Te presentamos a las cinco primeras elecciones del Draft 2015: quiénes son, cómo juegan, fortalezas, debilidades y qué pueden aportar a sus nuevos equipos.

 

  1. Karl-Anthony Towns (Minnesota Timberwolves)

Universidad: Kentucky

Altura: 2’11 m.

Posición: Ala-pívot / Pívot

Año de nacimiento: 1995

Karl-Anthony Towns, hijo de padre estadounidense y madre dominicana, ha sido el cantado número 1 de este Draft 2015 que, si bien en sus meses previos debatía el cetro de ‘top prospect’ entre él y Jahlil Okafor, ha terminado con el jugador de Kentucky tomando la delantera, confirmada por el propio Flip Saunders, general manager y entrenador de Minnesota Timberwolves, al calificar el entrenamiento privado del jugador con su franquicia como “lo más impresionante que jamás haya podido ver en toda mi carrera desde Kevin Garnett en 1995”. Tan claro dejó Saunders a Towns que él sería el elegido, que sólo los Timberwolves han tenido el placer de que este joven pívot entrenase para ellos.

Sexto número 1 del Draft consecutivo que llega a la NBA tras la fórmula del one-and-done (un año y listo) como carrera universitaria, Towns sin embargo ya cuenta en su currículum con experiencia senior por su participación con la selección de República Dominicana, con la que debutó a los 16 años en 2012 gracias a sus raíces maternales… y a la confianza de John Calipari, que por entonces compaginaba su cargo de entrenador en Kentucky con el de seleccionador dominicano, haciendo de este último desempeño una estrategia de reclutamiento perfecta en el caso de Towns.

Fortalezas

Lo tiene todo: o al menos, tiene asentada la base de todos los fundamentos y departamentos del juego, si bien se muestra verde aún en multitud de facetas, pero avistando una progresión y un potencial increíbles. De entrada, su físico, también aún por terminar de desarrollar, encaja a la perfección en el molde NBA. Tiene el tamaño, la fortaleza y la presencia necesarias para ser un pívot de referencia en la mejor liga del mundo. Tal vez algo falto de salto vertical a pies parados, pero lo camufla con su envergadura de 2’22 metros.

Versatilidad: en algo cada vez más protagonista en una liga poblada de ‘freaks’ físicos, Towns presenta una gran variedad de recursos que, unidos a su físico de ingeniería, le hacen modelo perfecto de este arquetipo. A pesar de medir 2’11 metros y pesar 112 kilos, corre la cancha con la gracilidad de un alero, puede jugar de cara al aro (puede incluso hacer más daño así que de espaldas), tirar desde fuera, defender a jugadores que van desde la posición del 3 a la del 5 y pasa muy bien el balón, sabiendo cambiar muy bien el balón desde el poste bajo hasta el lado débil donde queda el hombre abierto resultado de los dobles marcajes y ajustes que provoca.

Impacto defensivo: es en lo que más destaca a día de hoy y su principal con que llega a la NBA. Posee unas manos muy rápidas para robar o tocar balones en líneas de pase y en el bote del atacante, cierra de manera excelente el rebote defensivo y es muy difícil de mover al choque del jugador con balón, ya sea de cara al aro o al juego en el poste bajo. Tiene también un instinto taponador muy interesante, lo que le convierte en un temido intimidador, y su intensidad y actitud defensivas jamás dejan que desear.

Debilidades

Capacidad para generar sus propios tiros: seguramente se trate del grande debe de Towns en ataque, donde sabe moverse sin balón para recibir en posición ventajosa, jugar el pick and roll y rebañar rebotes ofensivos que convertir en canasta directas o segundas oportunidades. Sin embargo, es demasiado tosco como para, con el balón en sus manos, crear su propio tiro, encontrando dificultades sobre todo si intenta rebasar por el lado izquierdo o con su mano débil, también la zurda, lo que le hace de fácil scouting defensivo.

Ímpetu desmedido: como jugador joven hambriento y con un cuerpo como el suyo, Towns es en ocasiones un derroche de energía fuera de todo control, incluso del suyo. Eso le hace cometer errores defensivos, como picar con facilidad en fintas, cargarse de faltas innecesarias o descuidar su ubicuidad en la defensa 5 contra 5, si bien es casi imposible de rebasar en un hombre contra hombre.

No es una referencia ofensiva: tras lo comentado acerca de sus problemas para crear sus propios lanzamientos, se dirime fácilmente que no se trata de ‘go-to guy’ en el ataque. Encaja perfectamente en multitud de sistemas de juegos por su versatilidad y conocimiento del juego, pero no es alguien que pueda liderar un partido en ataque. No tanto una debilidad sino algo que le define como un jugador de equipo y no estrella individual, podría llegar a serlo en el futuro al poseer las capacidades para todo aquello que desee, aunque tal vez le pueda afectar que el gran público quiera ver en él lo estereotipado en un número 1 del Draft, más que lo que es como jugador.

¿Qué puede aportar a Minnesota Timberwolves?

Futuro, pero también presente. Futuro porque es un jugador con unas condiciones tremendas para este deporte y que cuenta con todo aquello necesario para hacer de él un jugador de proporciones astrales. Y presente porque hoy por hoy es un jugador que tiene como especialidad la parcela defensiva, yendo a recalar a unos Minnesota Timberwolves que esta última temporada han estado a la cola de la liga en eficiencia defensiva, rebotes defensivos y porcentaje de acierto permitido al rival en la zona restringida, un 67’5% que además es la peor marca de cualquier equipo en los últimos quince años.

En Minnesota sus virtudes podrán ser acentuadas y sus defectos, camuflados. No tendrá que generarse sus propios lanzamientos porque de ello se encargarán facilitadores como Rubio o jugadores que atraigan dobles defensas como Wiggins, que será sobre él sobre quien recaiga el peso de liderar ofensivamente al equipo, como número 1 del Draft 2014 y vigente rookie del año. Su llegada puede que frene la progresión del senegalés Gorgui Dieng, pero en Minny tienen claro que si hay que elegir entre Dieng (o Pekovic) o Towns, el beneficiado será el último en llegar.

Se trata de la pieza que le faltaba por posición a Minnesota Timberwolves para contar con una plantilla joven sobre la que cimentar, esta vez sí, un futuro ilusionante.

 

  1. D’Angelo Russell (Los Ángeles Lakers)

Universidad: Ohio State

Altura: 1’96 m.

Posición: Base / Escolta

Año de nacimiento: 1996

D’Angelo Russell es otro de esos jugadores jóvenes que llegan a la NBA henchidos de orgullo. Ha declarado ser el mejor jugador de este Draft y tener el coraje suficiente como para demostrarlo, y sus entrenamientos previos a la ceremonia no se han salido de esa línea. Los Lakers, que elegían en segunda posición y en un inicio estaban cerrados a usar su elección en Towns u Okafor, según lo que los Timberwolves les dejasen, terminaron por dejarse seducir por este talentoso base salido de Ohio State, en lugar de hacerse con un hombre interior para su futuro, a priori lo que necesita su plantilla, y no un jugador que puede chocar con la progresión de Jordan Clarkson, una de las pocas noticias agradables de la temporada pasada.

Sin embargo, la elección de Russell llega envuelta en un halo de misterio debido sobre todo a las intenciones de los Lakers por hacerse con DeMarcus Cousins, pívot de Sacramento Kings. Él sí es lo que necesita su plantilla y un jugador de presente, aquello que puede ayudar a Kobe Bryant a un último asalto al anillo. De fructificar negociaciones, Russell sería el mayor activo a traspasar. Además, habrá que ver en qué lugar le deja la pujanza de los Lakers por otros bases o escoltas como Rondo o Wade en la agencia libre. De permanecer, los de púrpura y oro se quedan con un escándalo de jugador sobre quien continuar su reconstrucción.

Fortalezas

Pura atracción: Russell es uno de esos jugadores que, si te gusta el baloncesto, te gusta él. Irremediablemente. Bota el balón como si de un yoyó se tratase, su mecánica de tiro es perfecta y no sólo pasa bien sino que además lo hace de manera espectacular. Una técnica individual sin fisuras. No tiene miedo a equivocarse y eso le hace acertar más veces. Su estilo engancha, su creatividad enamora y su conocimiento del juego convence, y es que no se trata de un base espectacular más, sino que además es inteligente.

Anotador por instinto y aptitud: puede jugar tanto de base como de escolta porque su mentalidad baloncestística es una combinación de lo interpretado tradicionalmente en ambas posiciones. Su lanzamiento de larga distancia es excelente: por velocidad al armar el tiro, lo estético de su mecánica y, claro, efectividad. Puede hacerlo indistintamente sin problemas tras bote o en catch and shoot, dominando tanto la parada en uno como en dos tiempos. Es muy hábil driblando para penetrar a canasta y finalizar en tiro a media distancia, esto último de valor añadido ante su peligro de extinción.

Tamaño: es un base alto y de brazos largos, en el molde del jugador moderno, midiendo 1’96 y con una envergadura de 2’06. Su tamaño le da ventajas tanto defensivas, cortando muchos balones en línea de pase o tapando posibles huecos con una simple apertura de brazos; como ofensivas, pudiendo llevar su par al poste, poniendo el balón lejos del alcance del defensor, y haciendo que su lanzamiento sea muy difícil de puntear.

Debilidades

Capacidad atlética: presenta su tamaño con una ventaja, pero a la vez su físico puede situarle en posiciones de inferioridad por su falta de explosividad. No salta demasiado, tampoco es especialmente rápido para su posición, y en general su fuerza y velocidad de piernas pueden dejar que desear. Algo que en la NBA puede acentuarse, más en una ‘Edad de Oro’ de bases entre los que destacan portentos físicos como John Wall, Russell Westbrook o Damian Lillard, entre otros.

Jugar para él o ser uno más: en el dominio de este base zurdo por todas las facetas del juego ha influido el hecho de que lleva toda una vida, incluido su año en Ohio State, siendo la referencia del equipo en el que ha jugado. En la NBA no será así, y menos cuando tienes un compañero llamado Kobe Bryant. Deberá adaptarse a tener el balón menos tiempo en sus manos, saber cuándo el partido requiere velocidad y cuándo un juego más lento o cómo generar ventajas a sus compañeros sin necesidad de dar él el último pase. Más que desventaja, una incógnita a despejar.

Finalizar cerca del aro: debido a sus problemas de explosividad y salto, le cuesta acabar dejando la bandeja o machacando el aro. En situaciones de ataque posicional no supondrá un problema en la NBA porque no es lo que se le va a pedir, pero sí en contraataques y transiciones, donde andará falto de velocidad punta y habilidad para el cambio de ritmo.

¿Qué puede aportar a Los Ángeles Lakers?

Tal vez la pregunta debería ser si va a llegar a aportarles algo, o en caso de quedarse, qué puede aportar para Kobe Bryant, quien volverá la próxima temporada. Hasta la pretemporada no sabremos si empezará el curso vestido de amarillo, pero suponiendo que sí y sin saber quién más llegará a L.A., lo que puede aportar principalmente es solidez y confianza en el puesto de base, algo que no conocen en la histórica franquicia desde la salida de Derek Fisher en 2012. Algo que se preguntan los fans de los Lakers es sobre su compatibilidad con Jordan Clarkson, rookie la pasada temporada, pero el poder ambos ser intercambiables en los puestos de base y escolta les haría compartir funciones.

Además, posee una actitud trabajadora y realmente adora el baloncesto, pudiendo convertirse de la aprobación de Kobe Bryant, que recientemente reconoció haber “hecho llorar a algunos compañeros”.

 

  1. Jahlil Okafor (Philadelphia 76ers)

Universidad: Duke

Altura: 2’08 m.

Posición: Pívot

Año de nacimiento: 1995

Un pívot de la vieja escuela. Eso es Jahlil Okafor, un hombre grande del baloncesto clásico, con unos movimientos al poste bajo de pura exquisitez, tamaño, manos grandes, difícil de mover, cuerpo lento pero utilizado con inteligencia y que no se sale fuera a tirar desaprovechando sus virtudes. Tiene como principal punto débil su defensa, donde se le acusa de blando, pero no se trata de un melón por abrir y su buen rendimiento en la NBA se da por seguro.

Campeón nacional con Duke y jugador del año en la ACC de la NCAA, aterriza en la NBA en la franquicia con probablemente menos actitud ganadora del mapa, Philadelphia 76ers. Su elección, además, ha sido extraña. No quería jugar allí, de hecho no entrenó para los Sixers y había trascendido su deseo de bajar hasta la cuarta elección si no estaba entre los dos primeros. Por si fuera poco, en Philadelphia encuentra la competencia directa de Nerlens Noel (número 6 del Draft de 2013 que ha debutado esta temporada) y Joel Embiid (número 3 en 2014 y que todavía no ha debutado), los dos pívots y que habrían sido primera elección de sus generaciones de no haber sido por su historial de lesiones graves. Nadie entiende qué pretenden en Philadelphia, ni si quiera Okafor, que no es precisamente el hombre más sonriente del mundo estos días.

Fortalezas

Juego al poste bajo: virtuoso en su juego de pies, verle atacar de espaldas al aro da consciencia de lo realmente bueno que es, y asusta de lo que puede llegar a ser. Sus recursos en el poste bajo son ilimitados, dominando todo tipo de movimientos, sabiendo finalizar con ambas manos, pudiendo rebasar por izquierda o derecha, sabiendo fintar o pasar, provocando multitud de faltas… en definitiva, es harto complicado verle jugar al poste bajo y que no acabe generando alguna ventaja o sacando una acción positiva. Indefendible en el uno contra uno y una riqueza técnica inimaginable para un pívot de 19 años.

Uso de su cuerpo: Okafor no es especialmente alto y rápido, pero sí muy ancho y fuerte. Ocupa mucho espacio y sabe moverse muy bien. Utiliza tamaño y fuerza para recibir el balón en posiciones ventajosas, así como para obrar bloqueos y pantallas. Pero sobre todo, para dominar en el rebote. Destaca su habilidad para el ofensivo, tocando multitud de rechaces por intuición, inteligencia y claro, diámetro corporal.

Apuesta segura: como decimos, no se trata de un experimento, sino de una realidad. No sólo se le ven condiciones, sino que las ha demostrado. Su físico no está por desarrollar y no hay que jugar con la bola de cristal ni rezar por no haberse dado el trompazo padre, tan temido en las elecciones altas de Draft. Quien apuesta por él, apuesta por un pívot con un abanico de recursos ofensivos ilimitado, con enormes posibilidades de generar impacto desde su primer partido en la liga. Lo desconcertante, que esos han sido los Sixers.

Debilidades

Concentración defensiva: ya sólo por tamaño y espacio ocupado, se trata de un jugador muy difícil de superar en el uno contra uno por otros pívots en el poste bajo, pero sí encontrará problemas contra otros más ágiles y móviles que pretendan jugarle de cara y a cierta distancia de la canasta. Pero principalmente, su mayor problema en defensa se encuentre en que a veces es tachado de falta de actitud. Da la total sensación de que no le gusta defender, y cuando quiere aplicarse, se centra demasiado en su hombre, descuidando las ayudas.

Tiro exterior: no es el pívot moderno que tanto abunda estos últimos años, en los que parece que viene exigido de serie a un siete pies poder tirar triples. No es su caso, puesto que su hábitat natural y donde puede hacer daño es el poste bajo. Pero claro, su excelsa habilidad en esta zona le hace recibir muchas faltas, con su consiguiente viaje al tiro libre, donde sólo ha tenido un 51% de acierto en la NCAA.

Potencial físico: su físico resulta imponente, pero al mismo tiempo presenta algunas dudas. Por el tipo de jugador que es, no necesita de una explosividad y velocidad de gran atleta, pero bajo lo que exige la NBA, sí necesitará potenciarlas mínimamente, además de trabajar su cuerpo de manera constante.

¿Qué puede aportar a Philadelphia 76ers?

Eso le gustaría saber a él. Entre las razones que explican su extraña elección por la franquicia de Pennsylvania puede estar la recaída sufrida por Joel Embiid en la recuperación de su pie, llegándose a rumorear sobre un posible nuevo paso por el quirófano. Sam Hinkie, general manager, se desmarca alegando que el criterio que explica la elección de Okafor no está ligada al estado físico de Embiid y tampoco preocupa junta a tres ‘cincos’, incluido Noel, sino que se rigen por la norma de elegir “al mejor jugador disponible”. Pero la realidad es que Embiid lleva lesionado más de un año y que no estará listo para empezar la pretemporada 2015, habiendo trascendido también durante la temporada recién finalizada que su actitud no había sido la mejor en el proceso de recuperación, sobrepeso incluido. Rumores, pero con piezas que encajan.

A diferencia de Noel y Embiid, Okafor es un pívot esencialmente ofensivo. Sus carencias defensivas pueden ser ‘tapadas’ por Noel, que sin embargo puede quitarle espacio en el ataque, en caso de que Brett Brown quiera hacerles compatibles. Difícil saber qué puede aportar Okafor cuando no se entienden las razones de su elección por Philadelphia. Eso sí, sabe cómo ganar.

 

  1. Kristaps Porzingis (New York Knicks)

Equipo: Baloncesto Sevilla (Liga Endesa ACB)

Altura: 2’16 m.

Posición: Pívot

Año de nacimiento: 1995

El gran ‘freak’ de este Draft, o “Mystery man”, como ha sido bautizado. Ha sido la elección más alta por un jugador internacional y que no haya competido en la NCAA este año y como tal genera gran interés saber por qué este desconocido larguirucho ha llamado tanto la atención de scouts y general managers. En España ya le conocemos bien, con tres temporadas en la Liga Endesa ACB a sus espaldas (las dos últimas como jugador de pleno derecho y no vinculado) jugando para Baloncesto Sevilla, a donde llegó siendo un cadete. Su potencial es tremendo, pero su físico y tiempo de adaptación generan dudas, y más su condición de europeo desconocido, con los fantasmas de Andrea Bargnani, Nikoloz Tskitishvili o Darko Milicic sobrevolándole.

Phil Jackson, después de una temporada para olvidar como general manager de New York Knicks, ha decidido arriesgarse y ponerse a la afición en su contra por lo maravillado que le dejó Porzingis en los entrenamientos previos al Draft, sobre todo en los organizados por Impact Basketball en Las Vegas. No ha debutado en la NBA y ya es mucha la presión que tiene en su contra, como la necesidad de un rendimiento inmediato que satisfaga los deseos de Carmelo Anthony, sobre quien gira el rumbo de la franquicia, o cambiar la opinión de unos enojados fans de los Knicks a quien tiene en contra. Entre las voces discordantes, y sin ningún reparo en incluir faltas de respeto, las del famoso periodista Stephen A. Smith o el actor Michael Rapaport.

Fortalezas

El misterio fascina: en un Draft suele contar más las posibilidades que se pueden discernir sobre un jugador, que lo predecible o lo que ya es capaz de ofrecer. En estos cánones, ningún jugador puede acercarse a lo que Porzingis puede llegar a ser. Si bien está muy verde, la realidad es que mide 2’16 pero se mueve como un alero, su envergadura de 2’28 es inhumana y tira triples con total naturalidad. La NBA adora a los freaks y él ya está aquí, con un techo que ni él puede rascar.

Físico coordinado: ver a Porzingis correr la cancha, saltar o hacer rectificados en el aire es más propio de un documental de naturaleza salvaje que de un jugador de baloncesto. Es el hombre alto que mejor bota el balón de esta generación, y que un 2’16 pueda poner el balón en el suelo y atacar a su par es fascinante. Ágil, rápido y de brazos largos, puede ser muy difícil de defender de cara a canasta para sus teóricos defensores, grandes pero más lentos y menos móviles.

Amenaza exterior: se trata de un buen lanzador de media y larga distancia. En términos de frío porcentaje, no es un tirador excelso, pero sí es impresionante teniendo en cuenta su posición en la cancha y tamaño. Esta última temporada en ACB ha metido 0’7 triples por partido con un acierto del 31%. Suficiente como para, no sólo por tirar, sino por la posibilidad de jugar desde fuera, ser un valor de su juego muy destacable.

Debilidades

Físico endeble: si su coordinación es una ventaja, su peso y fuerza son todo lo contrario. Hay bases NBA más fuertes y con más kilos de músculo que él, que está en 95 midiendo más de siete pies. En Estados Unidos, con ese peso, simplemente, no puede jugar por dentro. Va a sufrir lo que no está escrito en defensa al poste y en la lucha por los rebotes, además de cuando tenga que atacar a jugadores también móviles pero más fuertes que él. El ejemplo en el que mirarse, Pau Gasol.

Perfil reboteador: perfil que no existe. A un 2’16 se le van a exigir muchos rebotes, y él no los puede garantizar. Nuevamente, por su físico. Va a ser un problema gordo porque las comparaciones con Bargnani van a estar a la orden del día en New York y la presión es muy difícil de soportar en una ciudad de esas características, donde su evolución va a estar observada con lupa por las críticas que ha levantado y las ganas que hay de echarse al cuello de Phil Jackson.

¿Es un 4 o un 5?: pesando 95 kilos no puede ser un ‘center’ en la NBA. Y un verano no es tiempo suficiente como para ganar todo aquello necesario que le falta. En una liga que tiene cada vez más de moda el small-ball (no hay más que ver las dos últimas Finales), ¿debería presentarse como un 4? Tiene tiro exterior, pero si le defiende un jugador algo más pequeño, podría no obtener la ventaja que teóricamente tiene sobre otros grandes más lentos y pesados. Por no hablar de sus problemas defensivos, a los que además de su poca fuerza habría que sumarse su falta de conceptos, no del todo asentados.

¿Qué puede aportar a New York Knicks?

Lo mismo que a cualquier otra franquicia: futuro y espectáculo, casi de origen circense por su físico y sus características como jugador, más que baloncestístico. El jugador que más curiosidad despierta de esta generación de novatos. Tiene muchas cosas en contra y tal vez el recalar en la Gran Manzana maximice sus problemas. La presión va a ser tremenda sobre un jugador extranjero número 4 del Draft del que muy difícilmente veremos un impacto inmediato en la liga, lo que exige la situación de los Knicks y la ciudad donde va a vivir.

La competencia directa que va a tener en su puesto no es gran cosa, por lo que poniendo de su parte no debería ser muy difícil que tenga buenos minutos de juego. Sin embargo, Jackson y Fisher siguen empeñados en jugar el triángulo ofensivo, más que un sistema, una filosofía de juego por conceptos altruista que requiere de habilidades como IQ baloncestística y capacidad de pase. Porzingis no anda sobrado en ninguna de estas dos facetas.

 

  1. Mario Hezonja (Orlando Magic)

Equipo: F.C. Barcelona (Liga Endesa ACB)

Altura: 2’02 m.

Posición: Alero

Año de nacimiento: 1995

El jugador que se cree capaz de ganar a su ídolo Kobe Bryant en un uno contra uno. El que puede hacer los mismos mates que Zach LaVine en el concurso de este 2015. El que dijo que si en vez de jugar en Europa lo hiciese en Kentucky (de donde tuvo una oferta cuando pasaba de junior a senior) probablemente sería número 1 del Draft. Super Mario. Quienes le conocen bien le quitan la etiqueta de gallito y lo atribuyen todo a una confianza desmedida en sí mismo, su trabajo y sus posibilidades. Un verdadero obseso del baloncesto, que sólo vive por y para ser el mejor del mundo, o al menos ser el mejor Mario Hezonja que pueda ser. Ni va a discotecas, ni a fiestas, ni a eventos sociales. Sólo baloncesto. Mentalidad y carácter 100% balcánico de un jugador que en verano se levanta a las 06:30 de la mañana para entrenar. Por todo eso, lo demostrado hasta ahora y lo que puede llegar a ser, no son pocos los que dicen que es el mayor talento nacido en el viejo continente desde el también croata Drazen Petrovic. Palabras mayores.

Ya desvinculado oficialmente del F.C. Barcelona y liberado del yugo de Xavi Pascual, Hezonja vuela libre hacia la NBA. Una libertad que ansiaba como el pura sangre que es, a jugar en una liga en la que encajará perfectamente por su idea de baloncesto, con toda Europa pendiente de lo que pueda hacer, sobre todo por la sensación de habernos perdido en su tiempo aquí una delicia de jugador que se merecía muchas más oportunidades y minutos de los disfrutados. Capaz de finalizar un partido con 8/8 en triples o ser el máximo anotador de su equipo en un partido de Final ACB, también ha habido días en los que se quedó sin jugar por decisión técnica.

Fortalezas

Físico NBA: notará el cambio de liga, pero físicamente es de los novatos que mejor preparado llega, sobre todo tras un último año en el que ha trabajado mucho en aumentar el volumen de su cuerpo. Supera los dos metros, es muy atlético y coordinado y puede jugar en tres posiciones distintas sobre la pista. Por estándares físicos, sobre el papel cumple tanto en ataque como en defensa, como en transición como en posicional. Encaja en el molde.

Autoconfianza: no hay mejor ‘coach’ motivacional para Mario Hezonja que el propio Mario Hezonja. Cree que puede llegar a ser el mejor jugador de baloncesto del mundo y está empeñado en no parar hasta conseguirlo. Seguramente no llegue a ser el mejor, pero la NBA es una liga que premia actitudes como la suya, sobre todo si van unidas a un talento y físico como los que ya tiene.

Tiro exterior: Hezonja es un gran tirador, tanto en catch and shoot como en tiro tras bote, poseyendo una gran habilidad para generarse sus propios tiros con gran efectividad incluso con el defensor delante, ya que además suelta el balón desde muy arriba. También es capaz de lanzar tras pick and roll siendo él el generador, o en pick and pop como bloqueador, haciendo valer lo versátil de su físico. Hasta en Estados Unidos dicen que es capaz de ganar un concurso de triples y un concurso de mates, por lo que las expectativas en cuanto a su muñeca son muy altas.

Debilidades

Carácter indomable: el croata es un volcán siempre a punto de entrar en erupción. Muy exigente consigo mismo, no sabe gestionar óptimamente las frustraciones, y cuando un partido no lo empieza de la manera que a él le gustaría, desaparece con facilidad. Otras consecuencias de un mal día pueden ser malos gestos con los compañeros o desplantes a entrenadores, pero seguramente en la NBA esto sea más difícil de ver. Otra vía de escape indeseada de su carácter pueda ser el choque de mentalidades con otros jugadores sobrados de confianza, que abundan más a aquel lado del charco.

Primero su tiro, luego el pase: como todo jugador joven de gran futuro, y con grandes dosis de amor por sí mismo, Hezonja es en ocasiones egoísta sobre la cancha. Necesita destacar para sentirse cómodo, y eso él lo entiende por sus propios puntos, básicamente. Una vez le llega el balón, su deseo es anotar, cuando la jugada puede estar pidiendo ser macerada, tener otro compañero abierto, o encontrar la ventaja del equipo con una acción que no sea su lanzamiento. Va falto de conceptos colectivos, juego sin balón y toma acertada de decisiones.

Defensa con muchas manos: es un jugador muy pasional, también defendiendo, y no es raro verle cometer faltas innecesarias, cargándose muy rápido y pasándole ello factura en el devenir del partido. Es muy agresivo en las líneas de pase, pero a veces puede precipitarse (o al contrario, llegar tarde), estableciendo un prematuro contacto con el defensor. En el uno contra uno suele intentar robar el balón en el bote del atacante, lo que implica meter la mano con lo arriesgado que ello supone.

¿Qué puede aportar a Orlando Magic?

Principalmente, tiro exterior. En la temporada 2014/15 los Magic fueron el equipo de la NBA que menos triples convirtió. No tienen tiradores ni jugadores capaces de espaciar la cancha, o al menos no tan válidos como para jugar un rol importante en sus esquemas. Así pues, Hezonja parece encajar perfectamente en lo que buscan, jugadores que puedan abrir la cancha y aprovechar los tiros que faciliten penetradores (pero no tiradores) como Elfrid Payton o Víctor Oladipo. Su perfil es el de un anotador puro, algo que tampoco tienen los Magic entre sus jóvenes valores, por lo que Orlando parece el destino perfecto para él. Además, su presencia en cancha no tiene por qué chocar con la de Aaron Gordon, número 4 del Draft de 2014 y que queda llamado a jugar de ala-pívot.

De no haber apostado la franquicia de Florida por él, Vlade Divac estaba muy convencido a seleccionarle en la sexta posición para sus Sacramento Kings. En Estados Unidos quieren ver en él una mezcla de Peja Stojakovic y Manu Ginóbili, jugadores que llegaron mucho más preparados y con un currículum más largo que el suyo a la NBA.