Rumeal Robinson

El caso de Rumeal Robinson es el del típico jugador que lo ha sido todo en la NCAA, y llega a la liga profesional, y por unos motivos u otros, nunca termina de adaptarse al nuevo medio y no rinde como de el se esperaba.
Carreras como la de Harvey Grant o Kerry Kittles en el pasado, y quien sabe si la de Adam Morrison o J.J. Redick en un futuro cercano, gente que sin ser paquetes no vuelven a tener esa aureola que tenian en el college, y que se quedan en jugadores mediocres.

Así pues, tenemos a nuestro base, alma mater de una universidad, la de Michigan, que ha conseguido ese año el titulo al imponerse a Seton Hall 80-79 en un partido mítico, con prorroga incluida.
Tras esa final mágica, los de Michigan meten a ¡tres jugadores! suyos entre los 16 de la primera ronda, nada menos. (Robinson, Ferry Mills y Loy Vaught).

De todos modos, Rumeal no lo tiene nada claro. Ese año hay una supuesta buena generación de bases, con Gary Payton al frente, y los rumores sobre su nula capacidad defensiva, en una época en la que los Pistons la empezaban a poner seriamente de moda, hacía que ni siendo el líder de la universidad mas prestigiosa del momento, tuviese garantizado un buen pick.

Finalmente, y para alivio de Rumeal, son los Atlanta Hawks los que pronuncian su nombre con el número diez.

Los Hawks buscaban con esta elección alargar la carrera de Doc Rivers, que había tenido serios problemas la temporada anterior y se había perdido bastantes partidos por diversas lesiones . Sin embargo, las cosas no marcharon bien para el novato.

Bob Weiss no confía nunca en el joven base, y lo marginó a un papel poco menos que de agita toallas. Rivers, por su parte, completó una temporada magnifica, quizá su última gran campaña a buen nivel, liderando a los de Georgia, que plantaron batalla a los todopoderosos Bad Boys en primera ronda de los Playoffs, batalla que se resolvió con un apretado 3-2, barriendo los Pistons en el último partido con un Thomas humillando a Rivers. En esas series el papel de Robinson se redujo a los minutos de la basura.

Tras la primera frustración de ese año, Robinson trabajó durante ese verano su sobre todo su físico, sin tan siquiera imaginar que al final de las vacaciones tendría la agradable sorpresa de la marcha de Rivers a los Clippers. Había llegado su momento.

Sin duda Robinson comenzó aprovechando la oportunidad, encadenando grandes partidos, con otros mas flojos, aunque sufriendo bastante con la defensa, su via crucis particular en su carrera. Por cierto que esa fue la temporada de la vuelta de Volkov a los de Atlanta, esto lo digo porque mola que un ruso jugase en ese equipo, y con Weiss de entrenador.

Pero tras esa esperanzadora campaña, en la que el equipo no entra en la post temporada, es traspasado a los Nets. El motivo al parecer, la eterna manía hacia nuestro héroe del mister, y la llegada de Mookie Blaylock, un jugador que se ajustaba mas al juego que se pretendía hacer allí, enfocado en la producción de Willis (si, ese de Dallas)

Tras este palo, Robinson va gradualmente perdiendo peso en la NBA, si es que alguna vez lo tuvo, haciendo de temporero en Suns y de unos Lakers en plena travesía por el desierto. Al final, nos lo encontramos en 2001 jugando con el KK Zadar, seguro que echando de menos aquellos días en el que las mocitas del campus de Michigan se lo rifaban.