Nos centramos en la carrera por el MVP 2015

El gran teatro que es la NBA suele ofrecer año tras año a sus espectadores una cartelera muy parecida, que, lejos de agotarlos, los empuja a debates cíclicos de final inalcanzable.

De todas estas representaciones, sin duda la favorita durante estos meses es la llamada carrera por el MVP, el mayor premio a la popularidad en el que  se condecora a la reina de baile de fin de curso, algo que tanto gusta por aquellos lares.

En una temporada en la que Kevin Durant, actual Rey de Reyes de la competición, se cayó de la lucha antes de que comenzara debido a una inoportuna lesión en el pie, y su alter ego, Lebron James (acaparador del trofeo Maurice Podoloff en 2009, 2010, 2012 y 2013) parecía lejos de su quinto MVP motivado, al menos en porte, por una leve bajada de rendimiento y, sobre todo, al deplorable comienzo de sus Cavs, la baraja para escoger al mejor jugador del planeta basket parecía abrirse más que nunca en el último lustro.

Así, varios nombres han ido surgiendo desde que en octubre  se iniciase el curso baloncestístico, y, aunque ya son varios los nombres que parece totalmente descartados (Anthony Davis, Kyle Lowry, Marc Gasol, Monta Ellis…) otros sobreviven al paso de las semanas, y emergen de forma más o menos constante en la cada vez más restringida lista de favoritos. Indagamos en las posibilidades de cada uno.

James Harden

“The Beard”, ya es nominalmente el mejor escolta de la NBA. Una afirmación tan rotunda como indiscutible, motivada principalmente por dos razones.

La primera, el crecimiento del jugador nacido en Los Ángeles como uno de los jugadores con más recursos ofensivos de la liga. La segunda, la total ausencia de competencia en una posición que hasta hace poco acumulaba nombres del calibre de Kobe Bryant, Allen Iverson o Ray Allen.

Harden es el líder indiscutible de unos Rockets, que, sin excesiva brillantez, se han instalado en la zona noble de la Conferencia Oeste, partiendo como uno de los cocos de la misma.  Su números (27,1 puntos, 7,1 asistencias y 5,9 rebotes) y las recientes exhibiciones con las que nos ha deslumbrado cada vez más frecuentemente,  ocultan una faceta defensiva cuanto menos criticable y un carácter ganador en entredicho desde las finales de 2012. Parece estar yendo de menos a más y su popularidad está en alza.

Russell Westbrook

Wesbrook está haciendo, entre otra muchas cosas, dos muy bien esta temporada: Primero, liderar de forma soberbia a los Oklahoma City Thunder, y segundo, callar muchas bocas. El base, tan excéntrico dentro de la pista como fuera, ha sido criticado de forma constante a lo largo de su carrera por su cuestionable toma de decisiones y su excesivo individualismo. Y si bien esos dos defectos van fundidos de forma inexorable a su juego, es justo decir que cada vez aparecen en más contadas ocasiones.

Apoyado en un físico descomunal -quizá el mejor y más competo de la liga junto con el del extraterrestre Lebron- Westbook promedia 27,4, 7 rebotes y 8,1 asistencias, cifras que han engordado en las últimas semanas, días de exhibiciones, triples dobles, lesiones en el rostro y recuperaciones milagrosas con máscara incorporada.

El discreto récord de los Thunder hasta ahora (34-28) disminuye los enteros de West, aunque si el nivel de las exhibiciones Jordanescas continúa con este ritmo fébril hasta abril, sus posibilidades mejorarán hasta tener abiertas de par en par las posibilidades de suceder a su compañero Durant como MVP, hecho que no sucedía desde la época de Bob Cousy y Bill Russell a finales de los años 50.

Stephen Curry

Wardell Stephen Curry II llegaba en 2009 a la NBA con la carga de ser el hijo de Dell Curry, un tirador que hizo carrera en los 90, sobre todo en los Charlotte Hornets. Seis años después, Stephen es el claro jugador franquicia del mejor equipo de la Conferencia Oeste, y ha rebasado la carrera de su progenitor con (muchas) creces.

Curry, que tuvo serios problemas en los tobillos durante sus primeros años como profesional, lleva desplegando dos años toda su magia en la bahía de San Francisco, apoyado por unos compañeros complementarios (Klay Thompson, Andrew Bogut, Draymond Green…) que se aprovechan de las dos principales cualidades de Curry: un manejo de la pelota y el cambio de rimo soberbio, y un lanzamiento exterior al nivel de los mejores de la historia de este deporte.

Su estadísticas quizás sean menos llamativas que las de sus dos principales rivales (23,8 puntos y 7,8 asistencias por noche) pero que sus Warriors estén tan arriba -quién lo iba a decir hace unos pocos años- otorga al base de Ohio incluso más posibilidades de ser el primer base en convertirse en MVP desde que lo lograra Steve Nash jugando para los maravillosos Suns de hace casi una década.