La columna vertebral de aquel equipo. Nash, Stoudemire y Marion. Foto: www.bballbreakdown.com

La columna vertebral de aquel equipo. Nash, Stoudemire y Marion. Foto: www.bballbreakdown.com

El 21 de marzo de 2015, Steve Nash anunciaba su retirada mediante una carta en The Players’ Tribune, en la que anunciaba que había tomado la decisión de dejar el baloncesto a los 41 años, tras pasar por un auténtico calvario de lesiones las dos temporadas anteriores a su retirada. 16 meses después, concretamente el pasado 26 de julio de 2016, Amar’e Stoudemire firmaba un simbólico contrato de un día con los New York Knicks, para, posteriormente, anunciar que dejaba la práctica del baloncesto en la NBA, pues unos días después firmó un contrato que le vinculaba al Hapoel Jerusalem, club del que es accionista. La forma de retirarse de Stoudemire quizás no sentó demasiado bien a la gran mayoría de fans de los Phoenix Suns, pues entendían que el jugador debía haberse retirado en la franquicia de Arizona, ya que fue el equipo que le elevó al estrellato después de draftearle. El malestar de los fans de los Suns aumentó aún más si cabe cuando los Knicks hicieron público un escueto texto del propio jugador en el que no mencionaba a Phoenix y se despedía con un emotivo “Once a Knick, always a Knick”. Días más tarde publicaría una carta más larga en The Players’ Tribune, al igual que Nash; en la que hacía un repaso a toda su carrera y, esta vez sí, mencionaba a los de Arizona.

De estos Suns, dentro de todo lo que significaron para el baloncesto en la pasada década, quizás lo que más se recuerde sean esos 4 años de baloncesto bajo la batuta de Mike D’Antoni jugando al famoso run & gun al antojo de un canadiense nacido en Johannesburgo con la melena al viento llamado Stephen John Nash, un jugador con una visión de juego y manejo de balón endiablados, que había sido elegido en el Draft por la franquicia de Arizona en 1996, pero que en 1998 pondría rumbo a Texas para crecer en los Dallas Mavericks. Asimismo, abandonaría esta franquicia para posteriormente volver a firmar por los Suns en la agencia libre de 2004. El propio Mark Cuban admitió que dejar marchar a Nash fue “uno de los peores errores de su vida”. A buen seguro que se ha lamentado profundamente por esta decisión a lo largo de los años.

Dos años antes de esa mediática firma, los Suns draftearían a un Amar’e Carsares Stoudemire directamente desde el instituto, al ser uno de los mejores atletas de su generación.  Esa temporada ganó el Rookie del Año, convirtiéndose en el primer jugador procedente del instituto en conseguir dicho galardón. Su explosión se produjo en la temporada 2003-2004 y fue actor principal en los éxitos conseguidos por la franquicia en la década del 2010, especialmente esos cuatro años mágicos (2004-2008), y que merecen ser recordados para toda la eternidad. Fueron un equipo sin anillo, sí, pero revolucionaron el estilo de juego existente por aquel entonces en la NBA. Cuatro años históricos que merecen un profundo repaso.

Temporada 2004-2005

La temporada anterior había estado llena de sobresaltos, pues cuando transcurría un cuarto de temporada la gerencia decidió destituir a Frank Johnson, que con un balance de 8-13 parecía que no estaba llevando a la franquicia (un equipo con Stephon Marbury, que en enero sería traspasado a los Knicks, Amar’e Stoudemire o Shawn Marion, entre otros) a buen puerto, para poner de entrenador jefe a un Mike D’Antoni que esos 61 partidos que restaban de temporada no alcanzó grandes logros, finalizando con un balance de 21-40. La bomba llegó en verano, cuando Steve Nash, uno de los mejores jugadores de la liga, decidía abandonar los Dallas Mavericks para firmar con ellos. Esta firma supuso una revolución a corto y medio plazo en la NBA, pues los Suns pasaron a ser, de manera sorprendente, aspirantes a todo. Tanto, que esa misma temporada ocuparon nada más y nada menos que el primer puesto de la liga, con un balance de 62-20, con Nash como MVP y D’Antoni como COY. Pero esa temporada estuvo marcada por la irrupción de un estilo de juego que revolucionó la liga por aquel entonces: el run & gun, correr y disparar, un sistema de juego  que se caracterizaba por el rápido ritmo de ataque, a menudo abusando del contraataque y utilizando poco el juego en estático, que se regía por la regla de los 7 seconds or less, es decir, tirar a canasta antes de los siete segundos de posesión, mientras la defensa aún estaba intentando colocarse. Lo que coloquialmente recibe el nombre de correcalles. Este estilo lo que conseguía era partidos de alta anotación y vistosos para el espectador, pero por el contrario, descuida mucho la defensa. Sin ir más lejos, los Suns de la 2004-2005 anotaron de media 110’4 ppp, el mayor promedio de puntos en una década, pero encajaron 103’3, finalizando como el peor equipo defensivo de la liga. Los partidos de la franquicia afincada en Arizona eran un show donde Steve Nash campaba a sus anchas con pases imposibles por la espalda y jugadas donde hacía las delicias de todo espectador presente en el pabellón o viendo el partido por televisión. Era indiferente. Nash representaba el baloncesto. Era el baloncesto.

Steve Nash, uno de los jugadores más talentosos de la historia. Foto: www,foxsports.com

Steve Nash, uno de los jugadores más talentosos de la historia. Foto: www,foxsports.com

Durante esta temporada 2004-2005, la primera tras el regreso del base canadiense, quien fue elegido MVP (el primero de este país en toda la historia) por ser el estandarte de este equipo; Amar’e Stoudemire, en su tercer año en la liga, se fue hasta unos promedios de 26 puntos y 8’9 rebotes por partido, alcanzando incluso los 50 puntos en un partido (gran parte de los puntos gracias a Nash, todo sea dicho), pero sin embargo no entró en el primer All-NBA Team, sino en el segundo (el ocupante del primero en el puesto de ala-pívot sería Nowitzki). Shawn Marion, con ese tiro tan característico suyo, apenas elevó su aportación, muy importante de por sí, manteniendo unos guarismos de 19’4 puntos y 11’3 rebotes, siendo un importante jugador en el apartado defensivo (dentro de lo que era la defensa en aquel equipo). Joe Johnson, que por aquel entonces contaba con 23 años, promedió 17’1 puntos por partido.

Ese año, los Suns mostraron una superioridad aplastante frente a casi todos sus rivales, siendo favoritos para alcanzar las Finales de la NBA. Comenzaron los Playoffs y en la primera ronda aplastaron a los Memphis Grizzlies con un incontestable barrido de 4-0. En segunda ronda llegarían los Dallas Mavericks, ex equipo de Nash, de quienes se deshicieron por 4-2 con bastantes apuros, pues en el sexto partido, los Mavs estuvieron a punto de alzarse victoriosos, pero finalmente lo hicieron los Suns, con un resultado de 130-126. Ya estaban en las Finales de Conferencia. Se enfrentarían contra los San Antonio Spurs, quienes habían vencido a los Seattle Supersonics también por un 4-2 global. Los dos mejores equipos de la Liga, frente a frente, en una Final de Conferencia que se antojaba épica. El primer partido transcurrió igualado, pudiendo decantarse para uno o para otro lado. Entraron los Suns 4 puntos arriba en el último cuarto, pero un último parcial soberbio de los texanos hacía que se anotasen el primer punto de la eliminatoria. En el siguiente, los de Arizona rozaron la victoria con la punta de sus dedos, pero de nuevo se quedaron con las ganas, al caer 111-108. La eliminatoria se ponía más cuesta arriba aún al caer en el tercer encuentro por 10 puntos de diferencia. No obstante, en el primer match point para los Spurs, los Suns se alzaron victoriosos y la eliminatoria se iría, al menos, a un quinto partido. Había esperanzas, pues ya sabemos que esto es lo último que se pierde. Sin embargo, los de San Antonio se ocuparon de acabar con ellas venciendo en un quinto partido que supuso el punto y final a la temporada de Phoenix, con unos Playoffs ligeramente decepcionantes al caer en la Final de Conferencia tras quedar primeros en Regular Season. Perdieron, eso sí, contra un equipo con una marca de 59-23, tan solo una victoria inferior a la suya propia. Finalmente, los Spurs se alzarían victoriosos en la Final de la NBA, venciendo 4-3 a los Detroit Pistons. El verano se antojaba decisivo para los de Arizona si querían dar ese paso que les permitiera acceder a las Finales.

Los Suns se encomendaban, entre oros, a la calidad de S.T.A.T Foto: www.azcentral.com

Los Suns se encomendaban, entre otros, a la calidad de S.T.A.T Foto: www.azcentral.com

Temporada 2005-2006

La temporada se veía crucial para probar la consagración de los Suns como élite de la liga, o si por el contrario, la campaña anterior había sido un espejismo y volverían a posiciones más bajas en la clasificación. La gerencia incorporó a Raja Bell en la agencia libre, y a Boris Diaw (el francés venía de unas dos primeras campañas flojas en Atlanta), vía traspaso, en el que se incluían dos primeras rondas de 2006 y 2008 (con las que se seleccionó a Rajon Rondo y Brook López, respectivamente) como nombres más destacados, y se dio salida a Joe Johnson –en el traspaso que daría con los huesos de Diaw en Arizona- o Smush Parker, entre otros, que iría rumbo a Los Ángeles Lakers. Por tanto, se quedaría una columna vertebral parecida a la de la temporada anterior, con Nash, Stoudemire y Marion, cambiando a JoJo por Raja Bell, quien venía de hacer buenas temporadas en los Utah Jazz, incluso la mejor en su carrera antes de llegar a Phoenix, donde se colaría en el mejor quinteto defensivo en la temporada siguiente a su llegada. Pero eso es otra historia. Centrémonos.

La campaña no comenzaba con perspectivas muy halagüeñas para el equipo, pues el 18 de octubre de 2005 se le detectaría a Stoudemire una lesión en el cartílago de la rodilla, por lo que tuvo que pasar por quirófano. Se especuló con que volvería sobre febrero, pero finalmente regresó en marzo, disputó tres partidos y, al resentirse, los cuerpos médicos de la franquicia decidieron que guardara reposo hasta la temporada siguiente. Como no puede ser de otra manera, los Suns notaron la baja de uno de sus jugadores estrella, pues, aunque finalmente alcanzarían una marca de 54-28 (8 victorias menos que el año anterior), y acabando segundos de conferencia tras unos inalcanzables San Antonio Spurs, a buen seguro que se hubieran acercado más a esos texanos, que bajo la batuta del gran Gregg Popovich arrasaron allá por donde pasaron en una temporada marcada por el récord establecido el 22 de enero de 2006, el día que Kobe Bryant olió la sangre y sacó a relucir su instinto asesino, anotando la friolera de 81 puntos.

En lo que concierne al juego del equipo, se continuó con el estilo del run & gun que tan buen resultado había dado la temporada anterior, es decir, un alto ritmo de ataque y una defensa más bien floja, jugando a meter más puntos que el rival. Volvieron a finalizar como el mejor equipo ofensivo de la liga, anotando de media 108’4 puntos por partido. Sin embargo, esta vez el equipo de D´Antoni no finalizó como el peor equipo defensivo de la liga, sino como el antepenúltimo, por delante de los Toronto Raptors y de unos Seattle SuperSonics que finalizaron como el segundo mejor atacando, pero por el contrario, como el peor defendiendo, encajando de media tres puntos más de los que anotaban.

Al estar Stoudemire lesionado, el peso del equipo recayó sobre Steve Nash, Shawn Marion -que ya eran pilares la temporada anterior-, Raja Bell; que venía a suplir a Joe Johnson, y un sorprendente Boris Diaw, que ante la falta del ala pívot, dio un paso al frente y promedió 13.3 puntos, 7 rebotes y 6 asistencias por partido, erigiéndose como uno de los símbolos de los Suns y resultando ganador del galardón al Jugador más Mejorado de la Temporada. No obstante, una de las grandes noticias fue que estos cuatro jugadores estuvieron sanos toda la temporada, lo que les ayudó a sobreponerse a la ausencia de Stoudemire: Nash y Bell jugaron 79 partidos, Diaw 70 y Shawn Marion 81.

Boris Diaw y Shawn Marion, dos de los hombres más destacados de la temporada. Foto: www.bleacherreport.com

Boris Diaw y Shawn Marion, dos de los hombres más destacados de la temporada. Foto: www.bleacherreport.com

Nash se volvió a alzar como MVP, éste más polémico que el anterior, con una marca de 18’8 puntos, 10’5 asistencias –líder con diferencia en este apartado- y 4’2 rebotes. Además, lideraría a la NBA en porcentaje de tiros libres, estableciendo la marca en nada más y nada menos que 92’1%, anotando 257 de sus 279 intentos durante la temporada regular. Impresionante. Shawn Marion asumió galones y promedió un doble doble de 21.8 puntos y 11’8 rebotes, ganando más peso aún en el esquema Sun. Raja Bell firmó unos muy buenos 14’7 puntos, 3’7 rebotes y 2’6 asistencias, formando pareja de backcourt junto a Steve Nash y ejerciendo de tutor para Leandro Barbosa, quien este verano afirmó que en su retorno a Phoenix eligió el dorsal 19 en honor a Bell, el jugador que le tuteló durante su estancia en el pasado. El brasileño contribuyó con 13’1 puntos como sexto hombre, lo que hizo aumentar su caché de cara a otros equipos. Sin embargo, aunque el equipo girase en torno a estos hombres, había otros jugadores que eran pieza importante en el juego, como James Jones o Kurt Thomas. Todos sumaban y aun sin Amar’e Stoudemire encaraban los Playoffs con optimismo.

En la primera ronda estarían emparejados con los Lakers, que cabalgando a las espaldas de Kobe Bryant habían logrado clasificarse séptimos de conferencia con un equipo, todo hay que decirlo, de un nivel inferior a la media. El equipo de Arizona accedió a la siguiente ronda con más apuros de los previstos, obteniendo el boleto en un séptimo partido disputado en Phoenix en el que los Suns se alzaron victoriosos por 31 puntos de diferencia. Esperaba el vecino pobre de los Lakers por aquel entonces, Los Ángeles Clippers, de los que también se desharían por 4-3, con un Shawn Marion soberbio, firmando 26 puntos y 12 rebotes en la serie. Tras dos series pasando más apuros de los previstos, en las Finales de Conferencia se enfrentaban a unos Dallas Mavericks que por aquel entonces contaban con Dirk Nowitzki como indiscutible líder, tenían ánimos de revancha tras quedar eliminados de la lucha por el trofeo Larry O’Brien la temporada anterior a manos de los Suns y además habían apeado a los vigentes campeones, sus vecinos San Antonio Spurs de la brega por defender el título. La serie daría comienzo con buen pie, pues Phoenix ganó el primer partido, pero sin embargo, los texanos revertirían la situación con dos triunfos consecutivos, ambos por siete puntos de diferencia. Los Phoenix Suns empatarían la serie en el siguiente choque, pero tras esta victoria, llegaría la debacle. Los Mavericks ganarían el Game 5 de forma incontestable, y en el sexto partido, disputado en el America West Arena, pabellón de los Suns, los de Dallas darían la campanada, y a hombros de un Dirk Nowitzki imparable avanzarían hasta la final de la NBA, donde, con un Wade a un nivel soberbio, tras una lucha cuerpo a cuerpo con el alemán, los Miami Heat, equipo del escolta, desplegarían el banner de campeones en su pabellón por primera vez en su corta historia. Otra oportunidad desaprovechada para los Phoenix Suns, quienes se empezaban a ver desesperados por quedarse por segundo año consecutivo a las puertas del último asalto por el Larry O’Brien.

Temporada 2006-2007

El verano de 2006 en las oficinas de Arizona fue, sorprendentemente, muy tranquilo. Cortaron a Nikoloz Tskitshvili y firmaron a Eric Piatkowski, Marcus Banks, Sean Marks y Jumaine Jones en la agencia libre, y como si de otro fichaje se tratara, volvió Amar’e Stoudemire, ya plenamente recuperado. Como si quisiera comenzar una nueva etapa tras la lesión, se cambió el dorsal del 32 al 1. Más tarde, en el mes de noviembre, incorporaron a Jalen Rose, ya en las últimas de su carrera -se retiraría al término de esa misma temporada-, que promediaría tan solo 3’7 puntos en busca de un anillo que culminase su trayectoria.

Los Suns esperaban el comienzo de la nueva campaña con optimismo, pues la temporada anterior se habían plantado en Finales de Conferencia aún con la baja de uno de sus jugadores más importantes, y la plena recuperación de éste hacía presagiar un mejor año, con vistas incluso de anillo, el cual supondría el primero de toda la historia de la franquicia.

La Regular Season transcurrió similar a las anteriores desde que Phoenix se convirtió en equipo contender, con ellos concluyendo la temporada como máximos anotadores de toda la NBA, con 110 puntos por partido, pero por el contrario, como uno de los peores atrás, encajando 103 tantos de media por noche. Sin embargo, les sobró para hacerse con el segundo puesto del Oeste, con una marca de 61-21 por detrás de los Dallas Mavericks, campeones el año anterior, quienes ganaron 67 partidos y solo hincaron la rodilla en 15. Como en temporadas anteriores, el equipo confió a Nash la manija del líder, y de nuevo el canadiense respondió a toda esa confianza con creces. 18’6 puntos y 11’6 asistencias –de nuevo primero en pases de canasta- se anotó el jugador de los Suns, además de finalizar en cabeza de la clasificación de True Shooting Percentage -estadística que hace media de los tiros libres, tiros de dos y triples intentados-, con 65’4%. Ante el regreso de S.T.A.T. (Standing Tall And Talented, mote puesto por él mismo), quien parecía haber olvidado la lesión que le mantuvo en el dique seco casi la totalidad de la campaña 2005-2006 promediando 20’4 puntos y 9’6 rebotes, Shawn Marion perdió importancia en el ataque del equipo, pero sin embargo, se las apañaría para finiquitar la regular con 17’5 puntos y 9’8 rebotes. Raja Bell, quien entró en el All-Defensive Team como premio a su rendimiento atrás, firmó unos calcados 14’7 puntos, aderezados con 3’2 rebotes y 2’5 asistencias. Diaw, ante el retorno de Stoudemire se vio obligado a dar un paso atrás y reflejó unas estadísticas de 9’7 puntos, 4’3 rebotes y 5 asistencias. El francés era un hombre que sumaba en todo. Justamente al igual que la temporada anterior, pero en menor medida. Finalmente, el otro galardonado del equipo -junto a Bell- sería Leandro Barbosa, premiado como Sexto Hombre del Año tras la mejor temporada de su carrera, anotando 18’1 puntos por partido, capturando 2’7 rebotes y entregando 4 pases de canasta a sus compañeros tras jugar 80 partidos. Sin embargo tan solo 18 de ellos los disputó como titular, promediando 29’5 minutos por noche. Tras una estupenda temporada regular, la postemporada se encaraba con ánimos de resarcirse de la temporada anterior y, por fin, alcanzar las Finales, el sueño de cualquier jugador. ¿Por qué no ganarlas también? Los Suns tenían licencia y motivos para soñar.

El SMOY. Foto: www.zona-deportiva.com

El SMOY. Foto: www.zona-deportiva.com

La primera ronda depararía un enfrentamiento idéntico al de la temporada anterior, el cual estaba adquiriendo ya tintes de clásico, como era un Phoenix Suns vs. Los Ángeles Lakers. No obstante, el desarrollo de la serie sería bien distinto, con Phoenix aplastando a los angelinos por un contundente 4-1. En la siguiente fase se daría un choque habitual en los últimos años. Adivinen: San Antonio Spurs, la bestia negra de los de Arizona, se volvería a cruzar en su camino, y por enésima vez les alejó de la pelea por el anillo con un resultado global de 4-2. Sin embargo, los Phoenix Suns desaprovecharon la oportunidad de avanzar de nuevo hasta Finales de Conferencia de la manera más cruel posible, pues durante el cuarto partido de la serie, que finalmente se llevarían por 104-98, Robert Horry golpeó a Nash. Dicha agresión desembocó en una trifulca que se saldaría con una sanción de dos partidos para Horry por el empujón propinado al canadiense y uno para Stoudemire y Diaw por salir del banquillo durante ésta. Una sanción para los dos Suns cuanto menos polémica. En los dos siguientes partidos, los colegiados tomaron decisiones muy dudosas, quizás demasiado, y los texanos vencerían en los dos siguientes encuentros y por consiguiente, avanzarían hasta las Finales de Conferencia. Finalmente se alzarían con el Larry O’Brien a costa de los Cleveland Cavaliers.

El proyecto de los Suns se encontraba atascado, y necesitaban un golpe de efecto si querían aspirar a, al menos, unas Finales.

Temporada 2007-2008

Ese golpe de efecto tenía nombre y apellidos: Shaquille O’Neal. En un traspaso llevado a cabo en febrero de 2008, al borde del deadline, los Suns enviaban a Shawn Marion y Marcus Banks a South Beach a cambio de Shaq, buscando contrarrestar el fichaje de Pau Gasol por Los Ángeles Lakers, sus rivales de división, apenas unos días antes.

En junio, durante el Draft, seleccionaron a Rudy Fernández, pero lo enviaron a Portland junto a James Jones a cambio de dinero, y firmaron en la agencia libre a Grant Hill y Brian Skinner, quien disfrutaría de pocos minutos en pista.

La temporada regular en la Conferencia Oeste finalmente sería una de las más reñidas de la historia reciente de la NBA, con hasta seis equipos en un margen de apenas dos victorias, lo que originaba que, al más mínimo error, cayeses varios puestos en la clasificación. El Salvaje Oeste en su más puro estilo. Ese fue el caso de los Suns, quienes con un balance de 55-27 se clasificaron sextos de conferencia, viéndose obligados a enfrentarse –sí, de nuevo- contra los San Antonio Spurs. Durante la Regular Season, los números del equipo y los jugadores se mantendrían parecidos a los de la temporada anterior. El promedio de puntos por partido se mantendría en 110, y en puntos encajados el número subía hasta 105. El run & gun. Steve Nash anotó 17 puntos y repartió 11 asistencias de media por partido. Shawn Marion, que fue traspasado junto a Marcus Banks a cambio de Shaq, durante los 47 partidos que disputó para Phoenix -todos de titular- promedió 15’8 puntos y 9’9 rebotes. Los Suns encontraron al jugador más destacado de su temporada en Amar’e Stoudemire. S.T.A.T. firmó unos soberbios 25’2 puntos y 9’9 rebotes, al borde del doble-doble, Leandro Barbosa reduciría su aportación respecto a la de la temporada anterior en 2’5 puntos, con 15’6 de media al final, y el recién llegado Grant Hill (como curiosidad, recientemente ha sido dado a conocer que Phil Jackson estuvo a punto de dar salida a Kobe Bryant a cambio de Hill en la 99-00), tras quedar mermado por las lesiones en años anteriores, disputó 70 partidos en Regular Season por primera vez desde que dejara la MoTown y dejó unos guarismos de 13’1 puntos, 5 rebotes y 3 pases de canasta. Por su parte, O’Neal, en los 28 partidos que disputó, tan solo colaboró con 12’9 puntos, añadiendo, eso sí, 11 rebotes.

El experimento fallido. Foto: www.lakersblog.latimes.com

El experimento fallido. Foto: www.lakersblog.latimes.com

Daban comienzo los Playoffs y repetirían su último enfrentamiento en la postemporada del año anterior, contra los San Antonio Spurs. Había ganas de revancha contra un equipo que sólo había ganado un partido más que ellos en temporada regular. Sin embargo, todo ánimo se esfumó en el momento en el que se encontraron 3-0 abajo en la eliminatoria tras perder el primer encuentro de forma agónica en el último segundo al anotar Tim Duncan un triple desde la cabecera. Al borde del sweep (barrido) sacaron la casta, y en el cuarto partido, disputado en Phoenix, vencerían por 19 puntos de diferencia, lo que les permitía alargar la serie hasta el siguiente parido como mínimo. Ese mínimo se convirtió en un máximo. San Antonio doblegó a Phoenix por cinco tantos y avanzaría hasta la siguiente ronda. El sueño de los Suns, hecho añicos en una primera ronda. La segunda edad dorada del equipo de Phoenix estaba llegando a su fin.

Pese a que continuaron varios años más dando guerra, incluso repitiendo Finales de Conferencia -esta vez contra los Lakers-, las cuatro temporadas repasadas en el artículo son posiblemente irrepetibles. Es un equipo que hizo a la gente disfrutar y logró levantar al aficionado del asiento fuera de la franquicia que fuera, y eso es realmente complicado. A la hora de colocar a este equipo en un top histórico siempre se le ha reprochado no haber pasado jamás de unas Finales de Conferencia, pero, ¿y qué pasa porque no hayan sido capaces de alcanzar la final de la NBA? Viendo jugar a un equipo con jugadores de la talla de Steve Nash, Shawn Marion o Amar’e Stoudemire, solo nos queda observar la grandeza de su juego. Dentro de unos años más, viendo el cariz que está tomando la NBA actual, se valorará a estos Phoenix Suns como merecen, que no es poco.

Let’s go, Suns.

Foto: www.nba.com

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