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Objetivo Europa

El factor Deni Avdija

Un día vimos el último partido de Avdija en Euroliga y no nos dimos cuenta. Aquel joven que un día apareció en el panorama ha crecido hasta convertirse en una de las apuestas más jugosas para un proyecto de futuro.

“Tenemos mucho tiempo por delante para crear los sueños que aún ni siquiera imaginamos soñar”. Esta magnifica frase pertenece a Steven Spielberg, uno de los más grandes directores de la historia del cine. Cita que, guardando las distancias, nos sirve para poner en situación el devenir de un joven que está a pocos pasos de soñar a lo grande en la NBA.

Su nombre ya empieza a colarse entre los grandes medios americanos. Y las esperadas cábalas del Draft hacen escalar a Deni Avdija hacia las posiciones más altas de este procedimiento de selección. Hace pocas semanas supimos que el joven jugador israelí confirmaba su presencia en la tan esperada lotería, ahora solo queda esperar para ver qué futuro le deparará. Antes de que todo eso ocurra, tenemos tiempo  para reposar y reflexionar acerca de todo lo que acontece a la figura de Deni Avdija, el último diamante extraído de La Mano de Elías.

La herencia de un porvenir

Corrían los años ochenta cuando el alero Zufer Avdija capitaneba al Estrella Roja de Belgrado. Un equipo con el cual pudo disputar la final de una Copa Korac (1984) en la que los belgradenses cayeron contra el ÉB Pau-Orthez en París. ‘Zufi’ se convirtió en un jugador destacado dentro del Zvezda de los años ochenta, e incluso llegó a colgarse el bronce con Yugoslavia en el Mundial de 1982 en Colombia. Ocho años después de aquel bronce, un musulman nacido en Pristina emigró a Israel para comenzar una nueva etapa en su carrera como jugador. Su carrera en Israel duró ocho años, pasando por cuatro equipos en cortos periodos de tiempo. Desde el Ramat Hasharon, hasta el Elitzur Bat Yam; pasando por Rishon LeZion y Hapoel Tel Aviv. En esos casi diez años en Israel, ‘Zufi’ conoció a la mujer con la que tendría un hijo llamado Deni. En ese momento, la familia estaba asentada en Herzliya, el lugar donde nació el pequeño Deni, una encantadora ciudad costera, con mucha vida en las playas y reinada por un reluciente sol. La nueva familia, el nuevo hogar y la situación personal llevaron a Zufer Avdija a convertirse en entrenador de juveniles del Bnei Herzliya.

Esto supuso para Deni el inicio de sus primeros contactos con la pelota naranja. De hecho, su padre se mantuvo trabajando con él en sus primeros botes, aunque Zufer decidiera que lo mejor era no controlar tan de cerca el desarrollo de su hijo. Sin embargo, el joven Avdija necesitaba un mentor, una figura que le hiciera crecer. Esta figura la encontró en Vejko Perovic, que se mudó a Herzliya para poder seguir los avances de un Deni Avdija de 12 años que ya estaba en el equipo juvenil de Maccabi. El propio Deni recuerda al que es ahora asistente de Maccabi como “su entrenador”, al fin y al cabo fue la persona que lo amoldó a este deporte. No obstante, los inicios no fueron fáciles para el pequeño, al principio le costaba moverse con agilidad, sobre todo a la hora de correr. Paulatinamente, Deni Avdija pasó de ser un adolescente que tardó meses en tocar la pelota para hacer trabajo físico, a una promesa que comenzó a dominar con su juego. Casi sin darse cuenta nadie de su entorno, Avdija se convirtió en el jugador más joven en debutar con el primer equipo de Maccabi (16 años y 320 días)

Ciclos de éxito

En 2009, los Sacramento Kings seleccionaron en primera ronda y en el puesto 23 al joven Casspi, actual compañero de Avdija en Maccabi. Nunca antes se había visto a un israelí en la NBA. Si es cierto que Oded Kattash estuvo cerca de hacerlo, pero eran otros tiempos (1998), Avdija ni siquiera había nacido y la NBA vivió un periodo de bloqueo que causó que muchos jugadores no pudieran cruzar el charco para cumplir su sueño. Hoy, más de veinte años después, la figura de Deni Avdija se aprecia como si fuera un hito en Israel, mientras que en América, la incógnita y los análisis prevalecen por encima de todas las cosas. Sin embargo, no cabe duda de que Deni Avdija se lo ha ganado a pulso. De los campeonatos estatales con Maccabi, a pisar una cancha de Euroliga.

Sus primeros pasos en el baloncesto de alto nivel tuvieron numerosos ciclos, de hecho, Avdija alternaba el primer equipo de Maccabi con el ‘segundo equipo’, si lo queremos llamar así. En 2017 firmó un contrato por seis años con la identidad macabea. Empezaban a lucir las primeras señales de que algo grande se avecinaba en Tel Aviv. Fue ese mismo verano cuando Deni llamó la atención de muchos expertos tras su gran campeonato U-16 con Israel. Su dominio en el rebote y su forma de acaparar todos los focos durante el torneo cada vez que se deslizaba sobre la cancha fascinaron al planeta baloncesto. La prensa de Israel se rendía ante un diamante, como si les hubiera venido de manera divina. No era para tomárselo a broma, Deni estaba empezando a remarcar su nombre en negrita en los diarios deportivos y de todo el panorama baloncestístico. 2019 fue el año clave para Avdija. Tras haber sido nombrado MVP del Campamento Global de la NBA en Charlotte, Avdija selló en ese periodo estival uno de sus mejores momentos como jugador de baloncesto. En julio de ese año, Deni lideró a Israel U-20 en uno de los torneos que más recordará; en su casa, con su gente y cargándose a su selección a las espaldas certificando con su MVP un dominio que le llevaría a colgarse el oro con sus compañeros. El nombre de Avdija empezaba a escribirse en los primeros cuadernos americanos. Lo que le quedaba por vivir a Deni sería absolutamente mágico, ya que con Sfairopoulos en el banquillo de Maccabi y tras un verano de grandes refuerzos dentro del combinado macabeo, el joven Deni iba a ser parte de una de las temporadas que devolverían a Maccabi al ‘top’ de la Euroliga, pero él aún no lo sabía.

Maccabi apostó fuerte en verano, tenían un plan que ejecutar. Empezaron a llegar jugadores de gran aporte, pero el más señalado fue desde luego el del regreso de Omri Casspi, algo que entró por los ojos de los aficionados, una afición que siempre tuvo gusto y preferencia por tener en sus filas jugadores de Israel. Avdija y Maccabi se chocaron con un contexto inaudito. Maccabi, que llevaba sin ver unos playoffs desde 2015, resurgió cual ave fénix en manos de un Sfairopoulos que cambió por completo todo el equipo y que si la situación hubiese sido otra, Maccabi hubiera jugado los playoffs. No obstante, los problemas con las lesiones por parte de los de Tel Aviv hicieron que Avdija fuera entrando poco a poco en el equipo, hasta el punto de disfrutar de un nuevo rol y sentirse importante.

Deconstruyendo el fonómeno

Hay que hacer un ejercicio de prudencia. Avdija es un jugador con muy buenos atributos, con un camino largo en el que podrá aprender y mejorar como jugador. Deni es un portento competitivo, atlético y con un gran IQ. Todos esos ingredientes han hecho del joven, un proyecto suculento y con un ‘hype’ que cubrir. Toda su figura está contextualizada por los roles que ha ido adquiriendo tanto en su selección como en Maccabi y por ello si que podemos asegurar que Avdija nos va a dar muy buenas sorpresas.

Y es que de primeras, llama la atención por su carácter, llevando la competitividad por bandera, algo que seguramente le venga de familia. Al fin y al cabo, ese rasgo va a potenciar muchas de sus virtudes y defectos. Sin embargo, Avdija va a llegar al draft con un rol distinto al de algunos otros jugadores que se presentan. El tener ese papel secundario no ha explotado del todo a un Deni Avdija que con balón luce todo su nivel. Deni es un jugador que se siente cómodo con el balón en las manos, siendo activo en pista y sintiéndose importante a la hora de generar. Y esto se pudo apreciar en sus momentos más importantes con el equipo juvenil, donde era la piedra angular de los sistemas del equipo con un uso del balón que le permitía sacar su juego más puro.

A pesar de todo, este rol le ha sido otorgado en uno de los equipos más completos a la hora de desarrollar su baloncesto como lo es Maccabi. Los de Sfairopoulos han demostrado ser un equipo serio, eléctrico y con muchas alternativas en ambos lados de la pista y eso ha sido un factor positivo para que la joven perla israelí haya podido desenvolverse con cierta comodidad y aclimatarse a un equipo de objetivos ambiciosos que lo mentalizan para proyectos más grandes. Seguramente, en un futuro, podamos regresar a estas líneas despejadas en torno a él. Pero es evidente que ha habido cierta maduración en el chico.

El haber madurado como profesional le ha hecho adaptarse a otras situaciones que han desentrañado un Avdija capaz de sentirse cómodo en múltiples opciones del juego. Desde el ataque hasta la defensa, pasando por aspectos de su juego sin balón y su visión a la hora de encarar jugadores más grandes. El ser un 3-4 con cierta agilidad en cuanto a su altura sumado a que puede generar ayudará a su trabajo a la hora de pulir debilidades y “defectos” que le hagan progresar con más eficiencia.

EL JUEGO DE LAS RESPONSABILIDADES

La competitividad es el rasgo más destacado de Deni Avdija, Y me parece importante recalcar esto porque muchas veces, cuando se habla de un perfil joven no acudimos de primeras a bucar rasgos que vayan más allá del juego. Y lo cierto es que esto ha generado en Deni una serie de condiciones que han ampliado mucho su ‘libro de estilo’ a la hora de deslizarse sobre una cancha de baloncesto. Y aunque sea pronto para destilar certezas que envuelvan la efigie de Avdija es importante hablar de las bases de su aportación.

En primer lugar hay que decir que Avdija es un jugador que en estos últimos meses se ha ambiantado en un papel más de  ejecución. Es cierto que para disfrutar de toda la esencia de Avdija hay que verlo en un plano generador, pero sin embargo, en un equipo de personalides como Wilbekin y Dorsey, fundamentalmente ha habido que encajarlo de otra manera. Y partiendo de esa rotativa, podemos hablar de esa parte del Deni más ambientado en ese estilo de ejecución.

Dentro de ese marco, hay que darle a Deni varios puntos a favor, ya que ha demostrado ser hábil en transición. De hecho, se mueve bien en espacios amplios y sabe leer de forma correcta la situación del juego y de sus compañeros en pista. Esas lecturas a partir de su IQ suelen aportar un plus a jugadas atascadas en transición, culminadas cediendo la pelota o incluso penetrando si la situación es cómoda debido a que posee una verticalidad óptima acompañada por un buen ‘touch’ en situaciones cercanas al aro encontrando siempre canastas efectivas desde la transición ofensiva y su capacidad de anticipación.

Tendrá que poner cuidado y trabajar más su mano izquierda, ya que es un gran conductor de balón a mano derecha, pero que, en un nivel como el de la NBA puede pecar de predecible a la hora de jugar.

Otro aspecto interesante del juego en transición de Deni Avdija es el ‘timing’ a la hora de finalizar una transición ofensiva desde el pase. Sobre todo vía pase picado, un recurso al que acude a menudo para encontrar el espacio en la propia carrera e incluso optimizando todo el campo de juego con pases largos que encuentran siempre un destino efectivo.

Sorprende muchas veces ver cómo un jugador de seis pies que ha liderado a Maccabi en ANGT ha sabido maximizar al máximo su puesto de ejecutor, sin embargo, no ha escondido muchas de las capacidades de las que veíamos en su rol de líder. De hecho, Avdija sigue dejando destellos del jugador que le gusta ser, sobre todo en situaciones en las que aprovecha su físico y tamaño para tomar ventajas de forma rápida y ver siempre buenas opciones abriendo a la esquina o jugando el balón fuera del poste cuando atrae a sus marcas sobre él. Esa astucia queda latente cuando rompe moldes defensivos con un pase con el ‘timing’ adecuado.

En cuanto a la finalización de Avdija, tenemos que imbuir primero algunos aspectos de su juego ‘off-ball, donde Deni destaca por su gran inteligencia y buena adaptación. Pese a ser un jugador de luces cuando tiene balón, se ha mostrado efectivo y cerebral en acciones sin balón. Le gusta moverse sin balón, fundamentalmente en situaciones de corte donde es muy habilidoso. Posee un primer paso muy rápido, siempre anticipado a la marca de su par y ejecutado con mucha velocidad. Es lo que le hace ser algo más rápido e incluso versátil a la hora de realizar diferentes movimientos. Principalmente cuando se habla de cortar por línea de fondo o tras recibir un pase y moverse de manera instantánea a la zona clave del ataque para lograr puntos. Aportando más repertorio a su libreto de movimientos y como finalizador.

Su buen IQ le ha hecho crecer en movimientos de finalización que para un jugador de 6 pies no quedan infravalorados. Su juego de pies es óptimo y le hace sentirse cómodo en los cambios de ritmo, desde los que saca muchas ventajas para finalizar con éxito e incluso para jugar cerca del aro y bailar a su oponente a través de un pequeño eurostep.

Si hablamos de Avdija en ataque, es necesario recurrir a su capacidad de tiro. Avdija tiene un problema a la hora de posicionarse desde el triple. Deni cuadra bien los brazos a la hora de ejecutar, pero si podemos ponerle un interrogante a la hora de utilizar los pies en el mismo, ya que de primer modo no los separa de la forma más correcta y que por ello no puede establecer un equilibrio del todo efectivo y que causa errar más tiros.

En cambio, Avdija nos da motivos para confiar de su capacidad de tiro en algunos ambientes, sobre todo cuando el defensor es más lento, que es cuando puede aprovechar y generarse un espacio tras bote -desde el que todavía tendrá que trabajar su ejecución en ámbitos de rapidez- o mediante un stepback, como ha dejado ver en torneos inferiores, donde también se sentía cómodo acudiendo al pull-up. Una cuestión de confianza.

En estos últimos meses, Avdija se ha mostrado efectivo desde el ‘catch and shoot’ y sobre todo desde la esquina, sabiendo realizar muy bien el cuadrarse desde esa zona. Seguramente, sea uno de las virtudes que puedan hacerlo más fiable en un nivel más alto si logra mejorar en más ámbitos.

Durante todo el texto hemos hablado de que Avdija es un jugador que no tiene miedos. Esto se refleja a la hora de ver su juego en el poste, donde Deni ha demostrado ser efectivo y ambicioso. No es raro ver a Deni asumir responsabilidades y desplazándose al poste sin miedo a chocar con rivales más hábiles y fuertes. El de Beit Zeira no teme al choque. De hecho, aprovecha sus buenos movimientos en conducción para librarse de defensores mediante amagos o juego de pies. Si hablamos del juego en el poste de Avdija hay que subrayar su trabajo a la hora de girarse sobre su marca y encontrar la canasta más comoda.

Una labor que siempre me ha llamado la atención de Deni es el de la defensa, donde hay que hacer varios matices importantes. Y es que, pese a no ser un defensor al uso o en toda su definición, Deni dota de buenos conceptos que lo hacen acomodarse bien en defensa y realizar labores que han fortalecido su poder defensivo, aunque tiene tiempo para completarlo. Estamos hablando de alguien que se mantiene activo y que tiene buena predisposición. Es verdad que en muchas opciones de juego defensivo suele perder a su marca o posición. Es decir, todavía tiene que desarrollar la ocupación de espacios en defensa, aunque sepa interpretar las distancias y spacing en algunos momentos.

Del mismo modo que aún le queda un terreno de mejora en esos aspectos, podemos decir a su favor que usa muy bien su cuerpo y capacidades físicas para intentar chocar en defensa a rivales-a pesar de que con jugadores más grandes en su posición sufre más, sobre todo si estos son hábiles con balón y algo más agresivos-, el buen uso de sus brazos y la anticipación de movimientos le han ayudado a taponar en situaciones complicadas. Es habitual ver a Deni plantarse con buena posición de pies y brazos ante el ataque del rival y que no tiene problemas de cambiar de marca si se ve cómodo. No es rápido pero si inteligente, con lo que si sabe de qué modo se defiende y eso es algo interesante que le harán apuntar más alto y de manera más completa.

Lo único que queda ahora es esperar y ver cómo y dónde ‘cae’ Deni Avdija en el próximo Draft de la NBA. Una de las ediciones más extrañas seguramente por las circunstancias, pero que seguro que nos dejan grandes proyectos y nombres que tendrán mucho que decir en un plazo no muy lejano. Avdija es uno de esos nombres ante un libro de historia con muchos capítulos que escribir y que debe mantenerse intacto y lejano de comparaciones.

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