Han pasado casi 20 años desde que tuvo lugar el mayor milagro en la historia de la Liga ACB. Campeón, con el factor cancha en contra en todas las series, con un entrenador debutante, y un MVP de 41 años de edad, Joan Creus. Ya había sido semifinalista en dos ocasiones, incluso campeón de Copa dos temporadas atrás.

Si bien la Copa es el torneo de las sorpresas, del K.O., y son varios los años en los que ha saltado más de una campanada inesperada. Otra historia muy diferente es la Liga. Hasta ese momento solo Real Madrid, Joventut de Badalona y FC Barcelona habían logrado salir campeones de la competición doméstica, una lista a la que, a día de hoy, solo se han sumado Baskonia y Málaga.

Algunos podrían pensar que el título del Unicaja Málaga se encuentra a la misma altura, pues es, junto con Manresa, el único campeón que solo cuenta con un entorchado en su haber. Pero para nada es así. Unicaja fue el primer clasificado de liga regular en aquel sensacional 2006, disfrutando del factor cancha en todas las eliminatorias. El TDK Manresa, por el contrario, no disfrutó de tal privilegio en ninguna de ellas (nadie más lo ha logrado hasta la fecha) y eliminó a los tres primeros clasificados de la liga regular, sin necesitar nunca el quinto partido, y con un Nou Congost mágico (sólo perdió un partido de playoffs como local).

Los cuartos de final dieron comienzo de forma poco halagüeña con una derrota en la pista del Adecco Estudiantes (99-87), para, posteriormente, enhebrar tres victorias consecutivas (85-87, 80-66, 94-84) ante los colegiales que dieron la vuelta a la eliminatoria y sellaron la clasificación para la siguiente ronda. En semifinales, el Manresa regresó a la capital de España para medirse ante el Real Madrid, donde le fue todavía mejor, ganando los dos partidos (67-87, 77-80). Luego, perdió el tercero (79-84, única derrota en el Nou Congost), un tropiezo que no impidió la histórica clasificación para la final en el cuarto partido (95-82).

La gran campanada final

El rival en la gran final fue ante el primer clasificado de liga regular, un Tau Cerámica que no había perdido ni un solo partido en los playoffs, eliminando por la vía rápida a Unicaja Málaga y FC Barcelona. Ninguno de los dos finalistas había sido campeón hasta entonces, por lo que uno de ellos inscribiría su nombre en el palmarés histórico de la competición.

El Baskonia partía como gran favorito, una condición que pondría de manifiesto en todos los partidos, en los cuales empezó ganando con grandes ventajas a su favor durante la primera parte, superiores a los diez puntos. Un handicap que servía de motivación para los manresanos, quienes contrarrestaban la eficacia rival y apostaban sus cartas, siempre que fuera posible, a finales ajustados.

El TDK Manresa golpeó primero tras robar el factor cancha de Vitoria (83-95) en el partido inicial de la serie. El segundo cayó del lado de los favoritos (75-67), quienes viajaron, posteriormente, a tierras catalanas dispuestos a forzar el quinto como mínimo. En Manresa se vivieron dos partidos de infarto, con finales ajustados que se decidirían des de la línea del tiro libre (64-62 y 77-75).

Ese cuarto -y definitivo- partido quedó para el recuerdo de todos los aficionados, no solo del Básquet Manresa sino de todos los aficionados al baloncesto. El 4 de junio de 1998, en un Nou Congost abarrotado (5000 espectadores), el TDK Manresa tocó la gloria y con un presupuesto más que modesto entró en la historia. La primera parte no fue buena para los campeones, quienes llegaron a ir perdiendo de 10 puntos (en sus dos victorias anteriores solventaron diferencias en contra de 13 y 17 puntos).

En el descanso, los locales todavía iban siete puntos por debajo (31-38), pero la segunda parte fue de ensueño, con cuatro triples consecutivos que ponía la igualdad en el marcador en el último cuarto (60-60) y hacía estallar los ánimos del público presente en el pabellón. No contentos con ello, y en clara inercia anotadora ante un rival acongojado por momentos, el Manresa estiró el marcador hasta ponerse 74-67 a falta de un minuto.

En ese momento, el TAU Cerámica demostró por qué fue el líder incontestable de la fase regular. Sus principales estrellas sacaron a relucir su clase y un triple de Juan Alberto Espil y otro de Elmer Bennet ponían el 74-73 en el luminoso a falta de 26 segundos. Fue entonces cuando Joan Creus, como había hecho en partidos anteriores a lo largo de los playoffs, volvió a sentenciar. Desde la línea del tiro libre dio el título a su equipo a sus 41 años de edad.

Básquet Manresa Joan Creus

Foto: Bàsquet Manresa

TDK Manresa 77 – 75 TAU Vitoria

TDK Manresa: Joan Creus (17), Herbert Jones (8), Pedro Capdevilla (14), Bryan Sallier (11), Derrick Alston (14), Paco Vázquez (4), Jesús Lázaro (5), Lisard González (2) y Jordi Singla (2).

TAU Cerámica: Elmer Bennett (9), Juan Alberto Espil (14), Miroslav Beric (26), Patrick Burke (2), Brent Scott (15), Lucio Angulo (2), Jorge Garbajosa (2), Jordi Millera (3), Santiago Abad (2).

Chichi Crues: la longevidad hecha MVP

Fue el MVP del playoff, con 41 años. A principios de temporada, muchos lo consideraban ya retirado, pero él, huyendo siempre de los focos del protagonismo, se convirtió en una de las mayores leyendas de la liga. Aún a día de hoy sigue siendo el jugador con más minutos disputados en la liga, y su nombre aparece en muchos otros apartados estadísticos de la competición.

Joan “Chichi” Creus (el mote le viene de chincheta) había jugado muchos años en el FC Barcelona y también fue internacional con la selección española. Pero después de esa final declaró que con los equipos modestos, los títulos saben mucho mejor. “Los títulos conseguidos en un equipo modesto dan mucha más satisfacción”, afirmaría el veterano jugador por aquel entonces.

Aunque Joan Creus fue la gran estrella en los dos éxitos del Básquet Manresa (la copa y la liga), el ‘Michael Jordan de Manresa’, en el máximo momento de gloria, quiso dedicar el título de liga a todo el equipo, en especial a los tres capitanes anteriores que ya no formaban parte del conjunto del manresano.

“Quiero dedicar este título a los tres capitanes que ha tenido el TDK antes de Jordi Singla: Jordi Creus, mi hermano que estuvo 9 años aquí y vivió muchos de los momentos difíciles del club. Josep Pujolràs, gran amigo mío que desafortunadamente ya no está entre nosotros., y Joan Peñarroya que también estuvo nueve años aquí. A ellos también les pertenece este título.”

MVP dentro y fuera de la cancha, el catalán es el emblema de los grandes éxitos del baloncesto manresano y obtendría su reconocimiento particular el 26 de diciembre del 1999, momento en el que el Manresa retira el número 7 en su honor. “Me acordé de mi hermano Jordi, que también jugó aquí con el 7 y entre los dos sumamos 15 temporadas, así que él tiene parte de esto”, declararía el jugador con su habitual humildad.

Actores secundarios

Aquel quinteto titular lo completaban tres americanos, Herbert Jones, Bryan Sallier, Derrick Alston, y otro catalán, Pedro Capdevila. Jones y Alston fueron fichados ese mismo año. El primero solo jugó una temporada más con el Manresa tras lo cual pondría rumbo al baloncesto italiano. En cambio, Derrick Alston firmó una larga carrera en ACB, fichando al año siguiente por el FC Barcelona (dónde fue otra vez campeón) y pasando por otros equipos como el Pamesa Valencia o el Real Madrid. También del FC Barcelona salió Capdevila. Éste si continuó en Manresa varios años, hasta la temporada 1999-00, momento en el que el equipo perdió la categoría. El último de ellos, Sallier, también prolongaría su estancia en la liga durante varios, defiendo la camiseta de clubs míticos como Unicaja Málaga o Adecco Estudiantes.

Todos entre 24 y 28 años, junto con Creus, jugaron la mayoría de los minutos y eran la base del equipo. Derrick Alston fue el mejor secundario, pieza clave del último partido y máximo reboteador del Manresa en el mismo. Pedro Capdevila también fue decisivo desde la línea de tres puntos, aunque la condición de mejor triplista durante la temporada recayó en el nombre de Herbert Jones.

Otra mención especial la merece Paco Vázquez, quien con solo 23 años empezaba a forjarse un nombre en la liga. Como sexto hombre del equipo fue el suplente que más minutos disputó, partiendo siempre desde el banquillo. En aquella época ser titular significaba tener una minutada asegurada. Tan solo otros dos suplentes superaron la treintena de partidos, Jesús Lázaro y el capitán Jordi Singla, quien completó toda su carrera en el club manresano y cuya camiseta también se encuentra en lo más alto del Nou Congost.

Como anécdota mencionar a Román Montañez, debutante en la liga con tan solo 18 años y que solo disputó dos partidos. Actualmente es el único jugador en activo de aquel mítico grupo de jugadores y, a sus 38 años de edad, se encuentra quemando sus últimos cartuchos en el mismo club, Manresa, una bonita forma de poner el broche final a esta historia de cuento de hadas.

Foto: C.B. Gran Canaria

Luis Casimiro: el artífice desde el banquillo

El otro gran protagonista, un desconocido por aquel entonces, debutaba como entrenador en Liga ACB, conquistado el título liguero en su primer intento. No lo ha logrado nunca más, pero si que ha protagonizado una extensa carrera como entrenador ACB en diferentes clubes. Su otro gran éxito tuvo lugar esta misma temporada (2016), ganando la Supercopa Endesa con el Herbalife Gran Canaria. También llegó a rozar con los dedos un título europeo, la Copa Saporta (la segunda competición europea del momento) con el Pamesa Valencia en la temporada 2001-02.

Antes de la hazaña con el TDK Manresa, Luis Casimiro poseía experiencia en Liga ACB como segundo entrenador en dos ocasiones y con dos clubes diferentes. Pero es a partir del histórico triunfo en 1998 cuando empieza a ser reconocido, ganando el premio al mejor entrenador de la ACEB, AEEB y el de la revista “Gigantes del Basket”. Cabe mencionar que Casimiro fue el encargado de recoger los frutos de un arduo trabajo previo, pues el TDK Manresa llevaba cuatro años seguidos disputando los playoffs y había ganado una Copa del Rey, todo ello con Salva Maldonado como protagonista. Otro mítico entrenador de la liga, ayudante de Pedro Martínez, forjó a ese Manresa de playoff, cuyo trabajo fue cosechado y explotado por Luis Casimiro para hacerlo campeón.

Luis Casimiro dejó el club la temporada siguiente. El mismo día que se convirtieron en campeones declaró su amor por el rojo. Amor mutuo, ya que el club le premiaría el 19 de septiembre del 1999 con la Insignia de Oro por su hazaña.

“Siempre habrá un lugar en mi corazón para Manresa”.

Manresa histórica

Con los hechos nombrados hasta ahora podemos afirmar que aquel título del TDK Manresa ya es de por si uno de los momentos más especiales e históricos de todo el baloncesto español. Nadie ha ganado el campeonato clasificándose para los playoff en una posición tan baja (sexto puesto) y con uno de los presupuestos más humildes de la competición (14ª de los 18 equipos participantes). Y su nombre forma parte de la reducida nómina de seis equipos que pueden presumir de haber conquistado el campeonato nacional en toda la historia de nuestro baloncesto.

Aparte de esto, para Manresa, una ciudad donde el baloncesto es una religión significa mucho más. Desde aquel año el club no ha vuelto a pisar los playoffs. Al año siguiente concluyó la fase regular en undécima posición, para, posteriormente, perder la categoría una temporada más tarde. En todo este tiempo, el club catalán ha vivido tres descensos (aunque las dos últimas la ha mantenido por motivos extra-deportivos) y tan solo ha participado en una edición de la Copa del Rey, cayendo a las primeras de cambio. Casi 20 años después, la situación del Manresa es completamente distinta, otorgando, aún más si cabe, mucho más valor a lo logrado por los héroes de 1998.

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