Foto: USA Today

Recientemente fichada por el Perfumerías Avenida salmantino tras el parón de la WNBA, el palmares de esta jugadora está al alcance de muy pocas profesionales. Cumpliendo ya su cuarta temporada con Los Angeles Sparks, Beard ha sido nombrada 4 veces All-Star (2005-2007, 2009) y ha estado en el mejor quinteto defensivo en 6 de sus 11 temporadas en la liga.

Hablamos de una jugadora con una carrera universitaria brillante -2 Final Fours en 4 años vistiendo la camiseta de Duke-, ostentando el honor de ser la única jugadora en la historia de los Blue Devils en tener su dorsal (número 20) colgando de los techos de su pabellón, el Cameron Indoor Stadium.

Campeona del mundo con la selección norteamericana en 2006, dos lesiones (tobillo y pie) hicieron que se perdiese las temporadas 2010 y 2011. Tras dos años fuera, abandonó Washington tras 7 temporadas allí (donde todavía es líder histórica en robos) en dirección Los Angeles y a día de hoy continúa compaginando la WNBA con una carrera europea como muchas otras profesionales. Toda una leyenda

A punto de cumplir tu primer mes como jugadora del Perfumerías, ¿cuál es tu situación en el club? ¿Cómo transcurre tu adaptación a la dinámica del equipo y a la liga?

En mi opinión, estoy tratando de entender y comprender toda esta nueva experiencia, sobre todo en cuanto a equiparar mi estilo de juego con el del equipo y el del entrenador (Alberto Miranda). Creo que para todos los profesionales siempre hay un periodo de adaptación cuando llegas a un equipo que siempre ha tenido mucho éxito.

Tras tres años sin jugar Euroliga, ¿Cómo te sientes volviendo a la competición?

Sinceramente disfruto jugando la Euroliga. Creo que es una competición repleta de versatilidad, con las mejores jugadoras del mundo y estoy agradecida de poder volver a jugarla esta temporada.

Salamanca es un lugar histórico para el baloncesto femenino en España y Europa, por donde han pasado grandes jugadoras internacionales. ¿Alguna jugadora te ha dado algún consejo al saber que ficharías por el equipo?

La persona con la que hablé fue Monique Currie -compañera de Beard en Duke y en la WNBA, pasó por el Avenida en 2013-. Aún así, ya era consciente de la gran historia baloncestística que alberga Salamanca.

¿Cuáles son tus expectativas respecto a tu rol en el equipo? ¿Qué atributos crees que puedes aportar al Perfumerías?

Mi objetivo, a nivel personal, es aportar al equipo en la medida de lo posible y hacer lo que el entrenador pida para continuar en una dinámica positiva y de victorias.

¿Cuál dirías que ha sido el mejor momento baloncestístico de tu carrera?

Mi carrera es muy amplia y llevo muchos años jugando a este deporte. Es imposible para mí elegir un único gran momento porque cada día he tenido la oportunidad de dedicarme a lo que me gusta. Sin embargo, si tuviese que escoger, creo que lo que más valoro de este deporte son las personas tan geniales y las relaciones tan extraordinarias que he construido a lo largo de mi carrera.

2004 fue un año impresionante en lo individual para ti, con una gran temporada en Duke y culminando con el número 2 en el Draft. ¿Qué momentos destacarías especialmente de ese año?

Recordando ese año, la verdad es que lo consideré un nuevo capítulo en mi vida. Era extremadamente joven, con mucho talento, y todo lo que quería hacer era jugar al baloncesto. Probablemente, el momento más especial fue el día del Draft, por el hecho de poder compartir cada instante del mismo con mis padres.

Hablando de Duke, este año una española (Ángela Salvadores) ha debutado allí y está teniendo un rol importante desde el banquillo. ¿Qué consejo le darías?

Tuve la oportunidad de ver a Ángela en noviembre cuando visité Duke durante unos cuantos días. Estaba muy sorprendida por sus habilidades y su visión de juego. Mi consejo para ella sería que intentase mejorar todos y cada uno de los días, que su objetivo fuese el de trabajar más que ninguna otra. Con el trabajo viene la confianza y la seguridad, y con eso, también el éxito acaba llegando. Creo, sin duda, que es una chica especial.

Has formado parte en varios torneos de la selección nacional estadounidense, ¿Qué supone para ti vestir los colores de tu país? Cuéntanos cuál fue tu mejor momento jugando para el equipo nacional.

Siempre es un honor competir para el Team USA. Empecé siendo convocada muy joven y tuve la oportunidad de competir por un puesto para los Juegos Olímpicos de Pekín 2008. Cada minuto con la selección fue una experiencia genial. Mi momento preferido con USA Basketball fue el Mundobasket de Brasil 2006 -donde USA se llevó el oro-.

Alana Beard

Foto: Perfumerías Avenida

2010 y 2011 fueron años duros para ti por motivos de lesiones. ¿Qué te motivó para salir adelante y volver al máximo nivel?

Mi principal motivación vino por parte de mi doctor (Dr. James Nunley, del hospital de la Universidad de Duke, uno de los mejores doctores del mundo), quien me dijo que probablemente no volvería a jugar al basket. Ésa fue toda la motivación que yo necesité para seguir adelante. Obviamente no soy la misma jugadora que era antes, pero conseguí alcanzar algo que me dijeron que nunca más podría haber hecho.

Dada tu dilatada carrera en la WNBA, ¿Cómo crees que es el estado de la liga actualmente? ¿Cómo ves el futuro de la liga?

La WNBA es la mejor liga del mundo. El futuro de la liga es brillante con la nueva dirección de la presidenta de la WNBA (Lisa Borders), así como del comisionado de la NBA (Adam Silver). Además, también tenemos excelentes jugadoras como Nneka Ogwumike, Elena Delle Donne, Brittany Griner, Maya Moore, Jewel Loyd o Skylar Diggins.

¿Destacarías a alguno de tus entrenadores por encima del resto? ¿Ha habido alguno que te haya influido de especial manera?

AB: He tenido la oportunidad de jugar para muchos entrenadores de muchas partes del mundo. A pesar de ello, no es difícil para mí escoger cuáles han tenido mayor impacto en mi vida y en mi carrera.

Sin duda, reconozco el mérito de mi entrenador en High School (institutos), Steve McDowell, quien me enseñó todos los aspectos relacionados con el baloncesto. El hecho de respetar el juego es la enseñanza más importante que me ha transmitido.

Después del High School, diría que Gail Goestenkors (mi entrenador en Duke), Geno Auriemma (mi entrenador en la selección durante la universidad y después como profesional), Sandy Brondello (entrenadora asistente en la WNBA) y Brian Agler (mi entrenador actual en las Sparks) pueden ser los 4 mejores entrenadores para los que he jugado. Ellos conocen realmente el juego y me han enseñado grandes cosas sobre él.

¿Cuál ha sido tu modelo a seguir como profesional? ¿Cuáles son las jugadoras o los jugadores que más te gustan en la actualidad?

Durante mi juventud, mi ídolo mientras crecía era Cynthia Cooper -jugadora del Salón de la Fama, 2 veces MVP de la WNBA y oro olímpico en Seúl ’88, jugó en España varias temporadas-, la jugadora a la que más atención prestaba. Hoy en día me gusta ver jugar a estrellas NBA como LeBron James, Dwyane Wade, Russell Westbrook o Kevin Durant.

Por otro lado, cuando hablamos de modelos a seguir, mis padres siempre lo han sido y lo serán. Todos los días ellos me enseñan el verdadero significado de la integridad, la resiliencia y el trabajo duro.

¿Cómo vislumbras tu futuro después del baloncesto? ¿Te planteas seguir tu carrera como entrenadora, o abandonar definitivamente el deporte?

Actualmente estoy en proceso de iniciar mi portfolio de franquicias, con el objetivo de diversificarlo y tener el mayor número de franquicias posible. Ahora mismo soy co-propietaria de una franquicia llamada “Mellow Mushroom” (www.mellowmushroom.com”).

Con respecto a lo de ser entrenadora, contemplo la posibilidad, ya que una de mis vocaciones es enseñar. Me enorgullece el hecho de ver evolucionar a gente joven que acaba convirtiéndose en grandes jugadores, pero lo que es más importante, grandes personas. ¡Quizás algún día!