Después de la Copa viene la calma y toca hacer balance para poner las cosas en perspectiva y encarar el tramo final de las competiciones. Los 8 equipos participantes llegaron a Gran Canaria con ilusión y ganas de llevarse el trofeo a casa. Torneo históricamente dado a las sorpresas aunque la edición de 2015 se recordará como una de las Copas menos emocionantes. Quizá la única sorpresa se dio en la calle, donde los aficionados ávidos de sol encontraron lluvia y frío durante los 4 días de competición. Si Birdman se hizo con el Oscar al mejor guion original, de poco original podemos tildar el guion de la película copera. Plácido camino para la final Madrid-Barça de casi siempre.

¿Qué le faltó a Unicaja en la Copa?

Por su parte, Unicaja llegaba a Gran Canaria líder de la liga, aunque con sensaciones agridulces que se trasladaron a la pista durante los 80 minutos disputados por el equipo malagueño. En el primer partido victoria solvente aunque como en casi toda la temporada, con ese resquicio abierto a la duda por no saber rematar el choque. Pero era una victoria y eso en Copa es lo que importa. El partido contra el Barça fue una continuación del partido de cuartos aunque con un final diferente. 35 minutos por delante y 5 últimos minutos malos que les costaron el partido a los malagueños. El resquicio de la duda se convirtió en una puerta de garaje por donde se coló la calidad de los jugadores del Barça, que llevó el partido a su terreno y demostró su superioridad. A esto se sumó un arbitraje cuanto menos curioso, que acabó por deteriorar las opciones de Unicaja. El equipo se rindió definitivamente ante los golpes de Hezonja o Lampe.

Romper o no romper

Como contra Bilbao, el Unicaja pudo romper el partido y multiplicar sus opciones de victoria en los últimos minutos. Sin embargo y como ha sucedido en muchos encuentros esta temporada, la indecisión y los fallos no forzados condenaron al equipo verde. Contra equipos como el Barça, regalar dos o tres oportunidades de matar, te mata.

A pesar de tener una plantilla compensada y de altísimo nivel, cuando las cosas se complican el Unicaja se siente huérfano de un jugador que asuma la responsabilidad y en quien los demás confíen. Un jugador con instinto asesino que huela la sangre y se crezca en los momentos clave. Por Málaga han pasado varios de ellos; Pepe, Brown, Garbajosa o Dragic (Si, quizá con Dragic las cosas serían diferentes). Esta raza de jugador cotiza al precio de la tinta de impresora y es lo que diferencia a los grandes equipos de los equipos ganadores.

La Euroliga

Pasando de copas y pensando en lo que queda, el Unicaja se plantea un futuro próximo bipolar; aspirar al máximo en liga regular, mínimo acabar entre los cuatro primeros con el premio de la ventaja de campo en play-offs. Y la Euroliga… una tortura para equipo y afición, un calle sin salida, campo de pruebas para próximos devenires. Decepcionante trayectoria “euroliguera” para un equipo que quería estar en el top 8. Hasta 9 derrotas consecutivas llegó a encadenar Unicaja entre el final de la primera fase y el último partido en casa contra Nizhny. Si extrapolamos las sensaciones, son las mismas que en Copa, con un calendario agresivo y unos rivales de un poderío significativo.

Falta ese jugador franquicia del que hablábamos antes pero también una plantilla más larga. En los últimos años muchos equipos (entre ellos Madrid y Barça) han adaptado la configuración de sus plantillas a la exigencia de jugar dos partidos por semana, muchas veces en menos de 48 horas y con el considerable desgaste de los desplazamientos a miles de kilómetros. Las rotaciones entre 13, 14 o 15 jugadores son un bastión importante para llegar lejos en todas las competiciones. Por lo tanto, aunque no hay que olvidar que Unicaja va líder en solitario de la liga Endesa con el mérito que ello desprende, es evidente que el sobreesfuerzo ha pasado factura en competición europea. Será cuestión de prioridades, aunque habrá que ver si la Euroliga y sus licencias lo tienen en cuenta y castigan al Unicaja en próximas ediciones.