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Hablar de Oklahoma City Thunder es hablar de Kevin Durant y Russell Westbrook. La historia de esta joven franquicia de la NBA no se entiende sin estos dos jugadores, los referentes sobre la cancha y fuera de la pista de un equipo joven que año tras año se encuentra entre los mejores de la competición más prestigiosa de baloncesto del mundo. Sin embargo, estas dos superestrellas del deporte de la canasta aún no han logrado el premio del anillo de campeones y, salvo sorpresa, cerrarán otro año más sin poder levantar al firmamento estadounidense el Trofeo Larry O’Brien. Y es que el equipo entrenado por Scott Brooks ha vivido un auténtico calvario con las lesiones que le ha impedido estar mejor posicionado en la Conferencia Oeste y, a día de hoy, aún no es segura su presencia en los Playoffs.

Los Thunder se encuentran actualmente en el octavo puesto de la Conferencia Oeste de la NBA, con un balance de 42-33. La franquicia de Oklahoma comenzó el año de manera desafortunada, pero nunca llegó a imaginar la cantidad de problemas que sufriría a lo largo de la temporada. El primer contratiempo llegó de parte de Durant, que había sido elegido el Mejor Jugador de la temporada pasada. Una de las mayores estrellas de la liga renunció a ir al Mundial de España 2014 con la selección norteamericana, pero unos días antes de que comenzase la temporada 2014/2015 el ‘35’ de los Oklahoma City Thunder se lesionó y no pudo comenzar el curso baloncestístico. Y la situación empeoró tras la disputa de los primeros partidos, pues Westbrook se lesionó en la mano y también causó baja varias semanas.

Los problemas de lesiones no sólo afectaron a las dos estrellas, sino que hubo más jugadores con problemas, obligando a Scott Brooks a realizar malabares para confeccionar un equipo de garantías, contando en más de un partido con únicamente ocho jugadores. Tan sólo se habían disputado cinco partidos y el equipo de Oklahoma contaba sólo con seis jugadores debido a la plaga de lesiones. El balance era de una victoria y cuatro derrotas, y las previsiones no auguraban buenos resultados para los Thunder.

Las buenas noticias no comenzaron a llegar hasta finales del pasado mes de noviembre, cuando Rusell Westbrook volvió a las canchas. El base ofreció su mejor versión y realizó un auténtico partidazo ante New York Knicks, demostrando que puede liderar la franquicia y puede llevarla hasta la fase por el título. Pocos días después fue su compañero Kevin Durant el que regresó a las canchas, por lo que la franquicia de Oklahoma comenzaba a ver la luz al final del túnel. Las dos estrellas comenzaron a liderar estadísticamente a su equipo y las victorias llegaron, acercándose al octavo puesto de la Conferencia Oeste.

NBA: Oklahoma City Thunder at Phoenix Suns

Así se llegó al 2015, y los Thunder llegaron al 50% de victorias antes de que acabase el mes de enero (21-20). A partir de ahí, y pese a haber superado los peores meses de competición, la franquicia de Oklahoma entró en una fase de irregularidad, acumulando victorias y derrotas a partes iguales, lo que sumado a las continuas ausencias de Kevin Durant le hacían dudar sobre su presencia en los Playoffs. El equipo necesitaba reforzarse para aumentar sus opciones de estar entre los ocho mejores en el Oeste y el cierre de traspasos provocó la salida de Reggie Jackson (Detroit) y Kendrick Perkins (Cleveland), mientras que al Chesapeake Energy Arena llegó Dion Waiters procedente de los Cavaliers.

Tras el All-Star, la mejor versión de Westbrook en toda su carrera en la NBA llevó a los Thunder a situarse en puestos de Playoffs. El base encadenó varios triples-dobles consecutivos, situándose sólo al alcance de los mejores en lo que a estadísticas se refiere. Sin embargo, el impacto de su juego era tal que cuando no tenía un buen partido o los rivales sabían frenarle, Oklahoma sumaba una nueva derrota. Mientras el número 0 del equipo de Brooks se salía cada noche, la otra estrella del equipo se volvía a lesionar y se confirmaban los peores presagios: baja durante el resto de la temporada. En esta situación se llega al momento actual de la temporada, cuando tan sólo quedan siete partidos para llegar al final de la campaña regular. Los últimos malos resultados han provocado que el otro rival por la octava plaza, New Orleans Pelicans, se acerque a tan sólo partido y medio de la franquicia de Oklahoma. En caso de finalizar la temporada con un mismo balance, el equipo de New Orleans s quedaría con la última plaza de Playoffs tras tener ventaja en el duelo particular entre ambas franquicias (3-1).

Oklahoma City Thunder deberá dar lo mejor de sí mismo para poder acceder por sexto año consecutivo a la fase por el título de la NBA. Sin embargo, para un equipo que ha llegado hasta las finales de la mejor liga de baloncesto del mundo (2011), el caer en primera ronda puede ser considerado un fracaso. Y es que todo hace indicar que, en caso de entrar en Playoffs, los hombres de Scott Brooks se eliminen en la primera ronda. Su rival en esta primera eliminatoria sería Golden State Warriors, el equipo que va a terminar la temporada regular con el mejor balance y que tiene al más firme candidato al MVP esta temporada: Stephen Curry. Junto a Klay Thompson, el base forma una sociedad que en más de una ocasión le ha bastado para sacar adelante el partido. A ellos hay que sumarles una serie de complementos que configuran un equipo muy profundo y competitivo, y que de la mano de Steve Kerr va camino de terminar cerca de las 70 victorias.

Así pues, la tarea de Oklahoma City Thunder se antoja muy complicada esta temporada, más aún con la baja de su principal jugador. En primer lugar, no tendrán nada fácil acceder a la fase por el título, con los Pelicans acechando ese puesto de privilegio. Posteriormente, y si consiguen este primer objetivo, tendrán la misión de derrotar al mejor equipo de la NBA en estos momentos, por lo que la aventura de los pupilos de Scott Brooks se prevé muy corta en esta temporada 2014/2015.