Si hay algún elemento que marca la época actual en la NBA, al margen del reinado impuesto por cierto monarca de Ohio, es el de la legión de excelentes jugadores exteriores que puebla la liga, especialmente en el puesto de uno. Los Stephen Curry, Russell Westbrook, Damian Lillard, Chris Paul y compañía representan la llamada Edad de Oro del base, en la que los hombres altos ya no son los reyes de este deporte. No obstante, en este paraíso de flashes luminosos también hay sombras. Jugadores llamados a compartir el Olimpo con los bases dominantes y que por diversas razones han abandonado la liga o están situados muy lejos de su élite. Ya fuera por la extraordinaria competencia en la posición, por las excesivas expectativas puestas en ellos o por aterrizar en el sitio equivocado, estos seis exteriores que llegaron a la liga destinados a todo han acabado por caer en la indiferencia absoluta. Son los guards olvidados.

D.J. Augustin

DJ Augustine

Foto: Canis Hoopus

Elegido en la novena posición del draft de 2008, D.J. Augustin parecía destinado a ser el salvador de los Charlotte Bobcats (ahora Charlotte Hornets), papel que acabaría cogiendo Kemba Walker tres años después. Antes de su llegada a la NBA, Augustin demostró su prematuro potencial en la Universidad de Texas, primero como uno de los mejores novatos de la NCAA (jugando junto a Kevin Durant) y luego siendo galardonado con el Naismith Memorial en su segundo y último año universitario.

El primer año del base como profesional dejó muy buenas sensaciones, con promedios de 11.8 puntos, 4.3 asistencias y un 43.9% en triples que le valieron para entrar en el segundo quinteto de novatos. Sin embargo, ni las ambiciones de los Bobcats ni la progresión de Augustin fueron a más en los próximos años. El menudo point-guard dio un claro paso atrás en su segundo año, y aunque por fin se hizo con la titularidad en el tercero, no parecía que en Charlotte confiaran en él. La discordia se confirmó con draft de 2011, que trajo a Kemba Walker a los Bobcats. Desde el banquillo, el rookie empezó a generar mejores sensaciones y para final de temporada ya se pedía el liderazgo total de Walker en el equipo, con Augustin fuera.

A partir de ese momento, Augustin pasó a ser un activo de banquillo más en la NBA, con presencia en siete franquicias diferentes: Indiana Pacers, Toronto Raptors, Chicago Bulls, Detroit Pistons, Oklahoma City, Denver Nuggets y ahora, Orlando Magic. Desde este recorrido, la estancia en Chicago fue, posiblemente, la mejor para el jugador de 29 años, que no consigue establecerse como un suplente sólido en la NBA por tiempo prolongado, pese a su facilidad anotadora.

Jonny Flynn

Johnny Flynn

Foto: Syracuse

El caso de este menudo base de 183 centímetros de altura y 27 años es el que más repercusión ha ganado en los últimos años, y no precisamente por méritos propios. Cuando sale su nombre a la palestra suele ser para recordar que fue elegido antes que Stephen Curry en el draft de 2009, seleccionado por los Minnesota Timberwolves en sexta posición. Jonny Flynn disfrutó de una notable trayectoria universitaria en el respetado centro de Syracuse.

Dos temporadas estuvo en Minnesota, una primera similar a la del ya mencionado D.J. Augustin, con también presencia en el segundo quinteto de rookies (13.5 puntos y 4.4 asistencias por partido). Sin embargo, su rendimiento y presencia en el equipo cayó en picado durante su año sophomore, que finalizó con una operación de carrera y su traspaso a los Houston Rockets. Ni una temporada duró en Texas, ya que fue traspasado en marzo de 2012 a los Portland Trail Blazers, donde disputó sus últimos partidos como jugador de la NBA.

Flynn no tuvo más remedio que poner rumbo a la liga australiana, donde completó una decente temporada en los Melbourne Tigers. Sin embargo, el guard cambió Australia por China, donde solo jugó un mes debido a una lesión (Sichuan Blue Wales). La última aventura profesional del otrora estrella universitaria sucedió en el Orlandina Basket italiano, en el que solo pudo jugar dos partidos antes de volver a lesionarse y poner fin al Jonny Flynn jugador de baloncesto, por ahora.

Jimmer Fredette

Foto: NBC Chicago

Foto: NBC Chicago

Hay que coger pinzas esta comparación, pero el Jimmer Fredette universitario (Bringham Young) puede ser lo más parecido al actual Stephen Curry que se ha visto es una cancha de baloncesto. Todo un fenómeno nacional, hasta el punto en el que Kevin Durant lo bautizó como “el mejor anotador del mundo”. Un tirador sin rango que tiene en su poder gran parte de los récords de BYU y que en su año senior ganó el premio al Jugador Nacional del Año, entre muchos otros.

Pese al tremendo hype en torno a su figura, Fredette fue drafteado en la décima posición del draft de 2011, debido a serias dudas respecto a sus capacidades defensivas y físicas. El mismo día de su selección, los Milwaukee Bucks le mandaron rumbo a los Sacramento Kings, donde la Jimmermania se extendió como la pólvora en un equipo con mucha promesa como Tyreke Evans o DeMarcus Cousins.

Sin embargo, los Kings no funcionaban, y Jimmer tampoco. Un primer año discreto, un segundo todavía con menos presencia y un tercero que no llegó a finalizar en la franquicia californiana, siendo reclutado por los Chicago Bulls para el tramo final de la competición. Tampoco caló en Chicago, al igual que en los New Orleans Pelicans, posteriormente. Ni Gregg Popovich pudo sacarle jugo en pretemporada, por lo que los Winchester Knicks de la NBA D-League se hicieron con sus servicios. Allí volvió a ser el anotador de antaño, lo que le hizo ganarse un contrato temporal con los Knicks. Sin embargo, la enésima oportunidad no resultó, y este verano firmó por los Shangai Sharks de la liga China, donde promedia la astronómica cifra de 38 puntos por partido.

Kendall Marshall

Kendall Marshall

Foto: USA Today

De todos los point-guards que pueblan la lista, Kendall Marshall es el que probablemente menos expectación generó en su momento. Este distribuidor de corte clásico saltó a la NBA en el draft de 2012 de la mano de tres de sus compañeros en North Carolina: John Henson, Harrison Barnes y Tyler Zeller. También ganador del Bob Cousy award al mejor base universitario, Marshall fue seleccionado en la decimotercera posición del draft por los Phoenix Suns, en una primera temporada con más presencia en el banquillo que en las canchas.

Antes de comenzar su temporada sophomore, Marshall fue traspasado a los Washington Wizards, donde ni siquiera llegó a debutar. Unos Lakers plagados de lesiones se hicieron sus servicios en diciembre de 2013, donde demostró su potencial con partidos como este (20 puntos y 15 asistencias). Sin embargo, los angelinos le cortaron al finalizar la temporada y acabó en Milwaukee, donde volvió al fondo de la rotación y se lesionó el ligamento cruzado. En la temporada 2015/16 intercaló D-League y NBA en Philadelphia, donde tampoco se ganó una presencia constante y fue traspasado a los Utah Jazz durante la última offseason, que le cortaron al instante.

Trey Burke

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Foto: Cleveland.com

Con el título de Jugador Universitario del Año y tras haber rozado el Campeonato Nacional de la NCAA con los Michigan Wolverines, Trey Burke fue seleccionado en la novena posición del draft de 2013 por los Minnesota Timberwolves, para después ser traspasado a los Utah Jazz. Rápidamente entró en todas las quinielas para hacerse con el Rookie del Año, pero una prometedora temporada solo le valió para acabar en tercera posición en la pelea por este galardón (12.8 puntos y 5.7 asistencias por partido).

Durante su segundo año el base no mostró ningún síntoma de mejora y fue perdiendo la titularidad. En su última temporada en Utah (2015/16), Burke disputó todos los partidos partiendo desde el banquillo y jugando casi diez minutos menos que en su año de sophomore, sin que su anotación se viera excesivamente perjudicada (10.6 puntos por partido).

En verano, insatisfechos con su producción, los Jazz traspasaron a Trey Burke rumbo a Washington, donde su juego y su aportación han vuelto a verse reducidos, con 13 minutos y cinco puntos por partido.

Dante Exum

Dante Exum

Foto: Bleacher Report

Junto con el de Burke, el caso de Dante Exum es quizá el menos significativo, ya que la carrera de este base acaba de comenzar y todavía tiene capacidad para resurgir. Sin embargo, lo poco mostrado no conduce al optimismo. Procedente de un instituto australiano, el aussie se plantó en el draft de 2014 (quinta posición, seleccionado por Utah Jazz) como uno de los guards más intrigantes de los últimos tiempos, poco trabajado pero con mucho potencial que destapar.

Potencial que apenas se ha dejado ver en la liga norteamericana, con un primer año de difícil adaptación. Para colmo, en agosto de 2015 el combo guard se rompió el ligamento cruzado jugando con su selección, lo que le llevó a perderse por completo la temporada pasada. Es pronto para renunciar a Exum como uno de los futuros élite de la liga, pero en el comienzo del presente ejercicio sigue sin mostrar una enorme mejoría en su juego. Con sus condiciones físicas, la polivalencia del australiano debería ser superior a la que está mostrando en su todavía corta carrera profesional.

Estos seis nombres son los ejemplos más claros de fracaso (o de no alcanzar las expectativas) que se pueden encontrar en la NBA, pero hay más ejemplos que se han visto perjudicados por la brutal competencia en sus puestos que existe en la liga. Con la inagotable fuente de talentos que llegan todos los años para poblar los backcourts de la liga, no sería descartable que estos seis jugadores fueran cayendo aún más en el olvido, hasta casi desaparecer del panorama mediático. O quizá algunos resurjan de su olvido y lleguen a acercarse a lo que un día vaticinaron ser.