Panathinaikos

Uno de los gigantes de Atenas afronta un nuevo capítulo en su permanente reconstrucción. En el caso del Panathinaikos se cumple a la perfección la teoría de los vasos comunicantes, ya que su eterno rival el Olympiakos lleva años con una política clara que le ha llevado a dominar en Europa y Grecia en el último lustro. Mientras el equipo de Spanoulis lleva años apostando por el músculo cerca del aro y los especialistas para el perímetro, en los despachos del OAKA están sumidos en la confusión y, por que no decirlo, en una planificación de bandazos.

La sensación es que Panathinaikos todavía anda recuperándose de la marcha de su gran gurú Obradovic. La etapa de transición se está alargando más de lo deseable y, en los últimos años, los ‘verdes’ han sido más protagonistas por incidentes extradeportivos que por sus éxitos en la pista. Para que no se siga cumpliendo la frase de que cualquier tiempo pasado fue mejor, se ha apostado por la carta del carismático Sasha Djordjevic. El técnico se ha revalorizado tras recuperar a otro gigante dormido como es Serbia.

Nueva apuesta balcánica y mayor presupuesto

El controvertido Dimitris Giannakopoulos ha vuelto a apostar por el carácter balcánico, a pesar de que la experiencia del año pasado con Dusko Ivanovic no llegó a buen puerto. Además ha subido el presupuesto y se han dejado atrás la estrecheces económicas.

De esta manera han llegado fichajes con pedigrí NBA como Miroslav Raduljica, quien vuelve a Europa para mostrar la cara de jugador dominante que ha mostrado con la selección Serbia, y el ex ACB Kuzmic, quien será el guardián defensivo en los planes de Djordjevic. La veteranía del eterno Fotsis y la capacidad para rebotear y abrir el campo de James Gist cierran un interior muuy mejorado respecto al año pasado y que aúna kilos, talento y físico a partes iguales.

Irregularidad y juventud para edificiar el futuro

El juego exterior es el punto de anclaje perfecto para explicar con hechos en qué se refleja la nueva economía del OAKA. El Panathinaikos hizo saltar la banca el pasado verano al recuperar a otro NBA como Nick Calathes y firmarle un contrato de 6 millones de euros para las próximas tres temporadas. El objetivo no es otro que hacerle sucesor del Dimitris Diamantidis, quien ya anunció que colgará las botas al finalizar la presente temporada.

El talento del ex Fuenlabrada y Breogán, entre otros, James Feldeine o la veteranía de Sasha Pavlovic tendrán mucho que decir en la actual reconstrucción verde. Jugadores de presente que estarán complementados por la juventud de Vladimir Jankovic, que afronta la temporada de su confirmación, así como el combo Nikos Pappas, que ya enseñó a Europa la temporad pasada lo que puede hacer. Mientras que Vassilis Charalampopoulos, es un jugador que alternará las posiciones de 3 y 4. Todos ellos serán cuidados y exigidos porque la intención es asentar sobre ellos el futuro a medio y largo plazo.

Todo el mundo en Atenas espera que la mano de Djordjevic sea decisiva para terminar de moldear el talento incipiente de estos jugadores, tal y como sucedió en el combinado ‘plavi’ con jóvenes, ya de presente, como Kalinic, Jovic o el propio Kuzmic.

Del juego exterior las dudas que está dejando es su falta de regularidad en momentos de la verdad. En este sentido falta por ver si la mano de Djordjevic acaba de dotar al perímetro de la agresividad y vitalidad necesaria para competir de tú a tú con los grandes favoritos para alzarse con la Euroliga. A priori, Panathinaikos aparece agapazado un peldaño por debajo de los CSKA, Real Madrid, Barcelona, Fenerbahçe, pero nadie en su sano juicio descartaría al conjunto del trébol para asaltar la Final Four bajo el amparo del OAKA.