Javier Ortiz abre el baúl de los recuerdos de una época de nuestro baloncesto que ya no volverá, pero que quedará irremediablemente en la memoria colectiva de una generación que creció entre mitos de la canasta.

101 historias del boom del basket español. Para que digan que nuestro deporte en España no da que hablar…

Precisamente la idea del libro viene de ‘101 historias NBA’ del gran Gonzalo Vázquez. Cuando lo estaba leyendo, hace tres años, me estaba diciendo a mí mismo: ¿no tenemos un montón de historias de estas, unas divertidas y otras duras, en el baloncesto español? Mi especialidad son las décadas de los 80 y 90, cuando el baloncesto español floreció y pasó de estar en segunda fila a incluso discutirle el protagonismo al fútbol. Fue una revolución en positivo de cuyas consecuencias vivimos todavía hoy en ´dia. Se lo propuse al mismo editor que el libro de G, Juan Carlos Rentero (Ediciones JC) y le gustó la idea.

¿Se ha quedado muchas historias fuera?

Sí, claro. Hay para hacer tres o cuatro libros. Fueron años de mucha efervescencia, en la que la evolución del baloncesto era paralela a la evolución del país. Y además la información estaba menos controlada por los gabinetes de prensa y los jugadores eran más reconocibles. Además, los americanos, que protagonizan buena parte de la publicación, tenían una peor adaptación porque el mundo era menos global, lo que daba lugar a situaciones hilarantes.

Lo más importante, antes que nada. ¿Dónde y desde cuándo vamos a poder comprarlo?

Ya está en muchas librerías de cualquier provincia, en plataformas de Internet como Amazon, en grandes sitios como Fnac y Casa del Libro. Es importante recalcar que la publicación, aunque no la tengan en tu librería habitual, te la piden y a los pocos días les llega sin coste extra. Está en las bases de datos de las grandes distribuidoras, lo que resulta un gran avance para su difusión.

¿Es un libro solo apto para mayores de treinta años o a los lectores más jóvenes les van a sonar a chino la mayoría de protagonistas?

En plan comercial, me gustaría decir que es un libro para todo el mundo, pero no sé si sería muy osado. ¿Es un libro para todo el mundo ‘Yo fuí a EGB’, que fue todo un éxito? La mayoría que los que lo compramos éramos gente de una franja determinada de edad, como supongo que este, aunque entiendo que quizás haya también un aficionado joven muy ‘friki’ que pueda sumergirse en estas historias y que eso le empuje a investigar más sobre los personajes que no le suenen. De todos modos, también hay capítulos sobre la infancia y juventud de gente tan conocida actualmente como Calderón y Pau Gasol, que se desarrolló en pleno ‘boom’. Son historias sobre todo entretenidas. No tiene un tono enciclopédico.

Por cierto… ¿es una moda los libros de temática deportiva en España o es un género que viene para quedarse?

No lo sé. Es un regalo bastante útil porque es fácil acertar si sabes que a quien se lo regalas es aficionado al deporte. Mi editor, que es un tío bastante experimentado en este mundillo, dice que solo se venden libros en la Feria del Libro y en Navidad. Cada vez es más difícil llevar a la gente a una librería, aunque vemos que por ejemplo en Fnac la planta de libros sigue bastante concurrida. Leer, sobre todo en papel, siempre es un placer si el tema te interesa.

Cientos de protagonistas y muchos de ellos repartidos por todo el mundo. ¿Quién te ha costado más localizar?

No es un catálogo de personajes, de biografías, sino más bien de momentos, aunque apoyados obviamente en lo que recuerdan los personajes. Me encantó charlar con Carles Ruf, héroe por un día con el Joventut ante los Lakers. Llevaba un tiempo bastante a su rollo, con movidas del mundo de la música. Hasta tocó en el Festival de Benicassim.

Uno de los capítulos del libro está dedicado al más grande y a su noche de farra en Barcelona. ¿Tan bien se lo pasó Michael Jordan aquel día?

Dicen los jugadores que le acompañaron que tenía un ‘séquito’ realmente increíble alrededor, algo así como Michael Jackson. Estuvo educado en el garito ‘Up and down’ donde acabaron, diciendo que no podía firmar ningún autógrafo porque si no, ya no podría parar en toda la noche. Seguía casado con Juanita entonces, pero no sé cómo acabó la cosa realmente a la vista de lo que se ha publicado posteriormente en Estados Unidos…

El año de Petrovic en Madrid dejó un montón de anécdotas que se han ido transformando en leyenda con el paso de los años. ¿Hay demasiada mitología en torno al croata?

El deporte y en general la vida se alimenta de mitos. No sé quién dijo aquello de “Cuando la leyenda se convierte en hecho, imprime la leyenda”. El caso es que tanto él como Fernando Martín son un poco los James Dean de aquella época: muertos en plenitud. Sobre Drazen he podido hablar con los juniors que entrenaban con él fuera de hora en el pabellón de la Ciudad Deportiva y confirman bastante lo que se ha dicho siempre.

Siendo como eres de Extremadura, imaginamos que no faltará un episodio sobre aquel mítico Cáceres noventero de Paraíso…

Desde luego. He intentado que el libro no me quedase demasiado extremeño, porque está dirigido a un público general, de Logroño, de Ferrol, de Jaén, de Badalona. Pero es cierto que después de tanto tiempo trabajando aquí, las historias que mejor me sé son las más cercanas. Hay al menos seis de acento extremeño: la infancia de Calderón, qué fue del niño sobre el que saltó David Russell en el concurso de mates, la agresión que sufrió Jiri Okac por un policía nacional en pleno partido en Badajoz… Hay un episodio específico sobre Cáceres, pero también lo hay sobre otras ‘franquicias perdidas’ de ACB como Granollers, Lliria, Huesca, Villalba, Gijón… Hay doce de ese ‘subgénero’ con el que quería homenajear a las ciudades que una vez tocaron la élite con máxima ilusión y muy probablemente nunca vuelvan a tenerla.

El baloncesto moderno y el profesionalismo imperante parece que nos está arrebatando esa capacidad de crear mitos. ¿Crees que se podrá escribir otro libro como éste dentro de treinta años?

Me temo que no, en parte porque como ya dije, la información está más controlada. El periodismo es ahora menos silvestre, y es una pena. Al contrario de lo que suele decir, la Liga Endesa está muy bien, pero no puede evitar los problemas que tiene y que antes, en la época que narra el libro, no había: la falta de continuidad en las plantillas que impide la identificación, la presencia abrumadora de extranjeros que van y vienen, la mayor competencia de otros espectáculos, el hecho de que los mejores se vayan a la NBA inevitablemente… Nadie recordará al décimo hombre del CAI Zaragoza dentro de 30 años. Y sin embargo ahora todos los de mi época sabemos quién es Raúl Capablo y le ponemos cara.

Javier Ortiz

Foto: Francis Villegas