Oklahoma City Thunder 2018/2019. ¿Utopía o realidad?

Perfectamente podría tratarse de “Crónica de una muerte anunciada” de Gabriel García Márquez, sobre todo tras lo visto en el Game 3 de la serie. La preocupación se respiraba en el ambiente, y algo no marchaba bien. El Big-Three de los Thunder abusaba de sus lanzamientos, pecando de un juego tremendamente individualista que derivó en bajos porcentajes de tiro. Finalmente, los Jazz conseguían dar la campanada: habían logrado anular por completo el caótico sistema de Oklahoma, siendo netamente superiores a lo largo de la eliminatoria. Los Donovan Mitchell, Ricky Rubio, Rudy Gobert, Joe Ingles y compañía se habían impuesto con una serie magnífica.

En el otro lado de la trinchera algo había fallado. La hidra de tres cabezas de la que se hablaba al comienzo de temporada no había sido tal. 46 puntos de Westbrook en el sexto, y definitivo, encuentro no fueron suficientes para disponer de una última oportunidad en casa, ya que Paul George y Carmelo Anthony sumaron 12 pobres puntos entre ambos. Un número deficiente para dos futuros miembros del Hall of Fame.

Durante la campaña siempre se tildó a los Thunder como un conjunto capaz de ganar a los mejores, pero propenso a venirse abajo con rivales de menor entidad, probablemente debido a que su juego ofensivo se basaba en poco menos que la anarquía, mala compañera para la regularidad. Los propios Warriors habían sufrido lo indecible en sus encuentros de temporada. Dicha etiqueta los colocaba como uno de los cocos en Playoffs, título que finalmente se apropiaron sus verdugos de Salt Lake City.

Por segundo año consecutivo los Thunder decían adiós a su temporada en primera ronda de Playoffs. Esta vez contra todo pronóstico. No obstante, pese al fracaso deportivo, por alguna razón Paul George quedó prendado de Oklahoma City, algo con lo que el mundo NBA no contaba cuando el californiano salió de Indiana con intención recalar algún día en Los Angeles Lakers. Hecho clave en el futuro inmediato de la franquicia, manteniendo a uno de los mejores two-way players de toda la competición. No obstante, como todos los mercados estivales, había que ponerse manos a la obra. Sam Presti, General Manager de los Thunder y mago en sus ratos libres, volvía a hacer uso de sus trucos para darle una vuelta de tuerca al equipo.

Desde las aciagas Finales de 2012, donde Oklahoma fue sepultada por Miami Heat, los del trueno no han parado de experimentar convulsos veranos en los que todo eran remodelaciones. De aquel intimidante quinteto que eran capaces de alinear con Westbrook-Harden-Durant-Ibaka-Perkins, pese a que La Barba ejercía de ‘sexto hombre’, solo queda un único superviviente: Russell Westbrook, una de las mayores fuerzas de la naturaleza que haya visto el baloncesto, y el auténtico gen de la franquicia.

Él base californiano es quien ha visto cómo todos estos años una ola de oportunidades perdidas pasaba por delante de sus ojos, sin tiempo para lamentarse por las marchas de dos MVP como James Harden y Kevin Durant. Tendría que ser él quien llevase a Oklahoma a la gloria, pero no podía hacerlo solo, tal y como se vio la pasada temporada frente a Houston Rockets. Con Russ en pista el equipo era capaz de mantenerse en el partido, pero cuando Billy Donovan sentaba a su estrella los parciales eran demoledores. Presti, en una nueva demostración de excelencia gerencial, se encargaría de rodearlo de jugadores de renombre, como Paul George o Carmelo Anthony. Experimento que nunca terminó de cuajar y el cual ha terminado con Melo siendo un problema para la situación salarial de la franquicia.

Ha llegado el momento. Es la hora del todo o nada

Sin embargo, no hay nada que Presti no pueda resolver con un par de movimientos. El General Manager cerró un traspaso a tres bandas con Atlanta Hawks y Philadelphia 76ers. Oklahoma recibía a Dennis Schröder, base alemán de los Hawks, a cambio de Anthony, lo que suponía un enorme ahorro económico, rondando los 100 millones de dólares en un periodo de tres años. Nueva jugada de Sam Presti, el hombre capaz de hacer milagros en el mercado de traspasos, siempre consiguiendo lo que precisa el equipo.

El cambio está hecho. Ahora, es el momento de ver si las piezas funcionan. Los rumores de los medios estadounidenses apuntan a que Donovan pretende utilizar a Schröder como ‘sexto hombre’, posición que Carmelo Anthony no quiso asumir. Con un perfil relativamente similar al de Westbrook, el organizador nacido en Brunswick podría ser la pieza ideal para dirigir la segunda unidad, alternando minutos con los pesos pesados de la plantilla cuando se estén jugando las castañas. Asimismo, el fichaje de Nerlens Noel aportará más músculo y dureza a un equipo que cuando lo pretende es una jauría de perros de presa.

La duda que surge respecto a esta plantilla es sobre sus límites. ¿Hasta dónde son capaces de llegar? Un bloque defensiva más que notable y varios jugadores con puntos en sus manos deberían ser suficientes para competir en el oeste, más salvaje que nunca. Sin embargo, hay quien piensa que ningún equipo liderato exclusivamente por Russell Westbrook será capaz de saborear el éxito.

Westbrook-Roberson-George-Grant-Adams, secundados por Schröder, Abrines o Noel no suena nada mal. Todos ellos jugadores con buenos años por delante y con capacidad para ser nombres de importancia. Con un núcleo todavía joven, puede que los Thunder no hayan dicho su última palabra. ¿Realmente aspiran a luchar por el anillo en un futuro próximo?