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Ha pasado casi una semana desde que el FC Barcelona cerrara, por primera vez en la era Xavi Pascual, la temporada en blanco y ahora es el momento de analizar en profundidad las causas del fracaso para diseñar las líneas maestras del nuevo proyecto. Con las elecciones a la presidencia a la vuelta de la esquina, la sensación que desprende la entidad es de haber perdido el rumbo en la sección de basket. El mejor ejemplo es ver como Joan Creus ha prorrogado por un mes su contrato como secretario técnico para no perder comba en el mercado de fichajes, a pesar de que su relación con el técnico de Gavá hace tiempo que dejó de ser buena.

Pero más allá de fichajes y nombres, se antoja clave que en la entidad (concretamente la directiva que salga elegida) se haga una reflexión a fondo sobre el devenir de aspectos transversales como la escasa asistencia al Palau, la falta de identificación del público con el equipo o el papel de Navarro en la recta final de su carrera. Esto último es especialmente relevante porque va unido al estilo de juego, otro de los aspectos más criticados en las últimas tres temporadas.

La derrota frente al Real Madrid en todas las finales domésticas ha marcado la temporada, pero ahora es el momento de diangnosticar y aprender de los errores. El principal, que se ha repetido como un mantra durante toda la temporada, es el haber diseñado un juego interior repleto de talento pero ausente totalmente de intimidación y dureza. En este sentido la reacción en los despachos durante la temporada fue tardía y esperpéntica. Se apostó por mantener a Pleiss en el equipo, a pesar de que Xavi Pascual nuncó llegó a confiar en él. El intento por encontrar un sustituto al alemán tras la perder la Copa del Rey pareció más una forma de disimular que de querer solucionar un problema. Sería injusto concentrar todos los males del equipo en el juego interior, pero no se puede negar que ha sido la principal vía de agua por la que se han ido escapando todos los títulos.

Al mismo nivel hay que poner la falta de carácter de un equipo que ha sido incapaz de competir durante todo el año fuera de casa. De hecho el conjunto azulgrana cerró los play-offs de Liga Endesa sin ganar a domicilio ni en semifinales ni en la final. Idéntica situación se repitió en el Top 8 de la Euroliga, donde los de Xavi Pascual no pudieron ganar a Olympiakos ninguno de los dos partidos que hubiera forzado un quinto partido.

La llegada el pasado verano de Doellman, Satoransky y Pleiss suponía una inyección contudente de caudal ofensivo para combatir al Madrid de Laso, pero dejó al equipo desequilibrado en intangibles como el carácter o la dureza mental necesaria para revertir situaciones límites. Sólo Deshaun Thomas se ha destapado como un jugdor apto para estos menesteres, aunque su falta de experiencia ha pesado en ciertos momentos. La marcha, forzada por la NBA, de Papanikolau o Dorsey no sólo obligó a hacer más cambios de los previstos si no que dejó al equipo huérfano de defensa y carácter competitivo. También la marcha de Sada, ya en la cuesta abajo de su carrera, ha dejado al vestuario sin una persona clave en la cohesión de un grupo, que ha destilado falta de química por los cuatro costados.

Y mientras el Real Madrid, tras tener a Pablo Laso pendiente de un hilo durante todo el mes de julio, apostó por llenar la plantilla de temperamento y músculo con KC Rivers, Maciulis, Nocioni y Ayón. Este último nombre hace más grande la herida culé, ya que el Barcelona lo liberó, tras poseer durante tres temporadas sus derechos; para que tuviera vía libre hacia la capital.

Operación salida preparada

El fracaso de esta temporada va a dejar como primera consecuencia las bajas de Nachbar, Lampe, Edwin Jackson, Pleiss o Hezonja. Este último ya ha puesto rumbo a Orlando Magic tras salir por la puerta atrás, puesto que el club no ha tenido la deferencia de convocar una rueda de prensa en la que el croata pudiera despedirse. Tibor Pleiss apunta a Utah Jazz, mientras que Jackson tiene un preacuerdo con Unicaja desde hace meses. De Nachbar y Lampe, que acaban contrato, no se puede añadir mucho más. El esloveno aportó a cuentagotas la temporada pasada, pero esta ha pasado a tener un rol casi marginal en el equipo. Sin acierto exterior y sobrepasado en defensa su marcha estaba anunciada hace mucho tiempo.hezonja

El caso de Maciej Lampe da para mucho debate, a pesar de que sólo se le recordará por el triple decisivo que anotó ante el Real Madrid en la penúltima final de Liga ACB. Su falta de carácter y regularidad han sido su peor enemigo. Pero su condición de cupo le hace ser una pieza muy apetecible en el mercado. Va camino de quedarse en una eterna promesa, en aquel jugador al que se le intuye un talento estratosférico pero cuya actitud sigue dejando mucho que desear.

La principal incógnita radica en Marcelinho Huertas. El base brasileño cuenta con importantes ofertas de Turquía y el Barcelona sólo se lo quedaría si no consigue fichar al combo que llevan buscando desde hace tiempo. Los nombres de Pau Ribas, Calathes, Datome o el recién fichado Shane Lawal van a marcar el pistoletazo de salida del mercado de fichajes.

Pero más allá de fichajes y nombres, la entidad catalana debe replantearse seriamente hacia donde quiere dirigir sus pasos porque en cuestión de tres temporadas ha perdido toda la ventaja que le sacaba a un Real Madrid, que cuenta con un núcleo de jugadores nacional y un estilo definido.