El CB Girona, o CB Sant Josep Girona era uno de los clubes más representativos del baloncesto catalán y español. Fundado en 1962, jugó sus partidos desde 1993 en Fontajau (Pabellón Municipal Girona-Fontajau, con capacidad para 5.500 espectadores).

Es el cuarto equipo catalán con más temporadas (19) en la máxima categoría del baloncesto español, tras Joventut (59), Barça (56) y Manresa (42). El club accedió a la ACB en 1987 cuando decidió hacerse una ampliación de equipos (de 18 a 24 equipos).

En su primera temporada (la 1989-90, como Valvi Girona) quedaron en vigésimotercera posición, pero eludieron el descenso ya que compraron la plaza sobrante tras la fusión entre Granollers y Grupo IFA Español. Las 9 temporadas siguientes (hasta la 1998-99) el club gironés no pasó de la 10ª plaza, flirteando en varias ocasiones con el descenso, pero sin llegar a producirse deportivamente.

Darryl Middleton con la elástica del Valvi Girona

Darryl Middleton con la elástica del Valvi Girona

La temporada 1999-2000 supuso un punto de inflexión en la historia del Girona, jugando Copa Korac tras haber quedado en octava posición (además de en cuartos de final de play-offs) el curso anterior. El renombrado Casademont Girona, con jugadores como el actual entrenador del Real Madrid, Pablo Laso, como director de juego, o los americanos Darryl Middleton y Larry Stewart (entre muchos otros) alcanzó las semifinales de la Copa Korac, dejando por el camino a 3 equipos italianos: Limitex Imola (Treintaidosavos de final), Rimini (Dieciseisavos) y Virtus Roma (Octavos). Fueron eliminados por el a la postre campeón, el Limoges francés.

Tras un noveno puesto en ACB y otra aparición en la Korac (temporada 2000-01), llegaron cuatro temporadas de sequía y ostracismo. El CB Girona se veía sumido en la parte media-baja de la tabla hasta que un nuevo inversor les aupó a la cima del baloncesto ACB, aunque fuese por el efímero lapso de tres temporadas.

Nuevos inversores llegaron a Fontajau. La empresa inmobiliaria catalana Akasvayu, dirigida por Josep Amat (convertido en el momento en máximo accionista y máximo dirigente del club) aterrizaba en el club para llevar a cabo un proyecto de gran envergadura capaz de igualar al Girona con las grandes potencias europeas y ACB. El momento lo permitía, ya que la crisis económica y la burbuja inmobiliaria todavía estaban por llegar, pero en 2005 la viabilidad del proceso era plena y el proyecto Akasvayu Girona comenzaba a tomar forma.

STAFF, JUGADORES, DINERO Y POCA PACIENCIA.
En la primera temporada del nuevo Girona continuaron confiando en Edu Torres, que había entrenado al equipo las dos campañas anteriores. El director deportivo fue Jordi Puig, hombre de la casa, que había disputado 4 temporadas con el equipo en ACB y formó parte de aquel Casademont que llegó a las semifinales de la Korac.

Con Puig y Torres, se realizaron tres renovaciones en la plantilla: el pívot americano Kevin Thompson (2’08, con carrera profesional en Italia y Turquía), el alero británico/americano Terrell Myers, gran conocido de la afición gerundense y el pívot nacional Toni Espinosa. Partiendo de esa base, la plantilla sufrió una transformación.

El primer fichaje fue Germán Gabriel, por aquel entonces pívot de Lagun Aro Bilbao, habiendo promediado casi 14 puntos y 5’5 rebotes por partido. A Gabriel le seguirían Dainius Salenga, procedente del Zalgiris, y el base Arriel McDonald, que venía del Dynamo Moscú tras dominar en el ámbito europeo con Maccabi Tel-Aviv y Panathinaikos.
Mientras se hacían estas incorporaciones, se rumorearon multitud de nombres que podrían recalar en el Akasvayu, sobre todo nacionales (Navarro, Carlos Jiménez…), pero también extranjeros (Kornel David, Fabricio Oberto, Matjaz Smodis…). Incluso el propio presidente Josep Amat insinuaba tras el cuarto fichaje (el pívot Roberto Dueñas, por aquel entonces descarte del FC Barcelona de Dusko Ivanovic) que “podría haber algún otro Ronaldinho en el Akasvayu”, haciendo mención al astro brasileño que por aquel entonces jugaba en el FC Barcelona.

Y Amat tenía razón. Tras ser elegido número 11 en el Draft 2005, Fran Vázquez se debatía entre dar el salto a la gran liga (de la mano de Orlando) o continuar en Europa tras una gran temporada con sólo 22 años. El Akasvayu Girona se sobrepuso a las ofertas de Madrid, Barcelona o Unicaja haciendo a Vázquez el jugador mejor pagado de la ACB en aquel momento (8 millones a razón de 4 años; 2 millones por temporada).

Estos nuevos fichajes, junto con otros también de gran envergadura, como Raúl López (que venía de Utah y eligió Girona en vez de irse a Memphis) o el alero americano Tamar Slay (NBA con los Bobcats), hicieron que la masa social del club creciese y cientos de aficionados se hiciesen socios en cuestión de días. Por otro lado, también se trajeron jugadores prometedores que terminarían por hacerse un hueco en la élite baloncestística, como los interiores Marko Banic (procedente del Zadar croata y cedido después a Bilbao) y Rafael Hettsheimeir (pívot brasileño que sería cedido al CB Vic de LEB-2).

La primera jornada fue una declaración de intenciones: victoria 78-74 ante el Real Madrid, por aquel entonces entrenado por Maljkovic y liderado en la cancha por Louis “Sweet Lou” Bullock. Sin embargo, en la segunda comprobarían que la Liga ACB es algo más que poner dinero en un club de baloncesto. Con 18 puntos de Scola y 24 de Kornel David, el TAU Cerámica ganaría 90-68 al Akasvayu. Los siguientes 7 partidos se saldaron con victoria para los gerundenses, siendo líderes junto al Barça con un récord de 8-1.
2 victorias en los 8 siguientes partidos hicieron que el Girona acabase la primera vuelta 10-7, en séptimo lugar, a dos victorias del liderato (compartido entre Barça, TAU y Unicaja). La segunda vuelta transcurriría de igual modo, con un inicio repleto de victorias pero un final decepcionante, acabando séptimos en liga regular con un récord de 18 victorias y 16 derrotas, siendo eliminados en cuartos de final de Play-offs.

El Girona consigue su mejor posición ACB de siempre, pero para la directiva es insuficiente teniendo en cuenta el desembolso económico realizado. Deciden reformar el staff al completo. Antonio Maceiras es designado director deportivo (director de la sección de baloncesto del Barça entre 1996 y 2005). Maceiras es elegido para designar un nuevo entrenador, y decide contratar a Svetislav Pesic. El Akasvayu consigue reunir a los artífices (en los despachos y en la cancha) del triplete que da al Barcelona su primera Euroliga tres temporadas atrás.

La plantilla sufre un desmantelamiento: Myers y Thompson fichan en Murcia, Dueñas es descartado, Toni Espinosa se retira, Kammerichs se va al Bruesa y Samo Udrih al CB Granada. Pero todavía quedaban las bajas más sensibles; Raúl López y Fran Vázquez, que abandonan el Akasvayu dirección Madrid y Barcelona respectivamente.
El Girona también pesca en Barcelona. Adquieren a Gregor Fucka, interior italo-esloveno con mucho talento que ya había estado bajo las órdenes de Pesic, además de al americano Marvis “Bootsy” Thornton y a un joven Víctor Sada. A estas tres incorporaciones se le suma la cesión del pívot español Marc Gasol, quien no entraba en los planes de Dusko Ivanovic, entrenador culé en aquel momento.

Continuaron de la temporada anterior Germán Gabriel, Arriel McDonald y Dainius Salenga. Exteriores como el americano Kyle Hill (que llegó tras una lesión del recién fichado Thornton), los balcánicos Marko Keselj, Branko Jorovic y Marko Marinovic y el nacional Fernando San Emeterio completaban la rotación junto a pívots veteranos como Dalibor Bagaric y Darryl Middleton.

Arriel McDonald (MVP de aquella Eurocopa) junto a Middleton, levantando el trofeo

7 victorias en los 10 primeros partidos hacían vislumbrar una buena temporada. Además el Akasvayu jugaba la Eurocopa de la FIBA (Su primera aparición europea desde la temporada 00-01) y simplemente vapuleó a los equipos a los que se enfrentó en las dos primeras fases, con un balance de 12-0 en total. Marzo y abril se le antojaron duros al equipo catalán, que intercambiaba ciertas derrotas en liga ante rivales directos con victorias en Europa.
El Akasvayu se aferró a Europa esa temporada. En los cuartos de final del torneo, disputados contra el Panionios griego, perdieron el único partido que perderían en aquella competición. Tras ganar el partido de vuelta, sometieron a los helenos por 83 a 49 en el partido de desempate. La Final Four (Akasvayu-Estudiantes-Azovmash-Bolonia) tendría lugar en Girona, siendo la primera semifinal un duelo nacional, en la que el Akasvayu fulminó al Estu por 31 puntos (89-58). Esperaba el Azovmash en la final. El equipo ucraniano contaba con una gran dupla de bases: el griego Panagiotis Liadelis y el americano Khalid El-Amin. En ese equipo jugaba también Serhiy Lishchuk, un jugador muy querido por la afición “taronja” a día de hoy.
En un partido disputadísimo, Arriel McDonald lideró al Akasvayu hacia la victoria (79-72) con 25 puntos, 15 de ellos desde más allá del 6’25. El americano fue nombrado MVP de la Final Four y el CB Girona ganó el que sería su primer título.

Finalmente acaban quintos en liga regular (21 victorias, 13 derrotas) y como la temporada anterior, son eliminados en primera ronda de play-offs (1-3, contra el Barça). Aquella liga fue la ganada por el Real Madrid de Joan Plaza. Arriel McDonald, Fucka, Salenga y Gasol fueron los jugadores que más aportaron a los intereses del equipo gironés en aquel curso.
El balance, con un título continental y un quinto puesto en Liga, fue el mejor en la historia de este club. Sin embargo, tras divergencias con el staff administrativo, Svetislav Pesic abandona Girona tras sólo una temporada a cargo del equipo. Pedro Martínez es el elegido para reemplazarle. La temporada 2007/2008 daba comienzo con el tercer entrenador en tres años.

Middleton, San Emeterio, Sada, McDonald y Gasol continuaron. Fucka fichó en Roma y Salenga regresó a Kaunas. Los balcánicos del equipo también (Bagaric, Keselj y Marinovic) abandonaron Girona esa temporada.
Deciden fichar a Predrag Drobnjak y Jackson Vroman, interiores con pasado NBA que conforman la rotación interior del equipo junto al serbio Ivan Radenovic, Marc Gasol y Darryl Middleton. Completaron la parte exterior el serbio Branko Cvetkovic, el escolta catalán Román Montáñez y el veterano alero americano Jarod Stevenson.

La temporada empezaba compaginando también los compromisos ligueros con la competición europea (Copa ULEB), en la que los 4 equipos españoles (Gran Canaria, Joventut, Girona, Valencia) se mostraron intratables en la primera fase acabando los 4 como líderes de sus respectivos grupos.

Marc Gasol dominó en la ACB en aquel curso 2006/07

Marc Gasol dominó en la ACB en aquel curso 2006/07

Aquel curso ACB tuvo un protagonista fundamental: Marc Gasol. En 11 de las 34 jornadas fue elegido MVP,batiendo el récord previamente logrado por Arvydas Sabonis en el Real Madrid. Sus estadísticas fueron de 16’1 puntos, 8’3 rebotes y 2’2 asistencias por partido, promediando 27’8 de valoración en 33’4 minutos de juego. Los secundarios de lujo que rodeaban a Gasol (McDonald, Radenovic, Sada, San Emeterio…) convirtieron al Akasvayu en una seria amenaza y un equipo a tener en cuenta. Llegarían a la final de la Copa ULEB (derrotando al Dynamo Moscú de su exentrenador Pesic), en la que perderían por 25 puntos ante el DKV Joventut (79-54) con Rudy Fernández como MVP. Por tercera vez consecutiva saldrían eliminados en cuartos de final de liga, también con el Joventut como verdugo.

La temporada acabó en mayo. Por aquel entonces, la inversión realizada ascendía a millones de euros. Y el déficit que arrastraban también era enorme (6’5 millones + 2’5 adeudados a instituciones públicas). El negocio del ladrillo comenzaba a estar en situación crítica y el flujo económico que proporcionaba Akasvayu dejó de llegar.
Ante la imposibilidad de conseguir crédito, el club entra en concurso de acreedores y decide no salir en ACB ni en Europa. Tras cuatro temporadas en ligas LEB, el equipo como tal disputó su última temporada (2012-13) en Liga EBA, lo que precedió a su total desaparición.

El período del Akasvayu (2005-2008) fue simplemente genial en términos históricos por el hecho de que un equipo que siempre pasó inadvertido se convirtió de la noche a la mañana en un equipo a temer en España y en Europa, luchando y llevándose a buenos jugadores. Sin embargo, también fue una muestra del despilfarro y la mala gestión baloncestística y económica.