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Costa a costa

Homenaje a los 68 elegidos: March Madness (IV)

psanmiguelsanchez@gmail.com'

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La vida es bella. Corta pero bella. Es efímera y se nos escurre entre los dedos. Cuando nos queremos dar cuenta ya estamos inmersos en una nueva década rememorando los viejos tiempos junto a los seres queridos. Todo tiene su punto y final pero no por ello se termina, he ahí la paradoja de la vida. Siempre queda alguien que se acuerde del pasado. Que intente rescatarlo. Y en estas líneas pretendo ser yo ese alguien, pues aunque sean segundos, horas o días contados los que nos separen de esta temporada en la NCAA, rindo los honores correspondientes a este curso.

Quizás solo sea una campaña más en la liga universitaria de baloncesto estadounidense, pero no una cualquiera, al menos para un servidor que por ello homenajea en estos párrafos a los 68 equipos llamados para disputar el torneo definitivo, la March Madness. Espero que disfruten con su lectura tanto como lo hice yo con esta campaña, pero sobre todo, que algún día miren atrás y recuerden estos días de gloria, que esperemos, nunca terminen en la cantera más grande del basket.

WEST REGION: CAMPEÓN – GONZAGA

MARYLAND

Los Terrapins no terminan de alcanzar su mejor versión. Ha sido un año de buenos números pero con la sensación de que quedaron balas en la recámara. Los hombres de Mark Turgeon parecían llamados a ser uno de los tapados en la Big Ten, no obstante, se quedaron bajo la manta y los focos no pudieron iluminar su juego como muchos esperaban. Una plantilla con jugadores muy jóvenes, con todo por demostrar, en la que se intercalaban otros más experimentados, prometía dar mucha guerra en el gran baile, pero acabaron fuera en el primer corte.

Melo Trimble 17.2 puntos, 3.8 asistencias y 3.7 rebotes

Justin Jackson 10.7 puntos, 5.9 rebotes y 0.9 robos

Anthony Cowan 10.4 puntos, 3.9 rebotes y 3.6 asistencias

NORTH DAKOTA

En una de esas conferencias llamadas menores, la Big Sky, los Fighting Hawks salían airosos y como justos vencedores entre los suyos, volando así hasta el torneo definitivo donde no pudieron más que presentarse antes de ser arrollados por uno de los pesos pesados, Arizona. Era la primera vez que entraban en el gran baile y pudieron acusar cierta presión, lo que no quita que su campaña haya estado por encima de lo esperado, con un juego agresivo que les ha regalado una temporada histórica.

Quinton Hooker 19.3 puntos, 4.7 rebotes y 3.7 asistencias

Geno Crandall 15.6 puntos, 4.5 asistencias y 2.1 robos

Drick Bernstine 8 puntos, 7.4 rebotes y 2.1 asistencias

ARIZONA

Fieros y atrevidos los Wildcats durante toda la temporada, adjudicándose el torneo de la PAC-12, pero terminado por quedarse fuera de la batalla definitiva en un partido donde no acabaron por entrar del todo en ningún momento. Fuertes y rocosos, así se presentaron esta campaña, además de con la calidad necesaria en sus filas para pelear por el cetro universitario. No obstante, una de las cenicientas del baile, Xavier, supo anular sus efectivos e imponer un ritmo en el que Arizona acabó regresando a casa antes de lo esperado. Año de notable alto pero con esa espinita de la final four.

Allonzo Trier 17.2 puntos, 5.3 rebotes y 2.7 asistencias

Lauri Markkanen 15.6 puntos, 7.2 rebotes y 0.9 asistencias

Rawle Alkins 10.9 puntos, 4.9 rebotes y 2.1 asistencias

Arizona NCAA March Madness

Foto: Michael Clow / AZCentral Sports

SOUTH DAKOTA STATE

Curso gris para los Jackrabbits. Acabaron de manera increíble su temporada, por un lado con su triunfo en el torneo de la Summit League, y por otro con su entrada en el gran torneo de Marzo, pero durante buena parte de la campaña faltó una defensa intensa que acompañase las interesantes prestaciones ofrecidas en ataque. Además de las lesiones que también estuvieron presentes. Se esperaba una mayor repercusión en su conferencia pero, a pesar de no ser así, entraron en el baile e intentaron sorprender, sin conseguirlo, a uno de los cocos esta campaña, Gonzaga.

Mike Daum 25.5 puntos, 8.1 rebotes y 1.4 asistencias

Reed Tellinghuisen 11.8 puntos, 4.8 rebotes y 1.7 asistencias

A.J. Hess 9.7 puntos, 3.6 rebotes y 0.6 asistencias

PRINCETON

Los Tigers aprietan atrás para encauzar un curso a la deriva. Se pusieron las pilas a mediados de la temporada, y desde finales de diciembre, hasta su aparición en el March Madness, no conocieron otra cosa que la victoria, siempre apuntalada por una defensa capaz de secar cualquier ataque. Una gran campaña haciendo un balance global, lo que sorprende viendo las malas vibraciones que dejaban en el principio del campeonato. Tuvieron incluso una oportunidad para dejar en la cuneta a Notre Dame antes de lo previsto, pero no se alargaría tanto el sueño.

Spencer Weisz 10.4 puntos, 5.4 rebotes y 4.2 asistencias

Steven Cook 13.6 puntos, 5.2 rebotes y 1.6 robos

Devin Cannady 13.7 puntos, 3.6 rebotes y 1.9 asistencias

VANDERBILT

Los Commodores ofrecen cierta resistencia pero su campaña no dio para demasiadas sorpresas. Lucharon y bajaron al fango para ir poniendo victorias en su casillero, incluso llegada la batalla de todos contra todos en la SEC, pusieron el alza que no iban a ser fáciles de batir. Se metieron con ello en el gran baile, y allí, aunque ya no tenían la presión de los grandes, tampoco pudieron dar más sorpresas y se marcharon para casa en la primera ronda.

Luke Kornet 13.2 puntos, 6.2 rebotes y 1.2 asistencias

Jeff Roberson 10.8 puntos, 7 rebotes y 1.7 asistencias

Matthew Fisher – Davis 13.9 puntos, 3.2 rebotes y 1 asistencia

FGCU

Las águilas de Florida impusieron su vuelo y cubrieron con sus alas la Atlantic Sun. Fueron superiores a sus rivales y se ganaron con ello una plaza en la March Madness. La ilusión generada era bastante elevada, pues más allá de sus victorias, mostraban una actitud sobre la pista con la que podían dar alguna sorpresa desagradable para sus oponentes en el baile definitivo. Consistentes en ambos lados de la cancha pretendía asaltar la primera ronda, y cerca se quedaron de ello, no obstante fue demasiado escollo Florida State.

Brandon Goodwin 18.9 puntos, 4.7 rebotes y 3.9 asistencias

Zach Johnson 12.1 puntos, 3 asistencias y 2.9 rebotes

Demetris Morant 10 puntos, 7.9 rebotes y 1.3 tapones

NOTRE DAME

Los “irlandeses” nunca se quedan al margen de un combate en condiciones. Una plantilla con mucho talento, tanto por dentro como por fuera. Era de esos conjuntos que siempre hay que mantener en las quinielas. Su inteligencia en el interior y su acierto desde el perímetro cumplieron las expectativas, pero en el gran torneo no fueron ese nivel más allá que necesitaban para dar una campanada. Su mejor versión no llegó en la locura de Marzo, y la rotación se antojó algo corta, pero su temporada ha sido de notable para arriba.

Bonzie Colson 17.8 puntos, 10.1 rebotes y 1.6 asistencias

Matt Farrell 14.1 puntos, 5.4 asistencias y 1.4 robos

V.J. Beachem 14.5 puntos, 4.1 rebotes y 1.1 tapones

Irish NCAA March Madness

Foto: Grant Halverson

VCU

Los Rams vuelven a ser una de las grandes fuerzas en su conferencia. Como en estas últimas temporadas, volvieron a estar entre los mejores de la Atlantic Ten, obteniendo con ello su pase para el torneo más exclusivo de Marzo. Su juego ha estado marcado por una defensa muy férrea, en la que ser agresivos ha sido primordial, provocando con ello una buena fluidez en ataque, donde han estado generosos en asistencias y han tirado más de su fuerza en el interior. Faltaron algunos ingredientes para soportar duelos de cañoneros llegado el momento pero su curso fue muy digno.

Jequan Lewis 15.2 puntos, 4.5 asistencias y 1.7 robos

Justin Tillman 12.2 puntos, 8.7 rebotes y 0.5 tapones

Mo Alie – Cox 9.5 puntos, 4.2 rebotes y 2 tapones

XAVIER

No estaban en la lista de los VIP pero se colaron en el elite 8. Campaña de altos vuelos para los Musketeers. En su conferencia, la Big East, dieron un rendimiento destacable, pero con creces superado llegada la hora de la verdad en una aparición estelar en el gran baile, donde estuvieron cerca de ser uno de los reyes de la fiesta. La afición ha estado volcada con los suyos que estuvieron muy cerca de regalarles un recuerdo único. Gran trabajo de Chris Mack al frente de unos muchachos capaces de dar el máximo en cada situación del partido.

Trevon Bluiett 18.5 puntos, 5.7 rebotes y 2.1 asistencias

Edmond Sumner 15 puntos, 5 asistencias y 4.3 rebotes

J. P. Macura 14.4 puntos, 4.4 rebotes y 2.9 asistencias

FLORIDA STATE

Una plantilla para soñar con objetivos muy grandes que acabó por verse sorprendida a las primeras de cambio en el torneo definitivo. Los Seminoles de Florida tenían varios ases en la manga como para ser uno de los equipos a tener en cuenta, pues su papel en la ACC ya había sido muy notable, sin embargo, se vieron fuera antes de lo previsto. Un juego ofensivo brutal, de los mejores de toda la competición, con una cantidad casi infinita de recursos por dentro pero ciertas carencias en el triple. No encontraron esta fórmula en la noche más importante de la temporada, pero las sensaciones que dejan son positivas.

Dwayne Bacon 17.2 puntos, 4.2 rebotes y 1.7 asistencias

Jonathan Isaac 12 puntos, 7.8 rebotes y 1.5 tapones

Xavier Rathan – Mayes 10.6 puntos, 4.8 asistencias y 3.2 rebotes

NORTHWESTERN

Memorable curso de los Wildcats. Nunca antes habían estado entre los candidatos a llevarse el gran torneo universitario y por primera vez en su historia entraron y se gustaron en el baile. En su conferencia, la Big Ten, se colocaron entre los de cabeza, lo que podía ser una sorpresa pero no tanto viendo la garra de su defensa y el empuje de su afición. Hambre voraz de los hombres de Chris Collins, reflejada en cada duelo y que a punto estuvo de cobrarse una víctima de las notorias, Gonzaga. Año de alegrías para un proyecto que sigue un camino muy provechoso y acertado, siempre de la mano de una grada igual de guerrera.

Bryant Mcintosh 14.8 puntos, 5.2 asistencias y 2.8 rebotes

Scott Lindsey 14.1 puntos, 3.8 rebotes y 2.3 asistencias

Dererk Pardon 8.6 puntos, 8 rebotes y 1.8 tapones

Northwestern NCAA March Madness

Foto: Getty

WEST VIRGINIA

Uno de esos equipos que da gusto ver jugar. 28 victorias para completar uno de sus mejores cursos, no solo en balance, también en cuanto a su baloncesto. Ofensiva de esas con dos cañones por banda y capaz de asaltar cualquier navío por bien protegido que se encuentre. A ello tenemos que unirle una defensa intensa y agresiva como pocas, tal y como reflejan sus 10 robos de media por partido (1º de la Div I). Su curso fue sobre ruedas, pero en el gran torneo apareció Gonzaga y se acabó la fiesta. Hicieron sudar tinta china a los de Spokane, pero no pudieron salir airosos de una batalla digna de grandes guerreros.

Jevon Carter 13.5 puntos, 5 rebotes, 3.7 asistencias y 2.5 robos

Nathan Adrian 9.6 puntos, 6 rebotes y 2.9 asistencias

Esa Ahmad 11.3 puntos, 4.3 rebotes y 1.7 asistencias

SAINT MARY’S

Solo tres equipos pudieron tumbar este curso a los Gaels. Bien es cierto que Gonzaga lo hizo hasta en tres ocasiones, dejando clara su superioridad en la WCC, pero los pupilos de Randy Bennett han jugado de manera notoria en este curso pasado. La circulación ha sido una de sus claves y en defensa han estado fuertes. En conjunto ha sido una campaña trabajada con la que merecían estar en el baile, y con la que estuvieron. Una vez llegada la locura de Marzo hicieron lo esperado y poco más, ya que derrotar a los Wildcats de Arizona no pudo ser.

Jock Landale 16.9 puntos, 9.5 rebotes y 1.2 tapones

Emmet Naar 9.4 puntos, 5.6 asistencias y 2.4 rebotes

Joe Rahon 8.3 puntos, 5.6 asistencias y 3.7 rebotes

BUCKNELL

Completos y desvergonzados han presentado sus credenciales en la gran cita. Sin opositor alguno en su conferencia, la Patriot League, su juego ha dado muchas alegrías a sus aficionados este curso, y ya con los deberes más que cumplidos, su asignatura para la matrícula llegaba en forma de un duro examen ante West Virginia, del que casi salen aprobados. Han jugado un buen baloncesto todo el año y por ello, aunque en el gran torneo fue breve su estancia, es de esos conjuntos a los que merece la pena no perder de vista.

Zach Thomas 15.9 puntos, 6.6 rebotes y 3.4 asistencias

Nana Foulland 15 puntos, 7.8 rebotes y 2.1 tapones

Stephen Brown 11.1 puntos, 4.8 asistencias y 3.2 rebotes

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A las puertas de lo imposible

sergiconcha@skyhook.es'

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El 22 de junio de 2017, el CB Prat anunció la contratación de Arturo Álvarez como entrenador principal. Un técnico con experiencia incluso en Brasil y Portugal que llegaba con una gran temporada en Araberri bajo el brazo. Ese 22 de junio, aunque nadie lo podría suponer, cambió la historia reciente de un club con 86 años a sus espaldas y que ha llegado en este curso a su cénit deportivo.

Esta era la cuarta temporada consecutiva del equipo en LEB Oro, una competición exigente con un gran nivel de jugadores ilustres como Jordi Trias, Dani Rodríguez, Ricardo Úriz o Nacho Martín, junto a jóvenes promesas que esperan un trampolín para alcanzar la ACB. Hasta la fecha, el mejor resultado obtenido por el conjunto potablava (nombre de un ave muy común en el Prat) había sido un decimotercer puesto, logrado el pasado curso todavía bajo el paraguas de una estrecha colaboración con el Joventut de Badalona, una colaboración que este año se puso en stand-by con miras a retomarla en un futuro cercano. La realidad de la entidad, con el presupuesto más bajo de la competición, era luchar por salvar la categoría, como lo ha venido haciendo desde que consumaron el ascenso en 2014, pero Arturo ha catapultado al equipo a un nivel jamás visto que les ha situado en el foco del baloncesto español y a estar a un paso de disputar la gran final por el ascenso a la mejor competición europea de clubes.

Dentro de unos parámetros muy marcados y unas pretensiones muy ajustadas, el técnico asturiano, junto a la directiva, confeccionó una plantilla de nivel con una mezcla entre jugadores jóvenes y veteranos que ha resultado decisiva. Al proyecto se unieron nombres del calibre de: Josep Pérez, Marc Blanch, Emanuel Cate y Martynas Andriuskevicius, ya con experiencia en España o jugadores que aterrizaban aquí por primera vez como: Alex Campbell, Marlon Johnson y Caleb Agada. El inicio de curso fue fulgurante y aúpo al equipo catalán a la primera plaza con once victorias en los primeros doce encuentros.

A medida que la temporada avanzaba y el objetivo de mantener la categoría ya parecía encaminado, era cuestión de batir récords. A mediados de enero el equipo ya había superado los 13 triunfos cosechados en la 16/17, justo antes de quedar apeados, solo por el basket average, de disputar la Copa Princesa, que enfrentó casualmente a los dos equipos que han logrado el ascenso: Breogán y Manresa. En vistas que los playoffs eran un hito alcanzable, el club se reforzó en miras de un crecimiento inesperado con Saúl Blanco y Pep Ortega, que cumplía su tercera etapa en el equipo.

Foto: Luiggi García

La temporada regular acabó con 25 victorias y solo 9 derrotas, doce más que la anterior y un segundo puesto histórico que les otorgaba el factor cancha a favor en todas las eliminatorias por el ascenso. “Es algo irrepetible”, se escuchaba entre los aficionados que acudían al pabellón Joan Busquets a animar a su equipo. Una cancha, que con una capacidad cercana a las 600 personas, era la más pequeña de la categoría. Desde su humilde morada, el equipo liderado en la cancha por Agada y Cate, dos jugadores que veremos en categorías superiores muy pronto, se impuso 3-0 a Carramimbre Valladolid y compraba así su ticket para semifinales.

Allí esperaba todo un portentoso Melilla Baloncesto, uno de los equipos históricos de la LEB Oro que disputaba su sexta semifinal con Mamadou Samb, Diego Kapelan, Fran Guerra o Dani Rodríguez en sus filas. Tras ganar cada uno un partido en casa y a domicilio, el decisivo encuentro se iba a disputar en un Busquets que prácticamente doblaba su aforo permitido, registrando la mejor entrada de su historia por encima de las 800 personas. Caprichoso el destino, el partido iba a decidirse en los últimos segundos a favor de un Melilla que fue perdiendo durante más de 39 minutos, pero que tuvo la suerte y experiencia necesaria para darle la vuelta al marcador y apear del sueño a un Prat que había obrado por encima de sus expectativas.

Pese a quedar a las puertas de disputar la final por el ascenso a ACB, las posibilidades eran remotas. “No tenemos ninguna opción de jugar en ACB, es imposible. Si acabamos subiendo, renunciaremos”. Declaraba el presidente del club, Arseni Conde, cuando todavía se estaban disputando las semifinales al Diari Ara. Para la temporada que viene, el club deberá volver a reinventarse una vez despertados del sueño. Arturo Álvarez ya ha hecho oficial que no seguirá en el club, en parte debido a un presupuesto que debe ajustarse más si cabe tras el esfuerzo presente. Además, muchos de los jugadores importantes cuentan con ofertas muy superiores tras brillar en un Prat que ha escrito una de las páginas más bonitas del baloncesto español este año.

“Hay que hacer un paréntesis en la historia del club para valorar este año”, decía Arturo en su última rueda de prensa. Una historia que ha llevado a jugadores como: Guillem Vives, Pau Ribas, Henk Norel o Christian Eyenga, a defender los colores del CB Prat gracias a un vínculo con la Penya que empezó en 2004. Curiosidades del baloncesto, ha sido el año de la desvinculación cuando el proyecto ha tocado techo para ahora quedar en un futuro incierto, donde al menos ya se han ganado el respeto de toda la competición y donde ahora los aficionados esperan poder seguir celebrando victorias hasta que algún día, quien sabe, puedan derrumbar la barrera imposible de jugar en ACB.

Foto: Luiggi García

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Michael Porter y el dilema del Draft

periz.oscar@gmail.com'

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Nuevo entrenador, equipo renovado y con el mejor prospect de la nación. Eran los primeros instantes de una nueva e ilusionante era en Columbia, Missouri. Los Tigers empezaban un año esperanzador y con objetivos diferentes y opuestos a lo que estaban acostumbrados en los últimos años. Esa reconstrucción sin rumbo, con la llegada de Cuonzo Martin al banquillo, en Mizzou se empezó a ver algo de luz al final del túnel, pero aquello no sería lo único que cambiaría el programa de Columbia en verano.

Michael Porter Jr, considerado el mejor jugador de su generación, rompía su compromiso con la Universidad de Washington una vez conocida la noticia de que Lorenzo Romar era despedido como entrenador de los Huskies después de 15 temporadas en el cargo. Unos últimos años en la intemperie y más bien discretos pasaron factura. A la vez, con el despido de Romar, Michael Porter Sr, padre de Michael Jr. y miembro del staff técnico, tampoco continuaría en el proyecto de Washington. Ese sería un movimiento decisivo, porque con Michael Sr. uniéndose al staff de Cuonzo Martin, la posibilidad de que la estrella del instituto Nathan Hale recalara en Mizzou era una posibilidad más que real.

El siguiente paso de Porter ya estaba marcado. Regresaba a su tierra, Columbia, para unirse a los Tigers tal y como se especulaba una vez sabido que no acudiría a Washington. Todo quedaba en familia y en casa. Michael Jr coincidiría en Mizzou con su padre (Michael Sr), hermanas (Bri y Cierra) y también con su hermano menor (Jontay), que se comprometería con los Tigers un poco después de hacerlo Michael.

La llegada de un recruit de la talla de Michael Porter Jr catapultaba hacia arriba las aspiraciones de Missouri a corto plazo, porque todos –incluso él mismo- sabían que esa etapa no iba a durar mucho. Las cualidades de MPJ estaban muy bien consideradas por los scouts NBA incluso desde mucho antes de pisar la universidad, y su potencial, algo que se valora al alza en estos tiempos, ya era de súperestrella. Su dominio y sus números en Nathan Hale HS no hacían más que confirmarlo.

Llegó el día del gran estreno de los Tigers ante su afición. Missouri pasó por encima de una endeble Iowa State que no pasa sus mejores días, pero el triunfo de los de Cuonzo Martin quedó en un segundo plano. ¿El motivo? Michael Porter Jr, tras dos minutos de partido en los que anotó un mate, se sentó en el banquillo y no volvió a jugar. Sintió unas molestias que, por precaución, le dejaron sin jugar los siguientes partidos a la espera de obtener más pruebas.

Foto: NCAA.com

La peor de las noticias llegó: Michael Porter Jr. no jugaría más en su primer (y posiblemente último) año con Missouri. Se le diagnosticó un problema en dos vértebras que le dejarían en el dique seco hasta final de temporada, y dicha lesión requería pasar por el quirófano. La lesión de MPJ dejó, por otro lado, algunos frentes abiertos y libres para la especulación, como el de cómo habría sido su etapa en Mizzou o, por otra parte, cómo afectaría esta situación a su futuro más cercano: el Draft.

Un caso familiar

Esta situación tiene sus paralelismos con el caso reciente de Ben Simmons en LSU, incluso como el de Markelle Fultz en Washington. Jugador TOP de la Class se compromete con una universidad fuera del universo de las powerhouse del estilo de Kentucky, Duke, Kansas o Arizona.

Estaba claro que el australiano iba a ser el jugador por el que iban a pasar prácticamente todos los balones, y el plan de juego tampoco sugería un cambio hacia otra dirección. En resumidas cuentas: un gameplan limitado y previsible centrado en la gran estrella. La falta de un ‘plan B’ y ‘plan C’ de Johnny Jones, entonces técnico de LSU, mermó seriamente a unos Tigers que, salvando a Simmons, ni siquiera pisaron el March Madness cuando las previsiones les situaban arriba. La realidad era otra.

Algo que nunca sabremos con Porter Jr bajo la batuta de Cuonzo Martin. Si jugamos a especular, es cierto que entre esa LSU y la actual Missouri existen ciertas similitudes justo antes de conocer el alcance de la lesión de Porter, pero la lesión del jugador distorsiona tal relato. Ambos casos contaban como objetivo llegar al March Madness, pero también es verdad que Mizzou cuenta con mejor presencia y reputación en el banquillo y, por inri, más (y mejor) talento en la plantilla que esa LSU, carente de otras figuras trascendentes.

Ser o no ser pick #1

Con Porter estando en plenitud de condiciones, el próximo número 1 del Draft no tenía color, fuese cual fuese el primer equipo en elegir. Michael Porter Jr representa el tipo de prospect ideal para el baloncesto moderno: gran técnica para jugar por fuera, con la altura y movilidad de un alero y con la envergadura de un pívot. Porter, junto a Ayton, es considerado el mejor proyecto de estrella de la próxima generación y es probable que su lesión afecte a su stock en el Draft, aunque de hacerlo, afectará mínimamente. Y en un escenario excepcional como este, Porter caería como mucho uno o dos puestos en el Draft.

Ante un proyecto de futuro de ese calibre, resulta improbable que Porter caiga más allá del ‘Top 3’ incluso a sabiendas de que ha jugado solamente dos minutos en toda la temporada y de las temporadas que están realizando DeAndre Ayton, Marvin Bagley, Luka Doncic o Mo Bamba, que son los otros candidatos que van a estar en las quinielas para estar entre los tres primeros. Cualquier otra cosa que no sea figurar entre los tres primeros picks sería una sorpresa mayúscula, y también un regalo.

Otra variante decisiva será la de si Porter se ha recuperado plenamente de su lesión o no, pero todo hace indicar que MPJ estará 100% recuperado una vez lleguen las fechas para realizar workouts con franquicias NBA.

Tampoco está descartado el frente en el que MPJ decida seguir un año más en Missouri, pero a día de hoy es un escenario que parece difícil que se cumpla. Aunque su falta de ritmo competitivo puede ser un inconveniente en sus primeros días como profesional, su cartel en la NBA es elevado y será difícil dejar pasar ese tren.

Cualquier cosa que acabe sucediendo, una cosa es cierta: Michael Porter Jr. ya es, al igual que Kyrie Irving en su día o incluso Joel Embiid, uno de los grandes “qué hubiera pasado si…” de los últimos años en la NCAA. En una class tan abierta como la que se presenta próximamente, va a ser difícil dejar pasar a tal talento debido a una lesión.

La presión será para el primero en elegir. Y mientras, el resto ya se está frotando las manos.

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Collin Sexton, el mundo a su merced

bryangn@gmail.com'

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Hay un popular dicho que dice que «donde menos se piensa, salta la liebre», algo que le viene como anillo a esta competición, y que nos podría valer para identificar la llegada a la liga de Collin Sexton. El de Atlanta se ha convertido en uno de los grandes atractivos de esta nueva temporada universitaria, y con apenas 18 años tiene todo lo necesario para triunfar al nivel que él mismo se exija.

Sexton no es el modelo de base anotador empedernido que buscar desquiciar a su rival para la canasta fácil, ni el típico jugador que busca destacar a base de highlights, y ni mucho menos un base sensato y sosegado que busca gestionar la distribución de balones a sus compañeros en ataque. Es más, no existe a día de hoy un modelo predeterminado para encasillar a Sexton como base. Es un artista con el balón en su poder, uno de esos jugadores anárquicos que parece que deambulan como pollo sin cabeza, pero con altas dosis de creatividad y talento en vena. Es, sencillamente, un jugador diferente a los demás.

Desde los suburbios de Atlanta a ser considerado uno de los grandes nombres del próximo draft de rookies. La historia de Collin Sexton comenzó a forjarse en su Pebblebrook High School, donde ya comenzaba a llamar la atención de muchos ojeadores de todo el país con apenas 16 años, un pequeño y rápido base de gran ética de trabajo y un físico demoledor que resultaba imparable para la defensa rival, y que ya había liderado con maestría a su High School a cotas importantes a nivel estatal. Pero fue una llamada la que realmente le hizo ver que podía aspirar a ser alguien relevante para su comunidad, su instituto y también para sí mismo.

La vida le dio un giro de 180 grados después de que la mismísima USA Basketball le invitase a formar parte del campus de entrenamiento para el próximo Mundial U17 que se iba a celebrar en España en 2016. Una oportunidad única a la que sólo unos pocos privilegiados tenían acceso, y que a diferencia de otros compañeros de generación que ya habían hecho sus pinitos con el uniforme nacional, para Sexton era algo totalmente novedoso. Esto le motivó notablemente, y cambió su actitud y su forma de trabajar.


«Quería estar en ese equipo costase lo que costase», aseguraba su entrenador en el instituto, George Washington. «Muchos de esos jugadores ya eran conocidos, y tenían mucho ganado. Yo le decía a Collin: ‘tu trabajo es ser el más duro de todos, trabajar más que nadie, y así nadie te puede negar estar en ese equipo’».

Su duro entrenamiento personal para estar en Colorado Springs, lugar designado para el campus, fue tremendamente exigente. Su jornada constaba de tres entrenamientos diarios, comenzando el primero a las seis de la mañana con un trabajo específico en la cancha con un asistente del equipo de baloncesto, para retomarlo por la tarde para trabajar en el gimnasio con pesas y cardio y finalizar por la noche con ejercicios de tiro a canasta. Un menú que se repitió durante varios meses y al que Sexton no falló ni un solo día. Recordemos, todo esto viniendo de un chaval de 16 años que aún estaba en su año junior de instituto, y al que le había tocado madurar a la velocidad de la luz.

Cuando llegó a Colorado Springs, vio que todo el esfuerzo había merecido la pena, y su nombre era uno de los elegidos para defender a su país en Zaragoza ese mismo verano. Pero esto no iba a ser más que el comienzo de un ascenso en el que –a día de hoy– no ha visualizado todavía la cima.

Ese número 8 del combinado USA no pasó inadvertido para nadie en Zaragoza. Ese equipo orquestado por Donald Showalter estaba hecho a la medida de Sexton: jugadores muy abiertos con muchísimo espacio para correr, un ritmo de juego altísimo, una agresividad e intensidad en ataque y defensa inusitada y muchísimo poderío físico. Y hay que decirlo, un grupo de jugadores que también formaban una cohesión de grupo y una fuerza coral dignas de mención.

Lo más sorprendente de todo, es que Collin Sexton se había coronado en lo más alto de esa pirámide de talento y fama internacional en la que se había convertido este combinado USA. Su habilidad para romper la defensa rival a base de potencia de piernas, de transiciones donde tardaba nanosegundos en llegar a la pintura rival desde su propio campo, de intensidad en defensa para robar balones y también para lanzar desde cualquier punto de la pista. Pero, sobre todo, magia con el balón entre las manos y auténtico espectáculo destrozando el aro rival. Un MVP más que merecido.

Sin lugar a dudas, Zaragoza fue la ciudad que encumbró definitivamente a Sexton y lo hizo saltar a la palestra de los nombres más destacado de la próxima clase de 2017, y su gran actuación posterior en el circuito EYBL –donde rompió el récord anotador del mismo de ese mismo año– no hizo más que confirmar que estábamos ante un talento en ciernes. Collin Sexton había pasado de ser un pequeño base unranked del que pocos habían oído hablar a ser un prodigioso base de cinco estrellas por el que las universidades se iban a dar golpes, todo en apenas doce meses.

«Nada ha cambiado», dijo Sexton en una entrevista el pasado verano. «Solo tenía que ponerme en frente de las personas adecuadas para mostrar mis talentos y hacer lo que mejor hago: jugar duro todo el tiempo».

Como era de esperar, muchas fueron las universidades que llamaron a su puerta, restringiendo su interés en seis programas: Alabama, Georgia, Georgia Tech, Kansas, North Carolina State y Oklahoma State, para finalmente decantarse entre los Crimson Tide y los Jayhawks en un programa especial de televisión emitido a nivel nacional por ESPNU, donde finalmente Sexton sorprendería escogiendo al conjunto de Avery Johnson.

«Son geniales y tienen un gran ambiente“, dijo Sexton en una entrevista a 247Sports. “El entrenador Avery Johnson es un entrenador muy bueno, me dijo cómo podía encajar en el programa y cómo podía ayudarme. Heredó el equipo el año pasado, por lo que no pudo traer a sus jugadores, pero fue capaz de convertir a los jugadores que no lo estaban haciendo bien en buenos jugadores. Es algo especial».

El compromiso de Sexton siguió ipso facto el de John Petty, otro talentazo exterior de la clase de 2017 al que John Calipari ya tenía echado el lazo desde hace tiempo. Así, Alabama volvería a resurgir a nivel nacional con estas dos pequeñas perlas comprometidas bajo el estricto Avery Johnson.

Foto: www.hoopseen.com

El último año de Collin en el instituto con Pebblebrook High School fue un paseo militar en lo personal, promediando casi 30 puntos por encuentro y guiando a su instituto al campeonato estatal, donde finalmente acabaría perdiendo. Pero eso sí, conseguiría ese pasado verano sus tres grandes objetivos que se había marcado: liderar la EYBL en anotación, volver a ser invitado por la USA Basketball para defender la camiseta nacional y ser nombrado McDonald’s All-American. Sexton ya lo tenía todo para ir al siguiente nivel.

Sin embargo, la reciente investigación del FBI por corrupción en varios programas universitarios de la NCAA Division I acabó afectando también a su debut como freshman en la competición. El ya ex-administrador de la universidad, Kobie Baker, fue acusado por el FBI de tener un trato ilegal con un asesor financiero para ayudar a ciertos jugadores económicamente a cambio de que éstos firmasen con dicho asesor durante su travesía universitaria y profesional. Según los documentos del FBI, se produjo una cena en un restaurante del área de Atlanta –de donde es Sexton– entre Baker, el asesor financiero y «el padre de un gran jugador de esta clase de reclutamiento», aunque nunca fue probado públicamente que fuese el padre de Collin Sexton.

La NCAA no lo dudó un instante, y suspendió la elegibilidad de Sexton indefinidamente hasta que se esclareciese este hecho.

Por fortuna para los fans de Sexton y de la NCAA, el prometedor base de Atlanta únicamente se perdió el debut oficial ante la universidad de Memphis, además de todos los encuentros de pretemporada, y este año estamos disfrutando de él a pleno interés.

Su paso por los Tide está siendo de todo menos previsible. Promediando más de 20 puntos por noche, su gran actuación personal la tuvo en un partido de locos ante la universidad de Minnesota, donde Alabama acabó jugando durante muchísimos minutos con solo tres jugadores en pista –uno de ellos Sexton– por diversas expulsiones que dejaron en cuadro a los Tide. Sexton se echó el equipo a sus espaldas y mantuvo la tensión del encuentro hasta pocos segundos antes del final, donde finalmente cedió la victoria.

Pero Sexton hizo historia esa noche, ya que sus 40 puntos –31 de ellos en la segunda mitad– son ahora el récord anotador de un jugador de Alabama de primer año desde los 43 de todo un Reggie King en 1973. Y, sobre todo, ha dejado constancia a toda la competición de que este año va en serio en la búsqueda del Bob Cousy Award y de una plaza de privilegio en el próximo draft de rookies.

Su agresividad con el balón, su pasión por el juego y su determinación en la pista son impropias de un jugador de su edad. Su instinto ganador y de superación le puede catapultar entre los cinco mejores de su generación, y la ausencia de bases de gran nivel en este draft puede hacerle subir algún puesto extra en el ranking. Sin techo en el horizonte, es una de las grandes perlas que la NBA explotará en los próximos meses.

 

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