Repasamos la carrera de  uno de los mejores extranjeros que han pasado por nuestro baloncesto.

Wolodymir Szczerbiak nació el día 21 de agosto de 1949 en Hamburgo, en aquel momento perteneciente a la Alemania Occidental, en un campo de refugiados de la Segunda Guerra Mundial. La familia Szczerbiak era de origen ucraniano, y se encontraba en una muy difícil situación, en medio de una nación que estaba completamente devastada por la cruenta guerra que había vivido y con una gran agitación social, política y económica.

Ante las malas perspectivas que se le presentaban (unas muy duras condiciones en Alemania o un regreso a la Ucrania soviética), el padre buscó una mejor alternativa, emigrando a los Estados Unidos de Norteamérica, concretamente a Pittsburgh, Pennsylvania, a través de la mediación de una parroquia católica ucraniana.

Así, el joven Walter (rebautizado con ese nombre en USA) encontró un lugar mejor donde crecer junto a su familia. En un seminario en Stanford, Connecticut (ya que en ese momento tenía una profunda vocación religiosa) conoció, por fortuna para el baloncesto, los deportes, y en particular uno, por el que se decantaría enseguida: el de la canasta. Y es que el joven extranjero destacó enseguida, gracias a su altura (1,97 metros) y, sobre todo, a unas condiciones atléticas increíbles, comenzando su carrera como pívot en la Escuela San Casimiro, donde era el jugador referencia del equipo.

Tras el High School, Szczerbiak dudó entre dos universidades, Pennsylvania y George Washington, escogiendo finalmente la última, que le ofrecía unas mejores condiciones. Así pues, arranca en 1967 su ciclo universitario, completando en los cuatro años su formación y formando parte de los Colonials, en los que muestra una gran progresión, convirtiéndose en su año Senior (1971) en el máximo anotador del equipo (22.8 puntos por partido) y llamando la atención del baloncesto profesional.

Así pues, tras finalizar su periplo universitario, Walter Szczerbiak fue elegido en la 4ª Ronda del Draft de la NBA del año 1971 por los Phoenix Suns (Nº 65), siéndolo también en el de la ABA, en 2ª Ronda por los Dallas Chaparrals (Nº 28).

En aquel Draft de la NBA aparecerían jugadores como Austin Carr (Nº 1), Sidney Wicks (Nº 2), Fred Brown (Nº 6), Curtis Rowe (Nº 11), Spencer Haywood (Nº 30) o algunos de los mayores “robos” de la historia del Draft de la NBA, como Randy Smith (Nº 104) y, sobre todo, Artis Gilmore (Nº 117).

Foto Homenaje de la Universidad George Washington a Szczerbiak

Walter no se decidiría por la NBA, llegando a la Liga del balón tricolor, la ABA, donde debutaría el día 15 de octubre de 1971, en las filas de los Pittsburgh Condors, donde promediaría 6.3 puntos y 2.8 rebotes en 11.3 minutos por partido en la Temporada 1971-1972, fichando al año siguiente por los Wilkes Barre Barons de la Eastern League, donde sus actuaciones (segundo en anotación y porcentaje de toda la liga, además del título de Campeón) llamaron la atención de Víctor de la Serna, corresponsal en Nueva York para el diario Informaciones, quien lo recomendó al Real Madrid, que se encontraba buscando un sucesor para toda una institución como Emiliano Rodríguez.

Antes de irnos a su llegada a España, hay que hablar de una de las grandes (posiblemente la mayor) influencias en el baloncesto de Szczerbiak, que no es otro que los Playgrounds, que precisamente no escaseaban en la zona de Pittsburgh y Nueva York. Walter formó parte del equipo City College of New York, entrenado por Peter Vecsey, llegando incluso a ganar el Torneo del Rucker Park del año 1973, con el propio Szczerbiak como máximo anotador de la competición (33 puntos por partido) por delante de un tal Julius Erving (sí, hablamos del mismísimo Doctor J), que promedió 31.

Ahora sí, volvemos tras el inciso a la llegada del Real Madrid a la vida de Walter. Hay unas intensas negociaciones, que llevó personalmente Pedro Ferrándiz, autorizado por Raimundo Saporta para poner toda la carne en el asador y retener a aquel prodigio. Tras las mismas, Szczerbiak firmaba un contrato de cinco años garantizados, con una condición: plena libertad para rescindir el contrato en cualquier momento si recibía la llamada de la NBA.

Así pues, aterriza en España en el año 1973. Su primer partido sería ante el FC Barcelona, y Szczerbiak empezó con algo más que buen pie, anotando la friolera de 47 puntos para destrozar a los culés, ganando el Real Madrid por sesenta puntos de diferencia (125-65). Entró a lo grande, directamente. Día tras día, las exhibiciones de Szczerbiak se hacen más que habituales, convirtiéndose en uno de los mayores cañoneros del viejo continente.

El jugador deseaba regresar a los Estados Unidos, pero finalmente no encontraría su sitio en la NBA (un gran ojo el de los responsables de aquella época, sin duda), quedándose en el Real Madrid siete Temporadas (1973-1980), aunque en las tres últimas sólo disputaría la Copa de Europa, ya que Lolo Sainz se decantó por Coughran en ese momento (1977-1980). Aun así, Szczerbiak fue elegido MVP de la Final en 1978 en la victoria de los blancos ante el Pallacanestro Varese (75–67) en Múnich, con 25 puntos de nuestro protagonista.

En el equipo madrileño conseguiría grandes éxitos al lado de otros grandes jugadores, como Wayne Brabender, Clifford Luyk, Rafael Rullán, Ramos o Carmelo Cabrera, entre otros. En total, Walter ganaría en el Real Madrid cuatro Ligas (1974, 1975, 1976 y 1977) y tres Copas de Europa (1974, 1978 y 1980), además de una Copa (1977) y tres Intercontinentales (1976, 1977 y 1978). Casi nada…

Y llegamos a una de las gestas (entre tantísimas) por las que siempre será recordado Walter Szczerbiak.

Nos trasladamos al día 8 de febrero del año 1976, donde se enfrentaban en la Ciudad Deportiva el Real Madrid frente al Breogán de Lugo. El equipo blanco aplastaría a los gallegos por 92 puntos de diferencia (140-48), con nuestro protagonista entrando en la historia de la Liga al anotar 65 puntos, batiendo el récord anotador de nuestra competición, algo que no ha sido superado. Además lo hizo con unos números escalofriantes, 25 de 27 en tiros de campo (la mayor parte desde la zona exterior, en un momento en el que no existían los triples) y 15 de 17 desde la línea de personal. Impresionante.

Según contaba el propio Szczerbiak, ese partido lo disputó más que motivado, ya que había sido criticado en un diario deportivo una semana antes. No era complicado para Walter responder, y lo hacía siempre anotando, lo que haría fundamentalmente en el Real Madrid. De hecho, en las cuatro temporadas que disputó la Liga, el promedio de Walter sería brutal, con 30.3 puntos por partido. Unos números fuera del alcance de casi todos.

Walter Szczerbiak, rodeado de Grandes del Real Madrid

Al finalizar la campaña 1979-1980, Walter dejaba el Real Madrid, al no serle renovado su contrato, una noticia inesperada para el jugador, que se había ganado seguir en el club blanco. Tras siete años repletos de éxitos, el alero hacía las maletas y ponía rumbo a Italia, desembarcando en el Udine de la A-2, que le ofreció dos años de contrato. En el país transalpino, Szczerbiak siguió haciendo lo que mejor hacía, que no era otra cosa que anotar (24.3 puntos por partido).

El problema llegaba en su segundo año en el equipo transalpino, ya que sufriría una extraña lesión (rotura de un capilar interno en el escroto). Tras varias operaciones y un año en blanco en los Estados Unidos, parecía el final del camino, pero el destino le guardaba una bala para su pistola de cañonero…

Apareció un viejo amigo, Carmelo Cabrera, quien le propuso una última aventura.

Walter Szczerbiak, en el Cafisa Canarias (1983-1984)

El base quería juntar a varios ex compañeros del Real Madrid en el Cafisa Canarias, en un proyecto interesante, y Walter aceptó la propuesta. Así, fichaba en 1983 por un equipo en el que estuvieron juntos de nuevo cuatro veteranos de primerísimo nivel: Carmelo Cabrera, Luis Mari Prada, Randy Meister y Walter Szczerbiak. Sólo fallaría uno, Wayne Brabender, quien prefirió finalmente seguir en Madrid, por lo que se decantó por jugar en el Cajamadrid.

Aquella sería una bonita experiencia, que permitió a Szczerbiak disputar la primera Liga bajo la denominación ACB y finalizar en España su carrera deportiva, donde los canarios contaron con la siempre positiva aportación de Walter (23.7 puntos, 7.3 rebotes por partido). Y es que el alero nunca defraudaba.

Tras ese año, Walter se retiraba del baloncesto en el año 1984. Finalizaba la carrera de uno de los más prolíficos anotadores que han pasado por nuestra Competición y por Europa. Poco después, se convertiría con todos los honores en el embajador de la Liga ACB en la NBA, cargo que sigue desempeñando.

Como anécdota, su hijo Wally fue jugador durante diez años en la NBA, siendo un buen tirador como su padre, llegando incluso a ser All-Star, pero el verdadero Talento no lo pudo (o no quiso más bien) disfrutar la NBA.

Y ese era el de Walter Szczerbiak, un hombre nacido para anotar…

Walter Szczerbiak con su hijo “Wally”, quien llegaría a la NBA