Se cumplen 30 años desde que el primer jugador europeo no formado en EE.UU. aterrizase en la NBA, en una época donde era impensable que un jugador de nuestro continente pudiese tan siquiera tener una oportunidad de jugar allí.

Hoy en día es habitual ver jugadores europeos en cualquier equipo NBA, pero en aquel entonces la NBA era otra galaxia, muy lejana del baloncesto europeo, la cual quedaba muy lejos a este lado del charco. Sin embargo, en aquellos lejanos años 80, unos pocos avispados empezaban a darse cuenta de que, tarde o temprano, el futuro de la NBA pasaba por abrir sus fronteras al talento europeo. Y así fue como, en el verano de 1985, los ojos de los Phoenix Suns se fijaron en el búlgaro Georgi Glouchkov, quien sería el primero en comenzar el viaje a aquella remota galaxia.

Nacido en 1960, sus comienzos en el mundo del baloncesto no se dieron hasta su adolescencia, irrumpiendo en el campeonato búlgaro sobre todo cuando ingresó en las filas del Akademik Varna. Internacional con su país a la edad de 17 años, fue desarrollando su juego durante los siguientes años, atrayendo la atención de los principales equipos italianos, la liga más potente de Europa en aquella época, tanto en lo deportivo como en lo económico.

Sin embargo, no se movió de su país y sus dos últimas temporadas en el Akademik acabaron con sendos títulos de Liga y con un dominio abrumador del juego en todas las facetas, con promedios de 23.2 puntos y 19.3 rebotes en su última temporada. Posteriormente participaría con su selección en el Eurobasket de ese verano, teniendo una notable actuación en un equipo que cumplió de manera digna ante selecciones de nivel superior.

Aquel verano de 1985, Dick Percudani trabajaba como ojeador internacional para los Suns de Phoenix. Percudani había llegado a Italia a finales de la década de los 60 y se había labrado una buena fama como entrenador en Milán y Varese y a nivel universitario en EE.UU. Fue él quien informó a Jerry Colangelo, general manager de los Suns, de la existencia de aquel pívot búlgaro capaz de competir en igualdad de condiciones con Arvydas Sabonis. Colangelo estaba buscando un pívot que pudiese hacer variar el rumbo de la franquicia (habían acabado la temporada anterior con un balance de 36-46) y seducido por las palabras de Percudani decidió jugársela y cruzar el Telón de Acero.

Los Suns elegirían a Glouchkov en la séptima ronda de aquel draft de 1985, un draft del que también formaron parte Fernando Martín y Arvydas Sabonis. El lituano tardaría en dar el salto a la NBA mientras que el español esperaría un año, ya que en su mente estaba disputar el Campeonato del Mundo que se celebraría en España en 1986 (en aquella época estaba vigente la norma FIBA que impedía a todo jugador europeo participar con su selección nacional si fichaba por cualquier equipo NBA). Así, Georgi Glouchkov ganaría la carrera por ser el primer jugador europeo en la NBA.

Su llegada a los Suns estuvo precedida de unas duras negociaciones en tierras búlgaras. Aparte del montante económico (175.000 dólares), los Suns accedieron a enviar entrenadores y jugadores a impartir clinics a Bulgaria durante el periodo vacacional, así como a firmar programas de intercambio para que jóvenes jugadores búlgaros pudiesen participar en campus de perfeccionamiento en EE.UU. Su figura resultaba tan importante en su país que la Federación decidió retrasar el inicio del campeonato liguero hasta que su futuro no estuviese resuelto.

Del mismo modo, Glouchkov no aterrizaría solo en Phoenix. Junto a él lo haría Bozhidar Takev, figura histórica del baloncesto búlgaro. Antiguo jugador, entrenador e incluso árbitro, Takev viajaría a EE.UU para ayudar a Glouchkov a su aclimatación debido a que no entendía prácticamente nada del idioma. En un principio, la estancia de Takev iba a durar un mes pero finalmente pasaría toda la temporada como entrenador asistente en el banquillo de los Suns. Debido a sus problemas de oído (contaba entonces con 70 años de edad), Takev no entendía demasiado bien las instrucciones que se le daban a Glouchkov, debían repetírselas constantemente, y en numerosas ocasiones Glouchkov saltaba a la cancha después del tiempo muerto sin haber entendido ninguna de las instrucciones de su entrenador y compañeros.

Ya durante la pretemporada “The Balkan Banger”, apodo con el que fue presentado ante los medios estadounidenses, dejó la sensación de que podía ser un jugador aprovechable para la franquicia de Arizona. Se presentó en buena forma física y demostró que podía hacer algo más que limitarse a capturar rebotes y hacer bloqueos. De hecho, en uno de aquellos partidos de pretemporada endosó 18 puntos a Los Angeles Lakers, vigentes campeones de la NBA.

Los Suns eran un equipo que buscaba una reconstrucción a través de rejuvenecer el equipo y nuevas incorporaciones. Habían pasado de conseguir 53 victorias en 1983 a conseguir 41 y 36 respectivamente en las dos últimas temporadas y, aunque en ambas habían logrado acceder a los playoffs, la sensación era que el equipo necesitaba una renovación. Se deshicieron del veterano Maurice Lucas y el equipo recaía principalmente en las manos de Walter Davis, Larry Nance, Alvan Adams y James Edwards.

Georgi Glouchkov

Foto: NBA

Así, Glouchkov culminaría su sueño debutando con los Suns el 6 de noviembre de 1985, en el quinto partido de la temporada que les enfrentaba a los Atlanta Hawks. En 11 minutos de juego le dio tiempo a anotar 7 puntos, capturar 4 rebotes, repartir 2 asistencias y recuperar 2 balones, insuficientes para lograr la victoria.

Los Suns comenzarían de forma desastrosa la temporada perdiendo sus primeros 9 partidos, anticipando lo que sería el desarrollo de la misma, alcanzando un record final de 32-50, lejos de los playoffs. Glouchkov se convertiría en reserva de Adams, Nance y Edwards en el juego interior, disputando aquella temporada 49 partidos, siendo titular incluso en 16 de ellos a partir de marzo hasta el final de la misma, cuando en la franquicia ya se pensaba en el año siguiente. Sus números al final de la misma fueron de 4.9 puntos y 3.3 rebotes por encuentro, incluyendo un doble-doble de 12 puntos y 10 rebotes contra los Spurs, pero bastante lejos de las expectativas que se habían depositado sobre él.

Aparte de ser la nota exótica de aquella plantilla (era víctima de las bromas de sus compañeros por sus problemas con el idioma), también fue famoso en la ciudad por sus frecuentes escapadas al McDonalds o similares restaurantes de comida rápida, convirtiéndose en un devorador de Big Macs y generándole problemas de sobrepeso.  Asimismo, corrió el rumor de que cayó en la ingesta de esteroides para paliar su abandono físico y, cuando se presentó a la pretemporada siguiente, ya no era mismo, con lo que le aconsejaron que regresara al baloncesto europeo.

Tras su aventura estadounidense desarrolló una prolífica trayectoria en la Lega italiana, principalmente en Caserta, al lado de Óscar, Ferdinando Gentile o Sandro Dell´Agnello.  Campeón de Copa en 1988, fue protagonista secundario de uno de los partidos más legendarios de la historia del baloncesto europeo, aquella Final de la Recopa de 1989 recordada por los 62 puntos de Drazen Petrovic y los 44 de Oscar Schmidt. Incluso tuvo un breve paso de dos meses por la ACB en Vitoria en la temporada 1992-93, antes de retirarse en Siena en 1997.

A finales de los 80 y principios de los 90 comenzó el gran desembarco de jugadores europeos en la NBA. Grandes estrellas como Petrovic, Divac, Marculionis, Sabonis o Kukoc dejaron su impronta en aquel baloncesto, y a ellos les siguieron los Stojakovic, Nowitzki, Parker o Gasol. Georgi Glouchkov no fue una estrella, pero puede presumir de llegar a aquella galaxia mucho antes que todos ellos.