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No siempre se puede vivir de la historia. Llega el fin de una era -maravillosa, por cierto- donde una comunidad entera conoció el liderazgo de uno de los mejores. El 13 de abril de 2016, Kobe Bryant daba un auténtico recital en un Staples Center preparado para la ceremonia de despedida de una parte de la historia de los Lakers, de L.A., de la NBA y del baloncesto en cada rincón del planeta.

Kobe Bryant se retira, su era acaba y los Lakers necesitan seguir adelante. Tienen mimbres para ello, piezas en quien confiar el futuro de una de las franquicias más laureadas de la historia de la NBA. Pero quizás, una de las mayores esperanzas de estos nuevos Lakers reside en la adquisición de Luke Walton para el banquillo. Testigo con gran parte de culpa del éxito de los Warriors, mano derecha de Steve Kerr. La incorporación del ex jugador de la franquicia angelina para dirigir este nuevo proyecto es, cuanto menos, una incógnita, una apuesta de futuro para empezar de cero, para dejar atrás, de una vez, las últimas temporadas donde las victorias han brillado por su ausencia.

La continuidad como proyecto

Aunque la dirección esté asegurada en el banquillo, los resultados se ven en la pista. Una pista en la que continuarán piezas importantísimas para llevar a cabo la reconstrucción. Con la llegada de Walton, parece que los problemas extradeportivos de D’Angelo Russell quedan a un lado. El número 2 del Draft de 2015 tiene alma de líder. Capaz de desequilibrar la defensa rival con su sola presencia, es un jugador en quien confiar una gran parte del futuro de la franquicia durante los próximos años, donde se espera una mejoría más que notable en el número de victorias, superando las 17 conseguidas en la temporada 15/16. Ya incluso, durante estas Summer League en Las Vegas, Russell está dando recitales, confirmando que está preparado para dar el siguiente paso: ser uno de los líderes de la plantilla de Luke Walton.

Había mimbres en la pasada temporada a los que, quizás por ser la última de Bryant, no se les dio la importancia que deberían haber tenido. Aparte de Russell, quizás el más importante, aparecen jugadores como Julius Randle o Nick Young, piezas que seguirán al menos una temporada más. Segundas espadas para dar empaque a un quinteto que tendrá a muchos ojos pendientes de esta nueva etapa en Los Ángeles.

Los últimos Lakers han sido el peor equipo de la temporada en la Conferencia Oeste. Por ello, a pesar del gran mercado de Los Ángeles, la franquicia no resulta un gran atractivo para los agentes libres. Jugarían para una franquicia histórica, sí, pero que no está en sus mejores momentos. Es más que necesario conseguir, de nuevo, ese atractivo para poder atraer a los agentes libres más jugosos en los próximos veranos. Para conseguirlo, uno de los caminos más directos es el Draft NBA.

Ilusión como forma de vida

La pésima temporada 15/16 concedió a los Lakers el segundo pick del Draft NBA 2016. Con la marcha de Simmons a Phila, la elección de Los Ángeles fue a parar a Brandon Ingram, físico y calidad a raudales para el juego exterior. Comparado por muchos con Kevin Durant, el bueno de Ingram está llamado ser la pieza clave del futuro de los Lakers.

Mucha clase, gran físico y demasiada ilusión. Esto es lo que lleva Ingram bajo el brazo en su llegada a Los Ángeles. Junto con él y Russell, el futuro y el liderazgo está asegurado. La juventud, sin duda, será una de las pegas que se puedan encontrar en una plantilla renovada, con aire fresco. Futuras estrellas que deberán progresar bajo la presión de liderar la nueva era, la era post Kobe Bryant.

No todo va a ser juventud

La frescura innata en Russell, Ingram o Randle es necesaria pero no suficiente para que la reconstrucción comience oficialmente.

Grandes movimientos en la agencia libre han hecho que llegue la experiencia capaz de guiar a los jóvenes. Figuras más que expertas en la liga, secundarios y modelos para llevar a lo más alto a las futuras promesas.

El primero en caer fue Luol Deng, pieza exterior con un gran recorrido en la NBA y, especialmente en los Bulls. Sus 13 temporadas lo avalan, su físico y su juego duro vendrán de perlas a los Lakers, que encuentran en la figura de Deng la solidez, más que suficiente, para que su juego no se desmorone.

Curiosamente, una pareja de bases ex baskonistas serán los que acompañen a Russell en la dirección. En la llegada de Wade a Chicago y la consiguiente fuga para buscar espacio salarial, los Lakers supieron lanzar el anzuelo en el momento exacto para conseguir un base con 11 temporadas de experiencia en la NBA como José Calderón. Además de él, poco después se confirma la renovación de Marcelinho Huertas por dos temporadas más. La dirección en la pista de los Lakers quedaba así cerrada, dando galones a Russell y asegurando una experiencia difícil de encontrar ahora mismo en la liga. Dos bases para dar solidez y pausa al juego que imprime D’Angelo Russell.

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Sin embargo, el primero en llegar al nuevo proyecto fue el ruso Timofey Mozgov. Centímetros y envergadura para imprimir presencia en la zona. La franquicia púrpura y oro, con la esperanza de encontrar a un titular potente, se hacía con un suplente más que válido. Mozgov ha jugado con los campeones y sabe qué es estar en una final. Más sabiduría para unos Lakers necesitados de ella pero sobrados de ganas de ganar.

Si bien, la ausencia de un pívot de garantías sólo aumenta las dudas sobre el futuro, al menos inmediato. Por ahora es el gran fallo en la planificación, un fallo que puede constar muy caro.

La segundad unidad, en busca de la competencia

A pesar de los grandes cambios en la franquicia, los Lakers siguen manteniendo su segunda unidad. Jugadores como Clarkson, Brandon Bass, Louis Williams o Marcelinho Huertas, ya citado anteriormente, seguirán manteniendo el proyecto. Jugadores que conocen la casa y la NBA y que actuarán desde el banquillo.

Unos buenos titulares o un ‘big three’ no es garantía de éxito si no existe una segunda unidad competente. Justo esto han conseguido lo Lakers con la continuidad de Williams y Bass y las renovaciones de Clarkson o Huertas.

El futuro está servido. La historia se queda atrás, o al menos ese es el objetivo tras los movimientos llevados a cabo durante esta agencia libre. En el lejano oeste las plazas de Playoffs se venden caras y esta reconstrucción no tendrá fácil conseguir resultados de forma inmediata, lo que quizás sea insuficiente para una franquicia como los Lakers, donde la historia, por muy lejana que sea, siempre está presente.