El escolta del Morabanc Andorra nos atiende justo después de dormir a su hijo. David Navarro Brugal, (Esparreguera, 1983) es el jugador más valorado del equipo del Principado y se ha consolidado en la ACB a sus 31 años, tras jugar en prácticamente todas las categorías del baloncesto nacional.

Repasamos en esta entrevista su trayectoria desde los lejanos tiempos en Manresa hasta su madurez deportiva, que afronta con la tranquilidad de saber en primera persona que el trabajo y la dedicación, a veces si tiene  recompensa.

Ingeniero informático que juega al baloncesto en Andorra… Suena bastante bien.

Sí, muy bien, la verdad. Este año he acabado la carrera de informático y siempre he tenido claro que era importante estudiar por si lo del baloncesto no salía adelante. Ahora mismo estoy muy contento por como están yendo las cosas, así que toca disfrutar mientras el cuerpo aguante.

¿Era algo vocacional?

Bueno, desde pequeño me han gustado bastante los videojuegos, y siempre me han llamado la atención los ordenadores, pero no, no era algo que tuve claro desde siempre. Surgió en el momento en el que hubo que decidir, y me atraía algo que estuviese relacionado con los números.

Habrá sido complicado compaginar una carrera universitaria con una deportiva, especialmente como la tuya, con tanto salto geográfico.

Sí, desde luego. Cuando acabé de junior en Manresa en la liga EBA estaba cerca de Barcelona, y al entrenar solo por las tardes, podía compaginarlo bastante bien. Después, cuando comencé a jugar de forma profesional, la cosa ya cambió un poco y me matriculé a distancia. Es cuestión de fuerza de voluntad, de encontrar cada día un poco de tiempo. Es cierto que es una carrera dura, y que muchos años he hecho pocas asignaturas, pero tenía claro que iba a terminar.

Y también te ha dado tiempo a hacer una aplicación, Basketball Shoes…

Sí, el año pasado se me ocurrió la idea de esta aplicación, que la verdad, es bastante complicada tener al día. La aplicación está pensada para que cualquier aficionado al baloncesto que esté viendo un partido por la tele, y le guste las zapatillas que lleve un jugador, pueda irse a la aplicación y ver que modelo de zapatilla es.

También quería enlazarlo con alguna página para poder comprarlas directamente por desde la aplicación. Está algo abandonada, ya que es difícil mantener al día todos los cambios de zapatillas, así que estoy pensando en  nuevas ideas.

Tienes una carrera larga David, y repleta de cambios. EBA, LEB 2, LEB Plata, LEB Oro… Menudo camino para asentarte finalmente en ACB.

Siempre lo digo, hay varios caminos para llegar arriba, y este ha sido el camino largo. Hay veces que estás en el junior de tu equipo y se apuesta fuerte por ti, y de repente llegas a la élite. Hay otro, que es el mío, en el que vas pasando por todas las categorías, y demostrando cada año que vales, que vas mejorando, y poco a poco vas subiendo peldaños hasta que te asientas en ACB.

ACB Photo / Albert Martín

Tantos cambios, tantos equipos… ¿Es algo que eliges tú o lo marca el camino?

Es muy complicado analizarlo. Ahora miras hacia atrás y hay momentos clave que quizá hay cosas que podrían haber sido distintas. El momento más importante fue cuando salí de la cantera de Manresa y estuve cedido varios años en equipos de LEB, en Melilla y Rosalía, y después hay un momento que tengo la oportunidad de estar en el primer equipo de Manresa, con un contrato de tres años de 1+1+1.

Pero ese año el equipo no funciona, estamos abajo en la tabla y Xavi García, el entrenador que apostó por mi, es cesado. Al acabar el año el contrato se rompe y toca empezar de nuevo desde abajo.

Es esa época en la que Manresa viene de ganarlo todo con Creus, a de repente verse abocado a la liga LEB y perder el patrocinio de TDK. ¿Qué recuerdas del clima que se respiraba por aquel entonces?

Manresa era un histórico de la liga, un club donde siempre se hacían bien las cosas. La cantera se cuidaba mucho y de hecho se salimos varios jugadores de mi generación, como Rafa Martínez y Guillem Rubio. El clima era de que allí podíamos tener la oportunidad, y algunos lo consiguieron tomando un camino más corto, y otros como yo, con uno más largo.

Ese equipo tenía mucho talento en el perímetro. Además de Rafa estaba otro ídolo manresano, Ferrán Laviña.

Sí, está claro que en principio iba a tener pocos minutos. El ese año el plan era aclimatarme a la liga poco a poco, pero cuando el equipo va mal se busca la salvación a toda costa, y en una situación crítica las cosas se ponen todavía peor para los más jóvenes.

Has hablado varias veces ya del camino recorrido. ¿Cómo es para un chico de veintipocos cambiar continuamente de ciudad, de amigos?

En ese momento quizá no lo piensas tanto, crees que es lo que te toca. Luego te vas dando cuenta, sobre todo a partir de la época de Logroño y de Girona, cuando estuve dos años en cada sitio y las cosas se estabilizan, que lo normal era eso y no lo de antes, cuando estaba cambiando cada año de equipo, de entrenadores, de compañeros…

Con tanto movimiento es complicado que un jugador tenga la confianza para consolidarse, y hasta la época de Logroño no sucedió eso.

Bajas dos escalones de repente y llegas a Vigo, quizá la temporada más dura de tu carrera con un Gestiberica que acaba descendiendo a LEB Bronce.

Fue un paso atrás para mí. Después de no jugar mucho en ACB estuvo difícil encontrar equipo y al final acabo en Vigo, en un proyecto que se presentaba muy bien, con el objetivo de llegar a ACB en pocos años.

Un proyecto con mucho dinero, que incluso llegó a contar con el NBA Robert ‘Tractor’ Traylor…

Sí, pero nunca llegamos a ser un equipo. Fue un año muy difícil. Tres cambios de entrenador y muchos cambios de jugadores. Personalmente también fue muy complicado para mi, después de pasar un año arriba en ACB, ahora me veía en esa situación, y sí, fue deportivamente quizá fue mi peor año. Al menos ese año conocí a la que hoy es mi mujer, así que no fue todo negativo.

Pese a todo, sigues creciendo y te haces importante en LEB Oro. Y de repente, te llega una oferta de Valencia Basket, que en ese año estaba jugando en Euroliga. ¿Qué pensaste cuando te llegó esa oferta?

Ese año estaba jugando muy bien desde el principio y las cosas estaban saliendo a la perfección. Ya había recibido varias ofertas de ACB esa temporada, aunque pensaba que lo mejor era quedarme allí y seguir mejorando. Pero cuando llegó la oferta de Valencia, que estaba jugando Copa y Euroliga, y además  estaba Pesic, que ya me conocía de verme entrenar, fue difícil rechazarla.

Fuente: ACB Photo

Allí vuelves a coincidir con Rafa Martinez, y además hay jugadores del nivel de Omar Cook, James Augustine o Víctor Claver. Es el embrión del gran Valencia que hemos visto hasta hace poco.

Era un equipazo. Jugador por jugador era un equipazo. Casi conseguimos entrar en la Final Four ese año y tengo un gran recuerdo por los momentos que pude vivir.

¿Es Pesic tan peculiar como parece desde fuera?

(David duda un segundo) Sí, es peculiar. Como entrenador es de los mejores. Es un entrenador que te marca mucho por su forma de entrenar, por las ideas tan claras que tiene. Pero sí, es muy peculiar.

No se si recuerdas alguna que digas, “joder, lo que está diciendo este tío, no me lo ha dicho nunca otro entrenador”.

Le gusta poder controlarlo todo, hasta el calentamiento en la pista, siempre con acciones reales de partido. Es un entrenador al que le gusta mucho la disciplina y que las cosas se hagan como deben hacerse.

Y una sobre Víctor Claver. ¿Pensabas que podría haber tenido más protagonismo en la NBA?

Es una pregunta muy difícil. Es verdad que tiene las condiciones físicas para jugar allí, pero creo que en ese baloncesto, salvo que seas una estrella y tengas muchos balones para poder anotar, el resto de los jugadores están limitados a un rol específico, y él quizás es eso lo que no ha tenido. Pero es un gran jugador, y seguro ahora que ha vuelto a Europa lo demuestra.

Seguimos repasando tu trayectoria. Tras un paso por Menorca, acabas fichando por Valladolid, un equipo con una situación financiera complicada, pero que quizá sea tu primer gran escaparate a nivel nacional.

Sí, era un poco lo que buscaba. Después de Valencia no pude seguir en ACB, y aunque en Menorca se perseguía ese objetivo, desapareció el club y no pudo ser. Llegué a Valladolid y a pesar de todos los problemas económicos y marcha de jugadores, fue muy positivo personalmente para mi. Además conseguimos salvarnos finalmente, que era el objetivo.

Al final es una apuesta para el jugador. Poner en la balanza, por un lado, los problemas de impagos y por otro la posibilidad de asentarte en ACB.

Yo lo tenía muy claro. Después de lo de Valencia mi objetivo era volver a la liga ACB y demostrar que podía consolidarme, aun sabiendo que existían esos problemas económicos, que, afortunadamente en mi caso, se resolvieron bastante bien.

Foto: Aitor Arrizabalaga

Y por fin llegas a Andorra, que estaba otro peldaño por debajo. 

Bueno, esa bajada de escalón también tiene su explicación. Valladolid me coloca en el derecho de tanteo muy pronto y por tanto estoy atado en Valladolid. Allí hay muchos problemas y aunque el presidente que hay está buscando soluciones, en agosto todavía no se ha encontrado nada. Se acaba marchando esa directiva y llega otra, en un momento en el que hay ningún jugador ni entrenador fichado, y toca tomar una decisión.  En ACB estaban casi cerradas todas las plantillas y encuentro la solución de Andorra, un equipo que aspiraría a subir y que con el que además firmo dos años.

Comentaba un clásico de la liga LEB como Pedro Rivero que había notado un bajón en la calidad y organización de la liga en estos últimos años. Tú, que digamos has vivido las dos LEB de las dos marchas, la de los grandes presupuestos de hace un lustro y la liga semiprofesional de la actualidad, ¿coincides en esa sensación? 

Es cierto que hace unos años se notaba que la LEB era una liga muy fuerte, con mucho presupuesto y con americanos que venían aquí por mucho dinero, incluso se decía que era de las mejores ligas de Europa después de la ACB. Está claro que donde está el dinero van los mejores jugadores, y ahora mismo que algunos clubes en España pagan muy poco dinero, hay que tirar de gente de aquí. Es la realidad y lo que ha marcado que baje un poco el nivel de la liga.

En Andorra hay un proyecto ambicioso.

Sí, tras salir de Valladolid me hablaron del proyecto de Andorra, que buscaban construir un proyecto a largo plazo para conseguir estar en ACB, que era lo mismo que buscaba yo. Por suerte lo conseguimos el año pasado.

Estás calcando tus números con respecto al año pasado, pese a estar en una categoría superior. ¿Qué explicación tiene eso?

No lo sé muy bien, la verdad. Siempre me he considerado un jugador regular en mi juego, sin destacar demasiado pero aportando siempre. Agradezco estar rodeado de buenos jugadores, gracias a eso tengo más espacio para poder anotar. Es cierto que esta temporada me estoy sintiendo muy cómodo con mi juego.

Sin duda, muchos se preguntará que donde estaba este tío todo este tiempo, con lo que se ha pagado el cupo de calidad hasta hace muy poco.

La verdad es que entiendo a los entrenadores de la ACB. Es complicado apostar por alguien que ha estado tantas temporadas en LEB. Siempre que he estado en ACB creo que lo he hecho bastante bien, y ahora trabajar por eso, en que dure bastante tiempo.

¿Donde veremos a David Navarro persona después del David Navarro jugador?

Después de tantos años de años de baloncesto, tantos cambios de club y tantos entrenadores, cada año aprendo cosas, voy tomando nota y cada día tengo más decidido que me gustaría ser entrenador. No sé de que nivel, quizá entrenar al club de mi pueblo o algún proyecto cercano a casa. pero si tengo claro que no me gustaría seguir dando vueltas por España cuando esté retirado.

Fuente: ACB Photo / Albert Martín