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Pocos se hubieran atrevido a apostar al arrancar la Euroliga que el actual campeón de la competición estaría con el agua al cuello a falta de tres jornadas para finalizar la fase regular. Este es el caso del Real Madrid que está obligado a convertir en victorias los tres próximos partidos para evitar pasar a la historia como el primer campéon que se va a casa sin pisar ni el Top 16 al año siguiente de ostentar su corona.

Hoy afrontará en el Barclaycard Center una ‘final’ contra el Fenerbahçe de Obradovic en una situación extremadamente delicada con un balance de 2 victorias y 5 derrotas, además de contar con la baja de Rudy Fernández para los próximos 3 meses y la duda de Thomkins aquejado de un golpe en la muñeca desde el último partido contra Estrella Roja.

A los de Pablo Laso no les podría ni servir ganar dos de los tres partidos que restan, ya que dependerían del basket-average. Tras el partido de esta noche todavía les queda recibir al Strasbourg y vistar la pista del Bayern de Múnich. Sin embargo toca ahondar en cómo se ha llegada a esta situación y qué causas hay tras este desplome sorprendente.

Un Real Madrid sin capacidad defensiva

La salida a escena del conjunto blanco esta temprada deja síntomas preocupantes en el trabajo defensivo. El actual campeón de Europa es la peor defensa de toda la Euroliga al recibir una media de 86,14 puntos por noche. En Belgrado de hecho la Estrella Roja se fue hasta los 94, pese a que promediaba 71; mientras que el Strasbourg le endosó 93 en tierras galas, sin contar que el Bayern se fue hasta los 99 en el Palacio de los Deportes. Cifras reflejan que los blancos han perdido la consistencia y agresividad de hace unos meses.

Jugadores exhaustos y sin pretemporada

La sensación que da es que el Real Madrid está pagando el sobreesfuerzo hecho la pasada temporada para reinar en España y Europa, ya que además sus principales baluartes (Sergio Rodríguez, Felipe Reyes, Ayón, Maciulis, Llull, Rudy, Nocioni) llegaron a la pretemporada sin descanso por los compromisos con sus selecciones. De hecho el escolta lituano y los internacionales españoles se fueron a jugar la Intercontinental recién llegados de disputar la final del Europeo. Una barbaridad que irá a peor en los próximos años viendo el calendario que se avecina.

La pesadilla de las lesiones

Una de las claves para explicar el excelente rendimiento del actual campeón de la Liga Endesa durante el tramo final de la temporada pasada fue el gran respeto que tuvieron las lesiones con los hombres de Pablo Laso. En este inicio la sobrecarga de partidos desde el primer día y los problemas de espalda de Rudy están haciendo mella. También Llull no está físicamente al 100%, mientras que el recién fichado Taylor estuvo varios meses de baja desde la pretemporada.

La marcha de gregarios de lujo

Los agujeros en defensa también se está descubriendo en un momento el que ya no está hombres como KC Rivers o Marcus Slaughter. El primero en el Bayern por uno chanchullo con los pasaportes, otra de las sombras que persigue a los grandes de nuestro país en la última década. El caso del segundo fue mucho más difícil de digerir por la mareante oferta que llegó del Darussafaka a última hora y casi sin margen de reacción. Aquella baja, tal y como reconoció el propio Pablo Laso, ha dejado al descubierto todo el entramado defensivo del equipo. Sólo cabe esperar la llegada de Lima en enero, aunque antes el Real Madrid se ha metido un lío que sólo los que están ahora pueden solucionar.

Fichajes con más dudas que certezas

La dirección deportiva blanca en los últimos años ha tenido un acierto muy alto a la hora de firmar jugadores, pero este verano con las salidas inesperadas se ha descuadrado la planificación. Taylor ha dado pequeñas muestras de lo que puede hacer, pero el listón que dejó KC Rivers está muy alto. Thomkins es un anotador puro pero todavía da muestras de no haberse adaptado a un equipo donde hay roles muy claros, mientras que Hernángomez todavía debe pulir su juego para poder ayudar en el presente, ya que el futuro apunta que será todo suyo.