Estimados, añorados y muy (poco) queridos Reyes Magos:

Os escribo esta carta con la esperanza de que, esta vez, no hagáis oídos sordos a mis peticiones ni ojos ciegos a este manuscrito. Llevo más de 30 años pidiendo lo mismo en mis cartas: un balón oficial de la NBA, la equipación de los Lakers y unas zapatillas como las de Jordan. No sé si es vuestra avanzada edad, o un error de Correos, o que pasáis demasiado tiempo con los camellos. El caso es que, año tras año, me he ido encontrando lo mismo el día 6 de enero cuando llego al salón de mi casa: dos pares de calcetines, unos calzoncillos usados y una camiseta de ‘Pescadería Juan Ramón’. Vale, lo entiendo, no he sido un niño bueno. Pero que los calzoncillos fueran usados y de mi hermano siempre me ha parecido un abuso.

Sé que la situación en el lejano Oriente no está para tirar cohetes (Nota: entiéndase como una frase hecha, por favor), pero no es justo que se juegue así con la ilusión de un niño. Por eso, este año, he decidido olvidarme de mis regalos de siempre para pediros algo más sencillo que os resumo en los siguientes puntos:

  • Ya sabéis lo que me gusta el baloncesto. Por eso os pido para mi casa un televisor de 52 pulgadas y dolby surround. Así podré ver los partidos en el bar del barrio, con los colegas, mientras mi mujer se queda viendo películas con la calidad que merece.
  • Para que los abusones lo sean menos, para una dieta rica en Omega 3, y por el bien del baloncesto en general, os pido unos ‘pinchos de merluza’ al curry. Al Stephen Curry. Abusón.
  • También os pido que los mejores equipos de Europa, todos, tengan licencia para jugar la Euroliga. Si yo he podido conducir mi coche sin carnet (la mayoría de las veces sin estar borracho), ¿por qué no van a poder ellos?
  • Para el equipo infantil al que entreno, os pido algo sencillo: ser como Scariolo. Sois magos, no tenéis excusas, así que no aceptaré un simple bote de gomina.
  • Como mi situación de pareja se ha complicado, os pido que mi vida sentimental se parezca al juego del Real Madrid: menos rebotes y más penetraciones.
  • Ya puestos… una camiseta de Colacao del Mundial de Basket de España ’85, una foto de Joey Dorsey en calzoncillos (para un amigo al que le encanta el morcón y los bates de béisbol), un balón de Carl Herrera firmado (con la mano que no usaba para jugar) y unos legos para el sobrino.
  • Para finalizar, quisiera seguir los pasos de cualquier jugador de la NBA. Eso sí, sin que me piten falta, como a ellos.

No quisiera acabar esta carta con otra queja, pero no me dejáis opción. Dedicándome al humor como me dedico, habéis destrozado todos mis chistes de la infancia, TODOS: El de España ganando un mundial, el de Lamar Odom de tapas por Vitoria, el de los españoles jugando el All Star, el del Manresa ganando una liga, el del Cáceres jugando una final de la Copa del Rey y casi una final de la Korac… no habéis tenido piedad, sinvergüenzas. Solo os queda que Kobe y Gasol se retiren en el Barça y la próxima carta os juro que se la escribo a los árbitros de un Orlando – Sacramento , los auténticos Magic Kings.

Debo reconocer que no han sido pocas las ocasiones en las que he dudado de vuestra existencia. Pero teniendo en cuenta que mis padres no tienen tan mala leche y que mi madre siempre nos ha tenido los gayumbos limpios y preparados para la acción, la duda se limita a que no seáis tres Reyes Magos, ni os llaméis Melchor, Gaspar y Baltasar. A lo mejor sois dos y os llamáis Alfonso y Felipe, Reyes ambos. Si es así, os falta un afroamericano (pero bastante negro). Y si no es Earvin Johnson, ni magia ni gaitas.

Atentamente, con todo mi rencor: el aun niño Chema Pizarro.