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Costa a costa

Walter Herrmann, el baloncesto en la palma de la mano

pablobaena93@gmail.com'

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Walter Herrmann

“Siempre tuve una pelota naranja en las manos para picar contra el piso e intentar encestar en un aro”.

Walter Herrmann (26 de junio de 1979, Venado Tuerto, Argentina) siempre tuvo claro que sería jugador de baloncesto. Si todo iba bien, el baloncesto tendría la suerte de recibir a una persona que amaba el deporte de la canasta como nada en la vida. Una persona que daría todo por su sueño: jugar al baloncesto.

Todo está en tu mano.

[Cuando niño preguntaba 
si el río llegaría algún día al mar.
Una voz que andaba por ahí
me dijo: "tiempo al tiempo”.]

Y así fue, con sólo 17 años Herrmann empezó a jugar oficialmente en el equipo de su ciudad natal, el Olimpia Basketball Club. Allí coincidió, durante los cuatro años que estuvo (1996-2000) con otros jugadores míticos de Argentina como Alejandro Montecchia (desde el 1996 hasta el 1998) o Andrés Nocioni (96/97).

Las dos siguientes temporadas pasó a jugar en el Atenas de Córdoba (2000/2002) donde dio un gran paso en su carrera siendo nombrado MVP de las finales de la Liga Nacional de Básquet (LNB) en la temporada 01/02. Walter ya triunfaba en Argentina y su salto a Europa era más que evidente.

Este paso se dio de la mano del Jabones Pardo Fuenlabrada causando una gran impresión. Su primera temporada en Europa no dejó indiferente a nadie. Herrmann acabó como MVP de la Temporada 02/03 promediando 23 puntos y casi 10 rebotes por partido. Pero no fue este el único galardón que recibió. Fue, además, seis veces Jugador de la Semana, dos veces Jugador del Mes y, en el All-Star acabó como MVP. Su efectividad estaba fuera de toda duda, si bien, Hermmann llamaba la atención por algo más: cuando la bola tocaba las manos del argentino, la magia se personificaba en jugador de baloncesto y el espectáculo se abría camino en la cancha. Cuando Herrmann jugaba, todos miraban.

Walter causaba sensaciones en España y los equipos grandes se fijaban en él. El jugador argentino había triunfado nada más llegar, dando unos resultados increíbles a la par que espectaculares. En julio de 2003, Unicaja hacía oficial el fichaje de Herrmann que se pondría bajo el mando de Paco Alonso aunque por poco tiempo, ya que fue sustituido en los primeros meses de competición por Sergio Scariolo, quien llevaría grandes éxitos al conjunto malagueño. Pero todo eso viene después.

La superación como forma de vida.

[W[Well, sing, sing at the top of your voice,
Love without fear in your heart.
Feel, feel like you still have a choice
If we all light up we can scare away the dark.]em>

Para Herrmann sería un verano que seguro no querrá recordar. Justo un día después de anunciar su fichaje por un equipo de Euroliga, el 19 de julio de 2003 fallecieron su madre (Cristina Heinrich), su hermana (Bárbara Herrmann) y su novia (Yanina Garrone). Una tragedia que azotó a Walter, sus compañeros y al mundo cercano del baloncesto. Herrmann estaba convocado con su selección para el Campeonato Sudamericano de Baloncesto cuando la noticia se dio a conocer. La importancia fue tal que el amistoso que jugaría próximamente su selección ante Venezuela fue suspendido a causa del accidente y Herrmann se retiró del Campeonato.

A mediados del mes de agosto, el jugador argentino se ponía a disposición del Unicaja para preparar la temporada. En su presentación oficial, Herrmann daba una frase que desnudaba al completo sus intenciones: “Espero que el basket me llene la parte que me falta de la familia”. Estuvo a punto de dejarlo todo pero finalmente pensó que el deporte podría hacer que todo volviera a su cauce. Lo que estaba claro era que Herrmann iba a darlo todo en Málaga. Y así fue, Walter acabó la temporada siendo el tercer máximo anotador del equipo y el tercer mejor valorado. Unicaja conseguía la cuarta plaza en la competición nacional que le daba una plaza para disputar la máxima competición internacional, la Euroleague.

Walter herrman en Unicaja

Foto: ACB Photo

Su segunda temporada en Málaga empezaba con otra tragedia para el argentino. Justo un año después del accidente donde fallecieron su madre, su hermana y su novia, a Walter le llegaba una noticia fatal. Su padre había fallecido en Venado Tuerto a causa de un infarto. La noticia le llegaba horas después de convertirse en el protagonista de la victoria ante Brasil, aquella victoria que daba a Argentina el Campeonato Sudamericano de Baloncesto. Sin tiempo para recuperarse del fallecimiento de tres familiares, otra tragedia volvía a azotar a Herrmann. Un mes más tarde, Herrmann formaría parte de la plantilla que daría a Argentina la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Atenas. Era parte de la generación que marcaría un antes y un después en el país.

La desgracia no podía con Walter Herrmann. Volvió más fuerte que nunca a Málaga para luchar por todo. Durante la temporada y, en parte, debido a la llegada de Garbajosa a Málaga, Herrmann disminuyó considerablemente sus números. Pero quizás eso no fue lo más importante. En febrero de 2005 y tras clasificarse en la última jornada, Unicaja consigue su primer título nacional, la Copa del Rey disputada en Zaragoza.

Pero lo más grande estaba por llegar. Era su tercera temporada en Málaga y, con la dirección de Sergio Scariolo, se formaba un equipo dispuesto a luchar contra los grandes. El proyecto funcionaba. En la Copa del Rey, Unicaja fue eliminado en semifinales y no pudo defender el trono que había conseguido el año anterior. En Europa, el equipo tuvo un comienzo increíble, con una racha de 11 partidos consecutivos que le sirvió para acabar primeros de grupo. Pero lo grande vino en España. El equipo consiguió acabar líder de la Liga Regular. Ese magnífico resultado se vio compensado al final de temporada cuando Unicaja se proclamaba campeón de la Liga ACB en el Buesa Arena de Vitoria. Herrmann siguió siendo de los grandes.

Un sueño de la mano de Michael Jordan.

 [D[De vez en cuando la vida
afina con el pincel:
se nos eriza la piel
y faltan palabras
para nombrar lo que ofrece
a los que saben usarla.]em>

 

En el verano de 2006, Herrmann esperaba una importante cita. A finales de verano se jugaba en Japón el Mundobasket ’06. Su selección acabó sucumbiendo en semifinales ante la que iba a ser la campeona del torneo, la selección española. Herrmann había decidido no renovar con Unicaja y quedarse libre para firmar un buen contrato en septiembre durante el Mundial. Hubo rumores que lo situaban ya en la NBA -donde tenía intenciones de acabar-. El 30 de septiembre se hacía oficial su fichaje por los Charlotte Bobcats, cuyo dueño era Michael Jordan, uno de sus ídolos de la infancia. “El acuerdo estaba decidido desde hacía mucho tiempo pero hasta que no firmara no quería hablar del asunto”. No quiso hablar de su fichaje por los Bobcats, pero su llegada a la NBA sí dio que hablar.

A Herrmann le costó entrar en la rotación de los Bobcats. Consiguió jugar su primer partido el 10 de noviembre disputando tan sólo 6 minutos. No fue hasta finales de diciembre cuando se convirtió en parte imprescindible de la plantilla. Su explosión definitiva vino en el mes de marzo. Herrmann consiguió su primer doble-doble y fue nombrado Novato del Mes de marzo. Su progresión fue a más hasta el final de temporada, consiguiendo anotar hasta 30 puntos, su récord en la NBA. Además, como guinda al pastel, Herrmann conseguía entrar en el segundo equipo de Novatos de la NBA.

Foto: NBA

Foto: NBA

Su segunda temporada invitaba a la ilusión. Había terminado la anterior con un buen récord y la progresión iba a más. A principios de temporada Herrmann no conseguía asentarse. Tanto fue así que el 14 de diciembre los Bobcast lo traspasaban, junto a Primoz Brezec a la ciudad del motor, Detroit. La exigencia en Detroit era mayor y los minutos en una plantilla con gran talento estaban caros. En los Play-Offs, Herrmann sólo jugó 4 partidos en segunda ronda contra Orlando Magic. Los Pistons alcanzarían las Finales de Conferencia, cayendo derrotados ante los Celtics.

En la temporada 08/09, Herrmann jugó 59 partidos durante la Regular Season, aunque sólo lo hizo con 10 minutos de media por partido. Su equipo corrió menos suerte (39-43) y, aunque pasaron a Play-Offs, en primera ronda les esperaban los Cavaliers de LeBron James contra los que cayeron eliminados sin ganar ningún partido. Así, Walter Herrmann terminaba su tercera temporada en la NBA, donde no terminaba de adaptarse y no conseguía resultados. En 2006 cruzó el charco por segunda vez. De la mano de Michael Jordan confiaba en hacerse un hueco en la mejor liga del mundo, pero no fue así.

En agosto de 2009, Caja Laboral Baskonia presentaba una oferta por Walter Herrmann por cuatro temporadas. El equipo vitoriano quería traerse a aquel jugador que despertaba pasiones en Málaga. Y por Málaga pasaba la decisión. El equipo andaluz tenía la opción de igualar la oferta para que Herrmann jugara de verde, pero no fue así y al término del plazo, el 16 de agosto, se confirmaba que Walter Herrmann era nuevo jugador baskonista.

El de Venado Tuerto volvía para ponerse en manos de Dusko Ivanovic. Su sueño en la NBA no prosperó y volvió para recuperarse allá donde se hizo grande. Si bien, la fortuna no estaba del lado del argentino. Antes de comenzar la temporada, Herrmann tendría que pasar por el quirófano, lo que le llevaría a perderse casi media temporada. Tras volver a las pistas, ya en 2010, nada fue lo mismo. De Baskonia se llevaría un título más, volvió a ser campeón de la ACB. Pero no recuperó su juego, no volvió a ser el de siempre.

Su salida de Baskonia estaba pactada: durante el verano de 2010 se hacía oficial la no continuidad de Herrmann en Vitoria. Su final como jugador estaba cerca… O, al menos, eso parecía.

Gracias por volver, Walter Herrmann, gracias por volver.

[V[Vuelve a empezar,
aunque sientas el cansancio,
aunque el triunfo te abandone,
aunque el dolor te lastime,
vuelve a empezar.]/em>

“Cada persona tiene su lugar y el mío es Venado Tuerto. Ahora juego por hacer algo, juego para divertirme con mis amigos y nada más”. Tras 16 meses sin pisar una cancha, apartado del baloncesto, Walter Herrmann decide volver. Lo haría en el club de su ciudad natal, el Unión Deportiva de Venado Tuerto. Volver a empezar, a divertirse con los amigos.

El baloncesto recuperaba a un jugador que lo había dado absolutamente todo por disfrutar en una cancha. Aunque volviera para jugar a nivel local, Herrmann lo había dado todo por el baloncesto y eso nunca se olvida.

Su vuelta al mundo profesional estaba más cerca que su retiro. A pesar de todos los contratiempos durante su carrera, Herrmann vuelve a vestirse de corto. Y vuelve a sus inicios, otra vez. En 2013 se confirma su vuelta de la mano del Atenas de Córdoba. Allí se proclamó campeón de la LNB en la temporada 01/02 y allí volvía para hacerse más grande aún.

Una noche de marzo y vestida de verde, la magia volvía a personificarse como jugador de baloncesto. Había vuelto a elegir a Walter Herrmann. Sus 49 puntos, 7 rebotes y 59 de valoración llegaban al último rincón del planeta. Herrmann había vuelto, ahora sí. El Atenas de Córdoba, el club más laureado de Argentina, no conseguiría aquel año ningún título, pero sí tenía en plantilla al jugador que sería nombrado como MVP de la competición. Y no era otro que el ídolo de todo un club. Era Walter Herrmann.

Su gran temporada en uno de los clubes más importantes de Argentina le despejaba la pista para volver a vestir la albiceleste en el Mundial de España. Era 2014 y el argentino volvía a representar a su país tras 8 años, cuando desde Japón cumplió su sueño de la mano de Michael Jordan.

“Es una alegría enorme. Hoy siento como si el Mundial de Japón hubiera sido hace un par de años. No lo siento lejano en el calendario. En el caso mío, que estuve tanto tiempo fuera, tener la chance de volver a integrar una selección nacional es formidable”. La juventud de Herrmann, impropia de los mortales, se extendía más y más. Antes de disputar el Mundial en España, el argentino ya había llegado a un acuerdo para la próxima temporada. Su destino sería el Flamengo brasileño, donde compartiría equipo con Nico Laprovittola.

Nada más llegar a Brasil, la pareja argentina llevaría al Flamengo a proclamarse campeones de la Copa Intercontinental de 2014. Herrmann había vuelto a jugar, ahora volvía a saborear campeonatos. Tras la Intercontinental, llegaría el campeonato brasileño, la NBB. El argentino volvía a hacerse grande, esta vez en Brasil.

Tras ser bicampeón con el Flamengo, Herrmann volvería a su país natal en la temporada 15/16. Se incorporaba al San Lorenzo de Almagro, conjunto que acababa de comprar una de las plazas de la LNB, donde estaría a las órdenes de Julio Lamas. No sería una temporada más para el club de Buenos Aires. Herrmann se erigiría como líder del San Lorenzo, llevándolo a ser campeón, por primera vez en su historia, de la LNB. Por si fuera poco, Herrmann sería proclamado el MVP de aquellas finales. Seguía soñando baloncesto, seguía disfrutando. “Siempre viví en el interior y nunca imaginé que San Lorenzo armaría un equipo de Liga y que yo sería parte. Es un sueño”.

Un final de temporada más y vuelve a rondar, por enésima vez, la idea del retiro definitivo. Frente a frente, dejarlo todo o seguir en el baloncesto. “Ganas tengo, pero hace dos o tres meses pensé en el retiro nuevamente. Desde mi vuelta en Atenas siempre digo que es el último año y no…”. Y no, no será el último año de Herrmann.

Volverá, esta vez, bajo la camiseta del Obras. El retiro de Herrmann sigue aplazándose año tras año, temporada tras temporada.

A sus 37 años, Herrmann goza de una enorme trayectoria, de un gran número de títulos. De una historia fabulosa, repleta de altibajos y de momentos para recordar. Pero sin duda, para él, nada de esto es lo más importante. “La posibilidad de que mis hijos más chicos me vieran adentro de la cancha”. Porque siempre tuvo el baloncesto en su mano. No habrá jamás un revés que pueda detener la vida de Herrmann, aquel que desde Venado Tuerto desafió a la vida, desafió al baloncesto y además ganó la batalla. Y que sus hijos, como nosotros, disfruten de cada minuto que Walter pasa sobre la cancha.

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A las puertas de lo imposible

sergiconcha@skyhook.es'

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El 22 de junio de 2017, el CB Prat anunció la contratación de Arturo Álvarez como entrenador principal. Un técnico con experiencia incluso en Brasil y Portugal que llegaba con una gran temporada en Araberri bajo el brazo. Ese 22 de junio, aunque nadie lo podría suponer, cambió la historia reciente de un club con 86 años a sus espaldas y que ha llegado en este curso a su cénit deportivo.

Esta era la cuarta temporada consecutiva del equipo en LEB Oro, una competición exigente con un gran nivel de jugadores ilustres como Jordi Trias, Dani Rodríguez, Ricardo Úriz o Nacho Martín, junto a jóvenes promesas que esperan un trampolín para alcanzar la ACB. Hasta la fecha, el mejor resultado obtenido por el conjunto potablava (nombre de un ave muy común en el Prat) había sido un decimotercer puesto, logrado el pasado curso todavía bajo el paraguas de una estrecha colaboración con el Joventut de Badalona, una colaboración que este año se puso en stand-by con miras a retomarla en un futuro cercano. La realidad de la entidad, con el presupuesto más bajo de la competición, era luchar por salvar la categoría, como lo ha venido haciendo desde que consumaron el ascenso en 2014, pero Arturo ha catapultado al equipo a un nivel jamás visto que les ha situado en el foco del baloncesto español y a estar a un paso de disputar la gran final por el ascenso a la mejor competición europea de clubes.

Dentro de unos parámetros muy marcados y unas pretensiones muy ajustadas, el técnico asturiano, junto a la directiva, confeccionó una plantilla de nivel con una mezcla entre jugadores jóvenes y veteranos que ha resultado decisiva. Al proyecto se unieron nombres del calibre de: Josep Pérez, Marc Blanch, Emanuel Cate y Martynas Andriuskevicius, ya con experiencia en España o jugadores que aterrizaban aquí por primera vez como: Alex Campbell, Marlon Johnson y Caleb Agada. El inicio de curso fue fulgurante y aúpo al equipo catalán a la primera plaza con once victorias en los primeros doce encuentros.

A medida que la temporada avanzaba y el objetivo de mantener la categoría ya parecía encaminado, era cuestión de batir récords. A mediados de enero el equipo ya había superado los 13 triunfos cosechados en la 16/17, justo antes de quedar apeados, solo por el basket average, de disputar la Copa Princesa, que enfrentó casualmente a los dos equipos que han logrado el ascenso: Breogán y Manresa. En vistas que los playoffs eran un hito alcanzable, el club se reforzó en miras de un crecimiento inesperado con Saúl Blanco y Pep Ortega, que cumplía su tercera etapa en el equipo.

Foto: Luiggi García

La temporada regular acabó con 25 victorias y solo 9 derrotas, doce más que la anterior y un segundo puesto histórico que les otorgaba el factor cancha a favor en todas las eliminatorias por el ascenso. “Es algo irrepetible”, se escuchaba entre los aficionados que acudían al pabellón Joan Busquets a animar a su equipo. Una cancha, que con una capacidad cercana a las 600 personas, era la más pequeña de la categoría. Desde su humilde morada, el equipo liderado en la cancha por Agada y Cate, dos jugadores que veremos en categorías superiores muy pronto, se impuso 3-0 a Carramimbre Valladolid y compraba así su ticket para semifinales.

Allí esperaba todo un portentoso Melilla Baloncesto, uno de los equipos históricos de la LEB Oro que disputaba su sexta semifinal con Mamadou Samb, Diego Kapelan, Fran Guerra o Dani Rodríguez en sus filas. Tras ganar cada uno un partido en casa y a domicilio, el decisivo encuentro se iba a disputar en un Busquets que prácticamente doblaba su aforo permitido, registrando la mejor entrada de su historia por encima de las 800 personas. Caprichoso el destino, el partido iba a decidirse en los últimos segundos a favor de un Melilla que fue perdiendo durante más de 39 minutos, pero que tuvo la suerte y experiencia necesaria para darle la vuelta al marcador y apear del sueño a un Prat que había obrado por encima de sus expectativas.

Pese a quedar a las puertas de disputar la final por el ascenso a ACB, las posibilidades eran remotas. “No tenemos ninguna opción de jugar en ACB, es imposible. Si acabamos subiendo, renunciaremos”. Declaraba el presidente del club, Arseni Conde, cuando todavía se estaban disputando las semifinales al Diari Ara. Para la temporada que viene, el club deberá volver a reinventarse una vez despertados del sueño. Arturo Álvarez ya ha hecho oficial que no seguirá en el club, en parte debido a un presupuesto que debe ajustarse más si cabe tras el esfuerzo presente. Además, muchos de los jugadores importantes cuentan con ofertas muy superiores tras brillar en un Prat que ha escrito una de las páginas más bonitas del baloncesto español este año.

“Hay que hacer un paréntesis en la historia del club para valorar este año”, decía Arturo en su última rueda de prensa. Una historia que ha llevado a jugadores como: Guillem Vives, Pau Ribas, Henk Norel o Christian Eyenga, a defender los colores del CB Prat gracias a un vínculo con la Penya que empezó en 2004. Curiosidades del baloncesto, ha sido el año de la desvinculación cuando el proyecto ha tocado techo para ahora quedar en un futuro incierto, donde al menos ya se han ganado el respeto de toda la competición y donde ahora los aficionados esperan poder seguir celebrando victorias hasta que algún día, quien sabe, puedan derrumbar la barrera imposible de jugar en ACB.

Foto: Luiggi García

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Michael Porter y el dilema del Draft

periz.oscar@gmail.com'

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Nuevo entrenador, equipo renovado y con el mejor prospect de la nación. Eran los primeros instantes de una nueva e ilusionante era en Columbia, Missouri. Los Tigers empezaban un año esperanzador y con objetivos diferentes y opuestos a lo que estaban acostumbrados en los últimos años. Esa reconstrucción sin rumbo, con la llegada de Cuonzo Martin al banquillo, en Mizzou se empezó a ver algo de luz al final del túnel, pero aquello no sería lo único que cambiaría el programa de Columbia en verano.

Michael Porter Jr, considerado el mejor jugador de su generación, rompía su compromiso con la Universidad de Washington una vez conocida la noticia de que Lorenzo Romar era despedido como entrenador de los Huskies después de 15 temporadas en el cargo. Unos últimos años en la intemperie y más bien discretos pasaron factura. A la vez, con el despido de Romar, Michael Porter Sr, padre de Michael Jr. y miembro del staff técnico, tampoco continuaría en el proyecto de Washington. Ese sería un movimiento decisivo, porque con Michael Sr. uniéndose al staff de Cuonzo Martin, la posibilidad de que la estrella del instituto Nathan Hale recalara en Mizzou era una posibilidad más que real.

El siguiente paso de Porter ya estaba marcado. Regresaba a su tierra, Columbia, para unirse a los Tigers tal y como se especulaba una vez sabido que no acudiría a Washington. Todo quedaba en familia y en casa. Michael Jr coincidiría en Mizzou con su padre (Michael Sr), hermanas (Bri y Cierra) y también con su hermano menor (Jontay), que se comprometería con los Tigers un poco después de hacerlo Michael.

La llegada de un recruit de la talla de Michael Porter Jr catapultaba hacia arriba las aspiraciones de Missouri a corto plazo, porque todos –incluso él mismo- sabían que esa etapa no iba a durar mucho. Las cualidades de MPJ estaban muy bien consideradas por los scouts NBA incluso desde mucho antes de pisar la universidad, y su potencial, algo que se valora al alza en estos tiempos, ya era de súperestrella. Su dominio y sus números en Nathan Hale HS no hacían más que confirmarlo.

Llegó el día del gran estreno de los Tigers ante su afición. Missouri pasó por encima de una endeble Iowa State que no pasa sus mejores días, pero el triunfo de los de Cuonzo Martin quedó en un segundo plano. ¿El motivo? Michael Porter Jr, tras dos minutos de partido en los que anotó un mate, se sentó en el banquillo y no volvió a jugar. Sintió unas molestias que, por precaución, le dejaron sin jugar los siguientes partidos a la espera de obtener más pruebas.

Foto: NCAA.com

La peor de las noticias llegó: Michael Porter Jr. no jugaría más en su primer (y posiblemente último) año con Missouri. Se le diagnosticó un problema en dos vértebras que le dejarían en el dique seco hasta final de temporada, y dicha lesión requería pasar por el quirófano. La lesión de MPJ dejó, por otro lado, algunos frentes abiertos y libres para la especulación, como el de cómo habría sido su etapa en Mizzou o, por otra parte, cómo afectaría esta situación a su futuro más cercano: el Draft.

Un caso familiar

Esta situación tiene sus paralelismos con el caso reciente de Ben Simmons en LSU, incluso como el de Markelle Fultz en Washington. Jugador TOP de la Class se compromete con una universidad fuera del universo de las powerhouse del estilo de Kentucky, Duke, Kansas o Arizona.

Estaba claro que el australiano iba a ser el jugador por el que iban a pasar prácticamente todos los balones, y el plan de juego tampoco sugería un cambio hacia otra dirección. En resumidas cuentas: un gameplan limitado y previsible centrado en la gran estrella. La falta de un ‘plan B’ y ‘plan C’ de Johnny Jones, entonces técnico de LSU, mermó seriamente a unos Tigers que, salvando a Simmons, ni siquiera pisaron el March Madness cuando las previsiones les situaban arriba. La realidad era otra.

Algo que nunca sabremos con Porter Jr bajo la batuta de Cuonzo Martin. Si jugamos a especular, es cierto que entre esa LSU y la actual Missouri existen ciertas similitudes justo antes de conocer el alcance de la lesión de Porter, pero la lesión del jugador distorsiona tal relato. Ambos casos contaban como objetivo llegar al March Madness, pero también es verdad que Mizzou cuenta con mejor presencia y reputación en el banquillo y, por inri, más (y mejor) talento en la plantilla que esa LSU, carente de otras figuras trascendentes.

Ser o no ser pick #1

Con Porter estando en plenitud de condiciones, el próximo número 1 del Draft no tenía color, fuese cual fuese el primer equipo en elegir. Michael Porter Jr representa el tipo de prospect ideal para el baloncesto moderno: gran técnica para jugar por fuera, con la altura y movilidad de un alero y con la envergadura de un pívot. Porter, junto a Ayton, es considerado el mejor proyecto de estrella de la próxima generación y es probable que su lesión afecte a su stock en el Draft, aunque de hacerlo, afectará mínimamente. Y en un escenario excepcional como este, Porter caería como mucho uno o dos puestos en el Draft.

Ante un proyecto de futuro de ese calibre, resulta improbable que Porter caiga más allá del ‘Top 3’ incluso a sabiendas de que ha jugado solamente dos minutos en toda la temporada y de las temporadas que están realizando DeAndre Ayton, Marvin Bagley, Luka Doncic o Mo Bamba, que son los otros candidatos que van a estar en las quinielas para estar entre los tres primeros. Cualquier otra cosa que no sea figurar entre los tres primeros picks sería una sorpresa mayúscula, y también un regalo.

Otra variante decisiva será la de si Porter se ha recuperado plenamente de su lesión o no, pero todo hace indicar que MPJ estará 100% recuperado una vez lleguen las fechas para realizar workouts con franquicias NBA.

Tampoco está descartado el frente en el que MPJ decida seguir un año más en Missouri, pero a día de hoy es un escenario que parece difícil que se cumpla. Aunque su falta de ritmo competitivo puede ser un inconveniente en sus primeros días como profesional, su cartel en la NBA es elevado y será difícil dejar pasar ese tren.

Cualquier cosa que acabe sucediendo, una cosa es cierta: Michael Porter Jr. ya es, al igual que Kyrie Irving en su día o incluso Joel Embiid, uno de los grandes “qué hubiera pasado si…” de los últimos años en la NCAA. En una class tan abierta como la que se presenta próximamente, va a ser difícil dejar pasar a tal talento debido a una lesión.

La presión será para el primero en elegir. Y mientras, el resto ya se está frotando las manos.

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Collin Sexton, el mundo a su merced

bryangn@gmail.com'

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Hay un popular dicho que dice que «donde menos se piensa, salta la liebre», algo que le viene como anillo a esta competición, y que nos podría valer para identificar la llegada a la liga de Collin Sexton. El de Atlanta se ha convertido en uno de los grandes atractivos de esta nueva temporada universitaria, y con apenas 18 años tiene todo lo necesario para triunfar al nivel que él mismo se exija.

Sexton no es el modelo de base anotador empedernido que buscar desquiciar a su rival para la canasta fácil, ni el típico jugador que busca destacar a base de highlights, y ni mucho menos un base sensato y sosegado que busca gestionar la distribución de balones a sus compañeros en ataque. Es más, no existe a día de hoy un modelo predeterminado para encasillar a Sexton como base. Es un artista con el balón en su poder, uno de esos jugadores anárquicos que parece que deambulan como pollo sin cabeza, pero con altas dosis de creatividad y talento en vena. Es, sencillamente, un jugador diferente a los demás.

Desde los suburbios de Atlanta a ser considerado uno de los grandes nombres del próximo draft de rookies. La historia de Collin Sexton comenzó a forjarse en su Pebblebrook High School, donde ya comenzaba a llamar la atención de muchos ojeadores de todo el país con apenas 16 años, un pequeño y rápido base de gran ética de trabajo y un físico demoledor que resultaba imparable para la defensa rival, y que ya había liderado con maestría a su High School a cotas importantes a nivel estatal. Pero fue una llamada la que realmente le hizo ver que podía aspirar a ser alguien relevante para su comunidad, su instituto y también para sí mismo.

La vida le dio un giro de 180 grados después de que la mismísima USA Basketball le invitase a formar parte del campus de entrenamiento para el próximo Mundial U17 que se iba a celebrar en España en 2016. Una oportunidad única a la que sólo unos pocos privilegiados tenían acceso, y que a diferencia de otros compañeros de generación que ya habían hecho sus pinitos con el uniforme nacional, para Sexton era algo totalmente novedoso. Esto le motivó notablemente, y cambió su actitud y su forma de trabajar.


«Quería estar en ese equipo costase lo que costase», aseguraba su entrenador en el instituto, George Washington. «Muchos de esos jugadores ya eran conocidos, y tenían mucho ganado. Yo le decía a Collin: ‘tu trabajo es ser el más duro de todos, trabajar más que nadie, y así nadie te puede negar estar en ese equipo’».

Su duro entrenamiento personal para estar en Colorado Springs, lugar designado para el campus, fue tremendamente exigente. Su jornada constaba de tres entrenamientos diarios, comenzando el primero a las seis de la mañana con un trabajo específico en la cancha con un asistente del equipo de baloncesto, para retomarlo por la tarde para trabajar en el gimnasio con pesas y cardio y finalizar por la noche con ejercicios de tiro a canasta. Un menú que se repitió durante varios meses y al que Sexton no falló ni un solo día. Recordemos, todo esto viniendo de un chaval de 16 años que aún estaba en su año junior de instituto, y al que le había tocado madurar a la velocidad de la luz.

Cuando llegó a Colorado Springs, vio que todo el esfuerzo había merecido la pena, y su nombre era uno de los elegidos para defender a su país en Zaragoza ese mismo verano. Pero esto no iba a ser más que el comienzo de un ascenso en el que –a día de hoy– no ha visualizado todavía la cima.

Ese número 8 del combinado USA no pasó inadvertido para nadie en Zaragoza. Ese equipo orquestado por Donald Showalter estaba hecho a la medida de Sexton: jugadores muy abiertos con muchísimo espacio para correr, un ritmo de juego altísimo, una agresividad e intensidad en ataque y defensa inusitada y muchísimo poderío físico. Y hay que decirlo, un grupo de jugadores que también formaban una cohesión de grupo y una fuerza coral dignas de mención.

Lo más sorprendente de todo, es que Collin Sexton se había coronado en lo más alto de esa pirámide de talento y fama internacional en la que se había convertido este combinado USA. Su habilidad para romper la defensa rival a base de potencia de piernas, de transiciones donde tardaba nanosegundos en llegar a la pintura rival desde su propio campo, de intensidad en defensa para robar balones y también para lanzar desde cualquier punto de la pista. Pero, sobre todo, magia con el balón entre las manos y auténtico espectáculo destrozando el aro rival. Un MVP más que merecido.

Sin lugar a dudas, Zaragoza fue la ciudad que encumbró definitivamente a Sexton y lo hizo saltar a la palestra de los nombres más destacado de la próxima clase de 2017, y su gran actuación posterior en el circuito EYBL –donde rompió el récord anotador del mismo de ese mismo año– no hizo más que confirmar que estábamos ante un talento en ciernes. Collin Sexton había pasado de ser un pequeño base unranked del que pocos habían oído hablar a ser un prodigioso base de cinco estrellas por el que las universidades se iban a dar golpes, todo en apenas doce meses.

«Nada ha cambiado», dijo Sexton en una entrevista el pasado verano. «Solo tenía que ponerme en frente de las personas adecuadas para mostrar mis talentos y hacer lo que mejor hago: jugar duro todo el tiempo».

Como era de esperar, muchas fueron las universidades que llamaron a su puerta, restringiendo su interés en seis programas: Alabama, Georgia, Georgia Tech, Kansas, North Carolina State y Oklahoma State, para finalmente decantarse entre los Crimson Tide y los Jayhawks en un programa especial de televisión emitido a nivel nacional por ESPNU, donde finalmente Sexton sorprendería escogiendo al conjunto de Avery Johnson.

«Son geniales y tienen un gran ambiente“, dijo Sexton en una entrevista a 247Sports. “El entrenador Avery Johnson es un entrenador muy bueno, me dijo cómo podía encajar en el programa y cómo podía ayudarme. Heredó el equipo el año pasado, por lo que no pudo traer a sus jugadores, pero fue capaz de convertir a los jugadores que no lo estaban haciendo bien en buenos jugadores. Es algo especial».

El compromiso de Sexton siguió ipso facto el de John Petty, otro talentazo exterior de la clase de 2017 al que John Calipari ya tenía echado el lazo desde hace tiempo. Así, Alabama volvería a resurgir a nivel nacional con estas dos pequeñas perlas comprometidas bajo el estricto Avery Johnson.

Foto: www.hoopseen.com

El último año de Collin en el instituto con Pebblebrook High School fue un paseo militar en lo personal, promediando casi 30 puntos por encuentro y guiando a su instituto al campeonato estatal, donde finalmente acabaría perdiendo. Pero eso sí, conseguiría ese pasado verano sus tres grandes objetivos que se había marcado: liderar la EYBL en anotación, volver a ser invitado por la USA Basketball para defender la camiseta nacional y ser nombrado McDonald’s All-American. Sexton ya lo tenía todo para ir al siguiente nivel.

Sin embargo, la reciente investigación del FBI por corrupción en varios programas universitarios de la NCAA Division I acabó afectando también a su debut como freshman en la competición. El ya ex-administrador de la universidad, Kobie Baker, fue acusado por el FBI de tener un trato ilegal con un asesor financiero para ayudar a ciertos jugadores económicamente a cambio de que éstos firmasen con dicho asesor durante su travesía universitaria y profesional. Según los documentos del FBI, se produjo una cena en un restaurante del área de Atlanta –de donde es Sexton– entre Baker, el asesor financiero y «el padre de un gran jugador de esta clase de reclutamiento», aunque nunca fue probado públicamente que fuese el padre de Collin Sexton.

La NCAA no lo dudó un instante, y suspendió la elegibilidad de Sexton indefinidamente hasta que se esclareciese este hecho.

Por fortuna para los fans de Sexton y de la NCAA, el prometedor base de Atlanta únicamente se perdió el debut oficial ante la universidad de Memphis, además de todos los encuentros de pretemporada, y este año estamos disfrutando de él a pleno interés.

Su paso por los Tide está siendo de todo menos previsible. Promediando más de 20 puntos por noche, su gran actuación personal la tuvo en un partido de locos ante la universidad de Minnesota, donde Alabama acabó jugando durante muchísimos minutos con solo tres jugadores en pista –uno de ellos Sexton– por diversas expulsiones que dejaron en cuadro a los Tide. Sexton se echó el equipo a sus espaldas y mantuvo la tensión del encuentro hasta pocos segundos antes del final, donde finalmente cedió la victoria.

Pero Sexton hizo historia esa noche, ya que sus 40 puntos –31 de ellos en la segunda mitad– son ahora el récord anotador de un jugador de Alabama de primer año desde los 43 de todo un Reggie King en 1973. Y, sobre todo, ha dejado constancia a toda la competición de que este año va en serio en la búsqueda del Bob Cousy Award y de una plaza de privilegio en el próximo draft de rookies.

Su agresividad con el balón, su pasión por el juego y su determinación en la pista son impropias de un jugador de su edad. Su instinto ganador y de superación le puede catapultar entre los cinco mejores de su generación, y la ausencia de bases de gran nivel en este draft puede hacerle subir algún puesto extra en el ranking. Sin techo en el horizonte, es una de las grandes perlas que la NBA explotará en los próximos meses.

 

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