Desolación en la plantilla del Real Madrid al abandonar la pista de Miribilla

Por estas mismas fechas del año pasado el Real Madrid era un rodillo implacable, con todas las piezas del equipo funcionando como la maquinaria de un reloj suizo y ganando todos los partidos por una diferencia media de 20 puntos, además de ofrecer grandes dosis de espectáculo haciendo las delicias del público que abarrotaba cada semana el Palacio de los Deportes de la Comunidad de Madrid. En febrero Felipe Reyes elevó hacia el cielo de Málaga la Copa del Rey (cuya final no fue precisamente un paseo para los blancos). A partir de ahí, el Real Madrid parecía que no tenía el mismo turbo físico que a principios de temporada, pero seguía cosechando victorias hasta que en mayo se plantaron en la final de la Euroliga por segundo año consecutivo, cayendo en la prórroga ante el Maccabi de Tel Aviv. Eso supuso un mazazo anímico para el equipo que, unido a un que el indicador de la gasolina del equipo empezaba a estar bajo mínimos, se tradujo en una justa y dura derrota ante el Barcelona en la final de la liga ACB.

Este año, sin embargo, han cambiado muchas cosas. Tras un verano convulso en los despachos del Real Madrid, donde Pablo Laso tuvo más de un pie y medio fuera del club de Concha Espina, finalmente se mantuvo en el cargo pero cambiaron a sus ayudantes, entrando Chus Mateo y ZanTabak a formar parte del staff madridista. Además fue el verano con más altas y bajas en la plantilla de los últimos veranos, con cinco caras nuevas en la rotación, lo que supone prácticamente la mitad del equipo. Todo ello, unido a un previsible cambio en la preparación física de pretemporada para impedir que se repita el bajón físico a final de año ha desembocado en que hoy por hoy el Madrid no sea esa máquina de acuchillar rivales que era el pasado año, y ya ha cosechado derrotas en las dos competiciones, lo cual ha llevado a muchos foros a dar la voz de alarma.

Lo cierto es que realmente los motivos de preocupación son relativos ya que, según el formato actual de las competiciones de baloncesto, se puede empezar la temporada renqueante y perdiendo partidos (que tampoco se han perdido tantos, solo dos en cada competición), pero reaccionando a partir de febrero se puede estar perfectamente en la lucha por todos los títulos (que le pregunten a Xavi Pascual).

No obstante, no es solo el hecho de que se hayan perdido dos partidos (lo fuera de lo común fue precisamente lo del año pasado, que tan solo se perdieran dos partidos en toda la liga regular), sino las sensaciones que transmite el equipo, especialmente en defensa. El año pasado no solo se funcionaba en ataque sino que la defensa era siempre fuerte y sólida, lo que se traducía además en múltiples oportunidades de salir al contraataque, que es donde más cómodo se siente jugando este equipo. Esta temporada, a pesar de que el ataque sigue funcionando relativamente bien salvo colapsos puntuales y aunque los primeros partidos se jugó una buena defensa, desde hace unas semanas la solidez defensiva del equipo deja mucho que desear, con la mayoría de rivales rondando los 80 puntos, campando por la zona madridista sin excesivos problemas y dominando el rebote.

Otro de los puntos clave es el entrenador, que desde que llegó a la dirección del equipo supo tapar ciertas carencias tácticas respecto a otros entrenadores dotando al equipo de un estilo de juego vistoso y alegre que se adaptaba muy bien a sus jugadores, que consiguió conectar con el público y que se tradujo en la consecución de títulos. Sin embargo, la dura derrota en la final de la Euroliga hizo crecer una gran mancha de desconfianza sobre él en la sección, siendo señalado su puesto, y desde luego la imagen del equipo en la final de la ACB no ayudó a mejorar esa visión. Además, luego la directiva no ayudó a apaciguar los ánimos y renovar la confianza en el técnico vitoriano insuflando confianza de cara a un nuevo año, sino todo lo contrario amagando con la destitución de Laso durante todo el verano para al final mantenerle pero cambiándole el equipo técnico contra su opinión. Vamos, poniendo al entrenador al borde del abismo desde el día uno. Y lo peor es que esa situación parece que se ha extendido a los propios jugadores que, en muchos casos parecen haber perdido también esa confianza en su coach. Y si no, no hay más que mirar las caras de todo el mundo durante los tiempos muertosen el banquillo.

Ahora bien, las derrotas sufridas, especialmente la de Bilbao (donde el equipo no solo estuvo desacertado sino que en muchas fases mostró hasta desidia), tampoco deberían considerarse muy preocupantes, sino ser tomadas como un serio toque de atención de que hay que apretar más y tomarse en serio a todos los rivales. Y mejorar por encima de todas las cosas la actitud en general y la actitud defensiva en particular. Como he comentado antes, a estas alturas de temporada los resultados podría decirse que son hasta casi anecdóticos, ya que de momento vale con clasificarse para la Copa e ir superando fases de grupos de Euroliga contra rivales inferiores. Lo que sí es importante es recobrar esa confianza que parecía que sobraba la temporada pasada y que está bajo mínimos este año.

Sergio Rodríguez, decicido en su penetración durante el partido ante Estudiantes (Foto ACB)

Sergio Rodríguez, decicido en su penetración durante el partido ante Estudiantes (Foto ACB)

Hace falta también que los nuevos fichajes se terminen de adaptar bien al equipo y encuentren su rol para sumar en cada línea. Está claro que se echa de menos a un jugador tan clave como Nikola Mirotic y eso lo está sufriendo el equipo, ya que el jugador fichado como sustituto, el Chapu Nocioni, es un jugador diferente al montenegrino y que no puede aportar las mismas cosas. Por el momento, en lo que va de año, los únicos que están manteniendo un buen nivel de manera regular son los dos Sergios, Llull y Rodríguez, así como el eterno Felipe Reyes, que no se cansa de seguir creciendo como jugador año tras año. Rudy debe recuperar su mejor versión y Ayón está llamado a ser un jugador fundamental para este equipo en la pintura, aunque es verdad que seguramente se le debería buscar más en las acciones de ataque.

Siendo resultadistas, la situación del equipo tampoco es que sea mala ni mucho menos, puesto que este año ya se ha ganado la Supercopa y el equipo marcha a una victoria del liderato de la ACB y líder del grupo de la Euroliga, jugándoselo esta semana en casa contra Efes.Desde luego, hoy por hoy, el problema del Madrid parece que es más por sensaciones y confianza y la especie de nube negativa que parece que envuelve a la plantilla ahora mismo que por otra cosa. Hay tiempo de sobra de reacción para cambiar eso, la temporada es muy larga y quién sabe de qué estaremos hablando por junio, pero es fundamental cambiar la actitud desde ya antes de que la desconfianza llegue a un punto insostenible, empezar a defender mejor y el resto llegará, porque en esta plantilla lo que sí que hay es calidad y para rato.