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Costa a costa

Homenaje para los 68 elegidos (III): March Madness

psanmiguelsanchez@gmail.com'

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Homenaje para los 68 elegidos (I): March Madness

Homenaje para los 68 elegidos (II): March Madness

La vida es bella. Corta pero bella. Es efímera y se nos escurre entre los dedos. Cuando nos queremos dar cuenta ya estamos inmersos en una nueva década rememorando los viejos tiempos junto a los seres queridos. Todo tiene su punto y final pero no por ello se termina, he ahí la paradoja de la vida. Siempre queda alguien que se acuerde del pasado. Que intente rescatarlo. Y en estas líneas pretendo ser yo ese alguien, pues aunque sean segundos, horas o días contados los que nos separen de esta temporada en la NCAA, rindo los honores correspondientes a este curso.

Quizás solo sea una campaña más en la liga universitaria de baloncesto estadounidense, pero no una cualquiera, al menos para un servidor que por ello homenajea en estos párrafos a los 68 equipos llamados para disputar el torneo definitivo, la March Madness. Espero que disfruten con su lectura tanto como lo hice yo con esta campaña, pero sobre todo, que algún día miren atrás y recuerden estos días de gloria, que esperemos, nunca terminen en la cantera más grande del basket.

SOUTH  REGION – CAMPEÓN: NORTH CAROLINA

SETON HALL

Los piratas surcan a sus anchas los mares pero mueren al pisar la isla del tesoro. Después de un curso donde presentaron batalla, el March Madness les quedó algo grande a los pupilos de Kevin Willard. Buscando su rumbo, con su Barbanegra particular al mando, Ángel Delgado (máximo reboteador de la NCAA I), usaron como armas el rebote y la intensidad en defensa. No tuvieron un mal curso, pero de cara a completar la campaña con una nota por encima de lo esperado, no fue posible. Sostener el ritmo en toda la competición siempre es complicado, y aunque tras el torneo de su conferencia, la Big East, parecían estar preparados para la fiesta definitiva, terminaron cayendo en primera ronda. Una buena temporada, pero sin colofón final.

Ángel Delgado: 15.2 puntos, 13.1 rebotes y 2.2 asistencias

Khadeen Carrington: 17.1 puntos, 3.1 rebotes y 2.9 asistencias

Desi Rodríguez: 15.7 puntos, 5.2 rebotes y 1.8 asistencias

UCLA

Mientras ellos disfrutaron todos lo hicimos. Verdaderas maravillas en el reparto de balón resultaron en anotaciones muy elevadas para los chicos de Steve Alford., lo que les permitió ocupar la primera posición en asistencias por partido (21.4) y puntos (89.8). Los Bruins fueron los más fieros de toda la liga durante buena parte del curso, pero perdieron las fuerzas conforme se acercaba la primavera. A pesar de vivir en el calor californiano, sus meses más vistosos fueron durante el otoño e invierno. Su juego se ha cimentado en el ataque y una rotación de ocho jugadores muy versátiles. Su manera de entender el baloncesto ha generado, no solo una de sus mejores campañas (31-5), también una serie de admiradores que tuvieron que contemplar como su castillo ofensivo era derribado por los caballeros de Kentucky a un paso del Elite 8.

Lonzo Ball: 14.6 puntos, 7.6 asistencias y 6 rebotes

T.J. Leaf: 16.3 puntos, 8.2 rebotes y 1.1 tapones

Bryce Alford: 15.5 puntos, 2.6 asistencias y 2.5 rebotes

UCLA March Madness

Foto: OregonLive.com

BUTLER

Unos bulldogs pequeños pero matones. No eran de los favoritos en la Big East pero terminaron segundos de su conferencia, solo por detrás de Villanova. Recreando un juego eficaz, con un ataque en el que se encuentra el tiro cómodo para el tirador y una defensa capaz de dar caza a su presa atosigándola en el perímetro o esperando en la pintura, los pupilos de Chris Holtmann hicieron una campaña excelente. Iba sobre ruedas su curso, incluso soñaron con hacer un gran papel en el baile final, pero en la antesala de los ocho mejores se encontraron con los poderosos Tar Heels. La pareja con la que nadie quiere danzar. No pudo ser una historia increíble, pero si lo suficientemente bonita como para ilusionar a los aficionados del Hinkle Fieldhouse.

Andrew Chrabascz: 11.4 puntos, 4.6 rebotes y 3.1 asistencias

Kelan Martin: 16 puntos, 5.8 rebotes y 1.2 asistencias

Kamar Baldwin: 10.1 puntos, 3.7 rebotes y 1.7 robos

ARKANSAS

Los Razorbacks han dado la talla de manera considerable. Buen año para ellos, tanto en resultados como en juego. Dentro de la pista han sido resolutivos en ataque, poniendo en alza una ofensiva con muchos puntos en sus manos, a la que han unido una defensa intensa. Entre sus ladrones de guante blanco para desvalijar el hogar ajeno y sus cerrojos de fiabilidad extrema en su propia casa, han mezclado todo lo necesario para estar seguros e incomodar a su adversario en cada batalla. Llegaron al gran baile bien arreglados pero sin compromiso, solo dejándose llevar por la música, en este caso hasta la segunda ronda.

Moses Kingsley: 12 puntos, 7.7 rebotes y 2.6 tapones

Jaylen Barford: 12.8 puntos, 3.8 rebotes y 1.2 robos

Daryl Macon: 13.4 puntos, 2.6 rebotes y 1.1 robos

KENTUCKY

Los Wildcats se quedan a las puertas de la final four. Tuvieron cerca entrar en el selecto grupo de los cuatro mejores, pero en un final de esos que se recuerdan durante mucho tiempo, sucumbieron ante North Carolina. Su temporada, no obstante, estuvo a la altura de sus expectativas. Calipari puso en orden una plantilla con muchos jóvenes inquietos y talentosos que han tomado las riendas de una universidad histórica. La calidad siempre florece, y en este conjunto dispusieron de mucha. De menos a más en la temporada y en el March Madness. Las lágrimas de algunos de sus referentes sobre la pista al concluir su trayecto este año dicen mucho de lo cerca que se quedaron y el esfuerzo realizado para estar cerca del éxito.

Malik Monk: 19.8 puntos, 2.5 rebotes y 2.3 asistencias

De’Aaron Fox: 16.7 puntos, 4.6 asistencias y 4 rebotes

Bam Adebayo: 13 puntos, 8 rebotes y 1.5 tapones

CINCINNATI

Los Bearcats ante sus propios límites. Menuda temporada de los chicos de Mick Cronin. Alentados por su grada y encendidos con cada victoria fueron sumando triunfos a su marcador, quedándose a tan solo una de su récord histórico (31). Una gran defensa y un juego refrescante fueron complementos perfectos en una plantilla con calidad y ganas de hacer camino al andar. Un trayecto largo con pocas trampas bien sorteadas llegaba a su conclusión ante una armada tan bien preparada como UCLA. La pelea con uno de los colosos del año fue la única manera para cortar una temporada fantástica de los manturones.

Jacob Evans: 13.5 puntos, 4.2 rebotes y 2.7 asistencias

Gary Clark: 10.8 puntos, 7.9 rebotes y 1.2 tapones

Kyle Washington: 12.9 puntos, 6.8 rebotes y 1.2 tapones

WICHITA STATE

Los Shockers siguen intratables en su conferencia. Se les queda pequeña la Missouri Valley y lo demuestran año tras año. Desde que Gregg Marshall se hiciese con el banquillo ha elevado a esta universidad de manera muy considerable, colocándola entre una de las fijas en las grandes fiestas. Su temporada, una vez más, ha sido de notable para arriba, con un juego cimentado en un ataque liderado por el perímetro y dirigido con solvencia desde la generosidad en el reparto de tareas. Su ofensiva ha dado alegría y su defensa seriedad, cerrando bien la zona y capturando rebotes sin parar. Buen año donde incluso pudieron hacer saltar la banca antes de despedirse hasta el siguiente curso.

Landry Shamet: 11.4 puntos, 3.3 asistencias y 2.9 rebotes

Markis McDuffie: 11.5 puntos, 5.8 rebotes y 1.2 robos

Shaquille Morris: 9.4 puntos, 5.2 rebotes y 1.1 tapones

Wichita March Madness

Foto: USA TODAY

TEXAS SOUTHERN

Los Tigers rugen fuerte pero solo en su selva. Son fieros en la SWAC, donde mandaron durante todo el curso, pero les sigue faltando fuerza como para aspirar a objetivos mayores en el gran baile. Su curso ha estado marcado por la irregularidad, con una mala racha al comienzo y un final estupendo que ha eclipsado sus días en el fango para acabar dándoles momentos de gloria. Faltó dar alguna sorpresa ante los cocos de la jungla, pero no se puede hablar de otra cosa que buena campaña en términos generales. Notable para los pupilos de un Mike Davis que sigue sacando el máximo a sus jugadores desde que tomase las riendas de la universidad en 2012.

Zach Lofton: 16.6 puntos, 3.7 rebotes y 2.4 asistencias

Damontrae Jefferson: 15 puntos, 3.4 asistencias y 2.1 rebotes

Derrick Griffin: 11.3 puntos, 10.8 rebotes y 0.8 tapones (En 13 partidos)

MINNESOTA

Richard Pitino regala, junto a sus Golden Ghopers, una de las mejores campañas de Minnesota. Hacia cuatro años que no entraban en el baile, y tras los malos resultados de la pasada campaña, en esta dieron la vuelta a la tortilla. Su cambio ha sido drástico. Su imagen es la de un equipo ganador que ha plantado cara en la Big Ten. Sus principales armas han estado en la zona, donde han dejado claro tanto su poder reboteador, como intimidador, siendo especialmente incisivos en este último apartado, y dominando el país con una media de 6.7 tapones por partido. Se las prometían felices en las primeras rondas de la Locura de Marzo, pero en la primera tanda se fueron para casa con las lágrimas de los derrotados… y el orgullo del que ha dado todo en la pista.

Nate Mason: 15.2 puntos, 5 asistencias y 3.6 asistencias

Jordan Murphy: 11.3 puntos, 8.8 rebotes y 1.1 tapones

Reggie Lynch: 8.4 puntos, 6.1 rebotes y 3.5 tapones

WINTHROP

Las águilas vieron el suelo entre las nubes. Menudo vuelo se pegaron los pupilos de Pat Kelsey esta temporada. Si no partían como favoritos para estar en el baile se hicieron con una entrada tras una magnifica campaña. Potencia y descaro han consolidado un proyecto que desde los primeros encuentros del campeonato dio esperanzas a su afición. En su conferencia pronto se colgaron el cartel de favoritos, y ya con los deberes bien realizados y presentados sobre la mesa, sus miras se posaron sobre la cita por excelencia del baloncesto universitario. Fue una visita corta. Una breve experiencia entre la fauna más salvaje de la NCAA fue suficiente. Era demasiado pedir una batalla épica en la ronda definitiva.

Keon Johnson: 23 puntos, 4.2 rebotes y 2.6 asistencias

Xavier Cooks: 16.4 puntos, 9.2 rebotes y 2.9 asistencias

Anders Broman: 8.3 puntos, 1.5 rebotes y 1.3 asistencias

 KANSAS STATE

Los Wildcats de Kansas State se colaron en la fiesta tras un año serio pero sin demasiado brillo. Cumplieron alcanzando el torneo final pero su curso ha estado marcado por sus dudas a la hora de competir con los más fuertes de su conferencia. Sin opciones de hacerse con el primer puesto se podía esperar que intentasen estar en la mitad superior, y aunque no se han quedado muy lejos, los choques perdidos ante rivales directos hubiesen supuesto un cambio en lo expuesto. Bien en ataque y algo mejor en defensa, capaces de adaptarse a toda clase de ritmo y con jugadores potentes estaban en esas quinielas para dar alguna sorpresa, pero solo pasaron el first four.

Wesley Iwundu: 13 puntos, 6.3 rebotes y 3.5 asistencias

Kamau Stokes: 11.7 puntos, 4.1 asistencias y 2.6 rebotes

Barry Brown: 11.7 puntos, 3.2 rebotes y 2.3 robos

NORTHERN KENTUCKY

Primera aparición de los “nórdicos” en el torneo tras una campaña pletórica. John Brannen puso las pilas a su equipo después de un inicio titubeante, y gracias a ello, el final del curso no puede tener queja alguna por parte de sus aficionados. Terminaron por todo lo alto la temporada. El torneo de la Atlantic Sun fue para ellos haciéndose con ese billete que ponía su nombre entre los 68 elegidos. Su preferencia por partidos de alto ritmo y anotación ha sido evidente y, aunque se antojaba corta su presencia en la fiesta, como así acabó siendo, su mérito es enorme.

Andrew McDonald: 16.3 puntos, 7.8 rebotes y 1.7 asistencias

Lavone Holland: 15 puntos, 4 asistencias y 2.8 rebotes

Carson Williams: 10.4 puntos, 5.8 rebotes y 1.2 asistencias

DAYTON

Remar para morir en la orilla. Todo el curso dando buenas vibraciones para acabar perdiendo sus tres últimos partidos. En caída libre estos Flyers que durante todo el curso dieron buenas sensaciones, pero que concluyeron su temporada de la peor manera posible, sin encontrarse dentro de la pista. Ágiles en defensa y con mucha fluidez en ataque, contaban con armas para estar en la brecha de actores secundarios en el baile. No obstante, si contaban con pocas líneas en el guion acabaron por desparecer de manera fulgurante. Una pena su final, a pesar del cual no se puede obviar lo que ha sido una temporada regular a la altura de las expectativas.

Charles Cooke: 15.7 puntos, 5.3 rebotes y 2.8 asistencias

Dayshon Smith: 13.8 puntos, 4.5 asistencias y 3.1 rebotes

Kendall Pollard: 14 puntos, 5.1 rebotes y 1.4 robos

MIDDLE TENNESSEE

Los Blue Raiders navegaron hasta la isla del tesoro este curso. Menudo temporada de los hombres de Kermit Davis. Sigue creciendo esta universidad que va destrozando apuestas año tras año. Fuertes en su conferencia, donde se hicieron con el triunfo final, daban el salto a la gran fiesta, en la que antes de partir dejaron fuera a Minnesota. Sorpresa y a vender cara su piel en la siguiente ronda, donde ya no pudieron seguir disfrutando del March Madness. Intensidad  y ganas de demostrar no faltaron en su juego, volviendo a dejar claro que van por el camino adecuado.

JaCorey Williams: 17.1 puntos, 7.4 rebotes y 1.6 asistencias

Reggie Upshaw: 14.3 puntos, 6.6 rebotes y 2.3 asistencias

Giddy Potts: 15.4 puntos, 5.3 rebotes y 1.3 robos

Middle Tennessee March Madness

Foto: Sports Illustrated

KENT STATE

Los Golden Flashes se adjudicaron su conferencia, la MAC, y soñaron durante una noche con asaltar el gran torneo. Su curso fue sobre ruedas, logrando sus objetivos gracias a una ofensiva dañina para sus adversarios, poniendo en alza su gran labor en el rebote ofensivo. Se fueron manejando con comodidad durante toda la campaña y llegados al baile solo podían dar su mejor versión sobre la pista. Su contendiente era UCLA, por lo que no contaban con muchas posibilidades de avanzar, pero no obstante fueron fieles a su estilo, arriesgando sin éxito. Valientes sin premio gordo pero con un curso de sobresaliente atendiendo a sus expectativas antes de iniciar la temporada.

Jimmy Hall: 18.9 puntos, 10.7 rebotes y 1.3 tapones

Deon Edwin: 13.2 puntos, 5.6 rebotes y 1.3 robos

Jaylin Walker: 15.9 puntos, 4.4 rebotes y 0.9 asistencias

WAKE FOREST

Dos años con más sombras que luces quedaban atrás este curso para Wake Forest. Los Demons Diacons llegaban como el noveno equipo en balance victorias/derrotas (19-14) de la ACC, liderados por John Collins, un pívot de garantías y físico NBA. El sophomore ha incrementado todas sus estadísticas con respecto al curso anterior, pero ni esto fue suficiente para pasar el corte. Faltó experiencia y recursos en los momentos decisivos tras una temporada regular muy digna.

John Collins: 19.2 puntos, 9.8 rebotes y 1.7 tapones

Keyshawn Woods: 12.5 puntos, 4.2 rebotes y 3.5 asistencias

Bryant Crawford: 16.2 puntos, 5.5 asistencias y 3.8 rebotes

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A las puertas de lo imposible

sergiconcha@skyhook.es'

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El 22 de junio de 2017, el CB Prat anunció la contratación de Arturo Álvarez como entrenador principal. Un técnico con experiencia incluso en Brasil y Portugal que llegaba con una gran temporada en Araberri bajo el brazo. Ese 22 de junio, aunque nadie lo podría suponer, cambió la historia reciente de un club con 86 años a sus espaldas y que ha llegado en este curso a su cénit deportivo.

Esta era la cuarta temporada consecutiva del equipo en LEB Oro, una competición exigente con un gran nivel de jugadores ilustres como Jordi Trias, Dani Rodríguez, Ricardo Úriz o Nacho Martín, junto a jóvenes promesas que esperan un trampolín para alcanzar la ACB. Hasta la fecha, el mejor resultado obtenido por el conjunto potablava (nombre de un ave muy común en el Prat) había sido un decimotercer puesto, logrado el pasado curso todavía bajo el paraguas de una estrecha colaboración con el Joventut de Badalona, una colaboración que este año se puso en stand-by con miras a retomarla en un futuro cercano. La realidad de la entidad, con el presupuesto más bajo de la competición, era luchar por salvar la categoría, como lo ha venido haciendo desde que consumaron el ascenso en 2014, pero Arturo ha catapultado al equipo a un nivel jamás visto que les ha situado en el foco del baloncesto español y a estar a un paso de disputar la gran final por el ascenso a la mejor competición europea de clubes.

Dentro de unos parámetros muy marcados y unas pretensiones muy ajustadas, el técnico asturiano, junto a la directiva, confeccionó una plantilla de nivel con una mezcla entre jugadores jóvenes y veteranos que ha resultado decisiva. Al proyecto se unieron nombres del calibre de: Josep Pérez, Marc Blanch, Emanuel Cate y Martynas Andriuskevicius, ya con experiencia en España o jugadores que aterrizaban aquí por primera vez como: Alex Campbell, Marlon Johnson y Caleb Agada. El inicio de curso fue fulgurante y aúpo al equipo catalán a la primera plaza con once victorias en los primeros doce encuentros.

A medida que la temporada avanzaba y el objetivo de mantener la categoría ya parecía encaminado, era cuestión de batir récords. A mediados de enero el equipo ya había superado los 13 triunfos cosechados en la 16/17, justo antes de quedar apeados, solo por el basket average, de disputar la Copa Princesa, que enfrentó casualmente a los dos equipos que han logrado el ascenso: Breogán y Manresa. En vistas que los playoffs eran un hito alcanzable, el club se reforzó en miras de un crecimiento inesperado con Saúl Blanco y Pep Ortega, que cumplía su tercera etapa en el equipo.

Foto: Luiggi García

La temporada regular acabó con 25 victorias y solo 9 derrotas, doce más que la anterior y un segundo puesto histórico que les otorgaba el factor cancha a favor en todas las eliminatorias por el ascenso. “Es algo irrepetible”, se escuchaba entre los aficionados que acudían al pabellón Joan Busquets a animar a su equipo. Una cancha, que con una capacidad cercana a las 600 personas, era la más pequeña de la categoría. Desde su humilde morada, el equipo liderado en la cancha por Agada y Cate, dos jugadores que veremos en categorías superiores muy pronto, se impuso 3-0 a Carramimbre Valladolid y compraba así su ticket para semifinales.

Allí esperaba todo un portentoso Melilla Baloncesto, uno de los equipos históricos de la LEB Oro que disputaba su sexta semifinal con Mamadou Samb, Diego Kapelan, Fran Guerra o Dani Rodríguez en sus filas. Tras ganar cada uno un partido en casa y a domicilio, el decisivo encuentro se iba a disputar en un Busquets que prácticamente doblaba su aforo permitido, registrando la mejor entrada de su historia por encima de las 800 personas. Caprichoso el destino, el partido iba a decidirse en los últimos segundos a favor de un Melilla que fue perdiendo durante más de 39 minutos, pero que tuvo la suerte y experiencia necesaria para darle la vuelta al marcador y apear del sueño a un Prat que había obrado por encima de sus expectativas.

Pese a quedar a las puertas de disputar la final por el ascenso a ACB, las posibilidades eran remotas. “No tenemos ninguna opción de jugar en ACB, es imposible. Si acabamos subiendo, renunciaremos”. Declaraba el presidente del club, Arseni Conde, cuando todavía se estaban disputando las semifinales al Diari Ara. Para la temporada que viene, el club deberá volver a reinventarse una vez despertados del sueño. Arturo Álvarez ya ha hecho oficial que no seguirá en el club, en parte debido a un presupuesto que debe ajustarse más si cabe tras el esfuerzo presente. Además, muchos de los jugadores importantes cuentan con ofertas muy superiores tras brillar en un Prat que ha escrito una de las páginas más bonitas del baloncesto español este año.

“Hay que hacer un paréntesis en la historia del club para valorar este año”, decía Arturo en su última rueda de prensa. Una historia que ha llevado a jugadores como: Guillem Vives, Pau Ribas, Henk Norel o Christian Eyenga, a defender los colores del CB Prat gracias a un vínculo con la Penya que empezó en 2004. Curiosidades del baloncesto, ha sido el año de la desvinculación cuando el proyecto ha tocado techo para ahora quedar en un futuro incierto, donde al menos ya se han ganado el respeto de toda la competición y donde ahora los aficionados esperan poder seguir celebrando victorias hasta que algún día, quien sabe, puedan derrumbar la barrera imposible de jugar en ACB.

Foto: Luiggi García

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Michael Porter y el dilema del Draft

periz.oscar@gmail.com'

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Nuevo entrenador, equipo renovado y con el mejor prospect de la nación. Eran los primeros instantes de una nueva e ilusionante era en Columbia, Missouri. Los Tigers empezaban un año esperanzador y con objetivos diferentes y opuestos a lo que estaban acostumbrados en los últimos años. Esa reconstrucción sin rumbo, con la llegada de Cuonzo Martin al banquillo, en Mizzou se empezó a ver algo de luz al final del túnel, pero aquello no sería lo único que cambiaría el programa de Columbia en verano.

Michael Porter Jr, considerado el mejor jugador de su generación, rompía su compromiso con la Universidad de Washington una vez conocida la noticia de que Lorenzo Romar era despedido como entrenador de los Huskies después de 15 temporadas en el cargo. Unos últimos años en la intemperie y más bien discretos pasaron factura. A la vez, con el despido de Romar, Michael Porter Sr, padre de Michael Jr. y miembro del staff técnico, tampoco continuaría en el proyecto de Washington. Ese sería un movimiento decisivo, porque con Michael Sr. uniéndose al staff de Cuonzo Martin, la posibilidad de que la estrella del instituto Nathan Hale recalara en Mizzou era una posibilidad más que real.

El siguiente paso de Porter ya estaba marcado. Regresaba a su tierra, Columbia, para unirse a los Tigers tal y como se especulaba una vez sabido que no acudiría a Washington. Todo quedaba en familia y en casa. Michael Jr coincidiría en Mizzou con su padre (Michael Sr), hermanas (Bri y Cierra) y también con su hermano menor (Jontay), que se comprometería con los Tigers un poco después de hacerlo Michael.

La llegada de un recruit de la talla de Michael Porter Jr catapultaba hacia arriba las aspiraciones de Missouri a corto plazo, porque todos –incluso él mismo- sabían que esa etapa no iba a durar mucho. Las cualidades de MPJ estaban muy bien consideradas por los scouts NBA incluso desde mucho antes de pisar la universidad, y su potencial, algo que se valora al alza en estos tiempos, ya era de súperestrella. Su dominio y sus números en Nathan Hale HS no hacían más que confirmarlo.

Llegó el día del gran estreno de los Tigers ante su afición. Missouri pasó por encima de una endeble Iowa State que no pasa sus mejores días, pero el triunfo de los de Cuonzo Martin quedó en un segundo plano. ¿El motivo? Michael Porter Jr, tras dos minutos de partido en los que anotó un mate, se sentó en el banquillo y no volvió a jugar. Sintió unas molestias que, por precaución, le dejaron sin jugar los siguientes partidos a la espera de obtener más pruebas.

Foto: NCAA.com

La peor de las noticias llegó: Michael Porter Jr. no jugaría más en su primer (y posiblemente último) año con Missouri. Se le diagnosticó un problema en dos vértebras que le dejarían en el dique seco hasta final de temporada, y dicha lesión requería pasar por el quirófano. La lesión de MPJ dejó, por otro lado, algunos frentes abiertos y libres para la especulación, como el de cómo habría sido su etapa en Mizzou o, por otra parte, cómo afectaría esta situación a su futuro más cercano: el Draft.

Un caso familiar

Esta situación tiene sus paralelismos con el caso reciente de Ben Simmons en LSU, incluso como el de Markelle Fultz en Washington. Jugador TOP de la Class se compromete con una universidad fuera del universo de las powerhouse del estilo de Kentucky, Duke, Kansas o Arizona.

Estaba claro que el australiano iba a ser el jugador por el que iban a pasar prácticamente todos los balones, y el plan de juego tampoco sugería un cambio hacia otra dirección. En resumidas cuentas: un gameplan limitado y previsible centrado en la gran estrella. La falta de un ‘plan B’ y ‘plan C’ de Johnny Jones, entonces técnico de LSU, mermó seriamente a unos Tigers que, salvando a Simmons, ni siquiera pisaron el March Madness cuando las previsiones les situaban arriba. La realidad era otra.

Algo que nunca sabremos con Porter Jr bajo la batuta de Cuonzo Martin. Si jugamos a especular, es cierto que entre esa LSU y la actual Missouri existen ciertas similitudes justo antes de conocer el alcance de la lesión de Porter, pero la lesión del jugador distorsiona tal relato. Ambos casos contaban como objetivo llegar al March Madness, pero también es verdad que Mizzou cuenta con mejor presencia y reputación en el banquillo y, por inri, más (y mejor) talento en la plantilla que esa LSU, carente de otras figuras trascendentes.

Ser o no ser pick #1

Con Porter estando en plenitud de condiciones, el próximo número 1 del Draft no tenía color, fuese cual fuese el primer equipo en elegir. Michael Porter Jr representa el tipo de prospect ideal para el baloncesto moderno: gran técnica para jugar por fuera, con la altura y movilidad de un alero y con la envergadura de un pívot. Porter, junto a Ayton, es considerado el mejor proyecto de estrella de la próxima generación y es probable que su lesión afecte a su stock en el Draft, aunque de hacerlo, afectará mínimamente. Y en un escenario excepcional como este, Porter caería como mucho uno o dos puestos en el Draft.

Ante un proyecto de futuro de ese calibre, resulta improbable que Porter caiga más allá del ‘Top 3’ incluso a sabiendas de que ha jugado solamente dos minutos en toda la temporada y de las temporadas que están realizando DeAndre Ayton, Marvin Bagley, Luka Doncic o Mo Bamba, que son los otros candidatos que van a estar en las quinielas para estar entre los tres primeros. Cualquier otra cosa que no sea figurar entre los tres primeros picks sería una sorpresa mayúscula, y también un regalo.

Otra variante decisiva será la de si Porter se ha recuperado plenamente de su lesión o no, pero todo hace indicar que MPJ estará 100% recuperado una vez lleguen las fechas para realizar workouts con franquicias NBA.

Tampoco está descartado el frente en el que MPJ decida seguir un año más en Missouri, pero a día de hoy es un escenario que parece difícil que se cumpla. Aunque su falta de ritmo competitivo puede ser un inconveniente en sus primeros días como profesional, su cartel en la NBA es elevado y será difícil dejar pasar ese tren.

Cualquier cosa que acabe sucediendo, una cosa es cierta: Michael Porter Jr. ya es, al igual que Kyrie Irving en su día o incluso Joel Embiid, uno de los grandes “qué hubiera pasado si…” de los últimos años en la NCAA. En una class tan abierta como la que se presenta próximamente, va a ser difícil dejar pasar a tal talento debido a una lesión.

La presión será para el primero en elegir. Y mientras, el resto ya se está frotando las manos.

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Collin Sexton, el mundo a su merced

bryangn@gmail.com'

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Hay un popular dicho que dice que «donde menos se piensa, salta la liebre», algo que le viene como anillo a esta competición, y que nos podría valer para identificar la llegada a la liga de Collin Sexton. El de Atlanta se ha convertido en uno de los grandes atractivos de esta nueva temporada universitaria, y con apenas 18 años tiene todo lo necesario para triunfar al nivel que él mismo se exija.

Sexton no es el modelo de base anotador empedernido que buscar desquiciar a su rival para la canasta fácil, ni el típico jugador que busca destacar a base de highlights, y ni mucho menos un base sensato y sosegado que busca gestionar la distribución de balones a sus compañeros en ataque. Es más, no existe a día de hoy un modelo predeterminado para encasillar a Sexton como base. Es un artista con el balón en su poder, uno de esos jugadores anárquicos que parece que deambulan como pollo sin cabeza, pero con altas dosis de creatividad y talento en vena. Es, sencillamente, un jugador diferente a los demás.

Desde los suburbios de Atlanta a ser considerado uno de los grandes nombres del próximo draft de rookies. La historia de Collin Sexton comenzó a forjarse en su Pebblebrook High School, donde ya comenzaba a llamar la atención de muchos ojeadores de todo el país con apenas 16 años, un pequeño y rápido base de gran ética de trabajo y un físico demoledor que resultaba imparable para la defensa rival, y que ya había liderado con maestría a su High School a cotas importantes a nivel estatal. Pero fue una llamada la que realmente le hizo ver que podía aspirar a ser alguien relevante para su comunidad, su instituto y también para sí mismo.

La vida le dio un giro de 180 grados después de que la mismísima USA Basketball le invitase a formar parte del campus de entrenamiento para el próximo Mundial U17 que se iba a celebrar en España en 2016. Una oportunidad única a la que sólo unos pocos privilegiados tenían acceso, y que a diferencia de otros compañeros de generación que ya habían hecho sus pinitos con el uniforme nacional, para Sexton era algo totalmente novedoso. Esto le motivó notablemente, y cambió su actitud y su forma de trabajar.


«Quería estar en ese equipo costase lo que costase», aseguraba su entrenador en el instituto, George Washington. «Muchos de esos jugadores ya eran conocidos, y tenían mucho ganado. Yo le decía a Collin: ‘tu trabajo es ser el más duro de todos, trabajar más que nadie, y así nadie te puede negar estar en ese equipo’».

Su duro entrenamiento personal para estar en Colorado Springs, lugar designado para el campus, fue tremendamente exigente. Su jornada constaba de tres entrenamientos diarios, comenzando el primero a las seis de la mañana con un trabajo específico en la cancha con un asistente del equipo de baloncesto, para retomarlo por la tarde para trabajar en el gimnasio con pesas y cardio y finalizar por la noche con ejercicios de tiro a canasta. Un menú que se repitió durante varios meses y al que Sexton no falló ni un solo día. Recordemos, todo esto viniendo de un chaval de 16 años que aún estaba en su año junior de instituto, y al que le había tocado madurar a la velocidad de la luz.

Cuando llegó a Colorado Springs, vio que todo el esfuerzo había merecido la pena, y su nombre era uno de los elegidos para defender a su país en Zaragoza ese mismo verano. Pero esto no iba a ser más que el comienzo de un ascenso en el que –a día de hoy– no ha visualizado todavía la cima.

Ese número 8 del combinado USA no pasó inadvertido para nadie en Zaragoza. Ese equipo orquestado por Donald Showalter estaba hecho a la medida de Sexton: jugadores muy abiertos con muchísimo espacio para correr, un ritmo de juego altísimo, una agresividad e intensidad en ataque y defensa inusitada y muchísimo poderío físico. Y hay que decirlo, un grupo de jugadores que también formaban una cohesión de grupo y una fuerza coral dignas de mención.

Lo más sorprendente de todo, es que Collin Sexton se había coronado en lo más alto de esa pirámide de talento y fama internacional en la que se había convertido este combinado USA. Su habilidad para romper la defensa rival a base de potencia de piernas, de transiciones donde tardaba nanosegundos en llegar a la pintura rival desde su propio campo, de intensidad en defensa para robar balones y también para lanzar desde cualquier punto de la pista. Pero, sobre todo, magia con el balón entre las manos y auténtico espectáculo destrozando el aro rival. Un MVP más que merecido.

Sin lugar a dudas, Zaragoza fue la ciudad que encumbró definitivamente a Sexton y lo hizo saltar a la palestra de los nombres más destacado de la próxima clase de 2017, y su gran actuación posterior en el circuito EYBL –donde rompió el récord anotador del mismo de ese mismo año– no hizo más que confirmar que estábamos ante un talento en ciernes. Collin Sexton había pasado de ser un pequeño base unranked del que pocos habían oído hablar a ser un prodigioso base de cinco estrellas por el que las universidades se iban a dar golpes, todo en apenas doce meses.

«Nada ha cambiado», dijo Sexton en una entrevista el pasado verano. «Solo tenía que ponerme en frente de las personas adecuadas para mostrar mis talentos y hacer lo que mejor hago: jugar duro todo el tiempo».

Como era de esperar, muchas fueron las universidades que llamaron a su puerta, restringiendo su interés en seis programas: Alabama, Georgia, Georgia Tech, Kansas, North Carolina State y Oklahoma State, para finalmente decantarse entre los Crimson Tide y los Jayhawks en un programa especial de televisión emitido a nivel nacional por ESPNU, donde finalmente Sexton sorprendería escogiendo al conjunto de Avery Johnson.

«Son geniales y tienen un gran ambiente“, dijo Sexton en una entrevista a 247Sports. “El entrenador Avery Johnson es un entrenador muy bueno, me dijo cómo podía encajar en el programa y cómo podía ayudarme. Heredó el equipo el año pasado, por lo que no pudo traer a sus jugadores, pero fue capaz de convertir a los jugadores que no lo estaban haciendo bien en buenos jugadores. Es algo especial».

El compromiso de Sexton siguió ipso facto el de John Petty, otro talentazo exterior de la clase de 2017 al que John Calipari ya tenía echado el lazo desde hace tiempo. Así, Alabama volvería a resurgir a nivel nacional con estas dos pequeñas perlas comprometidas bajo el estricto Avery Johnson.

Foto: www.hoopseen.com

El último año de Collin en el instituto con Pebblebrook High School fue un paseo militar en lo personal, promediando casi 30 puntos por encuentro y guiando a su instituto al campeonato estatal, donde finalmente acabaría perdiendo. Pero eso sí, conseguiría ese pasado verano sus tres grandes objetivos que se había marcado: liderar la EYBL en anotación, volver a ser invitado por la USA Basketball para defender la camiseta nacional y ser nombrado McDonald’s All-American. Sexton ya lo tenía todo para ir al siguiente nivel.

Sin embargo, la reciente investigación del FBI por corrupción en varios programas universitarios de la NCAA Division I acabó afectando también a su debut como freshman en la competición. El ya ex-administrador de la universidad, Kobie Baker, fue acusado por el FBI de tener un trato ilegal con un asesor financiero para ayudar a ciertos jugadores económicamente a cambio de que éstos firmasen con dicho asesor durante su travesía universitaria y profesional. Según los documentos del FBI, se produjo una cena en un restaurante del área de Atlanta –de donde es Sexton– entre Baker, el asesor financiero y «el padre de un gran jugador de esta clase de reclutamiento», aunque nunca fue probado públicamente que fuese el padre de Collin Sexton.

La NCAA no lo dudó un instante, y suspendió la elegibilidad de Sexton indefinidamente hasta que se esclareciese este hecho.

Por fortuna para los fans de Sexton y de la NCAA, el prometedor base de Atlanta únicamente se perdió el debut oficial ante la universidad de Memphis, además de todos los encuentros de pretemporada, y este año estamos disfrutando de él a pleno interés.

Su paso por los Tide está siendo de todo menos previsible. Promediando más de 20 puntos por noche, su gran actuación personal la tuvo en un partido de locos ante la universidad de Minnesota, donde Alabama acabó jugando durante muchísimos minutos con solo tres jugadores en pista –uno de ellos Sexton– por diversas expulsiones que dejaron en cuadro a los Tide. Sexton se echó el equipo a sus espaldas y mantuvo la tensión del encuentro hasta pocos segundos antes del final, donde finalmente cedió la victoria.

Pero Sexton hizo historia esa noche, ya que sus 40 puntos –31 de ellos en la segunda mitad– son ahora el récord anotador de un jugador de Alabama de primer año desde los 43 de todo un Reggie King en 1973. Y, sobre todo, ha dejado constancia a toda la competición de que este año va en serio en la búsqueda del Bob Cousy Award y de una plaza de privilegio en el próximo draft de rookies.

Su agresividad con el balón, su pasión por el juego y su determinación en la pista son impropias de un jugador de su edad. Su instinto ganador y de superación le puede catapultar entre los cinco mejores de su generación, y la ausencia de bases de gran nivel en este draft puede hacerle subir algún puesto extra en el ranking. Sin techo en el horizonte, es una de las grandes perlas que la NBA explotará en los próximos meses.

 

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