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Costa a costa

Liga de Basket Cooperativa: Basket a pie de calle

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Liga de Basket Cooperativa

Son cerca de las ocho de la tarde. Nos acercamos al «Flori», una pista al aire libre situada cerca de Arturo Soria, donde nos encontramos a un grupo de gente entrenando. Si algo llama la atención dentro de ese grupo es la heterogeneidad. Chicos y chicas, jóvenes y mayores, «rookies» y veteranos, todos con un denominador común: quieren jugar a baloncesto.

«Charlie» y «Lanas» son las dos personas que están dirigiendo al grupo, son los «coaches» de la Escuela de Paquets, un proyecto derivado de la Liga Cooperativa de Basket Gratuita en la que estos dos muchachos también tienen un peso específico desde su creación.

En un mundo en el que se mercantiliza hasta el deporte y sus valores, en el que los jugadores tienen mucha parte de producto publicitario y en el que se obliga a llamar a nuestras ligas favoritas»BBVA» o «Endesa», encontrar un oasis como este donde lo único que importa son las ganas de jugar y de colaborar con el proyecto, reaviva y reafirma la idea de que en el deporte solo tiene cabida una cosa: el deporte.

En este contexto «Lanas» se ha ofrecido a atendernos y contarnos un poco más sobre esta Liga y todas sus ramificaciones, que cada día van a más. Eso sí, el «coach» quiere dejar claro que las ideas expuestas en la entrevista son «sus» opiniones, que no tienen por qué coincidir con las hipotéticas respuestas que darían los compañeros con quién fundó la Liga.

¿Cómo surgió el proyecto de la Liga? ¿Habéis llegado al objetivo marcado al principio?

En un principio nos juntamos cuatro personas, de las que cada uno tiene una idea diferente de como surgió.  En mi caso, un amigo y yo llevábamos casi 20 años jugando en una liga de fútbol sala municipal. Si echas cuentas, con los precios abusivos de ese tipo de ligas, según nuestra manera de entenderlo no tenía ningún sentido.

Así pues nos la jugamos para organizar una liga de fútbol sala y otra de baloncesto. De la primera no tuvimos ninguna notícia, pero a la de basket se apuntaron el primer año ocho equipos. La primera asamblea fue un poco rara (la hicimos aquí en el Flori), éramos un poco gente y lo único que sabíamos que queríamos era jugar y hacerlo gratis, al fin y al cabo para jugar lo único que necesitas es una pista y una pelota. Así que puede que parte del origen de la Liga sea la pregunta  “¿por qué tenemos que pagar por esto?

El objetivo principal que nos planteamos que era jugar, está cumplidísimo. A medida que avanza el proyecto van surgiendo nuevos objetivos que nos llevan a nuevos proyectos. Hubo una frase de un compañero en una asamblea que fue “al final podemos ir a donde queramos ir”. Hay que tener tiempo y dedicarse, obviamente, pero por ideas y objetivos nuevos, llegamos a donde queramos.

Si lo ves el primer día, te vas de viaje 4 años, y ves lo que es ahora, lo que piensas es “la que estamos liando y a donde podríamos llegar”.

¿Esta Liga es puramente asamblearia? ¿O hay una pequeña jerarquía en lo que se refiere a toma de decisiones o a trazar el camino a seguir?

Asambleario es. Hacemos tres asambleas al año, a las que es más o menos obligatorio. No tanto como obligatorio pero esperamos que todos los implicados puedan participar en lo que puedan. En realidad la proporción de gente que juega en la liga es mayor que la gente que colabora.

A nivel organizativo hay un grupo de trabajo que no quiere ser jerarquía. Llevamos cuatro años currando prácticamente los mismos y lo que nos encantaría es que esto fuera rotativo y liberarnos un poco más. Hay tareas continuas (publicidad en RRSS, tablas de clasificación…) Aunque en la siguiente asamblea deberemos tratar como nos organizamos para no tener que asumir en pocas manos tanta carga de trabajo. Cada año entran 12 o 13 equipos nuevos y en las dinámicas de partido entran rápido, pero a nivel organizativo cuesta un poco más.

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¿Tenéis relaciones con instituciones como Ayuntamiento, etc? ¿Recibís algún tipo de subvención o ayuda?

Subvenciones como tal, ninguna. No queremos. Tema dinero, si no hace falta, ¿para qué queremos el dinero? Esto no necesita dinero, como mucho para comprar un par de balones. El trato con el Ayuntamiento estamos intentando mantenerlo al margen. Pretendemos no tener que lidiar con esas cosas. Puede venir “papá Ayuntamiento”, pero nosotros preferimos implicar a nuestra gente. Incluyéndome a mi, si queremos disfrutar algo, tenemos que currárnoslo. Si tenemos la opción de autogestionarlo, mejor no depender de nadie. El único trato que tenemos con el Ayuntamiento son reclamaciones para que arreglen algunas pistas, porque pueden llegar a ser peligrosas, si te caes te estropicias. Ahora somos 48 equipos y jugamos por todo Madrid (aquí en el Flori, en Pacífico, en Parla, Lavapiés…). Como te decía, no cogemos pabellones porque eso es dinero. Y aquí eres útil tu, yo y las personas, pero el dinero no.

Aparte de la Liga Cooperativa de Basket, ¿qué proyectos paralelos tenéis?

Aunque la Liga Cooperativa es una liga mixta (aquí no hay requisitos, si quieres jugar, juegas), las chicas se juntaron y crearon una liga femenina que gestionan ellas, si no me confundo este año son doce equipos. Esto evidentemente se puede leer como un proyecto paralelo que nace de la Liga Cooperativa.

En realidad tiene muchos hermanitos pequeños. Por ejemplo la Escuela de “paquets”. Nos juntamos los miércoles a hacer ejercicios que hacíamos cuando éramos niños y trabajamos para cualquier persona que quiera venir a entrenar. Está también la liga de fútbol sala, que al final salió a los dos años de empezar con la de baloncesto, teniendo este año 22 equipos. Tenemos también un fanzine en el que cualquiera puede participar, sobre el deporte de calle. Vamos a hacer en breve tabién las jornadas de deporte inclusivo. Queremos hacer participar a diferentes asociaciones de salud mental, de personas con síndrome de “Down”… Queremos mostrar que esto es deporte puro y deporte para todos.

Queremos viajar también. En el sentido de mostrar este proyecto que nosotros creemos que es bueno, para que pueda instalarse en otras ciudades. Queremos ir a Barcelona, contactar con gente de allí y saber si podemos instaurarlos.

Y por último que se me ocurra, tenemos un proyecto en ciernes para presentar un pequeño espacio en Tele K sobre deporte de calle. Tenemos a gente en la Liga que podría ocuparse de eso, lo que es un ejemplo de que cuanto más crecemos, más ideas podemos abordar porque hay más personas que pueden aportar. Pero hay que conseguir que lo hagan.

Lo bueno de estos proyectos es que cuando cogen una inercia, no paran de crecer. El primer día de la escuela de “paquets” éramos poquísima gente y hoy estamos trece o catorce.

¿Conocéis algún tipo de proyecto parecido al vuestro o con el que podáis identificaros? Si es así, ¿tenéis relación con ellos?

Hay una liga en Vallecas que salió hace un par de años, la Liga de Futbol Popular. Se gestiona entre los equipos y por lo que sabemos está teniendo buena acogida entre la gente del barrio. También Vallecas tiene una buena cultura de redes sociales “reales” y están trabajando bastante bien. Colaboramos bastante con ellos (en fiestas en el Centro Social la Atalaya, haciendo algún 3×3…)

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¿Existe algún perfil de gente que se apunta a vuestra Liga?

En lo deportivo te puedo decir que aquí cabe todo el mundo. Aquí el único requisito para jugar es querer jugar. Tenemos desde personas que no han jugado jamás hasta personas de EBA… No te podría dar un perfil. Estoy viendo ahora desde aquí el entrenamiento y veo a un hombre de cuarenta y pico años con una hija, a otro de 18… No encontrarías realmente un perfil.

El nexo en realidad es el baloncesto. Gente a la que le motiva una cosa en común y que son muy diferentes entre sí.

¿Podrías definir el transcurso del proyecto desde el inicio hasta ahora con una frase?

Ensayo – Error. Yo lo definiría así , porque no teníamos ningún tipo de bagaje en asamblea, autogestión… Todo el proyecto y el aprendizaje ha sido a base de pruebas, errores y rectificaciones. Las asambleas ayudan a clarificar todo ya que al ser un pensamiento colectivo las ideas de cada uno pueden matizarse y pulirse para que sean más fáciles de ejecutar.

¿Tenéis arbitraje?

No, pita defensa. Esto en realidad para mi es un proyecto que además de jugar a baloncesto, es educar en valores y reformular el deporte en sí. Estamos acostumbrados a un deporte que no es para mi el conveniente (el de la picaresca, el engaño…).

Aquí puedes tener días buenos y malos pero hay que medirse en igualdad de oportunidades. Si has hecho falta no hace falta que venga nadie a decírtelo. Como yo lo veo, es n trabajo para un deporte sano en el sentido de relacionarte con tu entorno. Yo veo cada día a gente a quién no conozco, venimos de sitios distintos, y ahora nos llevamos perfectamente. Y eso ha sido a base de honradez. Si tu eres honrado, al final acabas atrayendo entre comillas a gente a quien le gusta tu manera de ser.

¿Habéis tenido que frenar a alguien durante este tiempo? Alguien con exceso de competitividad, por mal comportamiento en la pista…

Si, ya te digo, hay gente de todo tipo. A veces hay que hablar con la gente y hacerle entender como funciona. Aquí hablas con adultos y cuando intentas tranquilizarles a lo mejor les puede sentar mal, pero en casa o en la ducha después reflexionan y te dan la razón. Si al final aquí no hay premio, solo tenemos un cinturón tipo “Smackdown” que surgió el segundo año y ya es tradición.

Pero a fin de cuentas el premio es jugar treinta partidos al año en un grupo con buen rollo. Aquí solo se puede ganar jugando a baloncesto y conociendo gente.  Evidentemente pequeños conflictos los hay y los habrá, pero todo puede hablarse.

¿Le véis caducidad?

Nuestra idea sería que la gente que lo está soportando ahora se pudiera ir un año y esto se siguiera soportando solo. Ahora no sé en qué punto está. Todos los proyectos de barrio y que son para la gente necesitan un asientamiento mayor, las personas necesitan comprender que esto se hace para el barrio y por el barrio.

Hay que enseñar a la gente que hay muchas maneras de gestionar, y esta es otra más. Si tu quieres que siga habiendo una liga de estas características tienes que por lo menos sumar y cada uno debe poner de su parte. Al final esto es mucho más que baloncesto. Transformas a una cantidad de personas e incluso a ti mismo que acaba siendo muy relevante. La participación en lo que te interesa y la cooperación es una manera de vivir. A mi en cuatro años me ha cambiado muchísimo la manera de hacer las cosas incluso en mi vida personal. Mi motivación es que esto siga creciendo y a la gente le siga interesando.

Con esta visión que tienes del deporte, ¿como vés su mercantilización? Llamarle liga Endesa a la liga ACB… ¿como lees eso?

A ver, yo soy seguidor de estas ligas, de prácticamente todas. Al final vivimos en un mundo, tu tienes tu pequeño resquicio, tu refugio en el que las cosas van de otra manera. Pero luego esta el mundo que tiene sus ligas. Evidentemente no me gusta llamarle liga Endesa, pero es algo totalmente diferente. Y en realidad hasta me gusta que sea tan diferente para poder darle aún más valor a lo que hacemos aquí. Óbviamente vivimos en un mundo mercantilizado donde todo tiene precio, pero luego te refugias aquí, que esto no tiene precio, no tiene valor, y es acojonante.

El mundo está hecho de una manera, y lo bueno es que dentro de este mundo es que nosotros hemos sido capaces de plasmar un proyecto de la manera en la que nos gusta que funcione. Y eso tiene un valor infinito porque aquí decidimos entre todos. Nadie puede venir a decirnos que es bueno o malo.

Ya para acabar, ¿Stephen Curry o LeBron James?

Stephen Curry, sin duda. LBron tiene muchísimo talento, pero gana ventajas a base de físico. A mi me gusta el talento puro. A mi me parece más estético. LeBron es buenísimo, nadie puede decir que ese tío es malo. Pero esas ventajas ganadas por el físico… A mi me gusta ver a los bajitos lidiando con gente grande, puede que porque siempre he sido el más bajito en mis equipos.

Y la última… ¿quién romperá la racha de los Warriors?

Uff… qué chungo… Mira, yo creo que es que al final perderán con uno mediocre. Me la voy a jugar a Atlanta en honor al temporadón que hicieron este último año.

Termina la entrevista y “Lanas” vuelve a la cancha a seguir ejerciendo de entrenador. Seguramente el mayor valor que tienen tanto él como el resto de impulsores de este proyecto, no es tanto donde han llegado sino de la manera como lo han hecho, basándose en la autocrítica, el respeto y la escucha al colectivo.

***

“Charlie” y “Lanas” están decidiendo si terminan los últimos veinte minutos con una pachanga. Una vez has conocido el proyecto, lo que deseas es asistir el próximo miércoles para poder jugarla. Porque aunque no sepas nada de baloncesto y tengas 10 o 70 años serás bienvenido. Y eso tiene un nombre que en la actualidad se corrompe demasiado fácilmente: deporte

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A las puertas de lo imposible

sergiconcha@skyhook.es'

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El 22 de junio de 2017, el CB Prat anunció la contratación de Arturo Álvarez como entrenador principal. Un técnico con experiencia incluso en Brasil y Portugal que llegaba con una gran temporada en Araberri bajo el brazo. Ese 22 de junio, aunque nadie lo podría suponer, cambió la historia reciente de un club con 86 años a sus espaldas y que ha llegado en este curso a su cénit deportivo.

Esta era la cuarta temporada consecutiva del equipo en LEB Oro, una competición exigente con un gran nivel de jugadores ilustres como Jordi Trias, Dani Rodríguez, Ricardo Úriz o Nacho Martín, junto a jóvenes promesas que esperan un trampolín para alcanzar la ACB. Hasta la fecha, el mejor resultado obtenido por el conjunto potablava (nombre de un ave muy común en el Prat) había sido un decimotercer puesto, logrado el pasado curso todavía bajo el paraguas de una estrecha colaboración con el Joventut de Badalona, una colaboración que este año se puso en stand-by con miras a retomarla en un futuro cercano. La realidad de la entidad, con el presupuesto más bajo de la competición, era luchar por salvar la categoría, como lo ha venido haciendo desde que consumaron el ascenso en 2014, pero Arturo ha catapultado al equipo a un nivel jamás visto que les ha situado en el foco del baloncesto español y a estar a un paso de disputar la gran final por el ascenso a la mejor competición europea de clubes.

Dentro de unos parámetros muy marcados y unas pretensiones muy ajustadas, el técnico asturiano, junto a la directiva, confeccionó una plantilla de nivel con una mezcla entre jugadores jóvenes y veteranos que ha resultado decisiva. Al proyecto se unieron nombres del calibre de: Josep Pérez, Marc Blanch, Emanuel Cate y Martynas Andriuskevicius, ya con experiencia en España o jugadores que aterrizaban aquí por primera vez como: Alex Campbell, Marlon Johnson y Caleb Agada. El inicio de curso fue fulgurante y aúpo al equipo catalán a la primera plaza con once victorias en los primeros doce encuentros.

A medida que la temporada avanzaba y el objetivo de mantener la categoría ya parecía encaminado, era cuestión de batir récords. A mediados de enero el equipo ya había superado los 13 triunfos cosechados en la 16/17, justo antes de quedar apeados, solo por el basket average, de disputar la Copa Princesa, que enfrentó casualmente a los dos equipos que han logrado el ascenso: Breogán y Manresa. En vistas que los playoffs eran un hito alcanzable, el club se reforzó en miras de un crecimiento inesperado con Saúl Blanco y Pep Ortega, que cumplía su tercera etapa en el equipo.

Foto: Luiggi García

La temporada regular acabó con 25 victorias y solo 9 derrotas, doce más que la anterior y un segundo puesto histórico que les otorgaba el factor cancha a favor en todas las eliminatorias por el ascenso. “Es algo irrepetible”, se escuchaba entre los aficionados que acudían al pabellón Joan Busquets a animar a su equipo. Una cancha, que con una capacidad cercana a las 600 personas, era la más pequeña de la categoría. Desde su humilde morada, el equipo liderado en la cancha por Agada y Cate, dos jugadores que veremos en categorías superiores muy pronto, se impuso 3-0 a Carramimbre Valladolid y compraba así su ticket para semifinales.

Allí esperaba todo un portentoso Melilla Baloncesto, uno de los equipos históricos de la LEB Oro que disputaba su sexta semifinal con Mamadou Samb, Diego Kapelan, Fran Guerra o Dani Rodríguez en sus filas. Tras ganar cada uno un partido en casa y a domicilio, el decisivo encuentro se iba a disputar en un Busquets que prácticamente doblaba su aforo permitido, registrando la mejor entrada de su historia por encima de las 800 personas. Caprichoso el destino, el partido iba a decidirse en los últimos segundos a favor de un Melilla que fue perdiendo durante más de 39 minutos, pero que tuvo la suerte y experiencia necesaria para darle la vuelta al marcador y apear del sueño a un Prat que había obrado por encima de sus expectativas.

Pese a quedar a las puertas de disputar la final por el ascenso a ACB, las posibilidades eran remotas. “No tenemos ninguna opción de jugar en ACB, es imposible. Si acabamos subiendo, renunciaremos”. Declaraba el presidente del club, Arseni Conde, cuando todavía se estaban disputando las semifinales al Diari Ara. Para la temporada que viene, el club deberá volver a reinventarse una vez despertados del sueño. Arturo Álvarez ya ha hecho oficial que no seguirá en el club, en parte debido a un presupuesto que debe ajustarse más si cabe tras el esfuerzo presente. Además, muchos de los jugadores importantes cuentan con ofertas muy superiores tras brillar en un Prat que ha escrito una de las páginas más bonitas del baloncesto español este año.

“Hay que hacer un paréntesis en la historia del club para valorar este año”, decía Arturo en su última rueda de prensa. Una historia que ha llevado a jugadores como: Guillem Vives, Pau Ribas, Henk Norel o Christian Eyenga, a defender los colores del CB Prat gracias a un vínculo con la Penya que empezó en 2004. Curiosidades del baloncesto, ha sido el año de la desvinculación cuando el proyecto ha tocado techo para ahora quedar en un futuro incierto, donde al menos ya se han ganado el respeto de toda la competición y donde ahora los aficionados esperan poder seguir celebrando victorias hasta que algún día, quien sabe, puedan derrumbar la barrera imposible de jugar en ACB.

Foto: Luiggi García

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Michael Porter y el dilema del Draft

periz.oscar@gmail.com'

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Nuevo entrenador, equipo renovado y con el mejor prospect de la nación. Eran los primeros instantes de una nueva e ilusionante era en Columbia, Missouri. Los Tigers empezaban un año esperanzador y con objetivos diferentes y opuestos a lo que estaban acostumbrados en los últimos años. Esa reconstrucción sin rumbo, con la llegada de Cuonzo Martin al banquillo, en Mizzou se empezó a ver algo de luz al final del túnel, pero aquello no sería lo único que cambiaría el programa de Columbia en verano.

Michael Porter Jr, considerado el mejor jugador de su generación, rompía su compromiso con la Universidad de Washington una vez conocida la noticia de que Lorenzo Romar era despedido como entrenador de los Huskies después de 15 temporadas en el cargo. Unos últimos años en la intemperie y más bien discretos pasaron factura. A la vez, con el despido de Romar, Michael Porter Sr, padre de Michael Jr. y miembro del staff técnico, tampoco continuaría en el proyecto de Washington. Ese sería un movimiento decisivo, porque con Michael Sr. uniéndose al staff de Cuonzo Martin, la posibilidad de que la estrella del instituto Nathan Hale recalara en Mizzou era una posibilidad más que real.

El siguiente paso de Porter ya estaba marcado. Regresaba a su tierra, Columbia, para unirse a los Tigers tal y como se especulaba una vez sabido que no acudiría a Washington. Todo quedaba en familia y en casa. Michael Jr coincidiría en Mizzou con su padre (Michael Sr), hermanas (Bri y Cierra) y también con su hermano menor (Jontay), que se comprometería con los Tigers un poco después de hacerlo Michael.

La llegada de un recruit de la talla de Michael Porter Jr catapultaba hacia arriba las aspiraciones de Missouri a corto plazo, porque todos –incluso él mismo- sabían que esa etapa no iba a durar mucho. Las cualidades de MPJ estaban muy bien consideradas por los scouts NBA incluso desde mucho antes de pisar la universidad, y su potencial, algo que se valora al alza en estos tiempos, ya era de súperestrella. Su dominio y sus números en Nathan Hale HS no hacían más que confirmarlo.

Llegó el día del gran estreno de los Tigers ante su afición. Missouri pasó por encima de una endeble Iowa State que no pasa sus mejores días, pero el triunfo de los de Cuonzo Martin quedó en un segundo plano. ¿El motivo? Michael Porter Jr, tras dos minutos de partido en los que anotó un mate, se sentó en el banquillo y no volvió a jugar. Sintió unas molestias que, por precaución, le dejaron sin jugar los siguientes partidos a la espera de obtener más pruebas.

Foto: NCAA.com

La peor de las noticias llegó: Michael Porter Jr. no jugaría más en su primer (y posiblemente último) año con Missouri. Se le diagnosticó un problema en dos vértebras que le dejarían en el dique seco hasta final de temporada, y dicha lesión requería pasar por el quirófano. La lesión de MPJ dejó, por otro lado, algunos frentes abiertos y libres para la especulación, como el de cómo habría sido su etapa en Mizzou o, por otra parte, cómo afectaría esta situación a su futuro más cercano: el Draft.

Un caso familiar

Esta situación tiene sus paralelismos con el caso reciente de Ben Simmons en LSU, incluso como el de Markelle Fultz en Washington. Jugador TOP de la Class se compromete con una universidad fuera del universo de las powerhouse del estilo de Kentucky, Duke, Kansas o Arizona.

Estaba claro que el australiano iba a ser el jugador por el que iban a pasar prácticamente todos los balones, y el plan de juego tampoco sugería un cambio hacia otra dirección. En resumidas cuentas: un gameplan limitado y previsible centrado en la gran estrella. La falta de un ‘plan B’ y ‘plan C’ de Johnny Jones, entonces técnico de LSU, mermó seriamente a unos Tigers que, salvando a Simmons, ni siquiera pisaron el March Madness cuando las previsiones les situaban arriba. La realidad era otra.

Algo que nunca sabremos con Porter Jr bajo la batuta de Cuonzo Martin. Si jugamos a especular, es cierto que entre esa LSU y la actual Missouri existen ciertas similitudes justo antes de conocer el alcance de la lesión de Porter, pero la lesión del jugador distorsiona tal relato. Ambos casos contaban como objetivo llegar al March Madness, pero también es verdad que Mizzou cuenta con mejor presencia y reputación en el banquillo y, por inri, más (y mejor) talento en la plantilla que esa LSU, carente de otras figuras trascendentes.

Ser o no ser pick #1

Con Porter estando en plenitud de condiciones, el próximo número 1 del Draft no tenía color, fuese cual fuese el primer equipo en elegir. Michael Porter Jr representa el tipo de prospect ideal para el baloncesto moderno: gran técnica para jugar por fuera, con la altura y movilidad de un alero y con la envergadura de un pívot. Porter, junto a Ayton, es considerado el mejor proyecto de estrella de la próxima generación y es probable que su lesión afecte a su stock en el Draft, aunque de hacerlo, afectará mínimamente. Y en un escenario excepcional como este, Porter caería como mucho uno o dos puestos en el Draft.

Ante un proyecto de futuro de ese calibre, resulta improbable que Porter caiga más allá del ‘Top 3’ incluso a sabiendas de que ha jugado solamente dos minutos en toda la temporada y de las temporadas que están realizando DeAndre Ayton, Marvin Bagley, Luka Doncic o Mo Bamba, que son los otros candidatos que van a estar en las quinielas para estar entre los tres primeros. Cualquier otra cosa que no sea figurar entre los tres primeros picks sería una sorpresa mayúscula, y también un regalo.

Otra variante decisiva será la de si Porter se ha recuperado plenamente de su lesión o no, pero todo hace indicar que MPJ estará 100% recuperado una vez lleguen las fechas para realizar workouts con franquicias NBA.

Tampoco está descartado el frente en el que MPJ decida seguir un año más en Missouri, pero a día de hoy es un escenario que parece difícil que se cumpla. Aunque su falta de ritmo competitivo puede ser un inconveniente en sus primeros días como profesional, su cartel en la NBA es elevado y será difícil dejar pasar ese tren.

Cualquier cosa que acabe sucediendo, una cosa es cierta: Michael Porter Jr. ya es, al igual que Kyrie Irving en su día o incluso Joel Embiid, uno de los grandes “qué hubiera pasado si…” de los últimos años en la NCAA. En una class tan abierta como la que se presenta próximamente, va a ser difícil dejar pasar a tal talento debido a una lesión.

La presión será para el primero en elegir. Y mientras, el resto ya se está frotando las manos.

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Collin Sexton, el mundo a su merced

bryangn@gmail.com'

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Hay un popular dicho que dice que «donde menos se piensa, salta la liebre», algo que le viene como anillo a esta competición, y que nos podría valer para identificar la llegada a la liga de Collin Sexton. El de Atlanta se ha convertido en uno de los grandes atractivos de esta nueva temporada universitaria, y con apenas 18 años tiene todo lo necesario para triunfar al nivel que él mismo se exija.

Sexton no es el modelo de base anotador empedernido que buscar desquiciar a su rival para la canasta fácil, ni el típico jugador que busca destacar a base de highlights, y ni mucho menos un base sensato y sosegado que busca gestionar la distribución de balones a sus compañeros en ataque. Es más, no existe a día de hoy un modelo predeterminado para encasillar a Sexton como base. Es un artista con el balón en su poder, uno de esos jugadores anárquicos que parece que deambulan como pollo sin cabeza, pero con altas dosis de creatividad y talento en vena. Es, sencillamente, un jugador diferente a los demás.

Desde los suburbios de Atlanta a ser considerado uno de los grandes nombres del próximo draft de rookies. La historia de Collin Sexton comenzó a forjarse en su Pebblebrook High School, donde ya comenzaba a llamar la atención de muchos ojeadores de todo el país con apenas 16 años, un pequeño y rápido base de gran ética de trabajo y un físico demoledor que resultaba imparable para la defensa rival, y que ya había liderado con maestría a su High School a cotas importantes a nivel estatal. Pero fue una llamada la que realmente le hizo ver que podía aspirar a ser alguien relevante para su comunidad, su instituto y también para sí mismo.

La vida le dio un giro de 180 grados después de que la mismísima USA Basketball le invitase a formar parte del campus de entrenamiento para el próximo Mundial U17 que se iba a celebrar en España en 2016. Una oportunidad única a la que sólo unos pocos privilegiados tenían acceso, y que a diferencia de otros compañeros de generación que ya habían hecho sus pinitos con el uniforme nacional, para Sexton era algo totalmente novedoso. Esto le motivó notablemente, y cambió su actitud y su forma de trabajar.


«Quería estar en ese equipo costase lo que costase», aseguraba su entrenador en el instituto, George Washington. «Muchos de esos jugadores ya eran conocidos, y tenían mucho ganado. Yo le decía a Collin: ‘tu trabajo es ser el más duro de todos, trabajar más que nadie, y así nadie te puede negar estar en ese equipo’».

Su duro entrenamiento personal para estar en Colorado Springs, lugar designado para el campus, fue tremendamente exigente. Su jornada constaba de tres entrenamientos diarios, comenzando el primero a las seis de la mañana con un trabajo específico en la cancha con un asistente del equipo de baloncesto, para retomarlo por la tarde para trabajar en el gimnasio con pesas y cardio y finalizar por la noche con ejercicios de tiro a canasta. Un menú que se repitió durante varios meses y al que Sexton no falló ni un solo día. Recordemos, todo esto viniendo de un chaval de 16 años que aún estaba en su año junior de instituto, y al que le había tocado madurar a la velocidad de la luz.

Cuando llegó a Colorado Springs, vio que todo el esfuerzo había merecido la pena, y su nombre era uno de los elegidos para defender a su país en Zaragoza ese mismo verano. Pero esto no iba a ser más que el comienzo de un ascenso en el que –a día de hoy– no ha visualizado todavía la cima.

Ese número 8 del combinado USA no pasó inadvertido para nadie en Zaragoza. Ese equipo orquestado por Donald Showalter estaba hecho a la medida de Sexton: jugadores muy abiertos con muchísimo espacio para correr, un ritmo de juego altísimo, una agresividad e intensidad en ataque y defensa inusitada y muchísimo poderío físico. Y hay que decirlo, un grupo de jugadores que también formaban una cohesión de grupo y una fuerza coral dignas de mención.

Lo más sorprendente de todo, es que Collin Sexton se había coronado en lo más alto de esa pirámide de talento y fama internacional en la que se había convertido este combinado USA. Su habilidad para romper la defensa rival a base de potencia de piernas, de transiciones donde tardaba nanosegundos en llegar a la pintura rival desde su propio campo, de intensidad en defensa para robar balones y también para lanzar desde cualquier punto de la pista. Pero, sobre todo, magia con el balón entre las manos y auténtico espectáculo destrozando el aro rival. Un MVP más que merecido.

Sin lugar a dudas, Zaragoza fue la ciudad que encumbró definitivamente a Sexton y lo hizo saltar a la palestra de los nombres más destacado de la próxima clase de 2017, y su gran actuación posterior en el circuito EYBL –donde rompió el récord anotador del mismo de ese mismo año– no hizo más que confirmar que estábamos ante un talento en ciernes. Collin Sexton había pasado de ser un pequeño base unranked del que pocos habían oído hablar a ser un prodigioso base de cinco estrellas por el que las universidades se iban a dar golpes, todo en apenas doce meses.

«Nada ha cambiado», dijo Sexton en una entrevista el pasado verano. «Solo tenía que ponerme en frente de las personas adecuadas para mostrar mis talentos y hacer lo que mejor hago: jugar duro todo el tiempo».

Como era de esperar, muchas fueron las universidades que llamaron a su puerta, restringiendo su interés en seis programas: Alabama, Georgia, Georgia Tech, Kansas, North Carolina State y Oklahoma State, para finalmente decantarse entre los Crimson Tide y los Jayhawks en un programa especial de televisión emitido a nivel nacional por ESPNU, donde finalmente Sexton sorprendería escogiendo al conjunto de Avery Johnson.

«Son geniales y tienen un gran ambiente“, dijo Sexton en una entrevista a 247Sports. “El entrenador Avery Johnson es un entrenador muy bueno, me dijo cómo podía encajar en el programa y cómo podía ayudarme. Heredó el equipo el año pasado, por lo que no pudo traer a sus jugadores, pero fue capaz de convertir a los jugadores que no lo estaban haciendo bien en buenos jugadores. Es algo especial».

El compromiso de Sexton siguió ipso facto el de John Petty, otro talentazo exterior de la clase de 2017 al que John Calipari ya tenía echado el lazo desde hace tiempo. Así, Alabama volvería a resurgir a nivel nacional con estas dos pequeñas perlas comprometidas bajo el estricto Avery Johnson.

Foto: www.hoopseen.com

El último año de Collin en el instituto con Pebblebrook High School fue un paseo militar en lo personal, promediando casi 30 puntos por encuentro y guiando a su instituto al campeonato estatal, donde finalmente acabaría perdiendo. Pero eso sí, conseguiría ese pasado verano sus tres grandes objetivos que se había marcado: liderar la EYBL en anotación, volver a ser invitado por la USA Basketball para defender la camiseta nacional y ser nombrado McDonald’s All-American. Sexton ya lo tenía todo para ir al siguiente nivel.

Sin embargo, la reciente investigación del FBI por corrupción en varios programas universitarios de la NCAA Division I acabó afectando también a su debut como freshman en la competición. El ya ex-administrador de la universidad, Kobie Baker, fue acusado por el FBI de tener un trato ilegal con un asesor financiero para ayudar a ciertos jugadores económicamente a cambio de que éstos firmasen con dicho asesor durante su travesía universitaria y profesional. Según los documentos del FBI, se produjo una cena en un restaurante del área de Atlanta –de donde es Sexton– entre Baker, el asesor financiero y «el padre de un gran jugador de esta clase de reclutamiento», aunque nunca fue probado públicamente que fuese el padre de Collin Sexton.

La NCAA no lo dudó un instante, y suspendió la elegibilidad de Sexton indefinidamente hasta que se esclareciese este hecho.

Por fortuna para los fans de Sexton y de la NCAA, el prometedor base de Atlanta únicamente se perdió el debut oficial ante la universidad de Memphis, además de todos los encuentros de pretemporada, y este año estamos disfrutando de él a pleno interés.

Su paso por los Tide está siendo de todo menos previsible. Promediando más de 20 puntos por noche, su gran actuación personal la tuvo en un partido de locos ante la universidad de Minnesota, donde Alabama acabó jugando durante muchísimos minutos con solo tres jugadores en pista –uno de ellos Sexton– por diversas expulsiones que dejaron en cuadro a los Tide. Sexton se echó el equipo a sus espaldas y mantuvo la tensión del encuentro hasta pocos segundos antes del final, donde finalmente cedió la victoria.

Pero Sexton hizo historia esa noche, ya que sus 40 puntos –31 de ellos en la segunda mitad– son ahora el récord anotador de un jugador de Alabama de primer año desde los 43 de todo un Reggie King en 1973. Y, sobre todo, ha dejado constancia a toda la competición de que este año va en serio en la búsqueda del Bob Cousy Award y de una plaza de privilegio en el próximo draft de rookies.

Su agresividad con el balón, su pasión por el juego y su determinación en la pista son impropias de un jugador de su edad. Su instinto ganador y de superación le puede catapultar entre los cinco mejores de su generación, y la ausencia de bases de gran nivel en este draft puede hacerle subir algún puesto extra en el ranking. Sin techo en el horizonte, es una de las grandes perlas que la NBA explotará en los próximos meses.

 

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