La Final Four tiene un encanto especial. Emana una especie de elegancia deportiva de la que no pueden presumir todas las competiciones. Tal vez sea porque no hay leyenda baloncestística europea que no la haya jugado (antes de que llegara la época en la que se van a la NBA sin darse tiempo de convertirse en leyenda). Quizás Diamantidis, Navarro y Spanoulis sean los últimos ejemplos de esta lista que no sabemos si será ampliable y es que la NBA ya pesca en Europa con redes de arrastre.

Este año la F4 se disputó en Berlin del 13 al 15 de Mayo. Una ciudad histórica para una final histórica, aunque eso lo sabemos ahora.

Dos rusos (enfrentándose dos equipos de esa nacionalidad por primera vez en la historia): el CSKA con su vítola de favorito menos favorito por su miedo a las finales y el Lokomotiv Kuban, un debutante sin nada que perder y en busca de la heroicidad.

Y por otra parte, un equipo turco, el Fenerbahçe, el otro favorito y el otro gran presupuesto de la competición, presentando una especie de selección europea gestionada por alguien que prácticamente colecciona Euroligas, Maljkovic. Haciéndole frente el Laboral Kutxa, la teórica Cenicienta pero a su vez el tapado, en un stado de forma inmejorable y con Bouroussis como gran estrella y Adams ejerciendo de segundo líder.

Repasemos pues que aconteció durante esos días en los que solo uno pudo coronarse campeón:

CSKA Moscú – Lokomotiv Kuban

La F4 empezaba con un duelo fratricida entre el gran zar ruso y su alternativa. El primer “round” del David vs Goliat que serían las semis de esta final a cuatro. El CSKA siempre es favorito, pero es propenso históricamente a desinflarse en las finales y el Loko venía de eliminar a todo un Barça. El mejor ataque contra la mejor defensa. Todo podía pasar.

Pero lo que pasó fue que David siempre fue a remolque en esta ocasión. El CSKA dominó casi de principio a fin, con un Nando de Colo incomensurable que se fue a la treintena de puntos, diez de ellos en el primer cuarto por si a alguien se le había olvidado quien es el MVP de esta competición.

En el equipo de Cuban, Delaney (a quien probablemente hemos visto en su última temporada en Europa por mucho que insista el Barça) intentaba mantener el tipo y el pulso con De Colo, pero la brecha abierta en el primer cuarto parecía ya insalvable.

Otros compañeros no aportaron tanto a la causa. Un ejemplo claro fue Víctor Claver, que se quedó en dos puntos con una actuación gris tirando a gris oscuro.

Los antiguos fantasmas del CSKA hicieron su aparición habitual, y el Loko llegó a situarse a 7 puntos a dos minutos del final, en parte gracias a la salida de Draper. Pero el CSKA demostró el por qué de su favoritismo, se mantuvo (esta vez sí) sólido en los minutos finales y no falló desde la línea de tiro libre.

Al final, 88-81 para el CSKA, el equipo rico a la final y una nueva derrota para la épica, la sorpresa y el romanticismo. El Loko iba a disputar el partido que nadie quiere jugar por el tercer y cuarto puesto y el CSKA esperaba rival para el domingo

 

Fenerbahçe Ulker – Laboral Kutxa

Llegamos a la otra semifinal y a lo que podría calificarse de otro partido a priori desigual. Fenerbahçe y su plantilla de miedo, y el Laboral Kutxa (el Baskonia de toda la vida, vamos) y toda su ilusión y trabajo bien realizado durante toda la temporada. Todo y nada que perder.

El partido empieza muy parecido al anterior. Parcial inicial de 13-0 para los turcos y el partido que parece decidirse desde el primer momento.  Pero entre Tillie y Bourossis arreciaron y el equipo vasco sacó la garra que les ha llevado a disputar la F4. Final del primer cuarto ocho puntos abajo y con posibilidades.

En el segudo cuarto, y hasta que se retiró momentáneamente por un golpe, fue Bouroussis quien mantuvo al Kutxa en el partido, permitiéndose el lujo hasta de meter triples. Con el griego fuera, Vesely (siempre Vesely) apretó y el partido siguió manteniéndose en la igualdad hasta el descanso. Baskonia uno arriba (40-41) gracias a una canasta de Adams, quien también cuajó un partido excelente (19 puntos y 7 asistencias).

Datome tomó el relevo a Vesely en el tercer cuarto para mantener la igualdad en el marcador. Eso es lo que ocurre cuando te enfrentar a un equipo que parece de All Star. Que siempre aparece alguien. Bouroussis y Adams mantenían el tipo en el Kutxa, y el tercer cuarto acabó con máxima igualdad (55-57).

Foto: Euroleague

Foto: Euroleague

El último cuarto empieza con un espejismo de ventaja para los vascos, rápidamente solucionado por parte de Datome y su acierto exterior. Sloukas ponía el empate a 72, y en ese momento Adams tuvo en sus manos el tiro que podría haber hecho entrar a su equipo en la historia. Fue un tiro bien seleccionado, bien ejecutado. Pero el balón prácticamente se salió de dentro, y con él la esperanza de todos los que queriamos escuchar ese “chof” de canasta limpia justo a la vez que la bocina final.

Llega la prórroga y empieza un partido nuevo. Con Boganovic (¿faltaba alguien por aparecer?) metiendo la mitad de sus 18 puntos en ese periodo y los pilares baskonistas entre desaparecidos y extenuados (ni Bourossis, ni Adams ni Mike James dieron muchas señales de vida).

Así pues primer equipo turco a la final de la Euroliga (de la mano d Obradovic, como no) y el Kutxa acordándose de que estuvieron a un tiro de impedir que eso pasara. Satisfacción absoluta por la Euroliga realizada, y a por el trámite del tercer puesto.

 

LOKOMOTIV KUBAN – LABORAL KUTXA

El partido del premio y el cástigo. Al que firmas llegar antes de empezar la temporada pero al que menos quieres ir cuanto más cerca lo tienes.

Y ahí estaban, dos equipos que debían felicitarse mútuamente por encontrarse en un sitio en el que deberían estar viéndose Barça, Madrid, Panathinaikos, Olimpyakos, Maccabi… Pero no. Se lo ganaron ellos.

El primer cuarto, aunque con primeras ventajas para Baskonia, empezó igualado. Estas ventajas se vieron reducidas en cuanto lo decidió Delaney (21 puntos al final) bien acompañado por Broekhoff, quien sumaría la misma anotación.

Otro de tantos para los que suenan cantos de sirena de la NBA, Darius Adams no parecía estar por la labor de dejar escapar la victoria. Exhibición del americano en el segundo cuarto (acabó el partido con 25 puntos, 6 rebotes y 6 asistencias) y deleite de los presentes. Otro jugador que probablemente escape, si no de Europa, del equipo donde está).

Ya en el tercer cuarto se abrió la brecha para el Loko. Delaney manejando el partido y Claver y Singleton ofreciendo solidez (el español acabó con 10 puntos y 7 rebotes) dejaron el partido prácticamente visto para sentencia. El último cuarto solo sirvió para comprobar que el Kutxa lo había dado todo y le sobraba ese periodo. Estuvieron persiguiendo una sombra.

Los de Bartzokas terceros y acabando con buen sabor de boca una temporada histórica. En cuanto al Kutxa, las palabras de Bouroussis definen la actitud del equipo. “Solo espero que los aficionados no estén enfadados por no haber podido ganar el último partido”. Chapeau.

 

CSKA – FENERBAHÇE

Y por fin llegó. La final del dinero. Aquel partido que nos demuestra que los euros no pueden comprarlo todo pero sí muchas cosas. Un partidazo, eso sí, pero con aquel ligero hedor de baloncesto mercantilizado que no a todo el mundo le gusta. Pero al menos se prometía espectáculo.

El CSKA empezó el partido como habia empezado el primero. Arrasando. Dio una lección magistral de baloncesto a ambos lados de la cancha mientras los turcos resistían como podían. Después de 13 años trabajando con él, puede que Itoudis tuviera un pequeño secreto para jugar conra Obradovic.

Foto: Euroleague

Foto: Euroleague

Así pues, 50-30 al descanso y los fantasmas del CSKA y de sus jugadores incapaces de ganar las finales disputadas (léase Teodosic o Vorontsevich) lejos.

Pero el pasado no descansa. Los turcos salieron en el tercer cuarto a jugarse el todo por el todo.  Entre Datome y Antic (16 puntos cada uno), Dixon (17) y algún inoportuno y prepotente beso ruso lanzado a la grada que hizo que el público otomano fuera un jugador más, la remontada se hizo plausible. Y s que no hay que celebrar nada antes de tiempo, y menos si juegas en el CSKA.

Así pues, se llegó al final del partido con el conjunto turco por delante , De Colo escondido y el público ruso con el “otra vez” merodeando por su cabeza. Pero esto es baloncesto y dos segundos antes del final, Khyrapa (una final ganada de seis disputadas) metía una canasta que empataba el partido y lo llevaba a la prórroga.

Y ahí sí, la prórroga se tiñó de rojo. De Colo (por quien suspiran los Nuggets) retomó el protagonismo que nunca debió perder y amarró la victoria para acabar con 22 puntos, secundado pr Teodosic. Difícil no ganar con esa pareja de bases.

Finalmente 96-101 para el CSKA, zar de Europa ocho años después.

David no venció a Goliath, pero al menos en este partido el alumno venció al maestro.

Nando De Colo

Foto: Euroleague