El infame Frank Underwood, brillantemente interpretado por el también infame Kevin Spacey en House Of Cards, lanzó durante la primera temporada una sentencia que bien podemos trasladar al deporte de la canasta. “Todo tiene que ver con el sexo, excepto el sexo, que tiene que ver con el poder”. El baloncesto acostumbra a jugarse en una cancha con unas dimensiones concretas, delineada y flanqueada por dos canastas en donde compiten cinco jugadores por cada equipo para demostrar quién puede anotar más puntos. Acostumbra a jugarse dentro de esos marcos, pero la mayor parte de las veces el baloncesto no tiene que ver con el baloncesto, sino con el poder, y más concretamente con el dinero.

Dario Šarić era a comienzos de 2012 uno de los mejores jugadores de menos de 23 años que no portaban un pasaporte norteamericano. No solo era una posibilidad, una idea con la que soñar de cara al futuro, era una realidad baloncestística. Competía y superaba a rivales que le doblaban en edad en competición doméstica y continental, pero donde verdaderamente castigaba era contra los jugadores de su edad. El trofeo del Euroleague Next Generation de 2011, el oro en el Eurobasket U18 con Croacia y su correspondiente MVP le acompañaban allí donde jugase.

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vía sportyou.es

Media Europa estaba tras de él, no sólo los clubs más cercanos al de Šibenik, sino entidades de prestigio internacional como ya intentaran antes Baskonia, Real Madrid y demás equipos con un legado que les precedía. Con tan solo 15 años, los padres de Šarić tomaron la decisión de unir caminos con el KK Zagreb, ellos fueron los responsables de firmar el contrato con el club croata ya que legalmente Dario no podía hacerlo todavía. Las llamadas eran incesantes, Predrag, su padre, reconocía constantemente ante los medios la situación que vivía el entorno del jugador. Šarić parecía atascado dentro de su espacio de confort, el KK Zagreb le ofrecía la posibilidad de madurar en un equipo en progresión y sin muchas expectativas intercontinentales, pero las expectativas creadas sobre Šarić superaban su propia realidad. “¿Por qué el Zagreb impidió el desarrollo de Dario? No sé, llamo todos los días a diez clubes y scouts del mundo y les pregunto cómo es posible que un jugador así se estanque”, afirmaba su padre para Portal Oko.

En estas y sin que nadie lo esperase apareció el Bilbao Basket. En el curso de unas semanas el club bizcaino puso encima de la mesa el dinero suficiente para llevarse a Dario y atar al mejor jugador joven del momento en Europa. La jugada no sólo pasaba por dejar inhabilitado al KK Zagreb, sino por ser capaces de convencer al entorno de Šarić para que diese el verde a la operación. Ahí jugó un papel fundamental el segundo movimiento tras el fichaje, de los cinco años que contemplaba el contrato, el primero lo pasaría cedido jugando en el KK Split. Un arreglo en aras de mantener a la joven perla cerca de casa -apenas hay 90 kilómetros de distancia entre Šibenik y Split- y al mismo tiempo de hacer la transición al mundo profesional más sencilla.

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Saric contra el ACB Damjan Rudez en 2012 (vía sportnet.rtl.hr)

Desde Bilbao se regocijaban por su jugada maestra, poniéndose la medalla por haber sido capaces de adelantarse al resto de peces gordos de Europa. Su entrada Europa sería de tal forma triunfante, abriendo paso a una época de despilfarro y una pésima gestión que daría para un escrito a parte.

Pero el Zagreb no iba a ser derrotado tan fácilmente. La batalla que habían perdido en la cancha al no ser capaces de ser competitivos y crear un contexto propicio para el desarrollo del talento de Šarić se resolvió en los despachos. El club croata, a pesar de que los padres de Dario habían llegado a un acuerdo con el Bilbao, demandó una cantidad superior al millón de euros por la salida de Šarić al no haber finalizado definitivamente el contrato que les unía desde su salida de Šibenik. Una cantidad desorbitada con un único objetivo: entorpecer el proceso de compra del jugador para intentar retenerlo a toda costa.

A raíz de esto surgieron más irregularidades que hicieron saltar las alarmas en Croacia: había habido irregularidades en su primer contrato con el KK Zagreb. Al parecer, cuando los padres de Dario firmaron el contrato el Zagreb realizó un “contrato desventajoso” y no informó al Centro de Bienestar social del Gobierno croata. Esto suponía que el contrato que unía a las dos partes podía darse por invalidado y el precio de salida que exigían no podía realizarse. “Sin el consentimiento del Centro de Bienestar Social, cualquier acto jurídico es nulo si se relaciona con el menor”, relataba la familia Šarić para Index.hr.

Alrededor del club croata siempre había rondado una especie de sombra negra que hacía indicar que ningún movimiento estaba exento de ser irregular o, directamente, ilegal. Desde el cambio en la directiva del club alrededor del 2008 se habían producido una serie de movimientos que unían directamente al equipo con el HDZ, el partido de Gobierno en Croacia de perteneciente a la derecha liberal y fundado por Franjo Tudjman. Esta relación club-partido era posible a través de la figura de Tomislav Karamarko que, sin tener ningún cargo oficial, hacía de cara visible del equipo croata. Así pues, el Zagreb era concebido por la opinión pública como un equipo Estatal, solo así se entiende que en apenas unas temporadas pasase de ser un equipo de tradición y poca fuerza a campeones en 2011 y entrar en la Euroliga posteriormente.

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Dario junto a sus padres (vía tportal.hr)

A pesar de las irregularidades, el entorno de Šarić era consciente de que la situación estaba lejos de solucionarse. “Zagreb invirtió mucho dinero (en Šarić), no es un problema reconocerlo, y debe recibir una compensación, pero no un millón de euros. Entonces, ¿quién les va a dar tanto?” decía Predrag Saric.

En un mar de problemas, anomalías y juego de despachos intervino la FIBA tres meses después de que Bilbao Basket hiciese oficial la incorporación de Šarić. Un Šarić que seguía entrenándose a parte en Split, mantenido económicamente por su familia a la espera de que se resolviese este tremendo culebrón. “En cada sesión de entrenamientos del equipo dálmata hay un puñado de scouts de la NBA, que le persiguen casi desde que era un niño” relataba una crónica en Málaga Hoy.

La Federación Internacional tras abordar el caso tomó la decisión de cifrar el valor de Dario en 550.000 euros. Una cifra sustancialmente menor que la que proponía el club croata. La decisión de la FIBA marcó un precedente, nunca antes se habían establecido indemnizaciones por encima de los 200.000 euros en casos similares y nada, salvo esto, hacía presagiar un fallo así.

La pelota estaba en el tejado de los vascos.

Bilbao tenía varias cartas encima de la mesa. Por un lado, apostar por Šarić, un jugador que lo había ganado casi todo lo que había jugado en categorías de formación y era absolutamente imparable por su condición física y sus habilidades técnicas. De esta forma, si los vascos apostaban por él, podrían incorporarle en la temporada 2013-2014 y mantenerlo como mínimo otra temporada más hasta que diera el salto a la NBA. Si esta cronología se hacía realidad, el Bilbao Basket podría ganar unos 150.000 euros de beneficio por su salida a Estados Unidos. Una apuesta casi segura, puesto que las webs especializadas le colocaban ya en 2012 entre los 30 primeros picks del Draft de 2014.

Por otro lado, Bilbao podía echarse atrás y renegar lo firmado, escapando de una alta suma que les podría endeudar altamente y poner en riesgo el proyecto. A esto había que sumar que Dario no había demostrado ser un bendito que digamos. Desde que salió de Šibenik muchos eran los rumores que le tildaban de ser un rebelde y una mala influencia para otros jóvenes, especial fue el caso con Mario Hezonja. Un diamante completamente en bruto que podía convertirse en una estrella o una bomba de relojería a punto de explotar.

El tiempo pasaba y cada día el sueño de ver a Dario como un “hombre de negro” más se veía más y más borroso. La jugada del Zagreb había creado un efecto llamada por toda Europa, retrasó el proceso de salida de Šarić, sí, pero al mismo tiempo, su precio de venta establecido por la FIBA atrajo a grandes clubs dispuestos a lanzar la moneda al aire. Equipos como Cedevita, Anadolu Efes o Unicaja, con el entrenador croata Jasmin Repesa al mando, valoraron la posibilidad de pagar esa suma. El propio Repesa el 7 de noviembre intentaba forzar al Unicaja a cerrar la incorporación del croata lanzando grandes halagos a su compatriota. “Es el mejor talento en Europa de su edad” decía. “Perder esta oportunidad y no traerle a Málaga sería una verdadera pena”.

Finalmente, aquel fatídico 8 de noviembre de 2012 se confirmaba lo esperado: Bilbao Basket no pagaría el buyout de Šarić al KK Zagreb. En una rueda de prensa, el responsable de comunicación del club vasco, José Manuel Monje, alegaba que “por el estado económico del club, este no va a pagar la cantidad por Dario Šarić”. Una decisión que desde la entidad bizcaina se justificaba como un acto de responsabilidad debido a la resolución inaudita de la Federación Internacional.

Šarić no pisaría España y no se vestiría nunca de negro. Los despachos jugaron una mala pasada a Bilbao Basket que optó por salvaguardar su situación económica en vez de apostar por el mejor jugador joven de Europa.

Hace 6 años el Bilbao Basket anunciaba que no incorporaría a un joven Darío Saric en su equipo después de que la FIBA marcase en 500.000 euros la indemnización por su fichaje al KK Zagreb.

Dario en su presentación con la Cibona (vía cibona.com)

Apenas 20 días después del anuncio de Bilbao, Šarić cambiaba de equipo pero no de ciudad. La Cibona de Zagreb había abonado la cantidad pertinente y su salida del KK Zagreb era ya una realidad. Una decisión que no fue secundada por su padre, que rompió relaciones con su hijo al considerar que no había elegido correctamente su destino. “Me alzó la voz y dijo que él se preocuparía por su carrera”, argumentaba la leyenda croata que añadía que el futuro de su hijo sería gestionado por gerentes a partir de ese momento.

El juego de tronos daba a su fin, Dario partía hacia un nuevo destino, rompía con su pasado y comenzaba una nueva etapa. Šarić había pedido ser tratado como un adulto y nada más que eso es lo que recibiría, la legendaria Cibona de Petrovic sería testigo de su explosión como lo que todos promulgaban que sería. Un desenlace que dejaba en la estacada a los Hombres de negro, desacreditados y sin margen de maniobra en la que podía haber sido una jugada maestra. Y es que, aquí, el verdadero Frank Underwood fue el Zagreb. Midió los tiempos, supo como sacar partido de la situación para acabar consiguiendo su objetivo: dinero.

“The road to power is paved with hypocrisy, and casualties.” Frank Underwood (Temporada 1, episodio 9)


Tanto el entorno del KK Zagreb como del Bilbao Basket han preferido no participar en la realización de este artículo.
Fuentes: Solobasket, Index.hr, Novosti.rs, Portaloko.hr, Sportnet.rtl.hr