Pasó casi desapercibido. Mientras todo el mundo del baloncesto estaba pendiente de rumores y mentiras, de movimientos que podrían agitar el rumbo de la liga y se extrañaba y a la vez maravillaba por la llegada de DeMarcus Cousins a New Orleans para formar una dupla estratosférica con Anthony Davis, ocurrió algo que muchos pasaron por alto. Horas antes del frenesí que suponen las últimas horas del mercado de traspasos en la NBA, los Portland Trail Blazers y los Denver Nuggets cerraban un acuerdo que no ocupó portadas, pero que sin duda nos ha dejado a un jugador y un equipo muy beneficiados. Jusuf Nurkic hizo las maletas con destino a Oregón, y tan solo ha tardado un par de semanas en erigirse como nuevo ídolo junto a Damian Lillard y C.J. McCollum.

A su favor, hay que decir que la papeleta no era nada fácil. Llegar a un equipo que está rindiendo muy por debajo de las expectativas, y encima a ocupar una posición casi maldita no invitaba al optimismo. En las últimas temporadas, ser el pívot titular de los Blazers era casi profesión de riesgo. Después de rascarse el bolsillo para contratar a Festus Ezeli el pasado verano, la franquicia de Portland se encontró un paquete defectuoso como ya les pasara con el tristemente conocido caso de Greg Oden. El pívot de origen nigeriano todavía no se ha vestido de corto con su nuevo equipo, y pese a que Mason Plumlee estaba cuajando un papel más que digno, había que moverse. Por el módico precio del ex de los Brooklyn Nets y una elección de segunda ronda de Draft, los Blazers recibieron una primera ronda y a un Nurkic que se estaba quedando sin sitio ante la tremenda explosión de Nikola Jokic en Denver. Y ahí, de lo que parecía un simple cambio de cromos entre dos franquicias con rendimientos similares, Terry Stotts ha encontrado un potosí.

En su tercera temporada en la NBA, el bosnio ha encontrado un sitio perfecto en el que poder brillar de la mano de un técnico de campanillas, y unos compañeros con mucho más talento de lo que refleja el récord de Portland. De los diecisiete minutos de media que disponía con los Nuggets, Nurkic ahora disfruta de más de media hora en cancha, y como es lógico, el subidón en sus números es más que notable. 15 puntos, 9’5 rebotes, 4 asistencias y 2’1 tapones por encuentro son las geniales estadísticas de una de las grandes noticias de la segunda mitad de la temporada regular. Con estos credenciales, no es de extrañar que en Portland haya aterrizado lo que ya se conoce como “La fiebre Nurkic”. En sus diez partidos con su nueva elástica, el pívot bosnio ha contribuido de lo lindo a que los Trail Blazers hayan sumado seis victorias y aún sigan la estela por el octavo puesto de la Conferencia Oeste. Cosas de la vida, precisamente ese lugar lo ocupan los Nuggets a menos de dos encuentros de diferencia con los de Oregón. Podemos estar delante de un traspaso que marque la lucha por el último boleto que da acceso a los Playoffs.

“Más que cualquier otra cosa, cuando empiezas a ver vídeos de él antes del traspaso, ves todas las cosas que puede hacer. Creo que ahora que se le ha dado la oportunidad, se está mostrando un poco más”. – Terry Stotts

Por primera vez desde que arrancara el presente curso, Lillard y McCollum parecen haber encontrado un acompañante que les ayude en esa particular guerra que estaban librando por su cuenta. Los Blazers afrontaban esta campaña como la confirmación de la grata sorpresa que protagonizaron el pasado año, pero respirando ya los últimos compases de la liga regular, la palabra que nos viene a la mente es decepción. La antes mencionada incorporación de Ezeli ha supuesto un fiasco mayúsculo, mientras que el otro flamante fichaje, Evan Turner, no ha podido justificar del todo el gran salario que lo alejó de Boston debido a una lesión que le está manteniendo en el dique seco por demasiado tiempo. Otro que no está correspondiendo a la cifra que las oficinas de los Trail Blazers le pusieron encima de la mesa es Allen Crabbe, cuya millonaria renovación no se ajusta a un pobre rendimiento que no le convierte en esa amenaza desde el banquillo que se esperaba en ‘Rip City’. En fin, poco brillo, pero con la incorporación de Nurkic todavía se puede salvar con creces la temporada.

Desde luego, el rayo de sol en el habitual panorama lluvioso en la ciudad de Portland tiene acento bosnio. Más allá de la mejora evidente que ha producido el traspaso con los Nuggets, tenemos que hablar de un partido en especial; una actuación casi histórica. En la victoria en casa de los Blazers ante los 76ers, con prórroga de por medio, Nurkic salió en las noticias de medio mundo con unos números que no se veían en la NBA desde Charles Barkley allá por el año 1986. El nuevo ídolo del Moda Center registró 28 puntos, 20 rebotes, 8 asistencias y 6 tapones en una noche de ensueño muy difícil de repetir. Semejante tabla estadística habla maravillas de un jugador que en apenas una semana se ha acoplado a la perfección en el sistema de Terry Stotts. Sin duda, este partido supuso la primera cepa de la “Fiebre Nurkic” que asola el Estado de Oregón en las últimas fechas.

Como no podía ser de otra manera, tanto técnico como compañeros se deshacen en elogios con el nuevo fichaje de Portland. Pero no solo eso. Nurkic ha podido comprobar de primera mano el cariño de su nueva fanaticada que le llevo al casi llanto de emoción tras su exhibición ante los Sixers. En la entrevista en cancha tras el encuentro, el bosnio no pudo ocultar su alegría ante un público en pie y soltó una frase que sin dudas hizo las delicias del Moda Center: “Éste es mi hogar”. Será una obviedad como un piano, pero qué importante es encontrar un sitio que te dé la oportunidad de explotar tus cualidades. En su época en Denver, el bueno de Nurkic no pasaba de la franja de los 8 puntos por partido y apenas tenía hueco ante jugadores como Faried o el propio Jokic, que parece haber finiquitado cualquier competición por su puesto allá por las Montañas Rocosas. Ahora, ese duelo interno por la posición de pívot titular de los Nuggets, se puede convertir en un duelo por todo lo alto para estar en los Playoffs. De momento, en los enfrentamientos previos al traspaso entre ambas franquicias, los Trail Blazers se han llevado dos de los tres encuentros disputados, y personalmente, no puedo esperar a su último choque en Portland el 29 de marzo con las espadas por todo lo alto.

“Esta es la primera vez tras dos años en que me estoy divirtiendo”. – Jusuf Nurkic

Foto: Blazersedge.com

La estabilidad y la importancia dentro de un proyecto pueden dejarnos a un jugador muy a tener en cuenta en el futuro próximo. A sus 22 años, Jusuf Nurkic dice haber encontrado su hogar, y visto lo visto hasta el momento, no podemos encontrar ninguna razón para rebatir esta afirmación. Desde su elección en el puesto 14 del Draft 2014 por los Chicago Bulls, pasando por su traspaso esa misma noche rumbo a los Nuggets, hasta su aterrizaje en Portland, el center bosnio ha hallado por fin lo que buscaba desde que decidiera marcharse a Estados Unidos a tan temprana edad. El punto de partida de la historia es muy prometedor, y en los Trail Blazers sueñan con que cada capítulo sea mejor que el anterior para que esta gran fiebre no quede en un mero resfriado.