2157889318001_4147481087001_jahlil

La clase de 2015 es muy variada e incluye diversos tipos de jugadores y de estilos. La irrupción de los europeos (Porzingis, Hezonja…) va unida a talentos como Winslow, Mudiay, McConnell, Cauley-Stein, Myles Turner, D’Angelo Russell… La lista es larguísima. Por otro lado, está la mayor distinción individual otorgada a los rookies: el premio al Rookie del Año.

Podría parecer una elección complicada, pero si la temporada prosigue a estos niveles, será cosa de dos: JahlilOkafor (Sixers) y Karl-Anthony Towns (Minnesota).

Con 2’11 (Okafor) y 2’13 (Towns) nuevas montañas han aparecido en la sierra NBA. Ambos han supuesto un soplo de aire fresco con respecto a los pívots que ya se encontraban en la liga. Además, el impacto tanto del americano como del dominicano ha sido inmediato, cargando con el peso de sus respectivos equipos desde el primer partido.

En mi opinión, un factor desequilibrante para la elección al Rookie del Año sea el récord victorias-derrotas de ambos equipos. A cierre de edición, Philadelphia ha perdido los 8 compromisos que ha jugado, mientras que Minnesota luce un sorprendete récord de 4-3 ahora mismo.

Es vox populi que una de las pocas notas positivas de los Sixers hasta el momento ha sido la irrupción de Okafor. Se espera mucho de la pareja que pueda hacer con Nerlens Noel, sobre todo de vistas al futuro. En el futuro es donde parece que llevan viviendo los Sixers mucho tiempo, haciendo campañas desastrosas sin remedio alguno. Curioso es el hecho de que para el Draft 2016 tienen 4 picks de primera ronda, y desde 2016 hasta 2021, contarán con hasta 10 picks de primera ronda y 12 de segunda ronda.

Tal cantidad es, sin duda, una barbaridad de elecciones y de posibilidades. Bien empleadas, en buenos traspasos o seleccionando jugadores de calidad, pueden devolver a Philadelphia a la gloria que tuvo hace casi 15 años de manos del gran Allen Iverson.

No obstante, eso es el futuro de la franquicia. El presente de la misma viste el número 8 y está haciendo unos números dignos de All-Star, liderando ampliamente a los rookies en la clasificación de partidos de 20 o más puntos (Okafor ha hecho 5, ningún otro rookie ha pasado de 1) de este curso.

Okafor promedia 20.6 puntos por partido, siendo el tercer interior NBA en dicha clasificación. Salvo en el tercer partido (contra Cleveland) donde jugó 27 minutos, no ha bajado de los 30 en ninguno de los otros. Eso es un claro indicativo de que le necesitan y él responde con creces a las expectativas.

En cuanto a su estilo de juego, mantiene las claves de su éxito a nivel de High School y de su año en Duke. Un juego de pies excelente, con movimientos de pívot veterano y mucha rapidez. Además, se le ha visto más fino y “ligero” que en su etapa con los Blue Devils, donde fue campeón NCAA este pasado curso 2014/15. Los Sixers necesitan impregnarse de esa naturaleza ganadora que caracteriza a Okafor, campeón estatal (Chicago) y campeón universitario, además de campeón mundial sub-17 con la selección norteamericana y ganador de cualquier galardón individual imaginable para un jugador recién salido de college.

El número 1 del draft, el 32 de los Wolves, Karl-Anthony Towns, está ahí para superarle. Y se lo está poniendo muy difícil a propios y desconocidos. Uno de los 6 jugadores NBA a día de hoy que promedia un doble-doble en puntos y rebotes. Towns, dominicano, responde a un perfil de pívot más moderno que Okafor, muy a la vieja usanza. Completo en muchas facetas, como el tiro de 5/6 metros o la penetración desde la parte alta de la zona, es también un reboteador e intimidador nato. Se le considera un continuador de la saga de interiores de Kentucky (Cousins, Davis, Noel…) y por ahora, responde a las expectativas de los Timberwolves como en su día lo hizo gente como Kevin Love o su compañero Kevin Garnett.

Campeón estatal en 2012, con 16 años ya jugaba en la selección absoluta de República Dominicana. Desde entonces, su camino ha sido similar al de Okafor en el apartado de méritos, ganando reconocimiento a nivel nacional año tras año. Eso se ha materializado gracias a trabajo duro y fundamentos, y tanto él como el número 2 de este Draft dan la sensación de que en vez de llevar 10 partidos como profesionales en la NBA llevasen 10 temporadas.

Los promedios de Towns (16 puntos y 10.4 rebotes por partido) son estratosféricos para un rookie, equiparables a los de leyendas como Shaquille O’Neal o Alonzo Mourning, por poner un ejemplo. En esta parte inicial de temporada, Minnesota se mantiene en la parte alta de la conferencia y de la división en gran medida debido a las aportaciones de su drafteado estrella, que está bien acompañado por los Bjelica, Rubio, Wiggins, Pekovic… La plantilla que tienen este año daría para hacer un gran análisis sobre ella. Habrá que ver si mantienen el nivel físico, defensivo y técnico hasta final de temporada.

Cuando establecemos una comparativa a nivel estadístico entre ambos jugadores, las cifras son casi simétricas. Aunque Towns ha disputado un partido menos, los dos promedian las mismas asistencias (1.3), los mismos robos (0.3) y prácticamente los mismos porcentajes de acierto en tiros de campo (48.9 de Towns a 50.7 de Okafor) y en tiros libres (3.0 de Towns a 2.9 de Okafor).

De todos modos, todavía queda mucha tela por cortar en esta NBA 2015/16 y estos dos jugadores tienen mucho que decir sobre el parquet. La emoción está servida.