Compartir

Carlos Cabezas: “Maljkovic fue muy duro, si podías con él, podías con todo”

Contaba Felipe Reyes en el verano de 2006, en la preparación del que sería el mayor éxito de la historia del baloncesto de nuestro país, a través de una columna en el diario Marca, que Carlos Cabezas allá donde iba tenía su séquito. Siempre aparecía un grupo de amigos y fieles acompañantes de los que rodearse. Carlos es un tipo familiar, cercano y abierto al que no le cuesta causar afecto en la gente, como así profesa él hacia los demás. Y qué mejor prueba de ello es conocerle.

Un jugador que es leyenda del baloncesto patrio. Ha ganado casi todo por lo que ha competido (la Euroliga es el único título que le falta) siendo actor relevante de los mayores logros de nuestra selección nacional y de la época dorada de su añorado Unicaja de Málaga. De los grandes bases que este país puede presumir de haber traído al deporte de la canasta, Carlos es un jugador que ha triunfado siendo profeta en su tierra, no le ha importado hacer las maletas para conocer mundo, se ha enfrentado a retos más allá de su zona de confort, ha visto cómo algunos le querían enterrar… y ha resurgido de sus cenizas con muchas etapas aún por quemar y sobre todo, baloncesto que regalar. Tiene 35 años pero la ilusión que guarda es aún la de aquel chaval que echaba horas extra con su padre en la situación que se presentase. Y esto no es algo que se diga gratuitamente. Es algo que se nota en sus ojos y en cómo habla de su carrera y este bendito deporte.

Días antes de cumplir 500 partidos en ACB, después de firmar su mejor actuación de la temporada y en medio de una semana agotadora llena de compromisos como la Gala Gigantes y otras responsabilidades, Carlos saca un hueco para atender a SkyHook largo y tendido sin perder la sonrisa ni un ápice de amabilidad.

Bueno, lo primero de todo, enhorabuena por esos 500 partidos en ACB. ¿Al llegar a un número así piensas mucho en el trayecto, tus inicios…?
Muchas gracias, es muy bonito llegar a una cifra tan grande y redonda, algo de lo que sentirse orgulloso y afortunado. Y sí, se suele echar la vista para atrás, pero intentando no descentrarte del presente.

Tus inicios estuvieron muy marcados por tu padre, que sacaba tiempo de donde hiciera falta para hacer todo tipo de entrenamientos contigo, ¿verdad?
Sí, recuerdo cuando era niño que me llevaba al colegio y me ataba la mano derecha a la espalda para que botase con la izquierda, hacía juegos vendándome los ojos… era algo sacrificado en ese momento, pero luego te das cuenta de lo importante que fue y te sientes muy agradecido.

Llegas a la cantera de Unicaja y ya desde el primer día coincides con Berni Rodríguez y Germán Gabriel. Menuda generación…
Sí, yo llego allí en infantil de segundo año, desde Marbella. Me estuvo haciendo las pruebas Bernardo Rodríguez, el padre de Berni, que trabajaba en la cantera y era entrenador. Nos juntamos varios bases muy buenos allí y tuve la fortuna de entrar. Ya ese año quedamos subcampeones de España, perdiendo la final contra el Barça de Navarro, que nos metió 30 puntos el tío…

Y hablando de generaciones, la de los históricos Juniors de oro de que formaste parte, también con Berni y Germán. ¿Qué recuerdos te trae aquella selección?
Muy bonitos, fue una experiencia maravillosa. Recuerdo que había un grupo humano genial, desde el primero al último y muy bien entrenados por Charly Sainz de Aja. Además, para mí fue un torneo muy especial por aquel triple en la final contra Estados Unidos.

¿Una generación irrepetible?
Nunca se sabe, pero va a ser muy difícil. España ha seguido sacando buenos jugadores y hay jóvenes que aprietan fuerte, como Ricky Rubio o antes Sergio Rodríguez. Pero que salgan otros dos como Pau Gasol y Juan Carlos Navarro, no lo creo. Es otro nivel.

En tu club, aún jugabas con la selección española torneos de junior pero habías empezado a coger dinámica ACB.
Sí, recuerdo que cuando estaba Javier Imbroda ya subíamos algunos jugadores a ayudar en los entrenamientos, me encantaba enfrentarme a Nacho Rodríguez y Curro Ávalos y tratar de ponerles las cosas difíciles. Había una competencia enorme por subir ahí y demostrar que valías. Pienso que antes era más difícil.

¿Por qué más difícil que ahora?
Creo que antes éramos mucho más competitivos. Estábamos muy centrados en el baloncesto y en ser mejores cada día, querer aprovechar cualquier oportunidad. Yo, cuando tenía un rato libre o los días que no entrenábamos, buscaba siempre cómo entrenarme por mi cuenta. Pero como yo, los demás también. Ahora no veo esas mismas ganas por llegar arriba, los jóvenes de ahora tienen muchas distracciones y están más acomodados, prefieren pasar su tiempo libre con las redes sociales, nuevas tecnologías… por eso, quien de verdad trabaja para llegar, se encuentra un camino sin tanta competencia.

cabezas4
Foto: Alberto Escudero

Sin embargo, de aquella generación de jugadores nacidos en el 80 fuisteis varios los que llegasteis. ¿Qué recuerdos tienes de tus primeros días ACB? ¿Cómo se vivía aquello?
Bueno, es cierto que yo ya había entrenado con Javier Imbroda en el primer equipo de Unicaja, pero es Boza Maljkovic quien me da la oportunidad de debutar. Recuerdo con mucho cariño los entrenamientos junto a Nacho y Curro, el sentir que estás alcanzando tu sueño… Eso sí, fue muy duro. Maljkovic era durísimo con los jóvenes, sobre todo con Berni, Germán y conmigo. Lo mismo un día tenías la oportunidad y la aprovechabas haciendo un partidazo, que al siguiente te dejaba sin jugar. Y no veas cómo apretaba en los entrenamientos. Se hacía duro, pero en el fondo sabía que todo eso me iba a recompensar, y tenía la certeza de que si aguantaba el ritmo de Boza, me sería mucho más fácil todo lo que me viniese por delante. De hecho, a mí en Vitoria me entrenó Ivanovic y ni punto de comparación con aquello, así que imagínate

Te ibas asentando en Unicaja y al tiempo ya comenzaban tus experiencias con la selección absoluta. Eres convocado pero te quedas fuera en 2002, 2003 y 2004. Probablemente esta última la más dura, ¿verdad? En pleno relevo generacional el que parecía que iba a ser tu puesto es otorgado a Jaume Comas, que no había estado nunca antes con la selección y había sido antepenúltimo aquella temporada en ACB con Lleida…
Sin duda, aquello fue durísimo, un palo muy gordo. Me pilló un poco por sorpresa y los Juegos Olímpicos eran mi máxima ilusión, me apetecía mucho aparte de jugar mi primer torneo internacional con la selección experimentar esa convivencia con multitud de deportistas en un mismo ambiente. Pero bueno, fue la decisión de Mario Pesquera y qué le vamos a hacer, tocaba seguir adelante.

Tus primeras convocatorias con la selección coinciden con la época dorada de Unicaja. Los tres títulos de su historia (Korac en 2001, Copa en 2005 y Liga ACB en 2006), el subcampeonato de 2002 y la Final Four de 2007 fueron contigo en la plantilla y siendo partícipe importante.
Unicaja ya había tenido un gran crecimiento antes, como aquel año que casi gana la ACB en el famoso triple de Ansley. Pero sí, tuve la suerte de vivir Korac, Copa y Liga, y el sentimiento es indescriptible. Para mí, que soy de Málaga, estar jugando en el primer equipo de tu ciudad, donde tienes a tu familia y amigos, en el club en el que te formaste y quedar campeón… es increíble. La Final Four en la Euroliga de 2007 no la ganamos, pero es un éxito muy importante para el club y también lo recuerdo como algo muy bonito. Sergio Scariolo nos decía a Berni y a mí que nos tenía una envidia sana muy grande, porque él que es italiano, ha tenido éxitos en España y los ha disfrutado enormemente, pero ojalá pudiese tener ese algo especial que te da lograrlo todo en tu tierra.

Estás en el mejor momento de tu carrera y en la temporada 2006/07 surgen algunos rumores que te vinculan con la NBA, destacando el interés de Dallas Mavericks y Utah Jazz. ¿Estuviste tan cerca?
Sí, es cierto que hubo cuatro o cinco franquicias que se interesaron por mi situación. Dos de ellas fueron las que mencionas, pero la que más cerca estuvo de ficharme fue Orlando Magic. Viajaron hasta Málaga para verme, hablaron mucho con mi agente y por momentos parecía que me iba a ir, pero me lo garantizaban todo menos el contrato, y lo que no quise fue, en ese momento tan importante de mi carrera con 26 años, arriesgarme a quedarme con una mano delante y la otra detrás con la temporada ya empezada.

Son esos los años en que te afianzas en la selección española, destacando cómo no el Mundial de 2006, y la dolorosa plata del Eurobasket de 2007 con un grupo irrepetible. ¿Lo mejor de todo era el ambiente, como tanto se dice?
Teníamos un grupo humano maravilloso, muchos nos conocíamos ya de haber coincidido en las categorías inferiores de la selección española o en nuestros clubes, otros por haber estado también en otras convocatorias… y sí, lo cierto es que contábamos con ese punto extra respecto a otros equipos de ser como una familia. Estábamos siempre de bromas, confiábamos los unos en los otros, nos apoyábamos en todo… pero también éramos muy disciplinados a la hora de trabajar, sabiendo ser serios cuando tocaba y con mucha hambre y humildad por llegar lo más lejos que pudiésemos.

¿Qué tal se te daba la pocha?
Si te digo la verdad yo nunca he sido muy de jugar a las cartas, cuando los de la pocha se ponían a lo suyo yo era más de picarme a la PlayStation con Rudy.

¿Puedes aun así confirmar que Felipe es el más tramposo, como va saliendo por ahí?
El más tramposo, sin duda.

Para Pepu Hernández fuiste un fijo. Es un entrenador que siempre ha transmitido cierta aura especial. ¿Qué recuerdo guardas de él?

Sí, Pepu es una persona especial y le tengo muchísimo cariño. No me entrenó mucho, porque fueron tan solo dos veranos, pero es un entrenador magnífico que sabe relacionarse muy bien con los jugadores y, sin duda, es una persona muy particular, muy auténtica.

Tremendo lo suyo, no revelando la muerte de su padre el día antes de la final del Mundial de Japón para que no os afectase lo más mínimo.
No lo sabía nadie, lo hizo por nosotros. Hay que tener mucha fuerza interior para sobreponerse a algo así.

En 2008 te quedas otra vez sin billete para los Juegos Olímpicos, pero en 2009 vuelves para ganar el Eurobasket.
Me hubiera encantado estar en Pekín, pero perderme los Juegos esta vez no fue tan doloroso como en 2004. La competencia de bases era mayor, también se cambiaba el seleccionador… había que entenderlo y aceptarlo. En 2009 podemos ganar afortunadamente en Polonia el Eurobasket que se nos escapa en casa, una gran alegría a la vez que una liberación.

Ese fue tu último verano con la selección. ¿Qué balance harías de tu paso por ella?
Estoy muy orgulloso de ese ciclo, como no podría ser de otra manera. Siempre tendré clavada la espina de los Juegos Olímpicos, pero pasado el tiempo lo que valoras es lo bueno, que fue mucho. No tuve un rol muy importante al haber bases NBA en nuestro equipo, pero casi siempre que he ido he “tocado pelo”.

Nos encontramos ahora en 2009, el año del gran cambio en tu carrera. Parecías destinado a ser el típico jugador que pasa toda la vida en el equipo de su tierra, pero la renovación se enquista y acabas marchándote ni más ni menos que al Khimki ruso, de donde salía Garbajosa, te esperaba Scariolo y llegas junto a Raül López.
Es un momento complicado, desde luego. Uno nunca siente un deseo expreso por marcharse de su equipo ni su ciudad, pero la realidad fue que mi antiguo agente, Gorka Arrinda, y Juanma Rodríguez y Berdi Pérez, por entonces los gerentes de Unicaja, no llegan a ningún entendimiento, a pesar de que yo siempre he estado muy a gusto allí, Aíto me quería y siempre me he sentido muy querido por la afición y la gente de Málaga. Toca explorar otras opciones y antes del Khimki quien se muestra muy interesado es el Montepaschi de Siena, que me ofrece un contrato de tres años para compartir la posición de base con Terrell McIntyre. Es una oferta muy buena y la vida en Italia me atrae, pero entonces surgió el Khimki, con una oferta económica superior y la posibilidad de irme con Raül hacia allá y jugar para Scariolo otra vez, con quien había estado muy bien en Unicaja y la selección, y me decido por ellos.

Salir fuera de casa es igualmente interesante, para el enriquecimiento personal. ¿Por esa parte te podía apetecer jugar en otro sitio?
Sí, eso sí me apetecía. Como digo, no es querer salir de Málaga, pero para el desarrollo personal salir de casa y de donde estás cómodo en busca de retos, es bueno también para la persona y no sólo para el jugador.

Firmas por dos temporadas y empiezas muy bien, pero sólo estás un año. ¿Qué tal allí? ¿Qué pasó?
Empiezo a un gran nivel, sintiéndome muy fuerte físicamente y con la suerte de que los resultados acompañan, como una victoria muy buena contra el Real Madrid para abrir la Euroliga. Pero bueno, luego entro en una racha de pequeñas lesiones que quitan continuidad y confianza, y la verdad es que me vengo un poco abajo y mi nivel de juego desciende. Tienen una liga que están intentando profesionalizar, pero todavía les falta mucho para tener una estructura como otras ligas europeas. La vida en Rusia en un momento duro no acompañaba, era un poco difícil, a pesar de que el club siempre se portó de lujo conmigo, ya que teníamos hasta chófer para lo que quisiéramos a cualquier hora del día, pero echaba de menos todo esto y decidí volver a España. El club se portó muy bien conmigo, lo entendió y no me puso trabas.

Foto: Alberto Escudero
Foto: Alberto Escudero

En 2010 te acercas mucho a Baskonia pero la negociación se alarga, se complica y finalmente no firmas, ¿por qué esperas tanto para fichar por otro club y lo haces por el CAI Zaragoza, que en aquel momento tenía como objetivo la permanencia? Tenías estatus para mucho más, con todos los respetos para Zaragoza…
Yo tenía muchas ganas de jugar en Vitoria, era un reto que me apetecía, pero lamentablemente las negociaciones no terminar de ir por donde deberían. El tiempo pasa, yo quiero esperar a que salga bien, pero no lo hace y al mismo tiempo otros clubes grandes van cerrando sus plantillas. Mientras tanto, yo sigo entrenándome por mi cuenta para estar a tope físicamente.
Recuerdo que el interés del CAI lo recibo personalmente, con una llamada de Willy Villar que me pilla haciendo la compra. Me cuenta que aunque ahora mismo sus objetivos son mantener la categoría, tienen mucha ambición por seguir creciendo, y me cuenta el proyecto que tienen, diciéndome que encajo allí a la perfección, y que aunque confían mucho en Van Rossom aún está muy verde. El caso es que me hacen sentir importante y querido, y allá que voy. La afición maña es muy exigente y eso es también un desafío bonito para un jugador de baloncesto que viene de fuera, ganarse a una grada así. Muy importante es también para mí la presencia de Darren Phillip, que está en Unicaja cuando empiezo mi trayectoria.

Y se convierte en una de las mejores etapas de tu carrera.
Sin duda. Ya empieza genial, con el debut ganando al Barça en el Palau, donde jugué mi primer partido ACB. Hicimos un primer año por encima de las expectativas, me entiendo muy bien con José Luis Abós, que en paz descanse, y en el segundo personalmente juego a un gran nivel, consiguiendo una regularidad que me lleva a ser el base más valorado de la liga. Así que sí, desde luego que muy contento de mi paso por Zaragoza, donde hice muchos amigos.

Al salir de Zaragoza, nuevos coqueteos con la NBA en el verano de 2012. ¿Qué faltó esta vez para jugar allí?
Termina la temporada y me sale la posibilidad de viajar allí a hacer unos workouts con los Grizzlies y los Knicks, pero el interés no va mucho más allá de eso. Cuando estuve realmente cerca de ir fue la vez anterior, esta no. Voy sobre todo por conocer la NBA un poco por dentro y vivir esa experiencia de los entrenamientos privados.

Te revalorizas y, esta vez sí, logras fichar por el Baskonia. Pero las cosas se tuercen con Tabak…
Como ya digo, sentía un gran interés por jugar en Vitoria desde hacía tiempo. Aunque estaba muy bien en Zaragoza y el equipo seguía creciendo, quería pelear por títulos y por eso decido ir allí, ahora que esta vez se puede. Con Dusko Ivanovic muy bien, o como mínimo bien, pero Zan decide no contar conmigo.

¿Habla contigo sobre tu cambio de rol? ¿No te dice que vas a jugar menos minutos ni nada por el estilo?
Hombre, un entrenador nunca te dice que te va a dejar fuera de la rotación, pero me hubiera gustado alguna explicación, antes de ser mi entrenador fuimos compañeros en Málaga. No influye el fichaje de Omar Cook, porque antes de su llegada a mí ya me había tocado pasarme varios partidos en el banco.

La realidad es que el equipo con Tabak empieza como un tiro, ganando diecisiete partidos seguidos entre ACB y Euroliga, pero en cuanto surgen complicaciones, pierde el respeto del grupo y el equipo entra un mal bache, tocando fondo con aquel famoso incidente en el que se dice que Nocioni le rompió una multa en la cara en el vestuario después de perder en Atenas contra Olympiacos.
De aquello se ha hablado mucho y se ha exagerado todo lo que pasó, pero sí, Tabak llega un punto en que no gestiona bien el vestuario y pierde el respeto de los jugadores. A partir de ahí ya todo sale mal.

Y contigo como gran damnificado.
Sí, es fácil señalarme a mí en ese momento porque era quien más había visto reducido su tiempo de juego desde la entrada de Tabak, pero estoy tranquilo conmigo mismo y es algo que ya he dejado atrás. Es una pena, porque tenía muchas expectativas puestas en mi fichaje por Vitoria, y lo que podía haber sido una gran temporada, también a nivel colectivo, se echa a perder.

Tu salida del equipo se hace oficial en febrero, pero por el contrato que firmaste con Baskonia se te imposibilita jugar esa temporada en ACB con ningún otro equipo. ¿No te tienta salir al extranjero, como ya habías hecho antes?
En España hay algunos equipos que preguntan a mi agente por mí, sobre todo Gipuzkoa, pero por las dificultades del contrato no se hace posible firmar por nadie en ACB. Del extranjero llega el interés de algunos equipos de Turquía, pero la verdad es que no me termina de convencer. Salgo dolido de Vitoria y necesito un poco de tiempo para mí, y aprovecho para hacer algunas cosas que siendo jugador no podía, como ir a la Feria de Abril de Sevilla, la de Jaén, pasar más tiempo rodeado de mi familia y mis amigos, algún viaje…

¿Cómo entrenas mientras tanto?
Mi padre es quien lleva mis entrenamientos, y además cuento con un preparador físico personal que se encarga de cuidar un poco más mi condición física.

Sorprende nuevamente el destino que eliges para continuar tu carrera la siguiente temporada, ya que cuando saliste de Zaragoza buscabas objetivos más grandes, y ahora llegas a Fuenlabrada. ¿Qué te convenció de allí?
Después de la mala experiencia de Vitoria quería jugar en un sitio tranquilo, y Fuenlabrada lo era. Hablan mucho conmigo, me dicen que voy a jugar muchos minutos porque el otro base va a ser Dani Pérez, que como es joven va a estar para aprender, y quieren ayudarme a relanzar mi carrera. También cuenta mucho que el entrenador fuese Chus Mateo, y aunque le echan, en su lugar llega Luis Casimiro, con quien me entiendo genial en todo momento y termino la temporada a un nivel muy alto.

¿Experimentas en Fuenlabrada un cambio de jugador en ti mismo? Por primera vez en tu carrera tiras más triples que tiros de dos, con un gran porcentaje de acierto, 45%. Y te toca hacer de tutor de Dani Pérez, ¿qué tal eso?
Una barbaridad, el mejor de mi carrera, con incluso varios partidos con 5/5 en triples, y es posible que ahí empiece a cambiar un poco. Voy ya teniendo una edad, el físico no te aguanta lo mismo que diez años antes y no te sientes con las mismas piernas para penetrar, así que poco a poco te vas saliendo para fuera, y si tienes confianza en el tiro como yo en ese momento, con más motivo.
En cuanto a ejercer de veterano, muy bien. Me gusta relacionarme con los jóvenes y darles consejos, como hizo conmigo en el pasado Nacho Rodríguez, por ejemplo.

Al terminar la temporada te ofrecen renovar por otras dos campañas, pero vienes a Murcia.
Tanto la directiva como Luis Casimiro acaban muy contentos conmigo y quieren que continúe, pero bueno, UCAM Murcia llevaba un tiempo detrás de mí, ya cuando estaba aquí Óscar Quintana me habían querido fichar, me reúno con Alejandro Gómez en Madrid y me lo presenta todo muy bien. Hablo con Berni, que había estado aquí los dos años anteriores, y me dice que es un club serio que lo paga todo en su momento, que tiene mucha ambición por seguir creciendo con un proyecto interesante entre manos… Lo mismo me dice Lima, a quien ya le conocía de cuando coincidimos en Unicaja, y aquí estoy.

¿La situación que te encuentras al llegar es parecida a la que te encontraste en Zaragoza? La temporada anterior se terminó luchando por no bajar, que ha sido históricamente el objetivo principal.
Puede ser, aunque la plantilla invitaba a soñar con algo más que conformarse con mantener la categoría. En Zaragoza pensaba lo mismo y es lo que hicimos, luchar por algo más. No peleas por títulos pero es igualmente bonito pelear por los objetivos, sean cuales sean.

Y tu primera temporada en Murcia, la mejor de la historia del club.
Fue una gran alegría formar parte de ello. Nos quedamos a un paso de la Copa del Rey y de los playoffs, pero el equipo dio un salto de calidad respecto a otras temporadas y en esas estamos, en seguir creciendo.

Foto: Alberto Escudero
Foto: Alberto Escudero

De la pasada temporada a la actual no hay muchos cambios, pero dos de ellos te tocan especialmente. Uno es el entrenador (como a todos), llegando Katsikaris, que había sido base como tú de jugador, y otro tu compañero en el timón, Campazzo por Neto, que hoy es titular en la NBA. ¿Qué diferencias ves en ambos cambios?
Fotis es probablemente un entrenador con más personalidad que Ocampo, creo que tiene más carácter y te exige más, aunque Diego no cabe duda que hizo un gran trabajo aquí. En lo deportivo, a Ocampo le gustaba mucho trabajar la técnica individual, mientras que Fotis trabaja más el cinco contra cinco.
Respecto a los bases, con Neto me entendí siempre muy bien. Nos complementábamos e hicimos buenas migas, y me alegro mucho de que le vaya bien en la NBA. De eso se trata, de tener suerte, estar en el lugar adecuado en el momento adecuado, y demostrar lo que vales. Con Facu también muy bien, es joven al igual que Neto pero un jugador muy distinto, que tiene que crecer ahora en la pista lo que no pudo en el Real Madrid.

¿Le ves potencial NBA a él también?
No lo sé, es cierto que le falta altura pero todo eso lo suple con una potencia física tremenda, siendo muy intenso durante todo el partido.

Hemos llegado hasta el presente después de repasar tu carrera, en la que te has ganado una merecida fama por anotar canastas decisivas, honrando el dicho “Momento caliente, momento Cabezas”. ¿Tienes alguna favorita?
La verdad que he tenido esa habilidad de en un momento apretado anotar canastas importantes, siempre me ha gustado coger el balón cuando más quema, y en todos los equipos en los que he jugado tengo alguna. La última creo que fue con Fuenlabrada una bandeja para ganar en la cancha de Obradoiro, y la más especial, si tengo que elegir sólo una, el triple en el Mundial junior de Lisboa contra Estados Unidos, aunque también meto una significativa el año anterior en Mannheim. Aquí en Murcia creo que no tengo ninguna…

Pero se han levantado algunos partidos con tu participación, como aquel en casa contra el Real Madrid (+20 de Carlos en pista), al que se le gana después de veinte años.
Ah, es verdad. Momentos así sí que he tenido alguno. Estaba el pabellón a reventar y ganar en casa al mejor Madrid de siempre como lo hicimos fue tremendo.

Eres un jugador con 35 años y estás en la etapa final de tu carrera. Cada vez existe mayor preocupación por el “qué viene después” de los deportistas profesionales. ¿Qué vas a hacer con tu futuro?
Por lo pronto, mi carrera pienso estirarla todo el tiempo que pueda, me encanta jugar, disfruto mucho con ello y esta vida. Para el futuro…de momento la vena de entrenador no me ha salido, pero sí que me gustaría continuar vinculado al deporte. Aún no sé cómo exactamente, pero tengo claro que lo que me apetece es seguir ligado al baloncesto y ayudar a los jóvenes. Mientras tanto, tengo algún negocio que me llena de pasión, como un hotel en el centro de mi ciudad, Málaga (Alcazaba Premium Hostel).

Todos conocemos las luces que trae la vida de un deportista de tu categoría, pero, ¿cuáles son las sombras?
Probablemente el poder pasar poco tiempo con tu familia y amigos, muchas cosas que no puedes hacer o planes de los que borrarte porque tus responsabilidades no te lo permiten, tener que pensar en el futuro mientras te dedicas a tu carrera… De todas formas, no me gusta mucho pensar en eso. Considero que somos unos privilegiados, es mucha la gente que luchó por esto y pocos lo hemos logrado. Ganamos dinero haciendo lo que nos gusta, servimos de inspiración para los chavales… Creo que debemos quedarnos con eso y no quejarnos.