Nunca el trono tuvo tantos aspirantes. La carrera del MVP -que este año no se otorgará a pie de pista, sino que tendrá lugar a través de una ceremonia al más puro estilo Balón de Oro- ha congregado más nombres que nunca. LeBron James, Kawhi Leonard, Isaiah Thomas y hasta no tanto, Kevin Durant, habrían sido legítimos aspirantes en este juego de tronos en el que se ha convertido la disputa por el jugador más valorado de la temporada. Pero dos estrellas, con pasado común y muchas cuentas pendientes que saldar, se han empeñado en excluirlos de la auténtica lucha. El debate sobre quién va a llevarse el gato al agua, o lo que es lo mismo, si será James Harden o Russell Westbrook el MVP 2017 ha llegado a nuestra redacción, y no parece que haya un ganador claro. Esta es nuestra opinión. Y les invitamos a dar la suya.

James Harden

Jacobo León @jalekal

Nadie daba un duro por los Rockets a principio de temporada. Muchos analistas los situaban luchando por los últimos puestos que dan acceso a los Playoffs e, incluso, fuera de ellos. Pero la imagen del equipo ha diferido completamente del guión preestablecido. Y gran parte de la culpa la tiene James Harden.

Líder en asistencias, segundo máximo anotador y segundo en eficiencia, La Barba ha respondido con creces al arriesgado -y que tan buenos resultados está dando- planteamiento de Mike D’Antoni. De hecho, aglomera de tal forma la bola que por sus manos pasan más del 50% de los puntos de su equipo, ya sea mediante anotación directa o asistencia al compañero.

En su rol de director de orquesta y máximo referente de su equipo, Harden ha llevado a los Rockets al tecer mejor récord de toda la liga, involucrando a todos sus compañeros y sacando el mayor rendimiento posible a jugadores ya dados por muertos como Nene o Eric Gordon.

Para finalizar, el detalle insalvable del que todos los medios se hacen eco. Nadie ha sido nombrado MVP de la temporada con su equipo fuera de los tres mejores registros de su conferencia, algo que podría suponer un handicap insalvable a la estratosferica temporada de Russell Westbrook pese a su media de triple-doble por partido.

Germán Coronel @Gersace_

Las luchas dan pie a debates. Siempre pasa. Posturas contra el propio enfrentamiento, con uno u otro bando. Más aún en una competición deportiva que ha encontrado su vía para masificarse en el espectáculo. La NBA se vende, cada día, sin descanso, sin ayuda externa. En este sentido, las figuras de la propia liga sirven como acercamiento al gran público. Kobe ha hecho público un pensamiento y con ello abierto una nueva rama en la discusión del MVP; la del comparticionismo.

La corona ha caído, pero no en un vacío. Tropezó y hoy la vemos descender muy despacio, con música dramática, en un mar de brazos que se alzan en su búsqueda. Hay dos principales, los de Harden y Westbrook. Las bestias del hoy.

Compartieron vivencias, aprendieron juntos a liderar. Ahora, más que nunca, están al mando. Lo de Oklahoma fue un trámite para brillar hoy. Ambos tienen a su alrededor todo un reparto de roles por y para ellos. Máquinas de matar, a cada cual más sonora. Es Harden, sin embargo, quien tiene la mayor facilidad para envolver a todos con sus habilidades, por cuantía y calidad de compañeros. D’Antoni creyó en él como cabeza, le dotó de todo lo necesario para hacerlo y hoy parece que desde crío ocupa el puesto. La diferencia se encuentra en las condiciones. El de los Rockets se encuentra en plena zona de confort, los puntos le caen de las manos. Westbrook tiene que matar por un tanto. Quizá sea injusto, pero las victorias siembran distancias. La barba debe ser MVP.

Russell Westbrook

Emilio Sánchez-Bolea @sanchezbolea

The Brodie, porque después de 55 años ha logrado hacer algo que probablemente jamás pensamos que veríamos, que es promediar la salvajada de un triple-doble durante 82 largos partidos de temporada regular. Además, ha liderado a OKC de la única forma en que era posible que tuviesen éxito: haciendo que todo empezase y terminase en él. Un equipo altamente previsible con el villano favorito de la NBA como única espada.

Nunca un equipo del que tan poco se esperaba había recibido tanta atención y es que, no nos engañemos, nadie contaba con que entrasen -y sin apuros- en los Playoffs del salvaje Oeste. Los Thunder ya faltaron a su cita con la postemporada dos años atrás, cuando Kevin Durant pasó más tiempo de traje que de corto y desde febrero dejó en solitario a un Westbrook que se hartó de nadar para morir en la orilla.

A tener en cuenta también el factor de unir a un vestuario -escasísimo de talento, por cierto- que hace campaña por él y que muestra devoción absoluta por su amado líder cuando su choque espacial con Durant, el chico bueno de la NBA, nos hacía pensar que el malo era él. Actuaciones históricas noche tras noche para vencer a las expectativas.

Jose A. Hernández @jahernandez85

Sí. Efectivamente, la temporada de James Harden se merece el MVP. Ha liderado a un equipo -en el sentido más amplio de la palabra que se pueda imaginar- y lo ha colocado en la élite del Oeste. Unos Rockets que hace poco más de un año se cargaron a McHale y parecían un proyecto prácticamente muerto. Cualquier otro año sería el mejor humano jugando al baloncesto en este planeta. El problema es que esta temporada el MVP va a ser para un extraterrestre.

Russell Westbrook va a promediar, si la cosa no se tuerce mucho, un triple-doble en la temporada regular. La última vez -y la única- que se hizo semejante disparate, el hombre no había puesto los pies en la luna. Y no son solo cifras. Westbrook ha dado la impresión de ser imparable durante varios tramos de la temporada. Un estado al que muy pocos jugadores en la historia han alcanzado en su carrera. Ha llevado a una banda -¿se imaginan donde estarían estos Thunder sin West?- a pisar la tierra prometida de los Playoff. El Russell Westbrook de 2017 remite directamente al Jordan ochentero, al magnético Oscar Robertson, al dominador Wilt Chamberlain. A la Mamba Negra de 2006. Una estirpe empeñada en triunfar a toda costa. Y es de justicia reconocerlo.