I have a dream…

Palabras que a día de hoy resuenan en la mente y en el corazón de todos aquellos dispuestos a mover el mundo y cambiar la Historia. Martin Luther King soñaba con un mundo más justo, un lugar donde todos tuvieran los mismos derechos sin importar el color de su piel. Pese al paso de los años, las personas continúan moviéndose por el deseo de cumplir sus sueños. Algunos más reales, otros más ficticios; unos más globales, otros más individuales, pero todos igualmente válidos en este juego vital de sentimientos e ilusiones.

Si Martin Luther King estuviese hoy vivo, vería como su sueño se ha cumplido en determinados ámbitos de la sociedad y la cultura, y tendría al baloncesto norteamericano como una de sus mejores expresiones. En Estados Unidos, el deporte de la canasta está compuesto fundamentalmente por jugadores afroamericanos, y algunos de ellos tienen su lugar entre los mejores de la historia tras asombrar y enamorar a la gran mayoría de aficionados a este deporte.

Así, en este viaje a través de los sueños con tintes baloncestísticos llegamos hasta la actualidad, donde aparece en letras mayúsculas el nombre de Atlanta. La ciudad que vio nacer a Martin Luther King vive estos días la posibilidad de cumplir su mayor ilusión baloncestística: conseguir que la ciudad del Estado de Georgia consiga su primer anillo de la NBA. Los Hawks se han convertido en una de las grandes sorpresas de la temporada, y enamoran a todos los seguidores de la mejor liga de baloncesto del mundo por ser la máxima expresión del juego colectivo, al menos en la zona este del país norteamericano. Mike Budenholzer, discípulo de Gregg Popovich, ha conseguido que Atlanta vuelva a estar en la órbita y, a falta de 15 partidos para el final de la liga regular, sea uno de los máximos favoritos a conquistar el título.

Sin contar con una gran estrella en sus filas, ni deportiva ni mediática, Atlanta Hawks funciona como un reloj de precisión y todos los jugadores cumplen a la perfección con su cometido. Y sólo hace falta mirar las estadísticas porque el equipo del Estado de Georgia se encuentra líder de la Conferencia Este (51 victorias y 14 derrotas) y, casi con total seguridad, mantendrá esa posición hasta el final de la liga regular. Sus cinco jugadores titulares promedian más de diez puntos por partido, y juegan entre 30 y 33 minutos por encuentro. Además, se encuentras entre los cinco mejores en porcentaje de tiros de campo, tiros de 3 y tiros libres, además de estar en séptima posición en puntos por partido, segundos en asistencias, y son la cuarta mejor defensa de la liga, lo que evidencia el porqué de la magnífica temporada que están realizando.

Así, con la ilusión por las nubes y los pies en el suelo, Atlanta Hawks presenta motivos suficientes para confiar en que el sueño dibujado por Dominique Wilkins se haga realidad y Atlanta se coloque entre las ciudades con un anillo de la NBA.

Pero Georgia no es el único Estado norteamericano que sueña con ver su nombre en el Olimpo del baloncesto. 895 kilómetros al norte de Atlanta se encuentra la ciudad de Cleveland. Allí, en el Estado de Ohio, un rey baloncestístico intenta llevar a los Cavaliers a la cima de la NBA. Lebron James volvió a casa el verano pasado con la firme intención de darle a Cleveland su primer título de la mejor liga de baloncesto del mundo y, pese a un comienzo dubitativo, la realidad es que ahora el equipo entrenado por David Blatt figura en todas las quinielas como uno de los favoritos para alzar el trofeo de campeón a final de temporada.

El número 23 ha pedido a los encargados del equipo una plantilla competitiva y, con los últimos traspasos, los Cavaliers han aumentado su rendimiento en ambos lados de la cancha. Si bien es cierto que estadísticamente como equipo sólo destacan en la anotación, siendo los sextos en la clasificación de puntos por partido, los números de Lebron James (26,1 puntos por partido, 5,7 rebotes y 7,3 asistencias) sumado a la facilidad anotadora de Kyrie Irving y Kevin Love sitúan al equipo de Cleveland (42 victorias y 25 derrotas) entre los candidatos al anillo, más aún cuando durante toda la temporada han seguido una trayectoria ascendente, ocupando actualmente la segunda posición de la Conferencia Este.

Estos contendientes al anillo de la NBA no se concentran sólo en la Conferencia Este. Si viajamos hasta la zona occidental de Estados Unidos, encontramos un par de franquicias que intentan cumplir el sueño de proclamarse campeones esta temporada y que están haciendo méritos para poder imaginarse alzando al cielo el título. Una de ellas es el otro equipo que más elogios está recibiendo en lo que va de campaña junto a Atlanta Hawks: Golden State Warriors.

La bahía de San Francisco vive momentos de júbilo cada vez que su equipo salta a la pista del Oracle Arena. Los directivos de la franquicia californiana apostaron por Steve Kerr para hacerse cargo del equipo y el entrenador debutante ha sacado lo mejor de una plantilla cargada de talento. Sólo hay que mirar los datos: Golden State Warriors lidera las clasificaciones de puntos por partido, asistencias por partido, tapones por partido, porcentaje en tiros de 3 y porcentaje en tiros de campo. El equipo comanda la siempre complicada Conferencia Oeste con un récord de 52 victorias y 13 derrotas, y va camino de terminar la liga regular con una cifra cercana a los 65 triunfos, lo que le situaría como uno de los mejores balances de la historia de la NBA.

Pero los Warriors no destacan únicamente como conjunto. En el apartado individual, la facilidad anotadora de Klay Thompson y, sobre todo, la magia baloncestística de Stephen Curry destacan por encima del resto de virtudes de sus compañeros. El base es el candidato número 1 para conquistar el MVP de la temporada, y suma 23,6 puntos, 4,4 rebotes y 7,8 asistencias, además de ser uno de los mejores triplistas de la competición. Estos son los argumentos de Golden State para proclamarse por primera vez campeones de la NBA. La mayoría de expertos sitúan al equipo entrenado por Steve Kerr como principal candidato a conseguir el anillo y, aunque el camino será duro, este equipo está capacitado para sobreponerse a cualquier adversidad y proclamarse campeones de la NBA 40 años después de conseguirlo por primera vez.

Para completar este póker de candidatos hay que mencionar a Memphis Grizzlies. La franquicia de Tennessee es el más claro ejemplo de la continuación de un proyecto y este año están sorprendiendo a propios y extraños con una temporada espectacular. El equipo entrenado por David Joerger se encuentra cómodamente situado en la segunda posición de la Conferencia Oeste y va camino de realizar su mejor temporada de la historia. Con un balance de 46 victorias y 20 derrotas, los Grizzlies tienen como principal fortaleza su defensa, siendo el equipo que menos puntos por partido recibe de la competición.

En el aspecto individual, el líder estadístico del equipo es Marc Gasol. El pívot de Sant Boi promedia 17,9 puntos por partido, 7,9 rebotes y 3.8 asistencias, y forma junto a Zach Randolph una de las mejores parejas interiores de la NBA. El hermano mediano de los Gasol tiene la oportunidad de emular a Pau y convertirse en el segundo jugador español en proclamarse campeón de la mejor liga de baloncesto del mundo.

Este camino de sueños baloncestísticos cierra así su recorrido en Memphis, la ciudad que precisamente vio morir a Martin Luther King y que completa un círculo de ilusiones sustentadas en realidades. Atlanta, Cleveland, Golden State y Cleveland, cuatro franquicias que buscan escribir o reescribir su nombre en la historia de la NBA y que tienen una oportunidad inmejorable para cumplir su sueño.