Una rivalidad de altos vuelos

Uno a uno. El balance no puede ser más igualado después de que cada equipo haya conquistado uno de los últimos dos campeonatos disputados ante, precisamente, su homónimo en la conferencia contraria.

Si bien fueron los Warriors los primeros en lograr el tan ansiado anillo, hace apenas unos meses los Cavaliers devolvieron el golpe por partida doble. Primero, alcanzando lo que nadie antes había conseguido hasta el momento en la historia de la NBA: remontar un 1-3 en contra en unas Finales. Y segundo, lográndolo ante el equipo capaz de romper un récord que se presentaba inaccesible con un espectacular registro de 73 victorias en regular season.

Ahora, prácticamente todos los análisis y previsiones auguran un nuevo enfrentamiento entre ambos equipo en las Finales de 2017, lo que, irremediablemente, desequilibraría la balanza hacia uno u otro lado y terminaría por asentar las bases de una rivalidad que podría prolongarse un par de años más.

Kevin Durant ¿El inicio de una dinastía en Oakland?

Los Warriors dan mucho miedo. La inesperada derrota ante los Cavaliers en las pasadas Finales tras desperdiciar un 3-1 a favor no ha hecho más que espolear a un equipo con una cota de motivación y ganas de revancha inimaginable.

La llegada de Durant este verano a las cálidas tierras de California supuso un auténtico terremoto en el seno de la NBA, elevando a los Warriors como los grandes candidatos para recuperar el título de 2015. Una plantilla de altos vuelos que contará con los MVPs de las últimas tres temporadas (Stephen Curry y Kevin Durant), con dos de los mejores francotiradores de la liga (el propio Curry y Klay Thompson), un todoterreno como Draymond Green, el auténtico pegamento del equipo, y jugadores de segunda línea de grandísima calidad como Andre Iguodala y Shaun Livingston.

Además, los Warriors se las han ingeniado para reforzar su juego interior, una de las pocas fisuras mostradas el pasado curso, sin desvalijar las arcas de la franquicia con las contrataciones de Zaza Pachulia, JaVale McGee y David West.

Si todas las piezas cuadran a la perfección, algo potencialmente posible tras lo visto en pretemporada, los pupilos de Steve Kerr pueden instaurar una incontestable dinastía en la liga durante el próximo lustro.

La carrera del MVP

La llegada a Oakland del propio Kevin Durant obligará a dosificar la aportación ofensiva de las principales espadas de Golden State. Muchos analistas auguran una disminución de los números de Stephen Curry, elegido MVP en las últimas dos ediciones de la liga, a favor de su nuevo compañero, lo que abre las puertas del premio a otras estrellas de la NBA.

Más allá del propio Curry y el siempre presente LeBron James, los especialistas se han atrevido a enumerar una lista de candidatos mucho más amplia que la existente años atrás. Entre todos ellos destaca Russell Westbrook, quien asumirá su nuevo rol de líder incuestionable de los Thunder y que ya firmó la friolera de 18 triples-dobles el pasado curso, un Paul George que ya ha confirmado su absoluta convicción de poder aspirar al galardón o un Kawhi Leonard mucho más maduro que tendrá que ratificar su ascensión al estrellato tras la retirada de Duncan.

Un peldaño más abajo aparecen otros nombres como el del propio Durant, James Harden, Anthony Davis o Damian Lillard.

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Año I después de Kobe, Duncan y Garnett

Muchos, entre los cuales me incluyo, se engancharon a la NBA coincidiendo con una de las generaciones más prolíficas de la historia.

La época que marcó el cambio de milenio en el mundo contemporáneo entró en armonía con la presencia en la liga de un nutrido grupo de estrellas que hicieron la delicia de una cantidad desorbitada de aficionados que ha crecido exponencialmente desde entonces.

Entre ellos podemos destacar a la tripleta formada por Kobe Bryant, Tim Duncan y Kevin Garnett, quienes, a lo largo de su carrera, engrosaron sus respectivas salas de trofeos y distinciones con un total de once campeonatos, cuatro MVPs, 25 apariciones en el Mejor Quinteto de la NBA y 37 participaciones en el All-Star Game.

Todos ellos, precisamente, decidieron colgar las botas este verano, dejando huérfana a una competición que afrontará su primera temporada sin ellos como actores de lujo.

No será nada fácil presenciar el inicio del curso sin ninguno de ellos, una situación que, por otro lado, supondrá el inicio de una nueva era en las ciudades de Los Ángeles y San Antonio. Se buscan sucesores.

La NBA más española de la historia

Hasta diez jugadores ondearán la bandera española por las 30 canchas de la geografía norteamericana durante la temporada 2016-17. Algo totalmente impensable no hace tanto y menos todavía cuando Fernando Martín se convirtió en el primer jugador español en pisar la competición hace ya treinta años.

Una lista encabezada por Pau Gasol, quien inicia una nueva experiencia en la liga a las órdenes de Popovich en San Antonio, seguida por veteranos como Marc, Ibaka, Calderón y Ricky, un repetidor como Sergio Rodríguez, y otros con un bagaje menor, como el de Mirotic, o nulo como en el caso de los recién llegados Álex Abrines y los hermanos Hernángomez.

Curiosamente, España es el tercer país que más extranjeros aporta a la NBA tras Canadá (12) y Francia (11), lo que pone de manifiesto la cada vez mayor confianza y evolución del baloncesto internacional.

¿Redención en Philadelphia?

Después de varios años a la deriva, tanto los aficionados de la franquicia como la extensa nomina de especialista afines esperan ya esta temporada un visible paso adelante del equipo.

Aunque la baja confirmada hasta, como mínimo, el mes de enero de Ben Simmons supone un nuevo y doloroso palo para la evolución del proyecto, el sorprendente nivel mostrado por Joel Embiid tras dos años en blanco augura un futuro esperanzador para unos 76ers demasiado acostumbrados al pozo de la liga.

Aún así, es más que probable que los de Pensilvania vuelvan a copar las últimas posiciones del Este pero una mejora en el juego, y el número de victorias, se prevé obligatoria.

Nuevo destino, nueva vida

Como cada año en el seno de la NBA, la temporada baja da paso a un bullicio de nombres, traspasos, contrataciones y rumores que incendian y amenizan la competición.

Este verano, más allá de la sorprendente firma de Kevin Durant por Golden State, el mercado dejó dos nombres propios que abandonaron unas franquicias cuyos colores habían defendido desde su aterrizaje en la liga.

Dwyane Wade, principal referente de los Heat desde 2003, optó por abandonar South Beach rumbo a su Chicago natal para liderar, junto a Jimmy Butler y el también recién llegado Rajon Rondo, el nuevo proyecto de los de Illinois.

El propio Rondo fue la apuesta particular en los despachos de los Bulls para llenar el vacío dejado por Derrick Rose, MVP de la temporada en 2011 venido a menos a causa de las siempre devastadores lesiones, traspasado a los Knicks el pasado mes de junio.

En La Gran Manzana, Rose intentará recuperar vestigios de su mejor nivel al lado de un Carmelo Anthony que ve como se le escapa irremediablemente el sueño de conquistar un campeonato.

La mano de Thibodeau y el renacer de Minnesota

En Minneápolis pueden presumir de disponer el proyecto con más futuro de toda la NBA y un entrenador capacitado para sacar el mayor rendimiento al mismo. Varios años a la deriva que, en contraposición al desastre deportivo protagonizado en Philly, han servido para construir un núcleo de mucho talento y mayor futuro.

Con Karl-Anthony Towns y Andrew Wiggins, mejores Rookies de la NBA en 2015 y 2016 respectivamente, a la cabeza, los Wolves tienen motivos de sobra para soñar con comenzar a mirar las posiciones altas de la Conferencia Oeste y comenzar a tutear a las grandes potencias de la liga.

Declaración de intenciones en la Conferencia Este

Quién sabe si la victoria de Cleveland Cavaliers ha supuesto un punto de inflexión en la abusiva hegemonía de la Conferencia Oeste, cuyos equipos han ganado doce de los últimos 18 campeonatos.

Varias de las mayores potencias del último lustro han visto disminuido su potencial (Rockets, Grizzlies, Clippers, Thunder, Mavericks,…) y sus aspiraciones, lo que puede ser aprovechado por sus homónimos en el Este para equilibrar la balanza.

Los Cavaliers vuelven a erigirse como los principales candidatos para repetir reinado en el Este, aunque la competencia será mayor este curso gracias al paso adelante dado por los Raptors, Pacers, Bulls, Celtics, Wizards y compañía. Además, habrá que seguir muy de cerca a ciudades emergentes como Milwaukee, Orlando y Nueva York, con su enésimo proyecto liderado por Carmelo Anthony y el recién llegado Derrick Rose.

¿Hay alternativas al Imperio Warrior?

El varapalo sufrido en la jornada inaugural ante San Antonio Spurs puede hacer cambiar a más de uno su apuesta incondicional por los Warriors como campeones de la NBA en 2017.

Más allá de los Cavaliers, son varios los equipos que han presentado sus credenciales para alzarse con el máximo premio colectivo de la temporada y que amenazan con colarse en la fiesta de los principales actores invitados.

Tras lo visto hasta el momento, los Spurs vuelven a situarse (y ya van…) como la gran alternativa al reinado en el Oeste, mientras que habrá que mantenerse a la espera y comprobar la capacidad de los Raptors para mantenerse en la élite del Este y el alcance real de los nuevos e ilusionante proyectos establecidos en Indiana, Boston, Chicago y Nueva York.