“Sabía que iba a ser mi peor crítico desde el momento que lo conocí. Daba igual que fuese en medio de un partido, con cincuenta cámaras delante y millones de personas observando. Si te tenía que corregir, lo hacía. Y le daban igual las formas”

Así resumía Scottie Pippen su relación con Tex Winter durante la ceremonia de inclusión del técnico nacido Wellington- Texas- en el Hall of Fame 2011.

Winter pasará a la historia de la NBA y del baloncesto como el inventor del triple poste, sin duda el principal legado de una gigantesca carrera de sesenta años con experiencias tan dispares como la liga de Puerto Rico, en la que entrenó a los Leones de Ponce… en los lejanos cincuenta.

Pero no vamos a hablar del archiconocido triángulo. Y eso que esconde cientos de historias en cada uno de sus vertices, como las complicaciones para encajar a ciertos jugadores ilustres en él -O`Neal lo pasó realmente mal para interpretarlo, como confesó años después- o como Winter se lo “vendió” a Jackson a finales de los 80, cuando, recién llegado el Maestro Zen al banquillo de Illinos,  depositó el poco crédito que tenía en un sistema que, de primeras,  iba a restar protagonismo ofensivo nada menos que a Michael Jordan.

“Muchas veces, durante los entrenamientos, Phil era corregido por Tex. No me malinterpretes, Phil es un gran entrenador y un gran alumno del triángulo, pero Winter era abrumador, un perfeccionista. Y era feliz así, sabía que había llegado su verdadera oportunidad.” – Scottie Pippen

Esa meticulosidad, ese perfeccionamiento casi enfermizo de Tex Winter, era su principal rasgo, un rasgo que evidentemente tenía un gran factor positivo, pero que en ocasiones se volvía contra el mismo y sus intereses.

Tex Winter en Kansas State

Tex Winter en Kansas State (Foto: NCAA)

Cuando se juntan dos genios del baloncesto

Durante la primera temporada de Jackson como primer entrenador en los Bulls – es conveniente recordar que Jackson venía de entrenar en la extinta CBA como mayor experiencia en EEUU-  Phil tuvo un enfrentamiento verbal con Winter. En un despacho del viejo Chicago Stadium, Jackson cuestionaba el momento de poner en marcha el triángulo. El asistente, que llevaba en los Bulls desde el 85 siendo casi invisible, no transigía un ápice en su filosofía de juego, y Jackson se temía -tal y como sucedió- que no podría ponerlo en marcha, al menos de forma completa, hasta su segunda temporada.

Los intentos del Zen para rebajar las exigencias de Winter caían una y otra vez en saco roto, y el enorme montón de apuntes con el que Winter se había presentando a la pretemporada no hacía más que crecer. El resto de la historia es bien conocida, y del tira y afloja resultaron dos dinastías y once anillos.

Sin embargo, esa lucha por la perfección puso peligro en más de una ocasión el éxito final. A la obstinada cabezonería de la que hablábamos antes, hay que sumar los choques con las estrellas del equipo, que en ocasiones llevaron mal la excesiva sinceridad de Winter. Uno con los que más difícil lo tuvo fue con Jordan, al que le llegó a decir que “no sabes hacer un pase de pecho”, amén de recriminarle en muchas ocasiones el individualismo del 23, que casaba tan poco en un triángulo tan democrático.

Tampoco lo tuvo fácil John Paxson – que llegó junto a Winter a los Bulls- y que sufrió más de un perdigón en su cara del asistente tejano  durante los tiempos muertos. “No tenía pelos en la lengua. A veces en el calor del momento, cuando Tex te dice algo, nos podía cabrear. Y pasaba a menudo. Pero al final del día, todo el mundo siempre sabía las intenciones de Tex eran las mejores para el interés del equipo. Eso es lo que todos entendimos durante aquellos años. Y no nos fue nada mal“.