al menos 20 puntos y 20 rebotes. Algunas de las fechas clave que tiene por delante para conseguir proclamarse como el mejor talento del año son:

  • 24 de enero @ Michigan State.
  • 9 de febrero @ Indiana.
  • 28 de febrero vs Indiana.
Caleb Swanigan NCAA

Foto: Sports Illustrated

 

Harry Giles (Duke)

Gran parte de los focos esta temporada están apuntando directamente a la figura de Harry Giles, pívot de los Duke Blue Devils. El jugador ha sufrido un calvario de lesiones hasta la fecha y hay muchas dudas de cara a su futuro profesional más próximo. Sus capacidades físicas, no obstante, le deberían permitir dominar la NCAA. Solo falta ver cómo le han afectado tantos problemas.

Giles es un jugador que domina el rebote a un nivel impresionante, con una fluidez increíble para su tamaño y una potencia que muchos interiores desearían. Las principales dudas giran entorno a su desarrollo ofensivo, pues la necesidad de un tiro de media distancia eficiente de cara a su futuro profesional se antoja imprescindible.

Si consigue desplegar todo su potencial estamos ante uno de los jugadores más impresionantes de toda la NCAA, un tipo que puede dominar absolutamente las zonas en los partidos. De este modo, algunas fechas muy importantes para poder comprobar de primera mano su rendimiento son:

  • 23 de enero vs North Carolina State.
  • 15 de febrero @ Virginia.
  • 4 de marzo @ North Carolina.
Harry Giles NCAA

Foto: Sports Illustrated

Entrenadores

Ellos son los máximos responsables de sus victorias y derrotas, los que se llevan los méritos pero sobre todo los fracasos. Los entrenadores, sobretodo en la NCAA, tienen la oportunidad de crear un legado en sus equipos si hacen las cosas bien, pero siempre hay momentos complicados y es ahí donde los grandes entrenadores saben encontrar las soluciones que de verdad los hacen grandes. Esta temporada destacan tres nombres por las complicaciones que han sufrido.

Tom Izzo (Michigan State)

El entrenador de los Spartans tiene una importante tarea de aquí al final de temporada: debe conseguir que Michigan State vuelva a ser un conjunto serio y temible, algo que sin duda no es a día de hoy. Izzo deberá ajustar su sistema con la vuelta de su mejor jugador, Miles Bridges, a las pistas. El equipo necesita depender menos de su ala-pívot estrella y para ello deben distribuir mucho mejor las responsabilidades.

Posiblemente, entre las soluciones que Izzo estaría planteándose encontramos una mayor dosis de protagonismo para Nick Ward, un jugador que ha ido ganando peso en las rotaciones conforme ha avanzado la temporada, demostrando que tiene nivel para ser determinante en estos Spartans. También la inclusión de Winston en el quinteto titular, desplazando a Lourawls Nairn Jr. al banquillo, un movimiento que dotaría al equipo de mayor estabilidad en los mandos gracias a la capacidad para organizar el juego que tiene el freshman.

En lo que llevamos de temporada el conjunto de Michigan State no ha logrado vencer a ningún rival serio, pues han caído ante Arizona, Kentucky, Baylor, Duke y por sorpresa ante Northeastern. Por delante quedan rivales importantes en su particular lucha por la Big Ten. Equipos como Wisconsin, Purdue o Indiana, pondrán a prueba al entrenador y sus habilidades.

Tom Izzo NCAA

Foto: Sports Illustrated

Shaka Smart (Texas)

El actual entrenador de Texas es una de las grandes promesas de los banquillos, una figura de la que se espera mucho al igual que otros ‘ex-universitarios’ como Stevens o Hoiberg, actuales entrenadores NBA (con mejor o peor resultado). En su segunda temporada al frente de los Longhorns está viendo como las cosas empiezan a ponerse complicadas. Su puesto no parece peligrar pero la necesidad de mejora es evidente.

Con un equipo lleno de talento, pero poco experimentado por la marcha de sus jugadores más importantes y veteranos, los Texas Longhorns deberán mejorar sus porcentajes desde la larga distancia, permitiendo así que no les cierren la zona y puedan desarrollar más fácilmente su juego fuera-dentro con Roach y Davis (jugador que debe mejorar mucho sus porcentajes en general) y hacer de Allen una presencia aún mayor en la pintura.

El conjunto dirigido por Smart debería contar a día de hoy con un récord positivo y unas sensaciones aún mejores, pero hasta el momento la inseguridad inunda Texas. El equipo no ha logrado vencer a ningún rival de cierto nivel a excepción de Alabama y se avecinan tiempos difíciles en el la liga regular de la Big 12, pues rivales como Kansas, Baylor, West Virginia o Iowa State se presentan como unos contrincantes muy duros de roer.

Shaka Smart NCAA

Foto: Sporting News

Kevin Ollie (Connecticut)

Si hay un equipo que está decepcionando a propios y extraños esos son los Huskies. El conjunto dirigido por Ollie cuenta con un récord negativo y está transmitiendo unas sensaciones aún peores. No han conseguido ganar hasta la fecha a ningún rival de cierto nivel a excepción de Syracuse (y fue gracias a dos tiros libres a falta de tres segundos).

UConn ha perdido a dos piezas importantísimas como Terry Larrier y Alterique Gilbert, por lo que deberá compensar este rendimiento con una mayor implicación del resto de jugadores. Para ello el juego interior debe mostrarse más dominante y tanto Brimah como Enoch, Durham y Facey deben imponerse más en la pintura. Una mejor selección de tiro por parte de sus exteriores (en concreto Purvis) permitiría al conjunto de Ollie ser más eficiente y por tanto obtener mejores resultados.

De este modo, el futuro del entrenador estará directamente relacionado a cómo evolucione la temporada, pues cualquier derrota podría ser la última. Equipos como Memphis, Cincinnati o SMU pueden ser los detonadores de un cese que ha comenzado a sonar tras la catastrófica temporada de Connecticut.

Kevin Ollie NCAA

Foto: NBC

Equipos

Al fin y al cabo son los más reconocibles de la competición, todo aficionado medio a la NCAA conoce grandes universidades como Duke, Kentucky o North Carolina. Esta temporada hay tres conjuntos que están destacando por encima del resto, con un alto grado de expectación hasta el final de la temporada. Mención especial para Kansas Jayhawks y Creighton Bluejays.

Villanova Wildcats

El conjunto dirigido por Jay Wright está mostrando un nivel espectacular. Parecen intratables en lo que llevamos de campaña, sin conocer todavía el amargo sabor de la derrota hasta la pasada madrugada ante Butler. Y no será por no haberse medido a equipos de gran nivel. Delante han tenido a Purdue, Notre Dame y Creighton, conjuntos que siempre complican las cosas a los rivales más temidos.

Los Wildcats son un conjunto que juega como tal, muy ordenado y eficaz, capaz de sobreponerse a enormes bajas esta temporada (Arcidiacono, Ochefu o Spellman) mostrando un juego muy grupal aunque con un claro referente, Josh Hart. Este escolta-alero es posiblemente el mayor aspirante a ganar el premio al jugador del año por su increíble rendimiento, siendo capaz de hacer prácticamente de todo sobre la pista.

Junto a su estrella Hart, han destacado tres hombres: Jalen Brunson, Kris Jenkins y Mikal Bridges. Por detrás de ellos aparece un banquillo equilibrado donde todo el mundo aporta y que goza de versatilidad para jugar en distintas posiciones, algo de lo que no todos los equipos pueden presumir.

Son los máximos aspirantes al torneo de la NCAA, con capacidad para lograr un repeat, algo que deberán demostrar en los próximos meses ante rivales tan duros como los Butler Bulldogs, Xavier Musketeers o Virginia Cavaliers (marcad este partido en el calendario porque puede ser una delicia).

Villanova NCAA

Foto: USA Today

UCLA Bruins

La gran sorpresa de la temporada. Nadie esperaba que el equipo de UCLA desplegara un nivel tan grande en el inicio de un nuevo proyecto. El conjunto de Steve Alford es uno de los más imponentes de toda la NCAA y un serio candidata a luchar por el titulo, algo que en los últimos años parecía una locura.

Gran culpa de este éxito lo tienen dos jugadores cuyo rendimiento ha sido excelso: Lonzo Ball y T.J. Leaf. Este fantástico dúo ha otorgado a los Bruins unas referencias claras sobre las que fundamentar su juego, sobre todo en ataque, donde muestran unos porcentajes impresionantes.

Tras sus dos estrellas se presenta un equipo sólido, con muy buena mano desde el triple, para consolidar uno de los ataques más dominantes de la competición. Si algún día las cosas no van bien, siempre sale uno de los Alford, Holiday o Hamilton para romper los esquemas y otorgar a UCLA el empujón que necesita.

De este modo han llegado a 2017 con una sola derrota a manos de un triple en el último segundo por parte de Dillon Brooks (Oregon), lo que les ha privado de mantenerse invictos. Esto tiene incluso más mérito que otros invictos debido a que se ha enfrentado a grandes rivales como Kentucky Wildcats, Texas A&M Aggies u Ohio State. Sus enfrentamientos contra Arizona, Oregón, USC y Washington (duelo Ball-Fultz) deben estar en el calendario de cualquier aficionado a esta competición.

UCLA Bruins NCAA

Foto: UCLA Bruins

 

Baylor Bears

Probablemente, la mayor sorpresa de la temporada. Los Bears han sabido reconstruirse sin necesidad de hacer grandes recruits después de sufrir bajas tan importantes como las de Thaurean Prince (Atlanta Hawks) o Rico Gathers (NFL).

Pese a ello, Baylor ha sacado a relucir su juego sobrio pero efectivo, con una rotación amplia y que domina las zonas de la NCAA. Su referencia absoluta, Johnathan Motley, ha ido mejorando temporada a temporada hasta el punto de erigirse como uno de los mejores jugadores de la competición.

Acompañando a este magnífico jugador encontramos a Al Freeman y a dos de las sorpresas de esta temporada: Manu Lecomte, un base que ofrece un orden total al juego de los Bears y que llegó vía transfer desde Miami (FL), y Jo Lual-Acuil Jr., un gigante que en su primer curso en las pistas ha sorprendido por su poderío físico y su imposición en los tableros.

El equipo de Scott Drew ha ganado a equipos importantes como los Oregon Ducks, Michigan State Spartans, Louisville Cardinals o Xavier Musketeers, consiguiendo importantes victorias hasta el punto de mantenerse invicto en la temporada. Por delante tendrán grandes encuentros ante Kansas Jayhawks y West Virginia Mountanieers en su particular lucha por la división. Solo el tiempo nos dirá si este equipo es capaz de aspirar a la Final Four o simplemente son producto de una buena racha inicial.

NCAA Basketball: Baylor at Texas Christian

Foto: FanSided

 

Sin duda, nos espera un final de temporada muy movido en la NCAA. La paulatina llegada de los torneos de conferencia y nacionales traerán consigo los mejores momentos de la temporada en esta competición. Después de este pequeño adelanto y ‘declaración de intenciones’ en forma de artículo no quedará hueco alguno para las excusas para perderse una de las competiciones más interesantes del baloncesto americano.

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A las puertas de lo imposible

sergiconcha@skyhook.es'

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El 22 de junio de 2017, el CB Prat anunció la contratación de Arturo Álvarez como entrenador principal. Un técnico con experiencia incluso en Brasil y Portugal que llegaba con una gran temporada en Araberri bajo el brazo. Ese 22 de junio, aunque nadie lo podría suponer, cambió la historia reciente de un club con 86 años a sus espaldas y que ha llegado en este curso a su cénit deportivo.

Esta era la cuarta temporada consecutiva del equipo en LEB Oro, una competición exigente con un gran nivel de jugadores ilustres como Jordi Trias, Dani Rodríguez, Ricardo Úriz o Nacho Martín, junto a jóvenes promesas que esperan un trampolín para alcanzar la ACB. Hasta la fecha, el mejor resultado obtenido por el conjunto potablava (nombre de un ave muy común en el Prat) había sido un decimotercer puesto, logrado el pasado curso todavía bajo el paraguas de una estrecha colaboración con el Joventut de Badalona, una colaboración que este año se puso en stand-by con miras a retomarla en un futuro cercano. La realidad de la entidad, con el presupuesto más bajo de la competición, era luchar por salvar la categoría, como lo ha venido haciendo desde que consumaron el ascenso en 2014, pero Arturo ha catapultado al equipo a un nivel jamás visto que les ha situado en el foco del baloncesto español y a estar a un paso de disputar la gran final por el ascenso a la mejor competición europea de clubes.

Dentro de unos parámetros muy marcados y unas pretensiones muy ajustadas, el técnico asturiano, junto a la directiva, confeccionó una plantilla de nivel con una mezcla entre jugadores jóvenes y veteranos que ha resultado decisiva. Al proyecto se unieron nombres del calibre de: Josep Pérez, Marc Blanch, Emanuel Cate y Martynas Andriuskevicius, ya con experiencia en España o jugadores que aterrizaban aquí por primera vez como: Alex Campbell, Marlon Johnson y Caleb Agada. El inicio de curso fue fulgurante y aúpo al equipo catalán a la primera plaza con once victorias en los primeros doce encuentros.

A medida que la temporada avanzaba y el objetivo de mantener la categoría ya parecía encaminado, era cuestión de batir récords. A mediados de enero el equipo ya había superado los 13 triunfos cosechados en la 16/17, justo antes de quedar apeados, solo por el basket average, de disputar la Copa Princesa, que enfrentó casualmente a los dos equipos que han logrado el ascenso: Breogán y Manresa. En vistas que los playoffs eran un hito alcanzable, el club se reforzó en miras de un crecimiento inesperado con Saúl Blanco y Pep Ortega, que cumplía su tercera etapa en el equipo.

Foto: Luiggi García

La temporada regular acabó con 25 victorias y solo 9 derrotas, doce más que la anterior y un segundo puesto histórico que les otorgaba el factor cancha a favor en todas las eliminatorias por el ascenso. “Es algo irrepetible”, se escuchaba entre los aficionados que acudían al pabellón Joan Busquets a animar a su equipo. Una cancha, que con una capacidad cercana a las 600 personas, era la más pequeña de la categoría. Desde su humilde morada, el equipo liderado en la cancha por Agada y Cate, dos jugadores que veremos en categorías superiores muy pronto, se impuso 3-0 a Carramimbre Valladolid y compraba así su ticket para semifinales.

Allí esperaba todo un portentoso Melilla Baloncesto, uno de los equipos históricos de la LEB Oro que disputaba su sexta semifinal con Mamadou Samb, Diego Kapelan, Fran Guerra o Dani Rodríguez en sus filas. Tras ganar cada uno un partido en casa y a domicilio, el decisivo encuentro se iba a disputar en un Busquets que prácticamente doblaba su aforo permitido, registrando la mejor entrada de su historia por encima de las 800 personas. Caprichoso el destino, el partido iba a decidirse en los últimos segundos a favor de un Melilla que fue perdiendo durante más de 39 minutos, pero que tuvo la suerte y experiencia necesaria para darle la vuelta al marcador y apear del sueño a un Prat que había obrado por encima de sus expectativas.

Pese a quedar a las puertas de disputar la final por el ascenso a ACB, las posibilidades eran remotas. “No tenemos ninguna opción de jugar en ACB, es imposible. Si acabamos subiendo, renunciaremos”. Declaraba el presidente del club, Arseni Conde, cuando todavía se estaban disputando las semifinales al Diari Ara. Para la temporada que viene, el club deberá volver a reinventarse una vez despertados del sueño. Arturo Álvarez ya ha hecho oficial que no seguirá en el club, en parte debido a un presupuesto que debe ajustarse más si cabe tras el esfuerzo presente. Además, muchos de los jugadores importantes cuentan con ofertas muy superiores tras brillar en un Prat que ha escrito una de las páginas más bonitas del baloncesto español este año.

“Hay que hacer un paréntesis en la historia del club para valorar este año”, decía Arturo en su última rueda de prensa. Una historia que ha llevado a jugadores como: Guillem Vives, Pau Ribas, Henk Norel o Christian Eyenga, a defender los colores del CB Prat gracias a un vínculo con la Penya que empezó en 2004. Curiosidades del baloncesto, ha sido el año de la desvinculación cuando el proyecto ha tocado techo para ahora quedar en un futuro incierto, donde al menos ya se han ganado el respeto de toda la competición y donde ahora los aficionados esperan poder seguir celebrando victorias hasta que algún día, quien sabe, puedan derrumbar la barrera imposible de jugar en ACB.

Foto: Luiggi García

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Michael Porter y el dilema del Draft

periz.oscar@gmail.com'

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Nuevo entrenador, equipo renovado y con el mejor prospect de la nación. Eran los primeros instantes de una nueva e ilusionante era en Columbia, Missouri. Los Tigers empezaban un año esperanzador y con objetivos diferentes y opuestos a lo que estaban acostumbrados en los últimos años. Esa reconstrucción sin rumbo, con la llegada de Cuonzo Martin al banquillo, en Mizzou se empezó a ver algo de luz al final del túnel, pero aquello no sería lo único que cambiaría el programa de Columbia en verano.

Michael Porter Jr, considerado el mejor jugador de su generación, rompía su compromiso con la Universidad de Washington una vez conocida la noticia de que Lorenzo Romar era despedido como entrenador de los Huskies después de 15 temporadas en el cargo. Unos últimos años en la intemperie y más bien discretos pasaron factura. A la vez, con el despido de Romar, Michael Porter Sr, padre de Michael Jr. y miembro del staff técnico, tampoco continuaría en el proyecto de Washington. Ese sería un movimiento decisivo, porque con Michael Sr. uniéndose al staff de Cuonzo Martin, la posibilidad de que la estrella del instituto Nathan Hale recalara en Mizzou era una posibilidad más que real.

El siguiente paso de Porter ya estaba marcado. Regresaba a su tierra, Columbia, para unirse a los Tigers tal y como se especulaba una vez sabido que no acudiría a Washington. Todo quedaba en familia y en casa. Michael Jr coincidiría en Mizzou con su padre (Michael Sr), hermanas (Bri y Cierra) y también con su hermano menor (Jontay), que se comprometería con los Tigers un poco después de hacerlo Michael.

La llegada de un recruit de la talla de Michael Porter Jr catapultaba hacia arriba las aspiraciones de Missouri a corto plazo, porque todos –incluso él mismo- sabían que esa etapa no iba a durar mucho. Las cualidades de MPJ estaban muy bien consideradas por los scouts NBA incluso desde mucho antes de pisar la universidad, y su potencial, algo que se valora al alza en estos tiempos, ya era de súperestrella. Su dominio y sus números en Nathan Hale HS no hacían más que confirmarlo.

Llegó el día del gran estreno de los Tigers ante su afición. Missouri pasó por encima de una endeble Iowa State que no pasa sus mejores días, pero el triunfo de los de Cuonzo Martin quedó en un segundo plano. ¿El motivo? Michael Porter Jr, tras dos minutos de partido en los que anotó un mate, se sentó en el banquillo y no volvió a jugar. Sintió unas molestias que, por precaución, le dejaron sin jugar los siguientes partidos a la espera de obtener más pruebas.

Foto: NCAA.com

La peor de las noticias llegó: Michael Porter Jr. no jugaría más en su primer (y posiblemente último) año con Missouri. Se le diagnosticó un problema en dos vértebras que le dejarían en el dique seco hasta final de temporada, y dicha lesión requería pasar por el quirófano. La lesión de MPJ dejó, por otro lado, algunos frentes abiertos y libres para la especulación, como el de cómo habría sido su etapa en Mizzou o, por otra parte, cómo afectaría esta situación a su futuro más cercano: el Draft.

Un caso familiar

Esta situación tiene sus paralelismos con el caso reciente de Ben Simmons en LSU, incluso como el de Markelle Fultz en Washington. Jugador TOP de la Class se compromete con una universidad fuera del universo de las powerhouse del estilo de Kentucky, Duke, Kansas o Arizona.

Estaba claro que el australiano iba a ser el jugador por el que iban a pasar prácticamente todos los balones, y el plan de juego tampoco sugería un cambio hacia otra dirección. En resumidas cuentas: un gameplan limitado y previsible centrado en la gran estrella. La falta de un ‘plan B’ y ‘plan C’ de Johnny Jones, entonces técnico de LSU, mermó seriamente a unos Tigers que, salvando a Simmons, ni siquiera pisaron el March Madness cuando las previsiones les situaban arriba. La realidad era otra.

Algo que nunca sabremos con Porter Jr bajo la batuta de Cuonzo Martin. Si jugamos a especular, es cierto que entre esa LSU y la actual Missouri existen ciertas similitudes justo antes de conocer el alcance de la lesión de Porter, pero la lesión del jugador distorsiona tal relato. Ambos casos contaban como objetivo llegar al March Madness, pero también es verdad que Mizzou cuenta con mejor presencia y reputación en el banquillo y, por inri, más (y mejor) talento en la plantilla que esa LSU, carente de otras figuras trascendentes.

Ser o no ser pick #1

Con Porter estando en plenitud de condiciones, el próximo número 1 del Draft no tenía color, fuese cual fuese el primer equipo en elegir. Michael Porter Jr representa el tipo de prospect ideal para el baloncesto moderno: gran técnica para jugar por fuera, con la altura y movilidad de un alero y con la envergadura de un pívot. Porter, junto a Ayton, es considerado el mejor proyecto de estrella de la próxima generación y es probable que su lesión afecte a su stock en el Draft, aunque de hacerlo, afectará mínimamente. Y en un escenario excepcional como este, Porter caería como mucho uno o dos puestos en el Draft.

Ante un proyecto de futuro de ese calibre, resulta improbable que Porter caiga más allá del ‘Top 3’ incluso a sabiendas de que ha jugado solamente dos minutos en toda la temporada y de las temporadas que están realizando DeAndre Ayton, Marvin Bagley, Luka Doncic o Mo Bamba, que son los otros candidatos que van a estar en las quinielas para estar entre los tres primeros. Cualquier otra cosa que no sea figurar entre los tres primeros picks sería una sorpresa mayúscula, y también un regalo.

Otra variante decisiva será la de si Porter se ha recuperado plenamente de su lesión o no, pero todo hace indicar que MPJ estará 100% recuperado una vez lleguen las fechas para realizar workouts con franquicias NBA.

Tampoco está descartado el frente en el que MPJ decida seguir un año más en Missouri, pero a día de hoy es un escenario que parece difícil que se cumpla. Aunque su falta de ritmo competitivo puede ser un inconveniente en sus primeros días como profesional, su cartel en la NBA es elevado y será difícil dejar pasar ese tren.

Cualquier cosa que acabe sucediendo, una cosa es cierta: Michael Porter Jr. ya es, al igual que Kyrie Irving en su día o incluso Joel Embiid, uno de los grandes “qué hubiera pasado si…” de los últimos años en la NCAA. En una class tan abierta como la que se presenta próximamente, va a ser difícil dejar pasar a tal talento debido a una lesión.

La presión será para el primero en elegir. Y mientras, el resto ya se está frotando las manos.

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Collin Sexton, el mundo a su merced

bryangn@gmail.com'

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Hay un popular dicho que dice que «donde menos se piensa, salta la liebre», algo que le viene como anillo a esta competición, y que nos podría valer para identificar la llegada a la liga de Collin Sexton. El de Atlanta se ha convertido en uno de los grandes atractivos de esta nueva temporada universitaria, y con apenas 18 años tiene todo lo necesario para triunfar al nivel que él mismo se exija.

Sexton no es el modelo de base anotador empedernido que buscar desquiciar a su rival para la canasta fácil, ni el típico jugador que busca destacar a base de highlights, y ni mucho menos un base sensato y sosegado que busca gestionar la distribución de balones a sus compañeros en ataque. Es más, no existe a día de hoy un modelo predeterminado para encasillar a Sexton como base. Es un artista con el balón en su poder, uno de esos jugadores anárquicos que parece que deambulan como pollo sin cabeza, pero con altas dosis de creatividad y talento en vena. Es, sencillamente, un jugador diferente a los demás.

Desde los suburbios de Atlanta a ser considerado uno de los grandes nombres del próximo draft de rookies. La historia de Collin Sexton comenzó a forjarse en su Pebblebrook High School, donde ya comenzaba a llamar la atención de muchos ojeadores de todo el país con apenas 16 años, un pequeño y rápido base de gran ética de trabajo y un físico demoledor que resultaba imparable para la defensa rival, y que ya había liderado con maestría a su High School a cotas importantes a nivel estatal. Pero fue una llamada la que realmente le hizo ver que podía aspirar a ser alguien relevante para su comunidad, su instituto y también para sí mismo.

La vida le dio un giro de 180 grados después de que la mismísima USA Basketball le invitase a formar parte del campus de entrenamiento para el próximo Mundial U17 que se iba a celebrar en España en 2016. Una oportunidad única a la que sólo unos pocos privilegiados tenían acceso, y que a diferencia de otros compañeros de generación que ya habían hecho sus pinitos con el uniforme nacional, para Sexton era algo totalmente novedoso. Esto le motivó notablemente, y cambió su actitud y su forma de trabajar.


«Quería estar en ese equipo costase lo que costase», aseguraba su entrenador en el instituto, George Washington. «Muchos de esos jugadores ya eran conocidos, y tenían mucho ganado. Yo le decía a Collin: ‘tu trabajo es ser el más duro de todos, trabajar más que nadie, y así nadie te puede negar estar en ese equipo’».

Su duro entrenamiento personal para estar en Colorado Springs, lugar designado para el campus, fue tremendamente exigente. Su jornada constaba de tres entrenamientos diarios, comenzando el primero a las seis de la mañana con un trabajo específico en la cancha con un asistente del equipo de baloncesto, para retomarlo por la tarde para trabajar en el gimnasio con pesas y cardio y finalizar por la noche con ejercicios de tiro a canasta. Un menú que se repitió durante varios meses y al que Sexton no falló ni un solo día. Recordemos, todo esto viniendo de un chaval de 16 años que aún estaba en su año junior de instituto, y al que le había tocado madurar a la velocidad de la luz.

Cuando llegó a Colorado Springs, vio que todo el esfuerzo había merecido la pena, y su nombre era uno de los elegidos para defender a su país en Zaragoza ese mismo verano. Pero esto no iba a ser más que el comienzo de un ascenso en el que –a día de hoy– no ha visualizado todavía la cima.

Ese número 8 del combinado USA no pasó inadvertido para nadie en Zaragoza. Ese equipo orquestado por Donald Showalter estaba hecho a la medida de Sexton: jugadores muy abiertos con muchísimo espacio para correr, un ritmo de juego altísimo, una agresividad e intensidad en ataque y defensa inusitada y muchísimo poderío físico. Y hay que decirlo, un grupo de jugadores que también formaban una cohesión de grupo y una fuerza coral dignas de mención.

Lo más sorprendente de todo, es que Collin Sexton se había coronado en lo más alto de esa pirámide de talento y fama internacional en la que se había convertido este combinado USA. Su habilidad para romper la defensa rival a base de potencia de piernas, de transiciones donde tardaba nanosegundos en llegar a la pintura rival desde su propio campo, de intensidad en defensa para robar balones y también para lanzar desde cualquier punto de la pista. Pero, sobre todo, magia con el balón entre las manos y auténtico espectáculo destrozando el aro rival. Un MVP más que merecido.

Sin lugar a dudas, Zaragoza fue la ciudad que encumbró definitivamente a Sexton y lo hizo saltar a la palestra de los nombres más destacado de la próxima clase de 2017, y su gran actuación posterior en el circuito EYBL –donde rompió el récord anotador del mismo de ese mismo año– no hizo más que confirmar que estábamos ante un talento en ciernes. Collin Sexton había pasado de ser un pequeño base unranked del que pocos habían oído hablar a ser un prodigioso base de cinco estrellas por el que las universidades se iban a dar golpes, todo en apenas doce meses.

«Nada ha cambiado», dijo Sexton en una entrevista el pasado verano. «Solo tenía que ponerme en frente de las personas adecuadas para mostrar mis talentos y hacer lo que mejor hago: jugar duro todo el tiempo».

Como era de esperar, muchas fueron las universidades que llamaron a su puerta, restringiendo su interés en seis programas: Alabama, Georgia, Georgia Tech, Kansas, North Carolina State y Oklahoma State, para finalmente decantarse entre los Crimson Tide y los Jayhawks en un programa especial de televisión emitido a nivel nacional por ESPNU, donde finalmente Sexton sorprendería escogiendo al conjunto de Avery Johnson.

«Son geniales y tienen un gran ambiente“, dijo Sexton en una entrevista a 247Sports. “El entrenador Avery Johnson es un entrenador muy bueno, me dijo cómo podía encajar en el programa y cómo podía ayudarme. Heredó el equipo el año pasado, por lo que no pudo traer a sus jugadores, pero fue capaz de convertir a los jugadores que no lo estaban haciendo bien en buenos jugadores. Es algo especial».

El compromiso de Sexton siguió ipso facto el de John Petty, otro talentazo exterior de la clase de 2017 al que John Calipari ya tenía echado el lazo desde hace tiempo. Así, Alabama volvería a resurgir a nivel nacional con estas dos pequeñas perlas comprometidas bajo el estricto Avery Johnson.

Foto: www.hoopseen.com

El último año de Collin en el instituto con Pebblebrook High School fue un paseo militar en lo personal, promediando casi 30 puntos por encuentro y guiando a su instituto al campeonato estatal, donde finalmente acabaría perdiendo. Pero eso sí, conseguiría ese pasado verano sus tres grandes objetivos que se había marcado: liderar la EYBL en anotación, volver a ser invitado por la USA Basketball para defender la camiseta nacional y ser nombrado McDonald’s All-American. Sexton ya lo tenía todo para ir al siguiente nivel.

Sin embargo, la reciente investigación del FBI por corrupción en varios programas universitarios de la NCAA Division I acabó afectando también a su debut como freshman en la competición. El ya ex-administrador de la universidad, Kobie Baker, fue acusado por el FBI de tener un trato ilegal con un asesor financiero para ayudar a ciertos jugadores económicamente a cambio de que éstos firmasen con dicho asesor durante su travesía universitaria y profesional. Según los documentos del FBI, se produjo una cena en un restaurante del área de Atlanta –de donde es Sexton– entre Baker, el asesor financiero y «el padre de un gran jugador de esta clase de reclutamiento», aunque nunca fue probado públicamente que fuese el padre de Collin Sexton.

La NCAA no lo dudó un instante, y suspendió la elegibilidad de Sexton indefinidamente hasta que se esclareciese este hecho.

Por fortuna para los fans de Sexton y de la NCAA, el prometedor base de Atlanta únicamente se perdió el debut oficial ante la universidad de Memphis, además de todos los encuentros de pretemporada, y este año estamos disfrutando de él a pleno interés.

Su paso por los Tide está siendo de todo menos previsible. Promediando más de 20 puntos por noche, su gran actuación personal la tuvo en un partido de locos ante la universidad de Minnesota, donde Alabama acabó jugando durante muchísimos minutos con solo tres jugadores en pista –uno de ellos Sexton– por diversas expulsiones que dejaron en cuadro a los Tide. Sexton se echó el equipo a sus espaldas y mantuvo la tensión del encuentro hasta pocos segundos antes del final, donde finalmente cedió la victoria.

Pero Sexton hizo historia esa noche, ya que sus 40 puntos –31 de ellos en la segunda mitad– son ahora el récord anotador de un jugador de Alabama de primer año desde los 43 de todo un Reggie King en 1973. Y, sobre todo, ha dejado constancia a toda la competición de que este año va en serio en la búsqueda del Bob Cousy Award y de una plaza de privilegio en el próximo draft de rookies.

Su agresividad con el balón, su pasión por el juego y su determinación en la pista son impropias de un jugador de su edad. Su instinto ganador y de superación le puede catapultar entre los cinco mejores de su generación, y la ausencia de bases de gran nivel en este draft puede hacerle subir algún puesto extra en el ranking. Sin techo en el horizonte, es una de las grandes perlas que la NBA explotará en los próximos meses.

 

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